Tratado 5V. Aunque no manifiesto, Dios es el más manifiesto
1Voy a exponerte también este sermón (logos), oh Tat, para que dejes de estar sin los misterios del Dios más allá de todo nombre. Y observa bien cómo Aquello que a la mayoría le parece no manifiesto, llegará a ser lo más manifiesto para ti.
Ahora bien, si fuera manifiesto, no sería. Pues todo lo que se hace manifiesto está sujeto al devenir, porque ha sido hecho manifiesto. Pero lo No Manifiesto lo es para siempre, pues no desea ser hecho manifiesto. Es siempre, y hace manifiestas todas las demás cosas.
Siendo Él mismo no manifiesto, como siempre siendo y siempre haciendo manifiesto, Él mismo no es hecho manifiesto. Dios no se hace a Sí mismo; por medio del pensar-manifiesto, Él piensa todas las cosas manifiestas.
Ahora bien, «pensar-manifiesto» trata solo con las cosas hechas, pues pensar-manifiesto no es otra cosa que hacer.
2Él, entonces, el único que no es hecho, está claro, está tanto más allá de todo poder de pensar-manifiesto, como es no manifiesto.
Y como Él piensa todas las cosas manifiestas, se manifiesta a través de todas las cosas y en todas, y sobre todo en cualesquiera cosas que Él desee manifestar.
Tú, entonces, Tat, hijo mío, ruega primero a nuestro Señor y Padre, el Uno-y-Único, del cual proviene el Uno, que te muestre Su misericordia, para que puedas tener el poder de captar un pensamiento de este Dios tan poderoso, un solo rayo de Él que brille en tu pensamiento. Pues solo el pensamiento «ve» lo No Manifiesto, en tanto que él mismo es no manifiesto.
Si, entonces, tienes el poder, Él se manifestará, Tat, a los ojos de tu mente. El Señor no se niega a Sí mismo a nada, sino que se manifiesta a través del mundo entero.
Tienes el poder de tomar pensamiento, de verlo y captarlo en tus propias «manos», y de contemplar cara a cara la Imagen de Dios. Pero si lo que está dentro de ti es incluso no manifiesto para ti, ¿cómo, entonces, Él mismo, que está dentro de tu ser, será manifiesto para ti por medio de ojos [exteriores]?
3Pero si quisieras «verlo», piensa en el sol, piensa en el curso de la luna, piensa en el orden de las estrellas. ¿Quién es el Uno que vela por ese orden? Pues todo orden tiene sus límites marcados por lugar y número.
El sol es el mayor dios de los dioses en el cielo; a quien todos los dioses celestes ceden el lugar como a rey y señor. Y él, este tan grande, mayor que la tierra y el mar, soporta tener por encima de él girando estrellas más pequeñas que él. ¿Por respeto a Quién, o por temor a Quién, hijo mío, [hace esto]?
Ni semejante ni igual es el curso que cada una de estas estrellas describe en el cielo. ¿Quién [entonces] es Él que marca la manera de su curso y su extensión?
4La Osa allá arriba que gira sobre sí misma, y hace girar con ella todo el cosmos, ¿quién es el dueño de este instrumento? ¿Quién Él que ha fijado en torno al mar sus límites? ¿Quién Él que ha puesto en su asiento la tierra?
Pues, Tat, hay alguien que es el Hacedor y el Señor de todas estas cosas. No podría ser que el número, el lugar y la medida pudieran mantenerse sin alguien que los haga. Ningún orden podría ser hecho por lo que carece de lugar y carece de medida; más aún, incluso esto no está sin un señor, hijo mío. Pues si lo sin orden carece de algo, en tanto que no es señor del camino del orden, también está bajo un señor: aquel que aún no le ha ordenado orden.
5Ojalá te fuera posible procurarte alas, y remontar el vuelo por el aire, y, suspendido a mitad de camino entre la tierra y el cielo, contemplar la solidez de la tierra, la fluidez del mar (los flujos de sus corrientes), la espaciosidad del aire, la rapidez del fuego, [y] el curso de las estrellas, la rapidez del circuito del cielo en torno a ellas [a todas]!
