
Don Juan gana una apuesta de crímenes y conquistas, y la remata con el desafío imposible: sacar del convento a doña Inés. Lo que empieza como burla se convierte en amor; el padre de Inés muere a manos de don Juan, y años después, en el panteón familiar, la estatua del muerto acepta un convite a cenar. Zorrilla reescribió el mito con el final que nadie le había dado —la salvación por amor— y con los versos más recitados del teatro español: la escena del sofá, el «¿No es cierto, ángel de amor...?», el «Llamé al cielo y no me oyó». Cada 1 de noviembre vuelve a los escenarios de toda España. Las dos partes completas, en verso, con los títulos originales de sus siete actos.
Zorrilla la escribió en veinte días de 1844, con 27 años, y malvendió los derechos: vivió lo justo para ver cómo su obra llenaba teatros cada noviembre sin darle un real.
Frente al don Juan condenado de Tirso, el de Zorrilla se salva por el amor de doña Inés: el romanticismo español entero cabe en ese cambio de final.
Esta edición reproduce el texto íntegro verso a verso, con las acotaciones y los nombres de personaje desplegados (la fuente los abreviaba).
¡Cuál gritan esos malditos! Pero, ¡mal rayo me parta si en concluyendo la carta no pagan caros sus gritos!
Yo a las cabañas bajé, yo a los palacios subí, yo los claustros escalé, y en todas partes dejé memoria amarga de mí.
¿No es cierto, ángel de amor, que en esta apartada orilla más pura la luna brilla y se respira mejor?
Llamé al cielo y no me oyó, y pues sus puertas me cierra, de mis pasos en la tierra responda el cielo, y no yo.
Un punto de contrición da a un alma la salvación y ese punto aún te le dan.
Es el Dios de la clemencia el Dios de DON JUAN TENORIO.
Don Juan gana a don Luis Mejía una apuesta de crímenes y conquistas, y la remata con dos desafíos: burlar a la novia de don Luis y sacar del convento a doña Inés. Lo segundo se convierte en amor de verdad; el padre de Inés muere a manos de don Juan, y años después, en el panteón familiar, la estatua del muerto acude a cenar. Todo se decide en un último punto de contrición.
En el final. En «El burlador de Sevilla» (h. 1630) don Juan se condena: la estatua lo arrastra al infierno. Zorrilla lo salva por el amor de doña Inés, que empeña su propia alma. Ese cambio — el amor que redime — es puro romanticismo y explica por qué esta versión eclipsó a todas.
Porque la segunda parte transcurre entre tumbas, aparecidos y una cena con un muerto: teatro perfecto para la víspera y el día de Difuntos. La tradición de reponerlo cada año en esas fechas viene del siglo XIX y sigue viva en toda España.
El cuarto acto de la primera parte: don Juan, con doña Inés recién sacada del convento, la enamora en su quinta a orillas del Guadalquivir. Empieza con «¿No es cierto, ángel de amor...?» y es la página más citada, parodiada y recitada del teatro español.
Sí: las dos partes completas — cuatro actos la primera, tres la segunda — verso a verso, con los títulos originales de cada acto, las acotaciones y los nombres de personaje desplegados.
Esta edición de Don Juan Tenorio es una traducción moderna al español propia de Clasicalia, elaborada a partir del texto original de dominio público y revisada para que sea fiel al original y natural de leer hoy. La ofrecemos íntegra y gratis, para leer online sin registro ni descargas. Si prefieres la edición cuidada en papel o Kindle, la publicamos en Amazon.
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José Zorrilla (2026). Don Juan Tenorio (Clasicalia, trad.). Clasicalia. https://clasicalia.com/don-juan-tenorio/
José Zorrilla. Don Juan Tenorio. Traducción de Clasicalia, Clasicalia, 2026, clasicalia.com/don-juan-tenorio/.
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