
Días antes de su juicio, Sócrates espera ante el tribunal del arconte rey y se encuentra con Eutifrón, un adivino que viene a algo insólito: denunciar a su propio padre por homicidio. Está tan seguro de que su denuncia es un acto de piedad que Sócrates, acusado precisamente de impiedad, no puede dejar pasar la ocasión: si Eutifrón sabe tan bien qué es lo piadoso, que se lo enseñe. Lo que sigue es el interrogatorio socrático en estado puro. Cada definición de Eutifrón cae bajo las preguntas de Sócrates, hasta llegar a la que sigue viva veinticuatro siglos después: ¿lo piadoso es amado por los dioses porque es piadoso, o es piadoso porque lo aman los dioses? El «dilema de Eutifrón» sigue discutiéndose hoy en filosofía de la religión y de la moral: ¿el bien es bueno porque Dios lo manda, o Dios lo manda porque es bueno? El final es una pequeña obra maestra de comedia: Eutifrón, acorralado, recuerda de pronto que tiene prisa. Y Sócrates queda solo, sin respuesta, a las puertas del juicio que lo condenará por no fingir que la tiene. Es la primera pieza de la tetralogía de los últimos días de Sócrates, antes de la «Apología», el «Critón» y el «Fedón» — las cuatro completas en Clasicalia.
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El diálogo ocurre en vísperas del juicio del 399 a. C.: Sócrates acaba de conocer la acusación de Meleto (corromper a los jóvenes e impiedad) y Eutifrón viene al mismo tribunal como acusador de su padre. El cruce de los dos pleitos —el filósofo acusado de impiedad y el beato que denuncia a su padre por piedad— es el motor de la obra.
Es el diálogo socrático de manual: definiciones que caen una tras otra, la ironía («enséñame, que soy tu discípulo»), la comparación de los argumentos que se escapan con las estatuas móviles de Dédalo, y el final sin respuesta (aporía) que deja la pregunta trabajando en el lector.
Esta edición traduce la versión inglesa de Benjamin Jowett (dominio público), hecha del griego clásico, en la misma colección que nuestra «Apología», el «Critón» y el «Fedón»: español actual y claro, con el formato de diálogo conservado.
El punto que primero desearía entender es si lo piadoso o santo es amado por los dioses porque es santo, o santo porque es amado por los dioses.
No te pedí que me dieras dos o tres ejemplos de piedad, sino que me explicaras la idea general que hace que todas las cosas piadosas sean piadosas.
Tus palabras, Eutifrón, son como la obra de mi antepasado Dédalo.
Otra vez, Sócrates; porque tengo prisa y debo irme ahora.
De una conversación a las puertas del tribunal, días antes del juicio de Sócrates: Eutifrón, un adivino que viene a denunciar a su propio padre convencido de que es un acto de piedad, intenta definirle a Sócrates qué es lo piadoso. Cada definición cae bajo las preguntas socráticas y el diálogo acaba sin respuesta — con Eutifrón huyendo con prisas.
La pregunta central del diálogo: ¿lo piadoso es amado por los dioses porque es piadoso, o es piadoso porque lo aman los dioses? En su forma moderna —¿el bien es bueno porque Dios lo manda, o Dios lo manda porque es bueno?— sigue siendo uno de los problemas clásicos de la filosofía de la religión y de la moral.
Es la primera pieza: ocurre días antes del juicio que cuenta la «Apología», a las puertas del mismo tribunal. Después vienen el «Critón» (la cárcel) y el «Fedón» (la muerte). Las cuatro obras pueden leerse completas y gratis en Clasicalia.
Es de los diálogos más accesibles de Platón: corto (se lee en unos cuarenta minutos), con solo dos personajes, mucha ironía y hasta un final cómico. Es una puerta de entrada estupenda al método socrático.
No se sabe: fuera de este diálogo (y una mención en el «Crátilo») no hay noticia histórica de él. Su nombre significa «el que piensa recto», que probablemente es parte de la broma de Platón. Tampoco sabemos si llegó a denunciar a su padre; el diálogo lo deja, como todo lo demás, en el aire.
Esta edición de Eutifrón es una traducción moderna al español propia de Clasicalia, elaborada a partir del texto original de dominio público y revisada para que sea fiel al original y natural de leer hoy. La ofrecemos íntegra y gratis, para leer online sin registro ni descargas. Si prefieres la edición cuidada en papel o Kindle, la publicamos en Amazon.
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Platón (2026). Eutifrón (Clasicalia, trad.). Clasicalia. https://clasicalia.com/eutifron/
Platón. Eutifrón. Traducción de Clasicalia, Clasicalia, 2026, clasicalia.com/eutifron/.
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