Clasicalia
InicioDhammapadaCapítulo 12
12 / 26

Capítulo 12Uno mismo

Dhammapada · Buda · 1 min de lectura

157. Si un hombre se aprecia, que se vigile cuidadosamente; durante al menos una de las tres vigilias el sabio debería estar alerta.

158. Que cada hombre se dirija primero a sí mismo hacia lo que es correcto, y luego enseñe a los demás; así el sabio no sufrirá.

159. Si un hombre se hace tal como enseña a otros a ser, entonces, estando él mismo bien disciplinado, podrá disciplinar a los demás; el propio yo es en verdad difícil de dominar.

160. El yo es el señor del yo, ¿quién más podría serlo? Con el yo bien disciplinado, un hombre encuentra un señor tal como pocos pueden encontrar.

161. El mal hecho por uno mismo, engendrado por uno mismo, nacido de uno mismo, aplasta al necio, como un diamante rompe una piedra preciosa.

162. Aquel cuya maldad es muy grande se reduce a sí mismo al estado en que su enemigo desearía verlo, como la enredadera hace con el árbol al que rodea.

163. Las malas acciones, y las acciones que nos perjudican, son fáciles de hacer; lo que es beneficioso y bueno, eso es muy difícil de hacer.

164. El necio que desprecia la enseñanza del venerable (Arahat), del elegido (Ariya), del virtuoso, y sigue una doctrina falsa, produce fruto para su propia destrucción, como los frutos de la caña Katthaka.

165. Por uno mismo se hace el mal, por uno mismo se sufre; por uno mismo se deja de hacer el mal, por uno mismo se purifica uno. La pureza y la impureza pertenecen a uno mismo, nadie puede purificar a otro.

166. Que nadie olvide su propio deber por el de otro, por grande que sea; que el hombre, después de haber discernido su propio deber, esté siempre atento a su deber.

Puedes enlazarlo, citarlo e imprimirlo para clase. Uso en clase y licencia →

https://clasicalia.com/dhammapada/texto/capitulo-12-uno-mismo/ · Clasicalia · texto íntegro y gratuito
Sobre «Dhammapada» →

Índice

Pulsa para ir a cualquier capítulo.