
Calisto entra en un huerto persiguiendo un halcón, encuentra a Melibea y queda perdido. Sus criados le recomiendan a una vieja alcahueta que sabe unir voluntades por dinero. A partir de ahí todo se despeña: la codicia mata a Celestina, la justicia a los criados, una escalera mal puesta a Calisto y el dolor a Melibea. No es novela ni es teatro: son veintiún autos escritos íntegramente en diálogo, para leerse en voz alta. Con ella empieza la literatura moderna en castellano — los criados hablan como criados, nadie recibe el castigo que merece y el final no consuela a nadie. Los veintiún autos completos, en español de hoy.
Fernando de Rojas, jurista converso y bachiller en Salamanca, contó en su prólogo que encontró el primer auto ya escrito por otra mano y completó el resto en quince días de vacaciones. Nunca volvió a publicar nada.
La Inquisición la expurgó durante siglos y se leyó igual: más de cien ediciones antes de 1650. Celestina fue el primer personaje español que dio nombre común al idioma.
El original está en castellano de 1499, ilegible de corrido sin notas: esta edición lo reescribe en español actual manteniendo el tono, los refranes y la voz de cada personaje.
En esto veo, Melibea, la grandeza de Dios.
¡Oh mundo, mundo! Muchos mucho de ti dijeron, muchos en tus cualidades metieron la mano
Del mundo me quejo, porque en sí me crió
¿Por qué me dejaste triste y solo in hac lachrymarum valle?
Papagayos, ruiseñores, que cantáis al alba, llevad nueva a mis amores cómo espero aquí sentada.
Su muerte convida a la mía, me convida y fuerza a que sea presto
Calisto, joven noble, se enamora de Melibea y es rechazado. Sus criados Sempronio y Pármeno le presentan a Celestina, una vieja alcahueta que consigue con conjuros y labia que Melibea ceda. A partir de ahí todo se derrumba: los criados matan a Celestina por el reparto de la ganancia y son ejecutados, Calisto muere al caer de una escalera saliendo del huerto y Melibea se arroja desde una torre. Cierra la obra el lamento de su padre, Pleberio.
Ninguna de las dos cosas del todo. Está escrita íntegramente en diálogo, como el teatro, pero su extensión y sus cambios de lugar la hacen irrepresentable tal cual: se concibió para leerse en voz alta ante un grupo. Se la llama tragicomedia, o simplemente «celestinesca»: el género empieza y acaba en ella.
Un jurista converso, bachiller en Salamanca, que según su propio prólogo encontró el primer auto ya escrito por otra mano y completó el resto en quince días de vacaciones. Nunca volvió a publicar nada. Fue alcalde de Talavera y murió en 1541.
Porque es la bisagra entre la Edad Media y el Renacimiento en España, y porque su lengua —los criados hablando como criados, los refranes, la ironía— inaugura el realismo del castellano. Es lectura fija en bachillerato y en primeros cursos de Filología.
Sí. El original de 1499 está en castellano del siglo XV («avnque», «dezir», «estaua»), ilegible de corrido sin notas. Esta edición lo reescribe en español de hoy manteniendo el tono, los refranes y la voz de cada personaje, y respeta los veintiún autos completos.
Esta edición de La Celestina es una traducción moderna al español propia de Clasicalia, elaborada a partir del texto original de dominio público y revisada para que sea fiel al original y natural de leer hoy. La ofrecemos íntegra y gratis, para leer online sin registro ni descargas. Si prefieres la edición cuidada en papel o Kindle, la publicamos en Amazon.
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Fernando de Rojas (2026). La Celestina (Clasicalia, trad.). Clasicalia. https://clasicalia.com/la-celestina/
Fernando de Rojas. La Celestina. Traducción de Clasicalia, Clasicalia, 2026, clasicalia.com/la-celestina/.
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