Estampa 7El trabajo
Entonces un labrador dijo: Háblanos del Trabajo.
Y él respondió, diciendo:
Trabajáis para mantener el paso de la tierra y del alma de la tierra.
Porque estar ocioso es convertirse en un extraño ante las estaciones, y apartarse de la procesión de la vida, que avanza con majestuosidad y orgullosa sumisión hacia lo infinito.
Cuando trabajas eres una flauta a través de cuyo corazón el susurro de las horas se convierte en música.
¿Quién de vosotros querría ser una caña, muda y silenciosa, cuando todo lo demás canta al unísono?
Siempre os han dicho que el trabajo es una maldición y la labor una desgracia.
Pero yo os digo que cuando trabajáis cumplís una parte del sueño más lejano de la tierra, que os fue asignado cuando ese sueño nació,
y al manteneros con la labor estáis en verdad amando la vida,
y amar la vida a través de la labor es intimar con el secreto más profundo de la vida.
Pero si vosotros en vuestro dolor llamáis aflicción al nacimiento y maldición escrita en vuestra frente al sustento de la carne, entonces respondo que nada sino el sudor de vuestra frente lavará aquello que está escrito.
También os han dicho que la vida es oscuridad, y en vuestro cansancio repetís lo que dijeron los cansados.
Y yo digo que la vida es en verdad oscuridad salvo cuando hay impulso,
y todo impulso es ciego salvo cuando hay conocimiento,
y todo conocimiento es vano salvo cuando hay trabajo,
y todo trabajo está vacío salvo cuando hay amor;
y cuando trabajas con amor te vinculas a ti mismo, y a los demás, y a Dios.
¿Y qué es trabajar con amor?
Es tejer la tela con hilos sacados de tu corazón, como si tu amado fuera a vestir esa tela.
Es construir una casa con afecto, como si tu amado fuera a habitar en esa casa.
Es sembrar semillas con ternura y cosechar con alegría, como si tu amado fuera a comer el fruto.
Es infundir en todas las cosas que creas un aliento de tu propio espíritu,
y saber que todos los bienaventurados muertos están de pie en torno a ti y te observan.
A menudo os he oído decir, como hablando en sueños: «El que trabaja el mármol y halla la forma de su propia alma en la piedra es más noble que el que ara la tierra.
Y el que atrapa el arcoíris para plasmarlo en una tela a semejanza del hombre es más que el que hace las sandalias para nuestros pies».
Pero yo digo, no en sueños sino en la plena vigilia del mediodía, que el viento no habla con más dulzura a los robles gigantes que a la más pequeña de todas las briznas de hierba;
y solo es grande quien convierte la voz del viento en una canción hecha más dulce por su propio amor.
El trabajo es el amor hecho visible.
Y si no puedes trabajar con amor sino solo con disgusto, es mejor que abandones tu trabajo y te sientes a la puerta del templo y recibas limosna de quienes trabajan con alegría.
Porque si horneas el pan con indiferencia, horneas un pan amargo que alimenta solo la mitad del hambre del hombre.
Y si lamentas el estrujamiento de las uvas, tu lamento destila un veneno en el vino.
Y si cantas aunque sea como los ángeles, y no amas el canto, ensordeces los oídos del hombre a las voces del día y las voces de la noche.
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