Guía de lectura
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Menos de una hora
Se leen de una sentada. Si nunca has leído un clásico, empieza por aquí: en el tiempo de una película tendrás uno entero.
22 obras

«Recuerde el alma dormida, / avive el seso y despierte, / contemplando / cómo se pasa la vida, / cómo se viene la muerte / tan callando.»

Hace mil años, en Persia, un astrónomo y matemático llamado Omar Khayyam escribía, casi a escondidas, breves cuartetos sobre lo único que le parecía seguro: que la vida es corta, el mañana incierto y el presente lo único que de verdad tenemos.

Frente a los estoicos, que enseñan a soportar, Epicuro enseña a disfrutar, pero con cabeza.

Sócrates está en prisión, condenado a muerte, esperando el día de la ejecución.

Días antes de su juicio, Sócrates espera ante el tribunal del arconte rey y se encuentra con Eutifrón, un adivino que viene a algo insólito: denunciar a su propio padre por homicidio.

Donde «El arte de la guerra» enseña a no luchar, este pequeño manual enseña algo más incómodo: a engañar.

Toda la poesía de San Juan de la Cruz: los tres poemas mayores —«Noche oscura», «Cántico espiritual»

Epicteto nació esclavo y acabó siendo el maestro más influyente del estoicismo.

En San Petersburgo se cuenta que una condesa de ochenta años conoce el secreto de tres cartas que ganan siempre.

Un lobo que busca excusas para devorar a un cordero. Una zorra que desprecia las uvas que no alcanza.

El 25 de marzo, un barbero de San Petersburgo encuentra una nariz dentro del pan del desayuno.

«No es que tengamos poco tiempo: es que perdemos mucho.» Con esa idea demoledora abre Séneca el ensayo más incómodo que se ha escrito sobre cómo malgastamos la vida.

Hace veinticinco siglos, un general chino condensó en trece capítulos el tratado sobre el conflicto más influyente jamás escrito.

Prometeo robó el fuego a los dioses y se lo dio a los hombres. Por eso Zeus lo manda clavar a una roca en el confín del mundo.

En 1903, un cadete de diecinueve años envía sus poemas a un escritor al que no conoce y le pregunta si son buenos.

Un hombre de setenta años se levanta ante quinientos jueces atenienses que van a decidir si vive o muere.

Dos hermanos han muerto luchando entre sí por el trono de Tebas. Al vencedor se le entierra con honores; al vencido, Polinices, el nuevo rey Creonte lo deja insepulto, pasto de perros y buitres, y decreta la muerte para quien lo toque.

«Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo.» Así empieza el panfleto político más influyente de la historia: treinta páginas escritas a toda prisa por dos treintañeros en el invierno de 1848, semanas antes de que media Europa ardiera en revoluciones.

Medea lo dejó todo por Jasón: traicionó a su padre, abandonó su patria, mató por él.

Quinientas cuatro frases que desmontan, una a una, todas tus buenas intenciones.

El mismo año en que escribió «Sobre la amistad», y sabiéndose ya mayor, Cicerón compuso el más sereno de sus diálogos: una defensa de la vejez.

Dioniso llega disfrazado a Tebas para castigar a la ciudad que niega su divinidad.
Entre una y tres horas
Libros cortos pero completos, de los que se terminan en un rato largo de sofá o en un par de trayectos.
63 obras

Atenas y Esparta llevan veintiún años matándose y Lisístrata tiene una idea: que las mujeres de toda Grecia se nieguen a acostarse con sus maridos hasta que firmen la paz.

Don Manuel es el párroco de Valverde de Lucerna, un pueblo junto a un lago.

El Dhammapada —«el camino de la enseñanza»— es la colección de versos más querida del budismo: 423 aforismos que la tradición atribuye al propio Buda, reunidos en veintiséis capítulos.

Un profeta, Almustafa, está a punto de embarcar tras doce años en una ciudad extranjera.

Muerto el segundo marido de Bernarda Alba, la madre decreta ocho años de luto: puertas cerradas, ventanas tapiadas y cinco hijas encerradas con ella.

Dentro de «El asno de oro» —la única novela latina que se conserva entera— una anciana consuela a una muchacha cautiva contándole el cuento más hermoso de la Antigüedad: el de Psique, una princesa tan bella que los hombres la adoraban como a una diosa, despertando los celos de la mismísima Venus.

