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Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes
Guía de lectura

Don Quijote de la Mancha: claves para leerla y comentarla

Miguel de Cervantes · 31 h 16 min de lectura · texto completo y gratis

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«En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme.» Con esa línea empieza la novela moderna. Un hidalgo pobre lee demasiado, decide que el mundo debería parecerse a sus libros y sale a comprobarlo. El mundo le contesta a palos durante mil páginas, y cuando por fin le da la razón —cuando los demás empiezan a fingir sus aventuras para divertirse— es cuando el libro se pone serio.

De qué trata

El Quijote es una parodia que se le fue de las manos a su autor. Cervantes quería reírse de los libros de caballerías, que llevaban un siglo llenando España de gigantes y encantadores, y para hacerlo escribió a un lector que se los cree. Pero al ponerle voz al loco descubrió algo que no buscaba: que un personaje puede cambiar por lo que le sucede. Eso no existía antes. Don Quijote y Sancho salen del pueblo siendo dos tópicos —el hidalgo chiflado, el villano glotón— y vuelven siendo dos personas que se han hecho una a la otra. La segunda parte da una vuelta más: los personajes han leído el libro donde aparecen, así que ya nadie los confunde por accidente. Las aventuras se las preparan. Y una broma que dura demasiado deja de tener gracia, que es exactamente lo que Cervantes quiere que notes.

Estructura

Primera parte, capítulos I-VILa locura, la primera salida y el regreso maltrecho. El cura y el barbero queman la biblioteca: es el capítulo donde Cervantes hace crítica literaria quemando los libros de sus rivales.
Primera parte, capítulos VII-XXIIAparece Sancho y arranca la novela de verdad. Molinos, el vizcaíno, los rebaños, el yelmo de Mambrino y los galeotes, que le pagan la libertad a pedradas.
Primera parte, capítulos XXIII-XXXVSierra Morena: la penitencia por Dulcinea, Cardenio y Dorotea, y «El curioso impertinente» leído en voz alta en la venta. Aquí el libro se abre y mete otras novelas dentro.
Primera parte, capítulos XXXVI-LIILa venta se llena de gente y de historias, el cautivo cuenta Argel, y don Quijote vuelve a casa enjaulado en un carro de bueyes.
Segunda parte, capítulos I-XXIXSansón Carrasco cuenta que hay un libro sobre ellos. El Toboso de noche, Sancho encantando a Dulcinea, la cueva de Montesinos, las bodas de Camacho y el retablo de maese Pedro.
Segunda parte, capítulos XXX-LXXIVLos duques, Clavileño y los diez días de Sancho gobernando Barataria. Después Barcelona, la derrota ante el Caballero de la Blanca Luna, el regreso y la muerte de Alonso Quijano.

Temas para el comentario

Lectura y locura

Don Quijote enloquece leyendo, y lo que lee decide lo que ve. Es el primer libro que trata la lectura como una fuerza capaz de rehacer a una persona: para bien, porque le da un propósito, y para mal, porque le cuesta las costillas.

Ideal y realidad

Los molinos siguen siendo molinos. Ahí están el chiste y la tristeza: el mundo no cede, y él tampoco. La novela no toma partido, y por eso lleva cuatro siglos dando la razón a quien la lee.

El amo y el escudero

Se contagian. Sancho empieza hablando como un labrador y acaba soltando discursos; don Quijote empieza con arcaísmos de libro y acaba hablando como un hombre. La amistad se construye a base de discutir por el camino.

La libertad

«La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos.» Lo dice al salir del castillo de los duques, donde le trataban a cuerpo de rey: es el pasaje más citado del libro y el que mejor explica por qué se va.

La burla y su fondo

En la primera parte se ríen de él por sorpresa; en la segunda, a propósito y con presupuesto. Cervantes deja que el lector disfrute de las bromas de los duques y luego le hace notar que llevaba doscientas páginas riéndose de dos pobres.

