Estampa 17El autoconocimiento
Y un hombre dijo: Háblanos del conocimiento de uno mismo.
Y él respondió, diciendo:
Vuestros corazones conocen en silencio los secretos de los días y las noches.
Pero vuestros oídos tienen sed del sonido del conocimiento de vuestro corazón.
Queréis saber con palabras aquello que siempre habéis conocido con el pensamiento.
Queréis tocar con vuestros dedos el cuerpo desnudo de vuestros sueños.
Y está bien que así sea.
El manantial oculto de vuestra alma debe alzarse y correr murmurando hacia el mar;
Y el tesoro de vuestras profundidades infinitas se revelará a vuestros ojos.
Pero que no haya balanzas para pesar vuestro tesoro desconocido;
Y no busquéis las profundidades de vuestro conocimiento con vara o sonda.
Porque el yo es un mar sin límites e inconmensurable.
No digáis: «He encontrado la verdad», sino más bien: «He encontrado una verdad».
No digáis: «He encontrado el camino del alma». Decid más bien: «He encontrado al alma caminando por mi sendero».
Porque el alma camina por todos los senderos.
El alma no camina sobre una línea, ni tampoco crece como un junco.
El alma se despliega, como un loto de innumerables pétalos.
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