Elogio de la locura y Utopía: dos amigos, dos obras maestras
Erasmo escribió su sátira en casa de Moro y escondió su nombre en el título. Moro respondió cinco años después con una isla que no existe.
Pocas parejas de libros nacen de una amistad tan literal. En 1509, Erasmo de Rotterdam llegó de Italia a Londres y se instaló en casa de su amigo Tomás Moro; allí, convaleciente y sin sus libros, escribió en unos días el «Elogio de la locura» — y lo tituló «Moriae encomium», que en griego suena a «elogio de Moro». En 1516 Moro devolvió la jugada con la «Utopía», el relato de una isla perfecta que no existe, publicada con la ayuda del propio Erasmo.
Son las dos caras de la misma operación: mirar la Europa real con ojos de forastero. Erasmo la hace hablar por boca de una diosa burlona; Moro la compara con un país imaginario donde nuestras costumbres parecen, de pronto, absurdas. Risa y espejo: juntas, las dos sátiras fundaron la crítica moderna.
Elogio de la locuraErasmo de Rotterdam2 h 55 min de lecturaVer la obra →2
UtopíaTomás Moro3 h 23 min de lecturaVer la obra →El orden que recomendamos
- 1. Elogio de la locuraPrimero: es anterior, más ligero y presenta el método — decir la verdad por boca de quien no cuenta.2 h 55 min
- 2. UtopíaDespués: el juego se vuelve serio y la sátira se convierte en el primer experimento político de la modernidad.3 h 23 min
Dos libros que se guiñan el ojo
Los guiños entre ambos son constantes. Erasmo dedica su sátira a Moro alegando que a él «suele deleitarse muchísimo con bromas de este tipo: ni ignorantes ni del todo insulsas»; Moro puebla su isla de nombres griegos que confiesan la broma —Utopía es «ningún lugar», el río Anhidro va «sin agua», el narrador Hitlodeo es un «charlatán»—. Y los dos usan el mismo escudo: como habla una necia, como la isla no existe, nadie puede procesar al autor por lo que ahí se dice. En tiempos de hogueras, la ironía era también un seguro de vida.
El final de cada uno les da un fondo grave: Erasmo acaba elevando la locura hasta la fe; Moro murió en el patíbulo por no traicionar su conciencia, diecinueve años después de inventarse una isla donde la conciencia era libre.
Una frase de cada una
Odio al oyente que tiene memoria.
Han empezado a ser tan voraces e indomables que devoran a los hombres mismos.
Preguntas frecuentes
¿Qué relación había entre Erasmo y Tomás Moro?
Una de las grandes amistades de la historia intelectual europea: se conocieron en 1499, se escribieron toda la vida y se admiraron sin reservas. El «Elogio de la locura» se escribió en casa de Moro y está dedicado a él; la «Utopía» se publicó con la ayuda de Erasmo, que gestionó su impresión en Lovaina.
¿En qué orden conviene leerlas?
Primero el «Elogio de la locura» (1511), después la «Utopía» (1516): es el orden cronológico y también el natural, de la carcajada al experimento serio. Ambas son breves: el conjunto se lee en unas cinco horas.
¿Qué significa el juego de palabras del título de Erasmo?
«Moriae encomium» significa «elogio de la locura» en griego (moría = necedad), pero suena a «elogio de Moro». Erasmo lo confiesa con desparpajo en la carta-dedicatoria: la idea se le ocurrió pensando en el apellido de su amigo, que es «tan ajeno a la necedad como su nombre cercano a ella».
¿Se puede añadir un tercer libro al conjunto?
Sí: «El Príncipe» de Maquiavelo, escrito en 1513, justo entre ambas. Los tres libros nacieron en menos de una década y abrieron el pensamiento moderno cada uno por un flanco: la sátira, el poder y la política ideal. Tenemos esa página: «el trío que abrió la modernidad».
