Estampa 3El matrimonio
Entonces Almitra volvió a hablar y dijo: ¿Y qué hay del matrimonio, maestro?
Y él respondió diciendo:
Nacisteis juntos, y juntos estaréis para siempre.
Estaréis juntos cuando las blancas alas de la muerte dispersen vuestros días.
Sí, estaréis juntos incluso en la memoria silenciosa de Dios.
Pero dejad que haya espacios en vuestra unión,
y dejad que los vientos de los cielos dancen entre vosotros.
Amaos el uno al otro, pero no hagáis del amor una atadura:
dejad más bien que sea un mar en movimiento entre las orillas de vuestras almas.
Llenad la copa del otro pero no bebáis de una sola copa.
Daos el uno al otro vuestro pan pero no comáis del mismo pan.
Cantad y danzad juntos y estad alegres, pero dejad que cada uno de vosotros esté solo,
igual que las cuerdas de un laúd están solas aunque vibren con la misma música.
Entregad vuestros corazones, pero no para que estén en custodia del otro.
Pues solo la mano de la Vida puede contener vuestros corazones.
Y permaneced juntos pero no demasiado cerca el uno del otro:
pues las columnas del templo se alzan separadas,
y el roble y el ciprés no crecen a la sombra del otro.
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