La cordura y la muerte

Recobra el juicio en el último capítulo y se muere a los tres días. Los suyos, que llevaban toda la novela queriendo curarlo, entienden por fin que la locura era lo que le mantenía vivo.

Capítulo a capítulo

1Retrato del hidalgo: su dieta, su hacienda y sus lecturas. Se le seca el cerebro con los libros de caballerías y bautiza armas, caballo y dama. Fíjese en el célebre «de cuyo nombre no quiero acordarme» y en la ironía con que el narrador desconfía ya de sus propias fuentes.
2Primera salida, solo, sin dinero y en pleno julio. Llega a una venta que toma por castillo, y el ventero y dos mozas le siguen la burla. Queda planteado de una vez el mecanismo de todo el libro: lo que él ve y lo que hay.
3Vela las armas en el corral, apalea a dos arrieros que vienen a por agua y el ventero le arma caballero con el libro de la paja y la cebada, por quitárselo de encima. Parodia puntual del ritual caballeresco, hecha con enorme seriedad.
4Andrés atado a la encina: obliga al labrador a soltarlo y, en cuanto se marcha, el amo lo azota peor. Primera prueba de que sus buenas intenciones empeoran las cosas. Después, los mercaderes toledanos lo dejan molido por no jurar que Dulcinea es la más hermosa.
5Incapaz de levantarse, se consuela recitando el romance de Valdovinos y del marqués de Mantua. Un vecino lo devuelve a casa sobre un asno. Se ve con claridad cómo la literatura le sirve para dar forma a cualquier desgracia.
6El escrutinio de la biblioteca: el cura y el barbero salvan o queman libro por libro. Es un capítulo de crítica literaria en miniatura, con la broma de Cervantes juzgando su propia «Galatea» por boca del cura.
7Tapian el aposento y le hacen creer que un encantador se llevó los libros. Entra Sancho Panza, labrador con hambre, atraído por la promesa de la ínsula. Segunda salida, ya en pareja: aquí empieza de verdad la novela.
8Los molinos de viento, la escena más conocida de la literatura universal, y a continuación el duelo con el vizcaíno. El capítulo se corta en mitad del mandoble: arranca el juego del manuscrito interrumpido.
9El narrador compra en el Alcaná de Toledo los cartapacios de Cide Hamete Benengeli y paga a un morisco por traducirlos. Clave de lectura de todo el libro: lo que leemos es una traducción de un original árabe del que el propio narrador desconfía.
10Concluido el vizcaíno, Sancho reclama su ínsula y don Quijote le habla del bálsamo de Fierabrás. Primera conversación larga de los dos: dos lenguajes y dos maneras de estar en el mundo, frente a frente.
11Cena con los cabreros y discurso de la Edad de Oro ante un auditorio que no entiende una palabra. Prosa altísima sobre unas pieles de oveja: el contraste es el chiste y es el tema.
12Un cabrero cuenta la muerte de Grisóstomo por los desdenes de Marcela. Entra el mundo pastoril, otro género de moda que la novela va a parodiar desde dentro.
13Camino del entierro, don Quijote expone su credo caballeresco ante el viajero Vivaldo y esquiva la pregunta incómoda sobre el linaje de Dulcinea. El mejor pasaje para entender qué cree exactamente.
14La canción desesperada del muerto y la aparición de Marcela sobre la peña, que se defiende sola: no debe nada a quien la quiere sin ser correspondido. Uno de los alegatos de libertad femenina más citados de la literatura española.
15Los yangüeses los muelen a estacazos por culpa de Rocinante. La violencia deja un momento de ser cómica. Llegan maltrechos a la venta que él insiste en llamar castillo.
16Noche en la venta: Maritornes, el arriero y el cuadrillero se cruzan a oscuras en el mismo desván. Comedia de enredo perfecta y segundo lomo molido para los dos.
