
Siglo de Oro
1547 – 1616 · Alcalá de Henares
Soldado manco en Lepanto, cinco años cautivo en Argel, recaudador de impuestos y preso. Publicó la primera parte del Quijote a los cincuenta y siete.
2 obras suyas en Clasicalia, completas y gratis.
Hijo de un cirujano con deudas, se alistó y combatió en Lepanto en 1571, donde un arcabuzazo le dejó la mano izquierda inútil. Volviendo a España, unos corsarios lo capturaron y pasó cinco años cautivo en Argel, con cuatro intentos de fuga fallidos, hasta que lo rescataron los trinitarios.
En España pidió un puesto en Indias y se lo negaron. Acabó de comisario de abastos para la Armada y después de recaudador de impuestos: dos oficios que lo llevaron a recorrer Andalucía y a pisar la cárcel por descuadres de cuentas. Ahí, dice el prólogo, se engendró el Quijote.
La primera parte salió en 1605 y fue un éxito inmediato, aunque no lo sacó de pobre. En 1614 apareció un Quijote falso firmado por un tal Avellaneda, y Cervantes respondió publicando la segunda parte en 1615, mejor que la primera y con los personajes enterados de que existe un libro sobre ellos. Murió al año siguiente.
Escribe en la España que va del esplendor imperial a la conciencia de decadencia, con los libros de caballerías como literatura de masas. El Quijote nace como parodia de esa moda y termina siendo otra cosa: la primera novela moderna, donde el narrador no es de fiar y los personajes discuten con su propio libro.
El Quijote entero, las dos partes en un solo tomo, y las doce Novelas ejemplares, que son el mejor sitio para probarlo si la novela grande impone.
La novela se presenta como traducción de un manuscrito árabe de Cide Hamete Benengeli, del que el propio narrador desconfía. El lector tiene que decidir cuánto se cree.
En la segunda parte, los que se cruzan con don Quijote ya han leído la primera. Nadie había hecho eso antes y casi nadie lo ha hecho tan bien después.
Don Quijote se equivoca sobre los molinos y acierta sobre la justicia, la libertad y el gobierno. La broma se convierte en otra cosa sin avisar.
Empieza burlándose de los libros de caballerías y acaba inventando la novela moderna. El propio prólogo de 1605 ya avisa de que va a pasar algo raro.
Empieza por las «Novelas ejemplares» si el Quijote te intimida. Son doce relatos independientes, de una sentada cada uno: «Rinconete y Cortadillo», «El licenciado Vidriera», «El coloquio de los perros». Se ve enseguida de qué era capaz.
Y si vas al Quijote, empieza por el principio y no te obligues a seguirlo de corrido: está hecho de episodios. La primera parte es la del choque puro; la segunda, la del libro que se sabe leído, y es la mejor. Muchos abandonan en las novelas intercaladas de la primera: se pueden saltar y volver luego.
Aquí están el «Quijote» y las «Novelas ejemplares». Faltan «Los trabajos de Persiles y Sigismunda», que él consideraba su mejor libro, «La Galatea» y su teatro.
Para seguir: el Lazarillo y La Celestina, los dos hitos que preparan el Quijote.
También: frases de Miguel de Cervantes, comprobadas una a una contra el texto publicado.
Cinco ejes para preparar un trabajo o una sesión sobre el autor. Todo se puede comprobar sobre los textos, que están aquí completos.
No es obligatorio ni conviene forzarlo. Está construido por episodios y admite lecturas parciales. Quien encalla en las novelas intercaladas de la primera parte puede saltarlas y seguir.
En una edición modernizada como esta, no: se actualizan ortografía y sintaxis y se aclara el léxico opaco, conservando las voces de cada personaje y los refranes de Sancho.
Una continuación apócrifa publicada en 1614 por alguien con ese seudónimo, nunca identificado. Empujó a Cervantes a terminar su segunda parte, donde lo menciona y lo deja en ridículo dentro de la propia ficción.
«Rinconete y Cortadillo» para el retrato del hampa sevillana, «El licenciado Vidriera» para el humor filosófico y «El coloquio de los perros» para lo más audaz del conjunto.
Por el juego con la voz que narra —un manuscrito atribuido a un historiador árabe del que el propio narrador desconfía— y porque los personajes evolucionan y saben que están en un libro. Nada de eso existía antes.