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Capítulo 14Miedo y piedad en la tragedia

Poética · Aristóteles · 4 min de lectura

El miedo y la piedad pueden suscitarse mediante medios espectaculares; pero también pueden resultar de la estructura interna de la obra, que es el mejor camino e indica un poeta superior. Pues la trama debe estar construida de tal modo que, aun sin la ayuda de la vista, quien oiga el relato se estremezca de horror y se derrita de piedad ante lo que sucede. Esta es la impresión que deberíamos recibir al oír la historia de Edipo.

Pero producir este efecto mediante el mero espectáculo es un método menos artístico y dependiente de recursos ajenos. Aquellos que emplean medios espectaculares para crear una sensación no de lo terrible sino solo de lo monstruoso, son extraños al propósito de la tragedia; pues no debemos exigir de la tragedia cualquier clase de placer, sino solo el que le es propio. Y puesto que el placer que el poeta debe proporcionar es el que proviene de la piedad y el miedo a través de la imitación, es evidente que esta cualidad debe imprimirse en los incidentes.

Determinemos entonces cuáles son las circunstancias que nos parecen terribles o dignas de piedad.

Las acciones capaces de este efecto deben suceder entre personas que son amigas, enemigas o indiferentes entre sí. Si un enemigo mata a un enemigo, no hay nada que excite la piedad ni en el acto ni en la intención, excepto en la medida en que el sufrimiento en sí mismo es digno de piedad. Lo mismo ocurre con personas indiferentes. Pero cuando el incidente trágico ocurre entre quienes están cerca o se quieren, si, por ejemplo, un hermano mata, o intenta matar, a un hermano, un hijo a su padre, una madre a su hijo, un hijo a su madre, o se comete cualquier otro acto de este tipo, estas son las situaciones que el poeta debe buscar.

Desde luego, no puede destruir el marco de las leyendas recibidas —el hecho, por ejemplo, de que Clitemnestra fue asesinada por Orestes y Erífila por Alcmeón—, pero debe mostrar invención propia y manejar hábilmente el material tradicional. Expliquemos con mayor claridad qué se entiende por manejo hábil.

La acción puede ejecutarse conscientemente y con conocimiento de las personas, al modo de los poetas antiguos. Así es también como Eurípides hace que Medea asesine a sus hijos. O, de nuevo, el acto de horror puede cometerse, pero cometerse en ignorancia, y el lazo de parentesco o amistad descubrirse después. El Edipo de Sófocles es un ejemplo. Aquí, desde luego, el incidente está fuera del drama propiamente dicho; pero hay casos en que cae dentro de la acción de la obra: se puede citar el Alcmeón de Astidamante, o Telégono en el Odiseo herido.

Además, hay un tercer caso: estar a punto de actuar con conocimiento de las personas y luego no actuar. El cuarto caso es cuando alguien está a punto de cometer un acto irreparable por ignorancia, y hace el descubrimiento antes de que se cometa. Estas son las únicas maneras posibles. Pues el acto debe o bien ejecutarse o bien no ejecutarse, y eso a sabiendas o sin saberlo. Pero de todas estas maneras, estar a punto de actuar conociendo a las personas, y luego no actuar, es la peor.

Es chocante sin ser trágica, pues no sigue ningún desastre. Por lo tanto, nunca, o muy raramente, se encuentra en poesía. Un ejemplo, sin embargo, está en la Antígona, donde Hemón amenaza con matar a Creonte. La siguiente manera, y mejor, es que el acto se lleve a cabo. Mejor aún, que se lleve a cabo en ignorancia y el descubrimiento se haga después. Entonces no hay nada que nos choque, mientras que el descubrimiento produce un efecto sobrecogedor.

El último caso es el mejor, como cuando en el Cresfontes Mérope está a punto de matar a su hijo, pero, reconociendo quién es, le perdona la vida. Así en la Ifigenia, la hermana reconoce al hermano justo a tiempo. De nuevo en la Hele, el hijo reconoce a la madre cuando está a punto de entregarla. Esta es, pues, la razón por la que solo unas pocas familias, como ya se ha observado, proporcionan los temas de la tragedia.

No fue el arte, sino la feliz casualidad, lo que condujo a los poetas en busca de temas a imprimir la cualidad trágica en sus tramas. Se ven obligados, por tanto, a recurrir a aquellas casas cuya historia contiene incidentes conmovedores como estos.

Ya se ha dicho bastante sobre la estructura de los incidentes y la clase correcta de trama.

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