Clasicalia
InicioEl PríncipeCapítulo 10
11 / 27

Capítulo 10Cómo se deben medir las fuerzas de todos los principados

El Príncipe · Nicolás Maquiavelo · 3 min de lectura

Al examinar las características de estos principados, conviene considerar otra cuestión: si un príncipe tiene un Estado lo suficientemente grande como para poder sostenerse por sí mismo en caso de necesidad, o si siempre necesita la protección de otros.

Para aclarar mejor este punto, digo que considero capaces de sostenerse por sí mismos a quienes, por abundancia de hombres o de dinero, pueden reunir un ejército completo y presentar batalla a cualquiera que venga a atacarlos; y considero que necesitan siempre de otros aquellos que no pueden enfrentarse al enemigo en campo abierto, sino que se ven obligados a refugiarse dentro de sus murallas y a defenderlas.

Del primer caso ya se ha hablado, y más adelante diremos lo que sea necesario. Del segundo caso no se puede decir otra cosa sino aconsejar a tales príncipes que fortifiquen y aprovisionen su ciudad, y que no se preocupen por el territorio circundante. Y quien haya fortificado bien su ciudad y se haya comportado con sus súbditos de la manera que se ha dicho y se dirá más adelante, solo con gran cautela será atacado; porque los hombres siempre recelan de las empresas donde ven dificultades, y no puede parecer fácil atacar a quien tiene su ciudad bien fortificada y no es odiado por el pueblo.

Las ciudades de Alemania son muy libres, poseen poco territorio, obedecen al emperador cuando quieren y no temen ni a él ni a ningún otro potentado cercano, porque están fortificadas de tal modo que todos consideran que tomarlas sería algo arduo y difícil. Todas tienen fosos y murallas apropiados, artillería suficiente, y mantienen siempre en sus almacenes públicos víveres, bebida y leña para un año. Además, para alimentar al pueblo sin pérdida para el erario público, tienen siempre en reserva con qué darles trabajo durante un año en aquellas actividades que son el nervio y la vida de esa ciudad, y de las industrias con las que se mantiene el pueblo. También tienen en alta estima los ejercicios militares y cuentan con muchas ordenanzas para mantenerlos.

Un príncipe, por tanto, que posee una ciudad fuerte y no se hace odiar, no puede ser atacado; y si alguien lo atacara, tendría que retirarse con ignominia, porque las cosas del mundo son tan variables que es casi imposible que quien ataca pueda permanecer un año entero sitiando con sus ejércitos sin hacer nada.

Y si alguien objetara: si el pueblo tiene sus propiedades fuera y las ve arder, perderá la paciencia, y el largo asedio y el interés propio le harán olvidar al príncipe; respondo que un príncipe poderoso y animoso superará siempre todas esas dificultades, ya sea dando esperanza a sus súbditos de que el mal no durará mucho, ya sea infundiéndoles temor sobre la crueldad del enemigo, ya sea asegurándose hábilmente de aquellos que le parezcan demasiado atrevidos.

Además, el enemigo, naturalmente, debe quemar y arrasar el territorio cuando llega, en el momento en que los ánimos de los hombres están aún encendidos y dispuestos a la defensa; por eso el príncipe debe temer menos, porque pasados algunos días, cuando los ánimos se han enfriado, los daños ya están hechos, los males ya se han recibido, y no hay remedio. Entonces los hombres se unen aún más con su príncipe, pareciéndoles que este ha contraído una obligación con ellos, al haber sido quemadas sus casas y arrasadas sus propiedades en su defensa. Y es tal la naturaleza de los hombres, que se sienten obligados tanto por los beneficios que hacen como por los que reciben.

Por tanto, si se considera todo bien, no será difícil para un príncipe prudente mantener firmes los ánimos de sus ciudadanos durante el asedio, tanto al principio como después, siempre que no le falten víveres ni medios para defenderse.

Puedes enlazarlo, citarlo e imprimirlo para clase. Uso en clase y licencia →

https://clasicalia.com/el-principe/texto/capitulo-10-como-se-deben-medir-las-fuerzas-de-todos-los-principados/ · Clasicalia · texto íntegro y gratuito
Sobre «El Príncipe» →

Índice

Pulsa para ir a cualquier capítulo.