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Frases de Séneca

52 frases sacadas una a una de nuestras traducciones. No son citas de internet: cada una está comprobada contra el texto que puedes leer aquí mismo.

Lucio Anneo Séneca (c. 4 a. C.-65 d. C.) nació en Córdoba, hizo carrera en Roma, fue desterrado a Córcega ocho años y volvió para ser preceptor de Nerón y luego su consejero. Se retiró en el año 62; en el 65, acusado de conspirar, Nerón le ordenó suicidarse. En Clasicalia están también sus «Cartas a Lucilio», «Sobre la brevedad de la vida», «De la ira», «De la vida feliz» y las «Consolaciones».

12 frases de «De la ira»

La ira es una locura breve; pues igualmente carece de autocontrol, olvida el decoro, no recuerda los vínculos afectivos, es obstinada e inflexible en lo que ha comenzado, cerrada a la razón y al consejo.
Séneca equipara la ira con la demencia temporal por su irracionalidad absoluta. La naturaleza de la ira →
Ninguna plaga le ha costado más cara al género humano.
La ira supera a cualquier otra pasión en capacidad destructiva para la humanidad. La naturaleza de la ira →
El hombre nació para la ayuda mutua, la ira para la destrucción; este quiere congregarse, aquella separarse.
Contraste radical entre la naturaleza humana (cooperación) y la ira (disgregación). La naturaleza de la ira →
Lo mejor es despreciar de inmediato el primer estímulo de la ira y resistir a sus propias semillas, y esforzarnos por no caer en la ira.
La prevención total es la única estrategia eficaz contra la ira. La naturaleza de la ira →
En las primeras fronteras, digo, debe mantenerse alejado el enemigo; pues cuando ha entrado y se ha introducido por las puertas, no acepta límites de los cautivos.
Una vez instalada, la ira no puede controlarse porque domina completamente la razón. La naturaleza de la ira →
La razón nunca tomará como ayuda los impulsos imprevistos y violentos, ante los cuales ella misma no tiene ninguna autoridad.
La virtud no puede apoyarse en vicios para lograr sus fines. La naturaleza de la ira →
El hombre bueno cumplirá sus deberes sereno e intrépido; y hará lo que es digno de un hombre bueno de tal manera que no haga nada indigno de un hombre.
La acción virtuosa requiere ecuanimidad, no pasión descontrolada. La naturaleza de la ira →
No es propio del sabio odiar a quien se equivoca; de lo contrario, se odiará a sí mismo.
La compasión hacia el error ajeno nace del reconocimiento de la propia falibilidad. La naturaleza de la ira →
A quien vaga por los campos por desconocer el camino, es mejor encaminarlo hacia la ruta correcta que expulsarlo.
Metáfora de la corrección como guía, no como castigo iracundo. La naturaleza de la ira →
Nada conviene menos a quien castiga que enfadarse, puesto que el castigo aprovecha más para la enmienda si se aplica con juicio.
El castigo racional es educativo; el castigo airado es destructivo. La naturaleza de la ira →
Sócrates dijo a su esclavo: «Te golpearía si no estuviera enfadado».
Ejemplo paradigmático del autocontrol: posponer la corrección hasta recuperar la calma. La naturaleza de la ira →
Nada hay en la ira, ni siquiera cuando parece vehemente y desprecia a dioses y hombres, que sea grande, nada noble.
La aparente grandeza de la ira es en realidad hinchazón vacía, no verdadera virtud. La naturaleza de la ira →
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12 frases de «Sobre la brevedad de la vida»