Akaki Akákievich Bashmachkin es consejero titular, el noveno grado de catorce, y su trabajo consiste en copiar documentos.

Una peste arrasa Tebas y el oráculo es claro: la ciudad no sanará hasta que expulse al asesino de su antiguo rey.

Hipólito solo adora a Ártemis y desprecia a Afrodita. La diosa se venga haciendo que su madrastra, Fedra, se enamore de él.

Poco después del asesinato de César, y sabiéndose él mismo en peligro, Cicerón escribió el tratado más querido de la Antigüedad sobre la amistad.

Schopenhauer escribió este pequeño tratado con una honestidad brutal: no enseña a tener razón, sino a PARECER que la tienes.

Estrepsíades está arruinado por las deudas de su hijo y se le ocurre una solución: matricularse en la escuela de Sócrates para aprender a ganar los juicios teniendo la razón o sin tenerla.

Un abogado de Wall Street contrata a un copista pálido y silencioso que trabaja como una máquina — hasta el día en que, ante un encargo rutinario, responde con la frase más desconcertante de la literatura: «Preferiría no hacerlo».

Un anciano ciego y una muchacha llegan a un bosque sagrado a las afueras de Atenas.

Escrita hacia el siglo IV a.C., la «Poética» de Aristóteles es el primer tratado de teoría literaria de Occidente: el libro que enseñó a pensar cómo funciona una obra de arte.

Liubov Andréyevna vuelve de París a la finca familiar después de cinco años.

El Tao Te Ching es probablemente el texto más breve y enigmático de toda la filosofía mundial.

Alceste no soporta la mentira social. Se niega a hacer cumplidos, le dice a un poeta en la cara que su soneto es malo —y se gana un pleito—, y está enamorado de Celimena, que es exactamente lo que él desprecia: brillante, coqueta y encantadora con todo el mundo.

Yerma lleva años casada con Juan y no consigue tener un hijo. Eso, que en otra parte sería una desgracia privada, en su pueblo es una condena pública: las vecinas cuentan los años, las lavanderas murmuran en el río y su marido solo se preocupa de que nadie hable.

En 1645, retirado en una cueva y con la muerte cerca, el más legendario espadachín de la historia de Japón —Miyamoto Musashi, invicto en más de sesenta duelos— escribió su testamento: un tratado sobre la estrategia, el combate y la vida.

Si el Tao Te Ching es el susurro del taoísmo, Chuang Tzu es su carcajada.

En vísperas de una gran batalla, el guerrero Arjuna se derrumba: no quiere matar a sus propios parientes y maestros, alistados en el ejército enemigo.

Doña Irene ha apalabrado casar a su hija Paquita, de dieciséis años, con don Diego, un caballero honrado de cincuenta y nueve.

Orgón ha metido en casa a un devoto que conoció en la iglesia y ya no ve otra cosa.

La Novia se casa con el Novio, pero años atrás estuvo con Leonardo, el único personaje de la obra que tiene nombre propio.

Tres brujas anuncian a un general victorioso que será rey. Eso es todo lo que hace falta: la semilla cae en un alma ambiciosa, la riega una esposa más resuelta que él, y antes del alba el rey Duncan ha muerto bajo el techo que lo hospedaba.

Un joven solitario pasea de noche por San Petersburgo, en esas noches blancas del verano nórdico en que el cielo no llega a oscurecer.

La última noche de Max Estrella, poeta ciego y sin un céntimo, por el Madrid «absurdo, brillante y hambriento»: taberna, calabozo, ministerio, café y calle, del brazo del rastrero Don Latino.

El comendador Fernán Gómez atropella a los vecinos de Fuenteovejuna: humilla a los hombres, persigue a las mujeres y acaba interrumpiendo una boda para llevarse a la novia.

Harpagón tiene diez mil escudos enterrados en el jardín y dos hijos a los que no piensa dar un céntimo.

Una mañana, al despertar de sueños intranquilos, Gregorio Samsa se encuentra en su cama convertido en un insecto monstruoso.

Lázaro de Tormes cuenta su vida a «vuestra merced»: niño entregado a un ciego cruel que le enseña a golpes que el mundo no regala nada, criado después de un clérigo avaro que le mata de hambre y de un escudero sin un pan en casa pero con la honra intacta.

En 1637, un filósofo francés que vivía retirado en Holanda publicó un pequeño libro que abriría una era entera: el comienzo de la filosofía moderna.

