
Un hidalgo manchego de casi cincuenta años lee libros de caballerías hasta que se le seca el cerebro, se hace armar caballero en una venta y sale al camino a deshacer agravios. Los molinos son gigantes, los rebaños ejércitos y una bacía de barbero el yelmo de Mambrino. Detrás va Sancho Panza, labrador con hambre y sentido común, al que ha prometido el gobierno de una ínsula. La primera parte es la del choque puro: el mundo pega y don Quijote se levanta. Diez años después, en la segunda, pasa algo que no había pasado nunca en una novela: los que se cruzan con ellos ya han leído el libro de sus aventuras y les preparan las siguientes. Unos duques montan un teatro entero para reírse de ellos, Sancho gobierna de verdad su ínsula y el caballero es vencido en la playa de Barcelona. Al final recobra la cordura y se muere siendo Alonso Quijano. Las dos partes íntegras y seguidas —1605 y 1615, 126 capítulos— en castellano de hoy, con el epígrafe original de Cervantes al frente de cada capítulo.
Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) combatió en Lepanto, donde un arcabuzazo le dejó inútil la mano izquierda, pasó cinco años cautivo en Argel, fue comisario de abastos para la Armada y estuvo dos veces en la cárcel por cuentas que no cuadraban. Publicó la primera parte en Madrid en 1605, en la imprenta de Juan de la Cuesta, a los cincuenta y siete años: se agotó en semanas y ese mismo año hubo ediciones piratas en Lisboa y Valencia.
En 1614 apareció en Tarragona una segunda parte apócrifa firmada por un tal Alonso Fernández de Avellaneda, cuya identidad sigue sin conocerse, con un prólogo que insultaba a Cervantes por viejo y manco. Cervantes terminó la suya deprisa, la publicó en 1615 en la misma imprenta y se vengó dentro del libro: sus personajes se cruzan con lectores del Quijote falso y lo desmienten. Murió cinco meses después.
Este volumen reúne las DOS PARTES, que Cervantes publicó por separado: 52 capítulos de 1605 y 74 de 1615, numerados aquí del 1 al 126 y con un rótulo que marca dónde empieza cada una. Cada capítulo conserva su epígrafe original —«Que trata de la condición y ejercicio del famoso hidalgo don Quijote de la Mancha»— además del título breve del índice, para poder cotejarlo con cualquier otra edición.
NO es una traducción: es una modernización íntegra del castellano de 1605. Se actualizan la ortografía y la sintaxis (agora, ansí, desta, fecho) y se aclara el léxico opaco, pero se conservan «vuestra merced», los refranes de Sancho y el arcaísmo cómico de don Quijote, que es efecto buscado y no descuido. Pensada para leerse de corrido hoy y citarse por capítulo.
Estructura, temas, personajes y contexto de Don Quijote de la Mancha: lo que ayuda a leerla mejor, y lo que suelen preguntar sobre ella.
Los personajes de la obra y el papel que juega cada uno.
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no hace mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.
Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón casi todas las noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda.
La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura.
En resolución, él se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio; y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el juicio.
Yo sé quién soy —respondió don Quijote—; y sé que puedo ser no sólo los que he dicho, sino todos los Doce Pares de Francia, y aun todos los Nueve de la Fama
—¿Qué gigantes? —dijo Sancho Panza. —Aquellos que allí ves —respondió su amo—, de los brazos largos
—Bien parece —respondió don Quijote— que no estás cursado en esto de las aventuras: ellos son gigantes; y si tienes miedo, quítate de ahí y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.
—No hay libro tan malo —dijo el bachiller— que no tenga algo bueno.
Callaron todos, tirios y troyanos; quiero decir, pendientes estaban todos los que el retablo miraban de la boca del declarador de sus maravillas
—La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida
—Dadme albricias, buenos señores, de que ya yo no soy don Quijote de la Mancha, sino Alonso Quijano, a quien mis costumbres me dieron renombre de Bueno.
y una de las señales por donde conjeturaron que se moría fue el haber vuelto con tanta facilidad de loco a cuerdo, porque a las ya dichas razones añadió otras muchas tan bien dichas, tan cristianas y con tanto concierto, que del todo les vino a quitar la duda, y a creer que estaba cuerdo.
Para mí sola nació don Quijote, y yo para él; él supo obrar y yo escribir; solos los dos somos para en uno
La novela que Miguel de Cervantes publicó en dos partes, la primera en 1605 y la segunda en 1615. Cuenta la historia de un hidalgo manchego que enloquece leyendo libros de caballerías y sale a los caminos como caballero andante con Sancho Panza por escudero. Se la considera la primera novela moderna y el libro más influyente escrito en español.
126 en total: 52 de la primera parte y 74 de la segunda. Esta edición los trae íntegros y seguidos, numerados del 1 al 126, con un rótulo que marca dónde empieza cada parte y el epígrafe original de Cervantes al frente de cada capítulo, para poder cotejarlo con cualquier otra edición.
Es el texto de Cervantes con el castellano de 1605 modernizado: se actualizan la ortografía y la sintaxis y se aclara el léxico opaco, pero se conservan la voz de cada personaje, los refranes de Sancho y el arcaísmo cómico de don Quijote. No es un resumen ni una adaptación: está íntegro.
La primera funciona sola y así se leyó durante diez años. Pero la segunda es donde el libro se vuelve grande: los personajes saben que existe un libro sobre ellos, Sancho gobierna su ínsula y el final es el final. Quien lea solo la primera se queda con la mitad más cómica y sin la más honda.
Unas 31 horas de lectura seguida, 374.000 palabras. Nadie lo lee de un tirón: está pensado para leerse por capítulos, que son cortos y cierran cada uno su escena. Aquí cada capítulo tiene su propia página y el sitio recuerda por dónde ibas.
Esta edición de Don Quijote de la Mancha reproduce el texto original en español de dominio público, con la ortografía, la puntuación y la acentuación actualizadas para que se lea con comodidad hoy, sin alterar las palabras del autor. La ofrecemos íntegra y gratis, para leer online sin registro ni descargas. Si prefieres la edición cuidada en papel o Kindle, la publicamos en Amazon.
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Miguel de Cervantes (2026). Don Quijote de la Mancha (ed. de Clasicalia). Clasicalia. https://clasicalia.com/don-quijote/
Miguel de Cervantes. Don Quijote de la Mancha. Edición de Clasicalia, Clasicalia, 2026, clasicalia.com/don-quijote/.
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