
Una diosa sube al estrado y pronuncia el discurso más insolente del Renacimiento: su propio elogio. Es la Locura, y su argumento es demoledor: sin ella no habría amores (¿quién se casaría en su sano juicio?), ni hazañas, ni ciencia, ni felicidad alguna. Los hombres más serios —reyes, filósofos, teólogos, papas— resultan ser precisamente los más locos, y los que se creen más sabios, los más ridículos. Erasmo lo escribió en unos días de 1509, convaleciente en casa de su amigo Tomás Moro, y el título esconde el guiño: «Moriae encomium» suena en griego a «elogio de Moro». Publicado en 1511, fue el éxito editorial de su siglo, escandalizó a media cristiandad, hizo reír a la otra media y acabó en el Índice de libros prohibidos. Lutero lo aprovechó; Erasmo, que quería reforma sin ruptura, pasó el resto de su vida matizando la carcajada. Cinco siglos después sigue siendo la sátira más elegante jamás escrita contra la solemnidad: la vanidad académica, la superstición, los poderosos que juegan a la guerra y los sabios que no saben vivir. Y en el fondo, una defensa conmovedora de la única locura que salva: la del que ama. Junto con «El Príncipe» (1513) y la «Utopía» de Moro (1516) forma el trío de libros que abrió el pensamiento moderno; los tres nacieron en el mismo lustro.
La siguiente del conjunto: «Utopía». Ver el conjunto →
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Erasmo de Rotterdam (h. 1466-1536), el humanista más célebre de Europa, concibió el libro en 1509 mientras cruzaba los Alpes de vuelta de Italia y lo escribió en casa de Tomás Moro en Londres, en apenas unos días y sin sus libros, según cuenta él mismo. Se publicó en París en 1511 y en vida de Erasmo se reimprimió decenas de veces.
La obra es una «declamación»: la Locura en persona, hija de la Riqueza y la Juventud, amamantada por la Embriaguez y la Ignorancia, pronuncia su propio panegírico ante el género humano. La ironía tiene doble filo: habla una necia, así que nada de lo que dice puede tomarse en serio… y sin embargo todo es verdad.
Esta edición traduce el texto latino completo (sobre la edición crítica de 1892), incluida la carta-dedicatoria a Tomás Moro con su juego de palabras, y vierte al español también las citas griegas que Erasmo intercala. La voz femenina de la Locura se conserva en toda la declamación.
Odio al oyente que tiene memoria.
Esta vida ¿acaso parece merecer llamarse vida si le quitas el placer?
«Pero eso mismo», dicen, «es lo miserable: estar dominado por la necedad, errar, ser engañado, ignorar». Al contrario, eso es ser hombre.
Andan «como monos con púrpura y asnos con piel de león».
Nada hay mejor que la adolescencia, nada más detestable que la vejez.
Adiós, aplaudid, vivid, bebed, celebérrimos iniciados de la Locura.
Es una sátira en la que la Locura, personificada como diosa, pronuncia un discurso en su propia alabanza: demuestra que todo lo que hace soportable la vida —el amor, la amistad, la esperanza, la autoestima— lleva su sello, y que los hombres más solemnes (filósofos, teólogos, príncipes, papas) son precisamente los más locos. Bajo la broma hay una crítica muy seria de la sociedad y la Iglesia de su tiempo.
Erasmo de Rotterdam, el humanista más famoso de Europa, lo escribió en 1509 en casa de su amigo Tomás Moro en Londres —en unos pocos días y sin sus libros, según cuenta él mismo— y se publicó en París en 1511. El título latino, «Moriae encomium», esconde un juego de palabras: suena a «elogio de Moro».
Por su retrato despiadado de teólogos, frailes, obispos y papas. El libro fue un éxito inmenso pero escandalizó a la Iglesia, acabó en el Índice de libros prohibidos y se le reprochó haber preparado el terreno a Lutero: «Erasmo puso el huevo y Lutero lo empolló», se decía. Erasmo, que quería reforma sin ruptura, lamentó siempre esa lectura.
El libro está dedicado a Moro y nació en su casa; cinco años después Moro publicó su «Utopía» (1516), la otra gran sátira humanista del momento. Junto con «El Príncipe» de Maquiavelo (1513), forman el trío de obras que abrió el pensamiento moderno en un mismo lustro. El Príncipe puede leerse ya completo en Clasicalia.
Con el giro más audaz del libro: tras burlarse de todos, la Locura demuestra con la Biblia en la mano que la propia fe cristiana es una forma de locura —la más alta y feliz de todas— y se despide sin moraleja: «Adiós, aplaudid, vivid, bebed». El libro que empieza en carcajada acaba rozando la mística.
Esta edición de Elogio de la locura es una traducción moderna al español propia de Clasicalia, elaborada a partir del texto original de dominio público y revisada para que sea fiel al original y natural de leer hoy. La ofrecemos íntegra y gratis, para leer online sin registro ni descargas. Si prefieres la edición cuidada en papel o Kindle, la publicamos en Amazon.
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Erasmo de Rotterdam (2026). Elogio de la locura (Clasicalia, trad.). Clasicalia. https://clasicalia.com/elogio-de-la-locura/
Erasmo de Rotterdam. Elogio de la locura. Traducción de Clasicalia, Clasicalia, 2026, clasicalia.com/elogio-de-la-locura/.
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