17El bálsamo de Fierabrás, vomitado con estrépito, y el manteo de Sancho en el corral. Don Quijote se va sin pagar, convencido de que el castillo está encantado; Sancho paga por los dos.
18Los dos rebaños que él toma por ejércitos: enumera escuadrones imaginarios con nombres inventados hasta que las piedras de los pastores le rompen las muelas. Observe cómo Sancho ve ovejas y él insiste sin ceder un palmo.
19Los encamisados que trasladan de noche un cuerpo muerto. Don Quijote arremete, desjarreta a un clérigo y Sancho lo bautiza para siempre: el Caballero de la Triste Figura.
20La aventura de los batanes: una noche entera de pánico por un ruido que al amanecer resulta ser seis mazos de batán. Incluye el cuento de las cabras con que Sancho lo entretiene y la primera riña seria entre amo y escudero.
21Bajo la lluvia, una bacía de barbero se convierte en el yelmo de Mambrino. Sigue una larga fantasía de don Quijote sobre cómo un caballero andante llega a casarse con la hija del rey.
22Libera a los galeotes que van a galeras, entre ellos Ginés de Pasamonte, y le pagan a pedradas. El capítulo más discutido del libro: pone frente a frente la justicia de la ley y la del que socorre al que sufre.
23Huida a Sierra Morena por miedo a la Santa Hermandad. Encuentran una maleta con dinero y versos, y Ginés roba el rucio a Sancho. Aparece Cardenio, el Roto de la Mala Figura.
24Cardenio empieza su historia —Luscinda, don Fernando, la traición del amigo— y la interrumpe cuando don Quijote le contradice sobre Amadís: el loco se enfurece y los apedrea a todos.
25Penitencia en la sierra a imitación de Amadís y de Orlando. Aquí, y solo aquí, se dice quién es Dulcinea en el mundo real: Aldonza Lorenzo, labradora del Toboso. Escribe la carta y da volteretas en camisa.
26Solo en la peña, hace un rosario con la camisa y compone versos. Mientras, el cura y el barbero traman el disfraz con que sacarlo de allí sin violencia.
27El cura vestido de doncella menesterosa y el barbero con barbas de cola de buey. Cardenio cuenta el final de su desgracia: don Fernando se casó con Luscinda. Se oye llorar a alguien más entre las peñas.
28Dorotea, vestida de labrador y lavándose los pies en el arroyo, cuenta su historia: don Fernando le dio palabra de matrimonio y la abandonó. Las cuatro historias del libro empiezan a encajar unas en otras.
29Dorotea acepta hacerse pasar por la princesa Micomicona para llevar a don Quijote a su aldea. Por el camino reaparecen los galeotes y Sancho recupera el rucio.
30La farsa de Micomicona en marcha. Sancho calcula, preocupado, que si su amo se casa con la princesa se queda sin ínsula, y don Quijote le responde con un sermón sobre la fidelidad a Dulcinea.
31Sancho cuenta con todo detalle la embajada al Toboso que nunca hizo, y don Quijote traduce cada detalle vulgar a materia caballeresca. Se cruza Andrés, el del capítulo 4, y le echa en cara el socorro que le costó una paliza.
32De vuelta en la venta. El ventero defiende los libros de caballerías con los mismos argumentos que don Quijote, y aparece la maleta con el manuscrito del «Curioso impertinente».
33Empieza la novela intercalada. Anselmo, casado con Camila, pide a su amigo Lotario que la tiente para comprobar que es virtuosa. La curiosidad como enfermedad.
34El experimento se le va de las manos: Lotario y Camila acaban enamorados y montan una comedia para que el marido vea lo que quiere ver.
35Mientras se lee el desenlace, don Quijote acuchilla dormido los cueros de vino tinto creyendo degollar al gigante. Los dos relatos chocan en la misma página, y ahí está el arte del montaje.
36Llegan don Fernando y Luscinda con antifaces. Se reconocen los cuatro y se resuelven de golpe las dos parejas: Cardenio con Luscinda, Dorotea con don Fernando.