No tenemos poco tiempo, sino que hemos perdido mucho.
La vida no es corta por naturaleza, sino por nuestro mal uso del tiempo. No nos falta tiempo, lo desperdiciamos →
No recibimos una vida breve, sino que la hemos hecho breve, y no somos pobres de ella, sino derrochadores.
Somos nosotros quienes acortamos nuestra existencia al desperdiciar el tiempo que se nos ha dado. No nos falta tiempo, lo desperdiciamos →
La vida, si sabes usarla, es larga.
El secreto está en saber emplear bien cada momento, no en la cantidad de años vividos. La vida desperdiciada en ocupaciones vanas →
Pequeña es la parte de la vida que vivimos. Pues todo lo demás no es vida, sino tiempo.
Solo vivimos verdaderamente cuando somos conscientes y dueños de nuestro tiempo.
Nadie se reclama para sí mismo, uno se consume por el otro.
Las personas se pierden atendiendo a otros y olvidan dedicarse tiempo a sí mismas. La vida desperdiciada en ocupaciones vanas →
Vivís como si fuerais a vivir siempre, nunca caéis en la cuenta de vuestra fragilidad.
Actuamos con la ilusión de inmortalidad, ignorando nuestra condición mortal. La ceguera ante el tiempo →
¡Qué tarde es empezar a vivir cuando hay que terminar!
Muchos posponen vivir de verdad hasta que es demasiado tarde. La ceguera ante el tiempo →
Nada está más lejos del hombre ocupado que vivir: no hay conocimiento más difícil que este.
Aprender a vivir es el arte más complejo y el que más descuidamos. Ocupados que no viven →
La mayor pérdida de la vida es, precisamente, la dilación: ella nos roba cada día, ella nos arrebata el presente mientras nos promete el futuro.
Aplazar las cosas importantes es el mayor enemigo de una vida plena. La dilación destruye la vida →
Todo lo que está por venir yace en la incertidumbre: vive ahora mismo.
El futuro es incierto; solo el presente está en nuestras manos. La dilación destruye la vida →
Solo entre todos están ociosos quienes se dedican a la sabiduría, solo ellos viven.
Los que estudian filosofía son los únicos que verdaderamente viven, pues poseen su tiempo. Solo los sabios viven de verdad →
La vida del sabio se extiende ampliamente; no lo encierra el mismo límite que a los demás; solo él queda libre de las leyes del género humano.
El sabio trasciende los límites temporales al conectar con todas las épocas mediante el pensamiento. La vida del sabio →
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9 frases de «Cartas a Lucilio»

Haz esto, querido Lucilio: reclama tu derecho sobre ti mismo, y recoge y conserva el tiempo que hasta ahora te robaban, te hurtaban o se te escapaba.
El comienzo de la primera carta, y el programa de todas las demás Libro I →
A quienes pasan la vida viajando les ocurre que tienen muchos hospedajes, ninguna amistad
Sobre por qué la dispersión impide arraigar en algo Libro I →
Nadie va tras la sangre humana por sí misma, o muy pocos; son más los que calculan que los que odian.
Una observación sobre la crueldad que Séneca hizo conociendo a Nerón de cerca Libro II →
Mientras lo aplazamos, la vida pasa de largo.
La frase que resume la primera carta y todo el libro Libro I →
La multitud de libros dispersa; así que, puesto que no puedes leer cuanto tengas, basta con que tengas cuanto leas.
Su consejo sobre leer, escrito diecinueve siglos antes de que hiciera falta Libro I →
La mayoría fluctúan miserablemente entre el miedo a la muerte y los tormentos de la vida, y no quieren vivir, no saben morir.
El diagnóstico más duro de las cartas Libro I →
La muerte viene hacia ti: debía ser temida si pudiera estar contigo: necesariamente o no llega o pasa de largo.
El argumento que comparte con Epicuro, a quien cita sin complejos Libro I →
Te digo esto: quien ha despreciado su vida es dueño de la tuya.
Escrito por el consejero de Nerón, y no es una frase inocente Libro I →
Créeme, quienes parecen no hacer nada hacen cosas mayores: tratan al mismo tiempo asuntos humanos y divinos.
Su defensa del retiro, cuando acababa de retirarse él Libro I →
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9 frases de «De los beneficios»