¡Visión la más bendita sería, hijo mío, ver todas estas cosas bajo un solo dominio: lo inmóvil en movimiento, y lo no manifiesto hecho manifiesto; por lo cual está hecho este orden del cosmos y el cosmos que vemos del orden!
6Si quisieras verlo también a través de las cosas que sufren muerte, tanto en la tierra como en lo profundo, piensa en un hombre siendo formado en el vientre, hijo mío, y escudriña estrictamente el arte de Aquel que lo forma, y aprende quién da forma a esta hermosa y divina imagen del Hombre.
¿Quién [entonces] es Él que traza los círculos de los ojos; quién Él que perfora las fosas nasales y los oídos; quién Él que abre [el portal de] la boca; quién Él que estira y ata los nervios; quién Él que canaliza las venas; quién Él que endurece los huesos; quién Él que cubre la carne con piel; quién Él que separa los dedos y las articulaciones; quién Él que ensancha una pisada para los pies; quién Él que excava los conductos; quién Él que extiende el bazo; quién Él que da forma al corazón como una pirámide; quién Él que dispone las costillas juntas; quién Él que ensancha el hígado; quién Él que hace los pulmones como una esponja; quién Él que hace que el vientre se extienda tanto; quién Él que hace prominentes las partes más honorables, para que puedan ser vistas, mientras oculta fuera de la vista las de menor honor?
7Contempla cuántas artes [empleadas] sobre un solo material, cuántos trabajos sobre un solo esbozo; y todas excediendo en belleza, y todas en perfecta medida, ¡y todas diversificadas! ¿Quién las hizo todas? ¿Qué madre, o qué padre, salvo solo Dios, no manifiesto, que ha hecho todas las cosas por Su Voluntad?
8Y nadie dice que una estatua o una pintura llega a ser sin un escultor o [sin] un pintor; ¿[entonces] tal obra como esta existe sin un Obrero? ¡Qué profundidad de ceguera, qué profunda impiedad, qué profundidad de ignorancia!
¡Mira, [entonces], nunca, hijo Tat, prives a las obras del Obrero!
Antes bien, Él es mayor que todos los nombres, tan grande es, el Padre de todos ellos. Pues verdaderamente Él es el Único; y esta Su obra, ser padre.
9Así que, si me fuerzas algo demasiado atrevido, a hablar, Su ser es concebir todas las cosas y hacer[las].
Y como sin su hacedor es imposible que algo sea, así Él siempre es no a menos que Él siempre haga todas las cosas, en el cielo, en el aire, en la tierra, en lo profundo, en todo el cosmos, en cada parte que es y que no es de todo. Pues no hay nada en todo el mundo que no sea Él.
Él es Él mismo, tanto las cosas que son como las cosas que no son. Las cosas que son las ha hecho manifiestas, guarda las cosas que no son en Sí mismo.
10Él es el Dios más allá de todo nombre; Él el no manifiesto, Él el más manifiesto; Él a quien [solo] la mente puede contemplar, Él visible también a los ojos; Él es el uno sin cuerpo, el uno de muchos cuerpos, más bien Él de todo cuerpo.
No hay nada que Él no sea. Pues todos son Él y Él es todos. Y por esta causa tiene Él todos los nombres, en tanto que son de un solo Padre. Y por esta causa no tiene Él mismo nombre, en tanto que es Padre de [todos] ellos.
¿Quién, entonces, puede cantarte alabanza de Ti, o [alabanza] a Ti?
¿Hacia dónde, de nuevo, he de dirigir mis ojos para cantar Tu alabanza; arriba, abajo, dentro, fuera?
No hay camino, no hay lugar [que esté] en torno a Ti, ni ninguna otra cosa de las cosas que son.
Todas [están] en Ti; todas [son] de Ti, oh Tú que das todo y no tomas nada, pues Tú tienes todo y no hay nada que Tú no tengas.
11¿Y cuándo, oh Padre, te himnearé? Pues nadie puede captar Tu hora o tiempo.
¿Por qué, de nuevo, cantaré himno? ¿Por cosas que Tú has hecho, o cosas que Tú no has hecho? ¿Por cosas que Tú has hecho manifiestas, o cosas que Tú has ocultado?
¿Cómo, además, te himnearé? ¿Como siendo de mí mismo? ¿Como teniendo algo mío propio? ¿Como siendo otro?
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