
En 1613, entre las dos partes del Quijote, Cervantes publicó doce novelas cortas y reivindicó algo que era cierto: «yo soy el primero que he novelado en lengua castellana». Antes de este libro se traducían novelas cortas italianas; después de él se escriben propias. Dentro hay dos muchachos que llegan a Sevilla y acaban admitidos en la cofradía de ladrones de Monipodio; un estudiante brillante que, tras un hechizo, cree que su cuerpo es de vidrio y desde esa locura dice todas las verdades; un viejo rico que tapia una casa entera para guardar a su mujer niña; y dos perros del hospital de Valladolid que una noche descubren que pueden hablar y se cuentan la vida hasta el amanecer. Las doce novelas de la edición de 1613, íntegras, con el «Prólogo al lector» en que Cervantes se retrata a sí mismo, y «La tía fingida» como apéndice.
Es la última: antes conviene leer «El Lazarillo de Tormes». Ver el conjunto →
Se publicaron en Madrid en 1613, en la imprenta de Juan de la Cuesta, cuando Cervantes tenía sesenta y seis años y aún no había escrito la segunda parte del Quijote. Tuvieron cuatro ediciones en el primer año y traducciones al francés y al inglés en menos de una década.
«Ejemplares» no quiere decir moralizantes: el libro está lleno de rufianes, engaños y violencias. Cervantes promete en el prólogo que de cada una puede sacarse «algún ejemplo provechoso», y esa palabra en el título lo protegía de la censura, que miraba con recelo las <em>novelle</em> italianas.
El «Prólogo al lector» contiene el único retrato de Cervantes que existe, escrito por él mismo: «Este que veis aquí, de rostro aguileño… las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro». Todos los cuadros que circulan con su cara son posteriores e inventados a partir de estas líneas.
«El casamiento engañoso» y «El coloquio de los perros» son en realidad una sola obra: el alférez Campuzano cuenta cómo lo engañaron y entrega después a su amigo el manuscrito de lo que oyó a los dos perros. La segunda se lee dentro de la primera.
«La tía fingida» no figuraba en la edición de 1613. Se conserva en el manuscrito que el licenciado Porras de la Cámara reunió hacia 1604, junto a versiones distintas de «Rinconete» y «El celoso extremeño». Su autoría sigue discutida y aquí va como apéndice.
Esta edición moderniza la ortografía y la puntuación del original —jitanos, ansí, agora— conservando íntegros la sintaxis y el léxico de Cervantes. No se ha suprimido ni resumido nada: el prólogo, las doce novelas de 1613 al completo y el apéndice.
Estructura, temas, personajes y contexto de Novelas ejemplares: lo que ayuda a leerla mejor, y lo que suelen preguntar sobre ella.
Los personajes de la obra y el papel que juega cada uno.
Este que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos, y de nariz corva aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro.
Imaginóse el desdichado que era todo hecho de vidrio.
Óyote hablar, y sé que te hablo, y no puedo creerlo, por parecerme que el hablar nosotros pasa de los términos de naturaleza.
De su natural condición era el más celoso hombre del mundo, aun sin estar casado.
Mi intento ha sido poner en la plaza de nuestra república una mesa de trucos, donde cada uno pueda llegar a entretenerse sin daño de barras
yo soy el primero que he novelado en lengua castellana
no hay ninguna de quien no se pueda sacar un ejemplo provechoso
Quisiera yo, si fuera posible, lector amantísimo, excusarme de escribir este prólogo, porque no me fue tan bien con el que puse en mi Don Quijote
Doce novelas cortas que Cervantes publicó en Madrid en 1613, entre la primera y la segunda parte del Quijote. Cada una es independiente y se lee por separado; juntas forman el libro con el que la novela corta entra en la literatura española.
Porque Cervantes sostiene en el prólogo que de todas ellas se puede sacar «algún ejemplo provechoso». Era también una defensa: el libro contiene rufianes, prostitutas y engaños, y esa palabra en el título lo protegía de la censura.
«Rinconete y Cortadillo» si quieres entrar rápido: es corta, divertida y no exige contexto. «El licenciado Vidriera» si prefieres las ideas. «El coloquio de los perros» es la mejor de todas, pero conviene leerla después de «El casamiento engañoso», porque es su continuación.
Las doce del original de 1613, precedidas del «Prólogo al lector» que Cervantes escribió para ellas, y seguidas de «La tía fingida», atribuida a Cervantes y transmitida en el manuscrito de Porras de la Cámara. Esta última no figuraba en el libro impreso y su autoría sigue discutida; va al final como apéndice.
Sí. «Rinconete y Cortadillo» y «El licenciado Vidriera» son lecturas habituales de 3.º y 4.º de ESO y de 1.º de Bachillerato, y suelen entrar en la prueba de acceso a la universidad dentro del bloque de prosa del Siglo de Oro.
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Miguel de Cervantes (2026). Novelas ejemplares (ed. de Clasicalia). Clasicalia. https://clasicalia.com/novelas-ejemplares/
Miguel de Cervantes. Novelas ejemplares. Edición de Clasicalia, Clasicalia, 2026, clasicalia.com/novelas-ejemplares/.
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