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De la ira de Séneca
Tratado estoico · s. I

De la ira

Séneca

La ira es una locura breve —escribió Séneca—, la más fea y peligrosa de todas las pasiones. En este tratado la disecciona sin piedad: qué es, de dónde nace y, sobre todo, cómo librarse de ella. Escrito para su hermano Novato, es el estudio más lúcido de la Antigüedad sobre el enfado: por qué nos ciega, por qué creemos que nos hace fuertes cuando en realidad nos vuelve esclavos, y qué prácticas concretas —desde examinar el día por la noche hasta reírse de uno mismo— nos devuelven el dominio. Dos mil años después sigue siendo un manual de autocontrol asombrosamente actual, para cualquiera que quiera dejar de reaccionar y empezar a decidir.

3
libros
~2h 30
de lectura
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y sin registro

Sobre la obra

Séneca (Lucio Anneo Séneca, 4 a.C.–65 d.C.), filósofo estoico, dramaturgo y consejero del emperador Nerón, escribió «De la ira» (De Ira) dirigido a su hermano mayor Novato. Es su obra más extensa dedicada a una sola pasión, dividida en tres libros.

El primero define qué es la ira y sostiene, contra Aristóteles, que no es ni útil ni natural: ninguna pasión que nubla la razón puede servir de aliada. El segundo estudia cómo nace y por qué hay que combatirla desde el primer impulso. El tercero, el más práctico, ofrece remedios concretos para arrancarla del ánimo o al menos contenerla.

Frente a la idea de que la ira nos hace fuertes, Séneca demuestra lo contrario: es una forma de locura pasajera que nos vuelve esclavos de aquello que nos ofende. Su antídoto —la pausa, el examen de uno mismo, la conciencia de la propia mortalidad— hace de este uno de los textos sobre autocontrol más influyentes jamás escritos.

De qué trata De la ira: ideas principales

Frases célebres de De la ira

La ira es una locura breve; pues igualmente carece de autocontrol, olvida el decoro, no recuerda los vínculos afectivos, es obstinada e inflexible en lo que ha comenzado, cerrada a la razón y al consejo.
Séneca equipara la ira con la demencia temporal por su irracionalidad absoluta.
Ninguna plaga le ha costado más cara al género humano.
La ira supera a cualquier otra pasión en capacidad destructiva para la humanidad.
El hombre nació para la ayuda mutua, la ira para la destrucción; este quiere congregarse, aquella separarse.
Contraste radical entre la naturaleza humana (cooperación) y la ira (disgregación).
Lo mejor es despreciar de inmediato el primer estímulo de la ira y resistir a sus propias semillas, y esforzarnos por no caer en la ira.
La prevención total es la única estrategia eficaz contra la ira.
En las primeras fronteras, digo, debe mantenerse alejado el enemigo; pues cuando ha entrado y se ha introducido por las puertas, no acepta límites de los cautivos.
Una vez instalada, la ira no puede controlarse porque domina completamente la razón.
La razón nunca tomará como ayuda los impulsos imprevistos y violentos, ante los cuales ella misma no tiene ninguna autoridad.
La virtud no puede apoyarse en vicios para lograr sus fines.
El hombre bueno cumplirá sus deberes sereno e intrépido; y hará lo que es digno de un hombre bueno de tal manera que no haga nada indigno de un hombre.
La acción virtuosa requiere ecuanimidad, no pasión descontrolada.
No es propio del sabio odiar a quien se equivoca; de lo contrario, se odiará a sí mismo.
La compasión hacia el error ajeno nace del reconocimiento de la propia falibilidad.
A quien vaga por los campos por desconocer el camino, es mejor encaminarlo hacia la ruta correcta que expulsarlo.
Metáfora de la corrección como guía, no como castigo iracundo.
Nada conviene menos a quien castiga que enfadarse, puesto que el castigo aprovecha más para la enmienda si se aplica con juicio.
El castigo racional es educativo; el castigo airado es destructivo.
Sócrates dijo a su esclavo: «Te golpearía si no estuviera enfadado».
Ejemplo paradigmático del autocontrol: posponer la corrección hasta recuperar la calma.
Nada hay en la ira, ni siquiera cuando parece vehemente y desprecia a dioses y hombres, que sea grande, nada noble.
La aparente grandeza de la ira es en realidad hinchazón vacía, no verdadera virtud.

Preguntas frecuentes sobre De la ira

¿De qué trata De la ira?

Trata sobre la naturaleza destructiva de la ira, analiza por qué es la pasión más peligrosa y defiende que debe eliminarse completamente mediante la razón, no moderarse.

¿Quién escribió De la ira?

Séneca, filósofo estoico romano del siglo I d.C., consejero de Nerón y una de las figuras más importantes del estoicismo.

¿Cuántos libros tiene De la ira?

La obra se divide en tres libros que desarrollan progresivamente la naturaleza, las causas y los remedios contra la ira.

¿Se puede leer De la ira gratis?

Sí, está disponible online y sin registro en Clasicalia. Aún no tiene audiolibro.

¿Cuál es la mejor traducción de De la ira al español?

La traducción moderna de Clasicalia, que es fiel al original y usa un español actual accesible para el lector contemporáneo.

Sobre esta traducción

Esta edición de De la ira es una traducción moderna al español propia de Clasicalia, elaborada a partir del texto original de dominio público y revisada para que sea fiel al original y natural de leer hoy. La ofrecemos íntegra y gratis, para leer online sin registro ni descargas. Si prefieres la edición cuidada en papel o Kindle, la publicamos en Amazon.

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