37Micomicona queda desenmascarada ante Sancho. Llega el cautivo con Zoraida, y don Quijote arranca su discurso de las armas y las letras en mitad de la cena.
38El discurso completo: el soldado es más pobre, arriesga más y cobra peor que el estudiante. Cervantes, manco en Lepanto, habla aquí por boca de su personaje.
39El cautivo empieza su relato: el reparto de la hacienda paterna, los tercios de Italia, la pérdida de la Goleta. Material autobiográfico reconocible casi línea a línea.
40Argel y el baño de cautivos. La caña con dinero y la carta que baja desde una ventana: Zoraida quiere hacerse cristiana y huir a España con él.
41La fuga en barca, el rescate del renegado, el asalto de los corsarios franceses y el desembarco. Cien páginas de aventura sin un solo encantamiento: el contraste con don Quijote es deliberado.
42Llega a la venta un oidor camino de Méjico que resulta ser hermano del cautivo. Reconocimiento, lágrimas y cena de fiesta con toda la casa llena.
43Don Luis, disfrazado de mozo de mulas, canta bajo la ventana de doña Clara. Mientras tanto, Maritornes deja a don Quijote colgado de la muñeca toda la noche, de pie sobre Rocinante.
44Los criados vienen a llevarse a don Luis, el ventero pelea por su cuenta impagada y reaparece el barbero a reclamar su bacía y su albarda. La venta se convierte en un juzgado.
45Trifulca general por el baciyelmo y la albarda, con los cuadrilleros de la Santa Hermandad repartiendo palos. Sátira exacta de una discusión sobre qué son realmente las cosas.
46Un cuadrillero trae el mandamiento de prisión por lo de los galeotes. El cura lo convence de que está loco y entre todos traman enjaularlo como si fuera un encantamiento.
47Enjaulado sobre un carro de bueyes, escucha una profecía burlesca compuesta por el barbero. En el camino se cruza el canónigo de Toledo, que pide explicaciones.
48El canónigo y el cura despachan los libros de caballerías y, de paso, las comedias que triunfan en los corrales. Página de teoría literaria metida dentro de la novela que la practica.
49Sancho demuestra a su amo que no está encantado con un argumento de puro sentido común: los encantados no comen, ni beben, ni hacen sus necesidades. Y su amo no tiene respuesta.
50Don Quijote defiende sus lecturas contando el cuento del caballero y el lago hirviendo, y lo cuenta mejor que los libros que el canónigo critica. La novela le da la razón por un momento.
51El cabrero Eugenio refiere el caso de Leandra, que se escapó con un soldado fanfarrón. Último relato intercalado: otra mujer que decide por su cuenta y deja a media comarca de pastores.
52Pelea a puñetazos con el cabrero, arremetida contra los disciplinantes que llevan una imagen en rogativa y regreso a casa en el carro de bueyes. Los versos burlescos de los académicos de Argamasilla cierran la primera parte y anuncian la tercera salida.
53Un mes de reposo. El cura y el barbero lo tantean fingiendo charla de actualidad, y él discurre con sensatez hasta que sale la caballería. Queda fijado el don Quijote de esta segunda parte: cuerdo en todo menos en una cosa.
54Sancho pelea con el ama y la sobrina por entrar en casa, y trae la noticia que lo cambia todo: hay un libro impreso con sus aventuras y todo el mundo lo ha leído.
55El bachiller Sansón Carrasco explica cómo es ese libro, qué gusta y qué critican los lectores. Cervantes se examina a sí mismo dentro de su propia novela: caso único en la literatura de su tiempo.
56Sancho aclara el enredo del robo del rucio y de los cien escudos, errores de la primera parte que los lectores señalaron. La novela corrige sus propias erratas a la vista del público.
57Sancho y Teresa discuten el gobierno prometido y la boda de la hija. El traductor avisa de que tiene el capítulo por apócrifo porque Sancho habla demasiado fino: broma sobre la fiabilidad del relato.
