Clasicalia
InicioLas florecillas de san FranciscoCapítulo 52
52 / 53

Capítulo 52De la visión de fray Juan de la Verna, donde conoció todo el orden de la santa Trinidad

Las florecillas de san Francisco · Anónimo del siglo XIV · 2 min de lectura

Al antes mencionado Juan de la Verna, por haber ahogado perfectamente todo deleite y consolación mundana y temporal, y haber puesto en Dios todo su deleite y toda su esperanza, la divina bondad le daba maravillosas consolaciones y revelaciones, especialmente en las solemnidades de Cristo; de modo que acercándose una vez la solemnidad de la Natividad de Cristo, en la cual esperaba con certeza consolación de Dios por la dulce humanidad de Jesús, el Espíritu Santo le infundió en su ánimo tan grande y excesivo amor y fervor de la caridad de Cristo, por la cual él se había humillado a tomar nuestra humanidad, que verdaderamente le parecía que el alma se le arrancaba del cuerpo y que ardía como un horno.

No pudiendo soportar este ardor, se angustiaba y se consumía por completo, y gritaba en voz alta; porque por el ímpetu del Espíritu Santo y por el demasiado fervor del amor no podía contenerse de gritar. Y en aquella hora en que le venía aquel desmesurado fervor, venía con él una esperanza tan fuerte y cierta de su salvación, que no creía en absoluto que si entonces muriera tuviera que pasar por las penas del purgatorio; y este amor le duró bien seis meses, aunque aquel excesivo fervor no lo tuviera de continuo, sino que le venía en ciertas horas del día. Y en este tiempo recibió maravillosas visitaciones y consolaciones de Dios, y muchas veces fue arrebatado, como vio aquel hermano que primero escribió estas cosas; entre las cuales, una noche fue tan elevado y arrebatado en Dios que vio en él creador todas las cosas creadas, celestiales y terrenales, y todas sus perfecciones, grados y órdenes distintos.

Y entonces conoció claramente cómo toda cosa creada se presentaba a su creador, y cómo Dios está por encima, dentro, fuera y al lado de todas las cosas creadas. Luego conoció a un Dios en tres personas y tres personas en un Dios, y la infinita caridad que hizo al Hijo de Dios encarnarse por obediencia al Padre. Y finalmente conoció en aquella visión que no había ningún otro camino por el cual el alma pudiera ir a Dios y tener vida eterna, sino por Cristo bendito, que es camino, verdad y vida del alma.

Puedes enlazarlo, citarlo e imprimirlo para clase. Uso en clase y licencia →

https://clasicalia.com/las-florecillas/texto/capitulo-52-de-la-vision-de-fray-juan-de-la-verna-donde-conocio-todo-el/ · Clasicalia · texto íntegro y gratuito
Sobre «Las florecillas de san Francisco» →

Índice

Pulsa para ir a cualquier capítulo.