Capítulo 16La vida angustiada de los ocupados
1 Brevísima y muy angustiada es la vida de quienes olvidan el pasado, descuidan el presente y temen el futuro: cuando llegan al final, comprenden tarde los desdichados que durante tanto tiempo estuvieron ocupados sin hacer nada. 2 Y no creas que esto demuestra que viven una vida larga, el hecho de que a veces invocan la muerte: los atormenta su insensatez con sentimientos inciertos y que van a dar justo en lo que temen; desean la muerte con frecuencia precisamente porque la temen. 3 Tampoco es prueba de que vivan mucho tiempo el que a menudo el día les parezca largo, el que se quejen de que las horas pasan lentamente mientras llega la hora acordada de la cena; pues si alguna vez las ocupaciones los abandonan, dejados en el ocio se inquietan y no saben cómo organizarlo ni prolongarlo. Así que se dirigen a alguna ocupación y todo el tiempo que queda en medio les resulta pesado, tan cierto como que cuando se anuncia el día de un espectáculo de gladiadores, o cuando se espera la fecha fijada de algún otro espectáculo o diversión, quieren saltarse los días intermedios. 4 Toda demora de algo esperado les resulta larga; pero aquel tiempo que aman es breve y fugaz, y mucho más breve por culpa suya; pues huyen de un lado a otro y no pueden permanecer en un solo deseo. No son largos para ellos los días, sino odiosos; pero en cambio qué cortas les parecen las noches que pasan en brazos de prostitutas o bebiendo vino. 5 De ahí también el delirio de los poetas que alimentan los errores humanos con fábulas, según las cuales Júpiter, deleitado por el placer del coito, duplicó la noche; ¿qué otra cosa es esto sino inflamar nuestros vicios inscribiendo a los dioses como sus promotores y dar a la enfermedad una licencia excusada por el ejemplo de la divinidad? ¿Pueden parecerles muy breves esas noches que compran a tan alto precio? Pierden el día esperando la noche, y la noche por miedo a la luz.
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