58El ama y la sobrina intentan retenerlo con argumentos de linaje y hacienda. Él responde con su teoría de los cuatro linajes. Discusión seria sobre qué vale más, la sangre o la virtud.
59Sancho negocia salario fijo y su amo se niega, porque los escuderos andantes van a merced. Sansón Carrasco se ofrece de acompañante con un plan propio.
60Tercera salida, camino del Toboso. Conversación sobre la fama, la gloria y los santos, que también son caballeros a su modo. Uno de los diálogos más hondos del libro.
61Medianoche en el Toboso buscando un palacio que no existe. Tropiezan con la iglesia: «Con la iglesia hemos dado, Sancho». El ridículo empieza a doler.
62Sancho, acorralado por su propia mentira, hace pasar a tres labradoras por Dulcinea y sus doncellas. Aquí se invierte el libro: ahora es el escudero quien encanta y el amo quien ve la realidad y sufre.
63La carreta de los cómicos de Las Cortes de la Muerte. Don Quijote se contiene ante el disparate porque los actores no son enemigos. Reflexión sobre el teatro y la vida.
64Encuentro nocturno con el Caballero del Bosque o de los Espejos, que dice haber vencido a don Quijote. Empieza el diálogo cruzado de caballeros y escuderos.
65Los dos escuderos hablan aparte de vino, hambre y del oficio de servir a un loco. Pieza cómica perfecta y contrapunto de la conversación elevada de sus amos.
66Desafío y carrera. Don Quijote gana por accidente y descubre bajo la celada el rostro del bachiller Sansón Carrasco. Su primera victoria es también el primer engaño descubierto.
67Se explica el plan: Sansón quería vencerlo y mandarlo a casa un año. Derrotado, jura vengarse. El que iba a curarlo se vuelve su enemigo por amor propio.
68Don Diego de Miranda, el Caballero del Verde Gabán: un hidalgo sensato, medido, que vive bien y sin locuras. El espejo exacto de lo que don Quijote podría haber sido.
69La aventura de los leones. Hace abrir la jaula, planta cara y el león le vuelve la espalda y se echa. Cambia de nombre: Caballero de los Leones. Valor sin objeto, pero valor real.
70Estancia en casa de don Diego y su hijo el poeta. Don Quijote diserta sobre poesía y sobre la educación de los hijos con un juicio que nadie esperaba de un loco.
71Camino de las bodas de Camacho con los estudiantes. Discusión sobre si el amor o el dinero ganan a la novia.
72El derroche de las bodas del rico Camacho, descrito como un festín de novela: las ollas, las aves, las danzas. Sancho en su paraíso.
73Basilio el pobre finge suicidarse para obtener a Quiteria en el último momento. Triunfa la industria sobre el dinero, y don Quijote lo defiende con la espada.
74Descenso a la cueva de Montesinos con soga de cien brazas. El primo humanista y sus libros ridículos. El capítulo central del libro empieza aquí.
75Lo que dice haber visto en la cueva: Montesinos, Durandarte, el corazón salado, y Dulcinea encantada pidiéndole seis reales prestados. Ni Cide Hamete ni el lector saben si mintió, soñó o creyó. El pasaje más discutido de la novela.
76El propio Cide Hamete anota al margen que la aventura le parece apócrifa, y que don Quijote se retractó al morir. La novela duda de sí misma por escrito.
77El pleito del rebuzno entre dos pueblos, y la llegada de maese Pedro con su mono adivino, que acierta lo que no puede saber.
78El retablo de maese Pedro: don Quijote entra a cuchilladas en el teatrillo para salvar a Melisendra y destroza las figuras. La ficción dentro de la ficción, tomada por verdad.
79Maese Pedro resulta ser Ginés de Pasamonte, el galeote de la primera parte. En el pleito del rebuzno, el pueblo apedrea a don Quijote y esta vez huye.
80Huida y reproches mutuos. Sancho vuelve a pedir salario y su amo le recuerda lo que ha ganado ya. Capítulo breve sobre cuándo huir es de prudentes.