Dos textos breves y luminosos del filósofo más difícil de leer. En «¿Qué es la Ilustración?»

Iván Ilich Golovín ha hecho todo lo que se debe hacer: carrera de juez, matrimonio conveniente, casa elegante, opiniones correctas.

En una cena en Atenas, un grupo de amigos —el poeta Agatón, el médico Erixímaco, el comediógrafo Aristófanes y el propio Sócrates, entre otros— acuerda que cada uno pronuncie un elogio del amor.

Un hombre de cuarenta años cuenta a dos amigos, después de cenar, cómo fue su primer amor.

Verano de 1580. El ejército de Felipe II baja hacia Portugal y una compañía se aloja en Zalamea de la Serena.

Es Navidad y Nora Helmer parece la esposa más feliz de Noruega: marido ascendido, tres niños, una casa cálida.

Don Juan Tenorio engaña a cuatro mujeres —una duquesa en Nápoles, una pescadora en Tarragona, una dama en Sevilla y una novia labradora en Dos Hermanas— con la misma promesa y la misma respuesta cuando le recuerdan que hay castigo después de la muerte: «¡Tan largo me lo fiáis!».

Londres, niebla, gas. Un abogado metódico, Utterson, empieza a inquietarse por el extraño poder que un tal señor Hyde —pequeño, repulsivo, capaz de pisotear a una niña sin inmutarse— ejerce sobre su amigo el respetable doctor Jekyll.

Dos familias de Verona se odian desde antes de que nadie recuerde por qué.

Es el día de la ejecución. Sócrates, condenado a muerte, pasa sus últimas horas rodeado de amigos, sereno, discutiendo la única cuestión que ahora importa: ¿sobrevive el alma a la muerte del cuerpo?

«El primero que, tras cercar un terreno, se le ocurrió decir: esto es mío, y encontró gentes lo bastante simples para creerle, fue el verdadero fundador de la sociedad civil.»

El rey Basilio encierra a su hijo Segismundo en una torre porque los astros predijeron que sería un tirano.


«Como es arriba, es abajo.» La frase la conoce todo el mundo; los libros de donde sale, casi nadie.

Un rey viejo decide repartir su reino entre sus tres hijas según cuánto digan que lo quieren.

En 1513, desterrado de la Florencia a la que había servido, Maquiavelo escribió en unos meses el libro que cambiaría para siempre la forma de pensar el poder.

Durante dos mil quinientos años, ningún libro ha moldeado tanto a una civilización como este.

Ebenezer Scrooge es viejo, rico y está solo, y considera que la Navidad es una estafa sentimental que le cuesta un día de sueldo.

Si has estudiado filosofía, te examinaron de este libro. La «Fundamentación»

Tres cartas para tres duelos. A Marcia, que lleva tres años sin poder salir del luto por su hijo.

«Caminante, no hay camino: se hace camino al andar.» El libro central de Machado: los campos de Soria, el retrato de una España que duerme, el romance criminal de La tierra de Alvargonzález y las elegías por Leonor, la mujer que murió a los dieciocho.

Publicado en 1759 sin firma, «Cándido» es la sátira más feroz y divertida de la literatura: la respuesta de Voltaire a quienes sostenían que vivimos en «el mejor de los mundos posibles».

Trescientos aforismos para moverse por el mundo sin ser devorado por él.

Un espectro recorre las murallas de Elsinor: el difunto rey de Dinamarca, que revela a su hijo que fue asesinado — por el hermano que ahora ocupa el trono y el lecho de la reina.

En 1900, un diplomático japonés educado en Occidente, Inazo Nitobe, se propuso explicar a europeos y americanos algo que no entendían: que Japón tenía un código moral tan profundo como la caballería medieval, aunque no lo hubiera escrito nadie.

Don Juan gana una apuesta de crímenes y conquistas, y la remata con el desafío imposible: sacar del convento a doña Inés.

La ira es una locura breve —escribió Séneca—, la más fea y peligrosa de todas las pasiones.

«Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba.» Con máximas así, un librito publicado en Chicago en 1908 por unos autores que se ocultaron tras el nombre de «Tres Iniciados»

La única trilogía griega que ha llegado entera. Agamenón vuelve de Troya y su mujer, Clitemnestra, lo mata en el baño para vengar a la hija que él sacrificó.

