
En las minas de Socartes, la Nela —huérfana, minúscula, «feísima»— hace de lazarillo de Pablo, un joven ciego y rico que ha construido su idea del mundo con los ojos de ella y jura amarla. Un célebre oftalmólogo llega dispuesto a devolverle la vista, y la Nela comprende que la primera mirada de Pablo será su sentencia. Galdós plantea un experimento moral perfecto: ¿qué pasa con quien solo es amado por alguien que no puede verlo? La respuesta es uno de los finales más tristes del XIX español, y uno de sus personajes más queridos. Corta, clara y conmovedora: la puerta de entrada clásica a Galdós, con sus veintidós capítulos completos.
Pertenece a las «novelas de la primera época» de Galdós (1878), antes del gran ciclo realista madrileño. La crítica la ha leído como fábula sobre la ciencia que triunfa y la sociedad que fracasa.
Buñuel la llevó al cine y el teatro la ha adaptado sin descanso; en secundaria es una de las lecturas galdosianas más asignadas por su brevedad y su fuerza.
Texto íntegro de 1878 con la puntuación de diálogo modernizada (raya española) y los títulos originales de capítulo.
¿Es verdad que existís, estrellas?
¡Madre de Dios!, ¡qué feísima soy!
¿Para qué estoy yo en el mundo?, ¿para qué sirvo?, ¿a quién puedo interesar?
A uno solo que me quiere porque no me ve.
Mis ojos no servirían para nada si no sirvieran para guiarte y decirte cómo son todas las hermosuras de la tierra.
Pobrecita, mejor cuenta le hubiera tenido morirse.
La Nela, huérfana de dieciséis años que aparenta doce, guía por las minas de Socartes a Pablo, un joven ciego que dice amarla por su voz y su alma. Un célebre oftalmólogo, Teodoro Golfín, opera a Pablo y le devuelve la vista; lo que ve —y lo que deja de ver— decide el destino de la Nela.
Por el nombre completo de la protagonista, María Manuela Téllez, la Nela. El diminutivo la retrata: pequeña, disminuida por todos, reducida a apodo. Galdós construyó con ella uno de los personajes más queridos de toda su obra.
La Nela hace de lazarillo (guía de un ciego), pero Galdós invierte la tradición picaresca: aquí el guía no engaña al ciego, lo ama; y el peligro no es el hambre, sino la vista recobrada del amo.
Es de las «novelas de la primera época» de Galdós, con una tesis casi de fábula: la ciencia triunfa (la operación sale bien) y a la vez fracasa moralmente, porque nadie opera a la sociedad que hizo invisible a la Nela. El realismo pleno de Fortunata y Jacinta vendría después.
Sí: los veintidós capítulos completos, con los títulos originales de Galdós, en su texto íntegro de 1878 con la puntuación de diálogo modernizada.
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Benito Pérez Galdós (2026). Marianela (Clasicalia, trad.). Clasicalia. https://clasicalia.com/marianela/
Benito Pérez Galdós. Marianela. Traducción de Clasicalia, Clasicalia, 2026, clasicalia.com/marianela/.
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