Diré lo que pienso: quien no devuelve un favor, peca más; quien no lo da, peca antes.
La sentencia que ordena todo el libro: la ingratitud es más grave, pero la avaricia llega antes Libro primero →
La contabilidad de los favores es sencilla: solo se gasta; si algo vuelve, es ganancia: si no vuelve, no es pérdida.
Su respuesta a quien teme dar en vano Libro primero →
Merece ser engañado quien, mientras daba, pensaba en recibir.
El favor con segundas no es un favor, y Séneca no lo compadece Libro primero →
No puede tocarse con la mano el favor: la cosa se hace con el ánimo.
La tesis central: el favor está en la intención, no en el objeto Libro primero →
Así corrompemos toda gratitud: no solo después de dar los favores, sino mientras los damos.
Se puede arruinar un favor en el acto mismo de hacerlo Libro primero →
Sigamos a estos guías, cuanto lo permita la debilidad humana: demos favores, no los prestemos a interés.
El modelo son los dioses, que dan sin llevar cuenta Libro primero →
Es vergonzoso usurear, poner el favor en el debe.
Contra el favor entendido como crédito Libro primero →
Y no es sorprendente que, entre tantos y tan grandes vicios, ninguno sea más frecuente que la ingratitud.
El diagnóstico con que se abre el libro Libro primero →
No es de ánimo grande dar y perder: esto es de ánimo grande, perder y dar.
La última frase de la obra, y la que resume su moral entera Libro séptimo →
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6 frases de «De la vida feliz y otros diálogos»

Mientras tanto, en lo que todos los estoicos están de acuerdo, doy mi asentimiento a la naturaleza de las cosas; la sabiduría consiste en no apartarse de ella y formarse según su ley y su modelo.
La definición estoica de vida feliz, en el diálogo que abre el volumen De la vida feliz →
Pues —lo que constituye la mayor esclavitud— empieza a necesitar de la fortuna; se sigue entonces una vida angustiada, recelosa, temerosa, que teme el azar y está pendiente de cada instante.
Lo que le ocurre a quien pone su bien en lo que no controla De la vida feliz →
Los griegos llaman a esta estabilidad del alma euthymía, sobre la cual hay un excelente libro de Demócrito; yo la llamo tranquilidad.
Séneca nombra lo que busca y reconoce de dónde lo toma De la tranquilidad del alma →
Pero la sabiduría no deja lugar al mal, pues para ella el único mal es la deshonra, que no puede penetrar allí donde ya están la virtud y lo honesto.
El argumento de por qué al sabio no se le puede dañar de verdad De la constancia del sabio →
He aquí un espectáculo digno al que contemple el dios atento a su obra, he aquí una pareja digna de un dios, un hombre valiente enfrentado con la mala fortuna, sobre todo si además la ha desafiado.
La imagen con que resuelve el problema del sufrimiento del justo De la providencia →
Dios tiene un ánimo paternal hacia los hombres buenos y los ama con firmeza, y dice: «Que sean agitados por trabajos, dolores y pérdidas, para que adquieran auténtica fortaleza».
La providencia como padre exigente, no como protector que evita el golpe De la providencia →
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4 frases de «Consolaciones»

La fortuna no te dio ninguna tregua de lutos gravísimos, ni siquiera exceptuó el día de tu nacimiento.
A Marcia: Séneca no minimiza el dolor de su destinataria — lo mira de frente antes de consolarlo A Helvia — El consuelo del desterrado →
Todo esto, Marcia, que brilla a nuestro alrededor como algo prestado — los hijos, los honores, las riquezas.
La idea central del consuelo estoico: la fortuna solo presta, y devolver no es perder A Marcia — Lo transitorio del dolor →
¿Para qué hace falta llorar por las partes? Toda la vida es digna de llanto.
La frase más dura y más liberadora de la consolación a Polibio A Marcia — Lo transitorio del dolor →
Es más lo que añade la opinión que lo que la naturaleza ordenó.
El diagnóstico de Séneca sobre el duelo: la naturaleza pide lágrimas; la costumbre, espectáculo A Marcia — El duelo de tres años →
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Las obras de Séneca en Clasicalia

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Preguntas frecuentes

¿De dónde salen estas frases de Séneca?

De nuestra propia traducción al español, hecha desde el original. Cada frase se ha comprobado palabra por palabra contra el texto publicado en Clasicalia; las que no aparecían literalmente se descartaron.

¿Se puede leer la obra de Séneca gratis?

Sí. Sus 6 obras están en Clasicalia al completo, online y sin registro.