Novelas ejemplares: claves para leerla y comentarla
Miguel de Cervantes · 15 h 33 min de lectura · texto completo y gratis
En 1613, entre las dos partes del Quijote, Cervantes publica doce novelas cortas y reivindica algo que era cierto: que nadie lo había hecho antes en castellano. Dentro hay ladrones sevillanos, un licenciado que se cree de cristal y dos perros que amanecen hablando.
De qué trata
El libro no tiene un argumento único: son doce historias independientes unidas por una idea de la ficción. Cervantes quiere demostrar que en castellano se puede contar una historia breve con la misma seriedad que un poema o una comedia, y que se puede hacer sin renunciar ni a la calle ni a la reflexión. Por eso alterna registros: junto a historias de amor con cautiverios y reconocimientos finales coloca el patio de Monipodio o el hospital de Valladolid, retratados sin dulcificar. El tema común es cómo se mira: casi todas ponen a un observador —un pícaro nuevo, un loco lúcido, un perro— delante de un mundo que él describe mejor que quienes lo habitan.
Estructura
| Las idealistas | «El amante liberal», «La española inglesa», «La fuerza de la sangre», «Las dos doncellas» y «La señora Cornelia». Amores separados por la fortuna, viajes, cautiverios y un reconocimiento final que lo repara todo. Heredan la novela bizantina y la italiana. |
| Las realistas | «Rinconete y Cortadillo», «El licenciado Vidriera», «El celoso extremeño» y «El coloquio de los perros». Aquí no hay reparación: hay observación de la España de su tiempo, y algunas terminan mal. |
| Las intermedias | «La gitanilla» y «La ilustre fregona» mezclan las dos vías: ambiente popular pintado del natural y desenlace de reconocimiento noble. Suelen considerarse las más logradas del conjunto. |
| El díptico final | «El casamiento engañoso» y «El coloquio de los perros» son una sola pieza: el alférez Campuzano cuenta cómo lo engañaron y entrega a su amigo el manuscrito de lo que oyó a dos perros en el hospital. La segunda se lee dentro de la primera. |
| El apéndice | «La tía fingida», atribuida a Cervantes y conservada en el manuscrito de Porras de la Cámara. No estaba en la edición de 1613 y su autoría sigue en discusión, pero se transmite con el libro desde el siglo XVIII. |
Temas para el comentario
La libertad frente al encierro
Preciosa pone condiciones antes de entregarse; Carrizales tapia una casa entera para guardar a su mujer. El libro compara sin comentario los dos modos y deja ver cuál funciona.
La verdad dicha desde el margen
El loco de vidrio, los perros, el pícaro recién llegado: Cervantes elige narradores a los que nadie toma en serio, y por eso pueden decirlo todo.
La honra y su reparación
Varias novelas plantean una ofensa irreparable y luego la resuelven con un matrimonio. Merece la pena leer «La fuerza de la sangre» notando lo que el final arregla y lo que deja intacto.
El cautiverio
Argel y Turquía aparecen una y otra vez porque Cervantes estuvo cinco años preso en Argel. Son las páginas donde su biografía pesa más.
El dinero y el oficio
Casi todos los personajes tienen una manera concreta de ganarse la vida, y Cervantes la describe: la cofradía de ladrones tiene reglas, cuotas y contabilidad.
El arte de contar
En «El coloquio», Cipión interrumpe continuamente a Berganza para corregirle la digresión y la murmuración. Es una poética de la narración metida dentro del relato.
Personajes
- PreciosaLa gitanillaCriada entre gitanos, canta y baila por Madrid y pone condiciones a quien la pretende: dos años de prueba antes de darle su palabra. Es el personaje femenino más libre del libro.
- Rinconete y CortadillopicarosDos muchachos que se conocen en una venta, llegan a Sevilla y acaban admitidos en la cofradía de ladrones de Monipodio. Miran, aprenden y juzgan lo que ven.
- Tomás Rodajael licenciado VidrieraEstudiante brillante que, tras un hechizo amoroso, cree que su cuerpo es de vidrio. En ese estado se convierte en oráculo: responde a todo con sentencias que nadie le perdonaría estando cuerdo.