Una diosa sube al estrado y pronuncia el discurso más insolente del Renacimiento: su propio elogio.
Entre tres y ocho horas
Ya son obras con recorrido. Se dejan y se retoman sin perderse: la web recuerda por dónde ibas.
37 obras

Todo el mundo quiere vivir feliz, escribe Séneca en la primera línea, pero a la hora de ver en qué consiste la felicidad andamos a ciegas.

Marlow consigue el mando de un vapor fluvial de una compañía de marfil y remonta un gran río africano en busca del señor Kurtz, el agente más brillante de la empresa, del que solo llegan rumores.

Cincuenta y tres relatos breves sobre Francisco de Asís y sus primeros compañeros, recogidos un siglo después de su muerte por alguien que nunca firmó.

Ocho cuentos de Poe, los ocho que hay que haber leído: «El corazón delator», «El gato negro», «La caída de la casa Usher», «El pozo y el péndulo», «La máscara de la Muerte Roja», «El barril de amontillado», «William Wilson»

«El hombre nace libre, y en todas partes está encadenado.» Con esa frase arranca en 1762 el libro que cambió la forma de pensar el poder.

En el año 524, encarcelado y a la espera de una ejecución injusta, un antiguo cónsul y ministro del reino escribió el que sería uno de los libros más leídos de toda la Edad Media.

Un joven sensible llega a un pueblo, baila con una muchacha en una fiesta campestre y queda perdido para siempre: Carlota está prometida a Alberto, un hombre bueno al que Werther no puede odiar.

«Soy un hombre enfermo… Soy un hombre malvado. Soy un hombre desagradable.»

Un marinero portugués llamado Rafael Hitlodeo asegura haber vivido cinco años en una isla donde todo lo que damos por inevitable no existe: ni propiedad privada, ni dinero, ni pobreza.

Toda la poesía castellana de Garcilaso: 38 sonetos, 5 canciones, 3 églogas, 2 elegías, una epístola en verso y las coplas.

Pablos, hijo de un barbero ladrón y de una madre acusada de bruja, decide en Segovia que va a ser caballero.

Publicado en 1859, «Sobre la libertad» es el alegato más influyente jamás escrito en defensa de la libertad individual frente al poder: el del Estado, pero también el de la mayoría y el de la opinión pública.

¿De dónde vienen nuestras ideas de «bueno» y «malo»?

Cicerón lo escribió a los sesenta y dos años, con Roma deshecha tras el asesinato de César y sabiendo que le quedaba poco tiempo.

En las minas de Socartes, la Nela —huérfana, minúscula, «feísima»— hace de lazarillo de Pablo, un joven ciego y rico que ha construido su idea del mundo con los ojos de ella y jura amarla.

Augusto Pérez, señorito ocioso, se enamora casi por azar de Eugenia la pianista, es rechazado y burlado, y cuando decide suicidarse toma un tren a Salamanca para consultarlo con el propio Unamuno.

Después de la Biblia, es el libro cristiano más leído de la historia. Escrito hacia 1418 por un monje holandés que apenas salió de su monasterio, «La imitación de Cristo»

Si «El contrato social» pregunta cómo se funda el poder, este libro pregunta qué pasa cuando el poder rompe el trato.

El tomo final, y el más singular: Clausewitz murió antes de terminarlo.

El hombre más poderoso del mundo escribía de noche, para sí mismo, recordándose cómo vivir.


Escritas hacia el año 397, las «Confesiones» de San Agustín son la primera gran autobiografía de Occidente y uno de los libros más influyentes jamás escritos.

En julio de 1855 un periodista de Brooklyn sin nombre conocido se pagó de su bolsillo un libro delgado, sin firma en la portada y con doce poemas que no llevaban título.

Séneca escribió estos siete libros en los años en que aún era el hombre más poderoso de Roma después de Nerón, y van sobre algo que parece menor y no lo es: cómo se dan y cómo se devuelven los favores.

Nietzsche lo escribió justo después del «Zaratustra» y lo pensó como su explicación: donde aquel cantaba, este argumenta.

Pepe Rey, ingeniero, joven y educado en la ciencia y el progreso, llega a Orbajosa para casarse con su prima Rosario.

Calisto entra en un huerto persiguiendo un halcón, encuentra a Melibea y queda perdido.


Una noche de tormenta de 1816, en una villa junto al lago Lemán, una joven de dieciocho años concibió la historia de terror más influyente jamás escrita.

«La guerra es la continuación de la política por otros medios.» La frase se cita en todas partes, casi siempre para decir lo contrario de lo que quiso decir su autor.

