Antes que los tratados existieron los cuentos. La fábula es la forma más antigua y más lista de enseñar: esconde una verdad moral dentro de una historia de animales que no se olvida. Educan deleitando, como querían los clásicos.
Esopo, un esclavo de la antigua Grecia, fijó el molde: la liebre y la tortuga, el cuervo y la zorra, la cigarra y la hormiga… relatos de dos líneas que llevan veinticinco siglos circulando de boca en boca. Después vendrán La Fontaine y Ovidio.