- Carrizalesel celosoIndiano viejo y rico que se casa con una niña de trece años y construye una casa sin ventanas a la calle para guardarla. El encierro produce exactamente lo que quería evitar.
- Cipión y Berganzalos perrosDos perros guardianes del hospital de la Resurrección de Valladolid. Una noche descubren que hablan y aprovechan el don: uno cuenta su vida y el otro le corrige el estilo y le frena las murmuraciones.
Lengua y estilo
Lo primero que sorprende es la variedad de registro. Cervantes cambia de lengua según la novela: solemne y ornamentada en las idealistas, seca y rápida en Rinconete, sentenciosa en Vidriera, coloquial y burlona en el Coloquio. No es descuido, es demostración: quiere enseñar que sabe hacerlo todo.
El diálogo lleva el peso. Los personajes se definen por cómo hablan, y Cervantes reproduce la jerga de los rufianes con tanto detalle que el patio de Monipodio funciona todavía como documento del hampa sevillana.
La ironía nunca se declara. La primera frase de «La gitanilla» afirma que los gitanos nacen para ladrones; las cien páginas siguientes desmienten la frase sin refutarla una sola vez. Ese procedimiento —afirmar un tópico y dejar que la historia lo desarme— es la marca de la casa.
Sobre esta edición: se ha modernizado la ortografía y la puntuación del original (jitanos, ansí, agora) conservando íntegras la sintaxis y el léxico de Cervantes. No se ha suprimido ni resumido nada.
Contexto
Cervantes publica el libro en 1613, con sesenta y seis años, cuando ya es el autor del Quijote pero todavía no ha escrito la segunda parte. Las novelas se escribieron a lo largo de muchos años: de tres de ellas —Rinconete, El celoso extremeño y La tía fingida— existía copia en el manuscrito que el licenciado Porras de la Cámara reunió hacia 1604 para el arzobispo de Sevilla, con versiones distintas de las impresas. En «El celoso extremeño», la del manuscrito termina con la mujer cediendo; la impresa, no.
El género venía de Italia. El Decamerón de Boccaccio y las novelle de Bandello circulaban traducidas y con fama de licenciosas, y por eso Cervantes insiste tanto en lo de «ejemplares»: se está protegiendo. Su afirmación de ser «el primero que he novelado en lengua castellana» es exacta si se entiende bien: el primero en escribirlas originales, no traducidas ni imitadas.
El éxito fue inmediato: cuatro ediciones en el primer año y traducciones al francés y al inglés en menos de una década. Su huella llega lejos: la novela picaresca inglesa del XVIII, la novela corta romántica alemana y, en España, todo el costumbrismo posterior.
Lo esencial, en cinco puntos
- 1613, entre las dos partes del Quijote. Doce novelas, publicadas en Madrid por Juan de la Cuesta.
- «Ejemplares» es una defensa ante la censura, no una promesa de moralina.
- «El casamiento engañoso» y «El coloquio de los perros» son una sola obra: la segunda va dentro de la primera.
- «La tía fingida» es atribuida, no figura en la edición de 1613 y se incluye aquí como apéndice.
- Cervantes murió en 1616: la obra es de dominio público en todos los territorios.
Preguntas frecuentes
¿Hay que leerlas en orden?
No. Son independientes y Cervantes no las ordenó por criterio ninguno. La única pareja que sí lleva orden es «El casamiento engañoso» y «El coloquio de los perros».
¿Cuál es la mejor?
La crítica se reparte entre «El coloquio de los perros», por su ambición, y «El licenciado Vidriera», por su modernidad. Para empezar a leer, «Rinconete y Cortadillo» gana a las dos.
¿Son difíciles?
Menos que el Quijote. Son cortas, el argumento avanza rápido y esta edición moderniza la ortografía. La más exigente es «El coloquio», por las digresiones.
¿Por qué se estudian tanto Rinconete y Vidriera?
Porque en pocas páginas condensan dos cosas que se explican todo el curso: el mundo picaresco del Siglo de Oro y el ideal humanista del saber. Y porque caben en una sesión de clase.
¿Cuánto se tarda en leerlas enteras?
Unas doce horas el volumen completo. Una novela suelta va de cuarenta minutos a hora y media.
