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Guía de lectura

Don Quijote de la Mancha: claves para leerla y comentarla

Miguel de Cervantes · 31 h 16 min de lectura · texto completo y gratis

«En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme.» Con esa línea empieza la novela moderna. Un hidalgo pobre lee demasiado, decide que el mundo debería parecerse a sus libros y sale a comprobarlo. El mundo le contesta a palos durante mil páginas, y cuando por fin le da la razón —cuando los demás empiezan a fingir sus aventuras para divertirse— es cuando el libro se pone serio.

De qué trata

El Quijote es una parodia que se le fue de las manos a su autor. Cervantes quería reírse de los libros de caballerías, que llevaban un siglo llenando España de gigantes y encantadores, y para hacerlo escribió a un lector que se los cree. Pero al ponerle voz al loco descubrió algo que no buscaba: que un personaje puede cambiar por lo que le sucede. Eso no existía antes. Don Quijote y Sancho salen del pueblo siendo dos tópicos —el hidalgo chiflado, el villano glotón— y vuelven siendo dos personas que se han hecho una a la otra. La segunda parte da una vuelta más: los personajes han leído el libro donde aparecen, así que ya nadie los confunde por accidente. Las aventuras se las preparan. Y una broma que dura demasiado deja de tener gracia, que es exactamente lo que Cervantes quiere que notes.

Estructura

Primera parte, capítulos I-VILa locura, la primera salida y el regreso maltrecho. El cura y el barbero queman la biblioteca: es el capítulo donde Cervantes hace crítica literaria quemando los libros de sus rivales.
Primera parte, capítulos VII-XXIIAparece Sancho y arranca la novela de verdad. Molinos, el vizcaíno, los rebaños, el yelmo de Mambrino y los galeotes, que le pagan la libertad a pedradas.
Primera parte, capítulos XXIII-XXXVSierra Morena: la penitencia por Dulcinea, Cardenio y Dorotea, y «El curioso impertinente» leído en voz alta en la venta. Aquí el libro se abre y mete otras novelas dentro.
Primera parte, capítulos XXXVI-LIILa venta se llena de gente y de historias, el cautivo cuenta Argel, y don Quijote vuelve a casa enjaulado en un carro de bueyes.
Segunda parte, capítulos I-XXIXSansón Carrasco cuenta que hay un libro sobre ellos. El Toboso de noche, Sancho encantando a Dulcinea, la cueva de Montesinos, las bodas de Camacho y el retablo de maese Pedro.
Segunda parte, capítulos XXX-LXXIVLos duques, Clavileño y los diez días de Sancho gobernando Barataria. Después Barcelona, la derrota ante el Caballero de la Blanca Luna, el regreso y la muerte de Alonso Quijano.

Temas para el comentario

Lectura y locura

Don Quijote enloquece leyendo, y lo que lee decide lo que ve. Es el primer libro que trata la lectura como una fuerza capaz de rehacer a una persona: para bien, porque le da un propósito, y para mal, porque le cuesta las costillas.

Ideal y realidad

Los molinos siguen siendo molinos. Ahí están el chiste y la tristeza: el mundo no cede, y él tampoco. La novela no toma partido, y por eso lleva cuatro siglos dando la razón a quien la lee.

El amo y el escudero

Se contagian. Sancho empieza hablando como un labrador y acaba soltando discursos; don Quijote empieza con arcaísmos de libro y acaba hablando como un hombre. La amistad se construye a base de discutir por el camino.

La libertad

«La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos.» Lo dice al salir del castillo de los duques, donde le trataban a cuerpo de rey: es el pasaje más citado del libro y el que mejor explica por qué se va.

La burla y su fondo

En la primera parte se ríen de él por sorpresa; en la segunda, a propósito y con presupuesto. Cervantes deja que el lector disfrute de las bromas de los duques y luego le hace notar que llevaba doscientas páginas riéndose de dos pobres.

La cordura y la muerte

Recobra el juicio en el último capítulo y se muere a los tres días. Los suyos, que llevaban toda la novela queriendo curarlo, entienden por fin que la locura era lo que le mantenía vivo.

Personajes

Lengua y estilo

Cervantes escribe en dos registros que chocan a propósito. Don Quijote habla el castellano arcaizante de los libros de caballerías —«fermosura», «non fuyades»—, ridículo ya en 1605 y usado aquí como efecto cómico deliberado. Sancho habla la lengua del campo, con refranes encadenados que su amo le riñe y que él suelta igual. El narrador, por encima, finge que todo esto lo escribió un historiador árabe y se permite dudar de su propia fuente.

El diálogo es lo que sostiene el libro, y crece: en la primera parte los dos protagonistas discuten; en la segunda conversan, se anticipan y se entienden a medias palabras. Esa es la prueba de que han cambiado. Los capítulos son cortos y cierran su escena, con un epígrafe al frente que resume —y a veces se ríe de— lo que viene.

Esta edición moderniza la ortografía y la sintaxis del siglo XVII y aclara el léxico opaco, pero conserva «vuestra merced» (que es el chiste social), los refranes de Sancho y los arcaísmos deliberados de don Quijote. No es una paráfrasis: es Cervantes, legible hoy.

Contexto

La primera parte se publicó en Madrid en 1605, en la imprenta de Juan de la Cuesta, cuando Cervantes tenía cincuenta y siete años y detrás una vida de soldado en Lepanto —donde un arcabuzazo le dejó inútil la mano izquierda—, cinco años de cautiverio en Argel, comisario de abastos para la Armada y dos estancias en la cárcel por cuentas que no cuadraban. Fue un éxito inmediato: se agotó en semanas y ese mismo año hubo ediciones piratas en Lisboa y Valencia.

En 1614 apareció en Tarragona una segunda parte apócrifa firmada por un tal Alonso Fernández de Avellaneda, cuya identidad sigue sin conocerse, con un prólogo que insultaba a Cervantes por viejo y manco. Cervantes terminó la suya deprisa, la publicó en 1615 y se vengó dentro del libro: sus personajes se cruzan con lectores del Quijote falso y lo desmienten. Murió cinco meses después, en abril de 1616.

El trasfondo es la España que sale del imperio y entra en la decadencia: hidalgos arruinados que solo conservan la honra, moriscos expulsados en 1609 —de los que Cervantes habla con una piedad rara en su tiempo, en el episodio de Ricote—, y una nobleza ociosa con tiempo y dinero para montar bromas de mil euros a dos desconocidos.

Lo esencial, en cinco puntos

Preguntas frecuentes

¿Por dónde empiezo?

Por el capítulo I y de corrido. Los primeros ocho capítulos enganchan solos —la locura, la primera salida, la quema de la biblioteca, los molinos— y para entonces ya sabes si el libro es para ti.

¿Es difícil de leer?

En esta edición, no. El castellano de 1605 está modernizado en ortografía y sintaxis, y el léxico opaco aclarado. Lo que cuesta de las ediciones escolares no es Cervantes: son las notas a pie y la grafía antigua.

¿Cuánto se tarda?

Unas 31 horas en total. Por capítulos son quince o veinte minutos cada uno, y cada uno cierra su escena, así que se puede dejar y retomar sin perderse.

¿Puedo leer solo la primera parte?

Sí, funciona sola y así se leyó durante diez años. Pero te quedas sin la ínsula de Sancho, sin la cueva de Montesinos y sin el final, que es lo que hace grande al libro.

¿Es lo mismo que el musical o las películas?

No. «El hombre de La Mancha» es un musical de 1965 que se inventa un marco carcelario y se queda con el don Quijote idealista. El libro es mucho más cómico, más cruel y más triste que su leyenda.

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