81El barco encantado del Ebro: creen navegar hacia mundos lejanos y acaban destrozando una barca de pescadores y pagándola. La aventura les cuesta dinero, no sangre.
82Encuentro con la duquesa cazadora. Los duques ya han leído la primera parte y saben con quién tratan. Empieza la sección más larga y más cruel del libro.
83Recibimiento en el castillo con honores de caballero andante de verdad. Sancho se enreda con doña Rodríguez y un eclesiástico severo reprende a los duques por seguirle la burla.
84Respuesta de don Quijote al eclesiástico: una defensa serena y digna de su oficio que deja mal al que le insultó. Y luego el lavatorio de barbas, la primera burla pesada.
85La duquesa interroga a Sancho sobre el encanto de Dulcinea, y él, sin querer, confiesa que la burla fue suya. Escena de comedia y de crueldad a partes iguales.
86Cacería de jabalí y aparición nocturna de Merlín entre carros y antorchas. El mayordomo burlón monta el aparato.
87La sentencia de Merlín: Dulcinea se desencanta con tres mil trescientos azotes que Sancho debe darse en las posaderas. El motor de toda la parte final del libro es ese regateo.
88Llega la dueña Dolorida, condesa Trifaldi, con doce dueñas de luto. Y en medio, la carta de Sancho a Teresa desde el castillo, una joya de prosa de labrador.
89Interludio cómico: Sancho y la duquesa sobre las dueñas y su fama. Cervantes se ríe de un tipo social entero.
90La Trifaldi cuenta su desgracia: el gigante Malambruno ha puesto barbas a las dueñas. Relato paródico de novela de caballerías, contado en serio a un público que se muerde la risa.
91Sigue la historia, con don Clavijo, la infanta Antonomasia y el castigo del encantador. El disparate se acumula hasta lo absurdo deliberado.
92Preparativos para remediar el agravio. Se anuncia el caballo de madera Clavileño, que vuela por los aires con una clavija en la frente.
93El vuelo de Clavileño con los ojos vendados, los fuelles que hacen viento y las estopas encendidas. Sancho cuenta que vio la Tierra como un grano de mostaza y las siete cabrillas. Los dos mienten, y los dos lo saben.
94Consejos de don Quijote a Sancho antes del gobierno: los que tocan al alma. Página de sabiduría práctica que se cita todavía en manuales de buen gobierno.
95Segundos consejos, los que tocan al cuerpo y al aseo: no comer ajos, no eructar, no ensartar refranes. El loco enseña a gobernar mejor que los cuerdos del castillo.
96Sancho parte a la ínsula Barataria. Don Quijote se queda solo por primera vez en el libro y siente la soledad. Altisidora empieza a fingirse enamorada de él.
97Sancho toma posesión y dicta sentencias: la del sastre y las caperuzas, la de la bolsa y el báculo, la de la mujer forzada. Juzga con un sentido común que asombra a todos.
98Los cencerros y los gatos en el aposento de don Quijote. La burla ya hace sangre: le arañan la cara y pasa seis días encerrado.
99En la mesa del gobernador, el doctor Pedro Recio le retira un plato tras otro por prescripción médica. Sátira feroz de los médicos y del poder que no deja comer al que manda.
100Doña Rodríguez entra de noche en el cuarto de don Quijote a pedirle amparo para su hija deshonrada. Bajo la comedia asoma un agravio verdadero que nadie del castillo repara.
101Ronda nocturna de Sancho por la ínsula: el mozo burlón, la doncella disfrazada de hombre que quería solo ver mundo. Justicia con humanidad, no con reglamento.
102Se explica quiénes azotaban y arañaban, y se sigue al paje que lleva la carta a Teresa Panza. La mujer del gobernador y su aldea, retratadas al natural.
103Sancho sigue gobernando bien: el enigma del puente y la horca, resuelto con misericordia. Su amo le escribe una carta de consejos y él le responde.
