Estampa 6El comer y el beber
Entonces un anciano, dueño de una posada, dijo: Háblanos de comer y beber.
Y él dijo:
Ojalá pudierais vivir de la fragancia de la tierra, y como una planta aérea ser sustentados por la luz.
Pero ya que debéis matar para comer, y robar al recién nacido la leche de su madre para calmar vuestra sed, que sea entonces un acto de adoración,
Y que vuestra mesa sea un altar sobre el cual lo puro e inocente del bosque y la llanura se sacrifica por aquello que es más puro y todavía más inocente en el hombre.
Cuando matéis a un animal decidle en vuestro corazón:
«Por el mismo poder que te mata, yo también seré muerto; y yo también seré consumido.
Pues la ley que te entregó en mi mano me entregará en una mano más poderosa.
Tu sangre y mi sangre no son sino la savia que alimenta al árbol del cielo».
Y cuando aplastéis una manzana con vuestros dientes, decidle en vuestro corazón:
«Tus semillas vivirán en mi cuerpo,
Y los brotes de tu mañana florecerán en mi corazón,
Y tu fragancia será mi aliento, y juntos nos regocijaremos a través de todas las estaciones».
Y en otoño, cuando recojáis las uvas de vuestros viñedos para el lagar, decid en vuestro corazón:
«Yo también soy un viñedo, y mi fruto será recogido para el lagar,
Y como vino nuevo seré guardado en vasijas eternas».
Y en invierno, cuando saquéis el vino, que haya en vuestro corazón una canción por cada copa;
Y que haya en la canción un recuerdo para los días de otoño, y para el viñedo, y para el lagar.
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