Basil Hallward pinta el retrato de Dorian Gray, un joven de belleza perfecta.

La «Ética a Nicómaco» termina anunciando este libro: Aristóteles los pensó como uno solo.

Hace ocho años, Anne Elliot rompió su compromiso con un marino sin fortuna porque todos a su alrededor se lo desaconsejaron.

Julián, capellán joven y timorato, llega a los pazos de Ulloa para poner orden en la casa de un marqués que vive como sus perros y sus escopetas.

Un clérigo del siglo XIV escribe mil setecientas estrofas para avisar al lector de los peligros del amor, y las llena de alcahuetas, viudas, monjas, serranas y un dinero que lo compra todo.

Un hombre baja de la montaña después de diez años solo y empieza a hablar.

Es el libro que inventó la ética como disciplina, y sigue siendo el mejor sitio donde empezar.
Más de ocho horas
Las grandes. No se leen de una vez ni hace falta: capítulo a capítulo, cuando te apetezca, durante semanas si quieres.
22 obras

Epicteto nació esclavo y cojo, y acabó siendo el maestro de filosofía más respetado de su tiempo.


El conde Lucanor le plantea a Patronio, su consejero, un problema. Patronio nunca responde de frente: le cuenta un cuento, y del cuento sale el consejo.

Doscientas cuarenta y cuatro fábulas en verso, repartidas en doce libros.

Empieza como una conversación de sobremesa en el puerto del Pireo: unos amigos discuten qué es la justicia.

Troya cayó hace diez años y todos los griegos han vuelto a casa menos uno.

Montaigne se encerró en la torre de su castillo a los treinta y ocho años, sin plan y sin tema, y se puso a escribir sobre lo que se le pasaba por la cabeza.

Cinco hermanas sin dote en una casa que, cuando muera el padre, pasará por ley a un primo lejano.

Casi todo lo que sabemos de la mitología clásica viene de aquí. Dafne convertida en laurel para escapar de Apolo, Narciso enamorado de su reflejo, Eco reducida a repetir las últimas palabras, Ícaro cayendo, Midas convirtiendo en oro lo que toca, Orfeo volviéndose a mirar: todas esas historias las contó Ovidio, y así es como han llegado hasta nosotros.

Este es el libro que Maquiavelo consideraba su obra seria. «El príncipe»

Ocho años después de publicar los dos primeros libros, Montaigne añadió este tercero.

Si el primer tomo pregunta qué es la guerra, este pregunta con qué se hace y cómo se aguanta.

«Canta, diosa, la cólera de Aquiles.» El poema más antiguo de Europa no empieza por el principio de la guerra ni llega a su final: cuenta cincuenta y un días del décimo año de asedio a Troya, y todo arranca de una humillación entre dos hombres del mismo bando.

«Emma Woodhouse, guapa, lista y rica, con una casa cómoda y un carácter feliz, parecía reunir algunas de las mejores bendiciones de la vida, y había vivido veintiún años en el mundo sin casi nada que la angustiara o la molestara.»

«A mitad del camino de nuestra vida me encontré por una selva oscura, porque el camino recto se había perdido.»

Séneca las escribió en los tres últimos años de su vida, retirado de la corte de Nerón y sabiendo que su antiguo alumno acabaría mandándole matar.

Si el primer libro es Montaigne aprendiendo a escribir sobre sí mismo, el segundo es Montaigne atreviéndose a todo.

Un niño huérfano que se llama Pip está en el cementerio de los marjales cuando un presidiario fugado lo agarra por el cuello y le exige comida y una lima.

En 1613, entre las dos partes del Quijote, Cervantes publicó doce novelas cortas y reivindicó algo que era cierto: «yo soy el primero que he novelado en lengua castellana».

Rodión Raskólnikov es un estudiante de veintitrés años que ha dejado la universidad porque no puede pagarla y vive en un cuartucho bajo el tejado, en San Petersburgo, sin comer y sin hablar con nadie.

«La heroica ciudad dormía la siesta.» Con esa frase empieza la novela más ambiciosa del siglo XIX español.

Un hidalgo manchego de casi cincuenta años lee libros de caballerías hasta que se le seca el cerebro, se hace armar caballero en una venta y sale al camino a deshacer agravios.
Los tiempos salen de contar las palabras de cada obra: 200 por minuto en prosa y 130 en verso, que se lee más despacio. Son una orientación honrada, no un cronómetro.