104Doña Rodríguez pide justicia públicamente y don Quijote acepta el desafío en defensa de la hija. Cartas de Teresa Panza a la duquesa y a su marido.
105El asalto fingido a la ínsula. Sancho, aplastado entre dos escudos, renuncia al gobierno: «desnudo nací, desnudo me hallo». Diez días le bastaron para saber lo que vale mandar.
106Camino del castillo, Sancho se encuentra con Ricote, su vecino morisco expulsado, que vuelve a escondidas a buscar su dinero. Páginas de enorme valor histórico y humano sobre la expulsión de 1609.
107Sancho cae con el rucio en una sima y pasa la noche esperando. Su amo lo saca con sogas. Metáfora transparente de la caída después del gobierno.
108Batalla con el lacayo Tosilos, que se enamora de la hija de doña Rodríguez y se rinde antes de pelear. La burla de los duques se les escapa de las manos.
109Despedida del castillo con los versos de Altisidora, que le acusa en broma de robarle tres tocadores. Don Quijote sale libre y aliviado.
110Las imágenes de santos en relieve, el discurso sobre la libertad, la emboscada de las redes de las fingidas pastoras y el atropello de la manada de toros. Aventuras encadenadas sin respiro.
111En la venta oyen leer el Quijote falso de Avellaneda y don Quijote lo desmiente en persona. Para probarlo cambia su ruta: irá a Barcelona y no a Zaragoza. La novela discute con el plagio dentro de sí misma.
112Camino de Barcelona, encuentro con el bandolero Roque Guinart, personaje histórico real, y con Claudia Jerónima. El mundo violento de verdad, sin encantamientos.
113Entrada en Barcelona a la orilla del mar, con la ciudad advertida de su llegada. Primera vez que don Quijote ve el mar.
114La cabeza encantada de don Antonio Moreno, la visita a la imprenta —donde ve imprimir el Quijote de Avellaneda— y el baile en que lo muelen a cortesías.
115Visita a las galeras, que a Sancho le sale cara, y la historia de Ana Félix, hija de Ricote, y su amado don Gregorio. Vuelve el drama morisco.
116El Caballero de la Blanca Luna lo desafía en la playa y lo derriba. Vencido, acepta la condición: volver a su aldea y dejar las armas un año.
117El de la Blanca Luna era Sansón Carrasco, que cumple al fin su plan. Don Antonio le reprocha haber quitado al mundo al más gracioso loco que tenía.
118«¡Aquí fue Troya!» Camino de vuelta, derrotado. El pleito de los dos corredores gordo y flaco, resuelto por Sancho con más gracia que un juez.
119Proyecto de hacerse pastores durante el año de penitencia, con nombres de égloga. La misma literatura que lo enloqueció le ofrece ahora un consuelo más manso.
120Una piara de más de seiscientos cerdos los atropella mientras duermen. La humillación final ya no tiene ni forma de aventura.
121Los duques montan una última burla: el túmulo de Altisidora, que resucita si Sancho se deja pellizcar y alfilerear. La crueldad de los señores llega a su extremo.
122Altisidora confiesa la farsa y cuenta el sueño de los diablos que jugaban a la pelota con libros malos, entre ellos el de Avellaneda. Sancho paga con su cuerpo la diversión ajena.
123El regateo del precio de los azotes y los azotes falsos contra los árboles. Don Quijote a oscuras cuenta los golpes creyéndolos verdaderos.
124Se topan con don Álvaro Tarfe, personaje del Quijote falso, que declara ante escribano que este es el verdadero. Cervantes liquida al impostor con papel sellado.
125Entrada en la aldea con agüeros y la liebre perseguida. El ama y la sobrina, Sansón y el cura salen a recibirlos. Anuncio del proyecto pastoril.
126Cae enfermo, duerme seis horas y despierta cuerdo: «Yo fui loco y ya soy cuerdo». Reniega de los libros de caballerías, hace testamento y muere como Alonso Quijano el Bueno. La pluma de Cide Hamete se cuelga para que nadie más lo levante.

Personajes

Lengua y estilo

Cervantes escribe en dos registros que chocan a propósito. Don Quijote habla el castellano arcaizante de los libros de caballerías —«fermosura», «non fuyades»—, ridículo ya en 1605 y usado aquí como efecto cómico deliberado. Sancho habla la lengua del campo, con refranes encadenados que su amo le riñe y que él suelta igual. El narrador, por encima, finge que todo esto lo escribió un historiador árabe y se permite dudar de su propia fuente.

El diálogo es lo que sostiene el libro, y crece: en la primera parte los dos protagonistas discuten; en la segunda conversan, se anticipan y se entienden a medias palabras. Esa es la prueba de que han cambiado. Los capítulos son cortos y cierran su escena, con un epígrafe al frente que resume —y a veces se ríe de— lo que viene.

Esta edición moderniza la ortografía y la sintaxis del siglo XVII y aclara el léxico opaco, pero conserva «vuestra merced» (que es el chiste social), los refranes de Sancho y los arcaísmos deliberados de don Quijote. No es una paráfrasis: es Cervantes, legible hoy.

Contexto

La primera parte se publicó en Madrid en 1605, en la imprenta de Juan de la Cuesta, cuando Cervantes tenía cincuenta y siete años y detrás una vida de soldado en Lepanto —donde un arcabuzazo le dejó inútil la mano izquierda—, cinco años de cautiverio en Argel, comisario de abastos para la Armada y dos estancias en la cárcel por cuentas que no cuadraban. Fue un éxito inmediato: se agotó en semanas y ese mismo año hubo ediciones piratas en Lisboa y Valencia.

En 1614 apareció en Tarragona una segunda parte apócrifa firmada por un tal Alonso Fernández de Avellaneda, cuya identidad sigue sin conocerse, con un prólogo que insultaba a Cervantes por viejo y manco. Cervantes terminó la suya deprisa, la publicó en 1615 y se vengó dentro del libro: sus personajes se cruzan con lectores del Quijote falso y lo desmienten. Murió cinco meses después, en abril de 1616.

El trasfondo es la España que sale del imperio y entra en la decadencia: hidalgos arruinados que solo conservan la honra, moriscos expulsados en 1609 —de los que Cervantes habla con una piedad rara en su tiempo, en el episodio de Ricote—, y una nobleza ociosa con tiempo y dinero para montar bromas de mil euros a dos desconocidos.

Lo esencial, en cinco puntos

Preguntas frecuentes

¿Por dónde empiezo?

Por el capítulo I y de corrido. Los primeros ocho capítulos enganchan solos —la locura, la primera salida, la quema de la biblioteca, los molinos— y para entonces ya sabes si el libro es para ti.

¿Es difícil de leer?

En esta edición, no. El castellano de 1605 está modernizado en ortografía y sintaxis, y el léxico opaco aclarado. Lo que cuesta de las ediciones escolares no es Cervantes: son las notas a pie y la grafía antigua.

¿Cuánto se tarda?

Unas 31 horas en total. Por capítulos son quince o veinte minutos cada uno, y cada uno cierra su escena, así que se puede dejar y retomar sin perderse.

¿Puedo leer solo la primera parte?

Sí, funciona sola y así se leyó durante diez años. Pero te quedas sin la ínsula de Sancho, sin la cueva de Montesinos y sin el final, que es lo que hace grande al libro.

¿Es lo mismo que el musical o las películas?

No. «El hombre de La Mancha» es un musical de 1965 que se inventa un marco carcelario y se queda con el don Quijote idealista. El libro es mucho más cómico, más cruel y más triste que su leyenda.

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