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Tratado 2II. El sermón general, a Asclepio

Corpus Hermeticum · Hermes Trismegisto · 9 min de lectura

1Hermes. Todo lo que se mueve, Asclepio, ¿no se mueve acaso en algo y por algo?

Hermes. Y aquello en lo que se mueve, ¿no debe ser mayor que lo movido?

Hermes. El motor, a su vez, ¿tiene mayor poder que lo movido?

Asclepio. Por supuesto.

Hermes. Además, la naturaleza de aquello en lo que se mueve debe ser completamente distinta de la naturaleza de lo movido, ¿no es así?

Asclepio. Completamente.

2Hermes. ¿No es, acaso, este cosmos vasto, [tan vasto] que no existe ningún cuerpo mayor que él?

Hermes. ¿Y también macizo, porque está repleto de multitudes de otras estructuras poderosas, o mejor dicho, de todos los demás cuerpos que existen?

Asclepio. Sí.

Hermes. ¿Y sin embargo el cosmos es un cuerpo?

Asclepio. Es un cuerpo.

Hermes. ¿Y uno que se mueve?

3Hermes. ¿De qué tamaño, entonces, debe ser el espacio en el que se mueve; y de qué tipo [debe ser] la naturaleza [de ese espacio]? ¿No debe ser mucho más vasto [que el cosmos], para que pueda encontrar lugar para su curso continuo, de modo que lo movido no se vea limitado por falta de espacio y pierda su movimiento?

Asclepio. Algo, oh Tres Veces Grandísimo, debe ser, inmensamente vasto.

4Hermes. ¿Y de qué naturaleza? ¿No debe ser, Asclepio, justamente de lo contrario? ¿Y no es lo contrario al cuerpo lo incorpóreo?

Asclepio. Cierto.

Hermes. El espacio, entonces, es incorpóreo. Pero lo incorpóreo debe ser o bien algo divino o Dios [Mismo]. Y por "algo divino" no me refiero a lo generable sino a lo ingenerable.

5Si, entonces, el espacio es algo divino, es sustancial; pero si es Dios [Mismo], trasciende la sustancia. Pero debe pensarse de otro modo [que Dios], y de esta manera.

Dios es primero "pensable" para nosotros, no para Sí mismo, porque aquello que es pensado cae bajo el sentido del pensador. Dios, entonces, no puede ser "pensable" para Sí mismo, en tanto que Él se piensa a Sí mismo como no siendo nada más que lo que piensa. Pero Él es "algo distinto" para nosotros, y por eso nosotros lo pensamos.

6Si el espacio es, por tanto, para ser pensado, [no debe] entonces [ser pensado como] Dios, sino como espacio. Si Dios también ha de ser pensado, [no debe ser concebido] como espacio, sino como energía que puede contener [todo espacio].

Además, todo lo que se mueve se mueve no en lo movido sino en lo estable. Y lo que mueve [a otro] es, desde luego, estacionario, porque es imposible que se mueva con él.

Asclepio. ¿Cómo es, entonces, que las cosas de aquí abajo, oh Tres Veces Grandísimo, se mueven con aquellas que [ya están] movidas? Porque tú has dicho que las esferas errantes fueron movidas por la inerrante.

Hermes. Esto no es, oh Asclepio, un moverse con, sino uno contra; no se mueven unas con otras, sino unas contra otras. Es esta contrariedad la que convierte la resistencia de su movimiento en reposo. Porque esa resistencia es el reposo del movimiento.

7De ahí que también las esferas errantes, al moverse contrariamente a la inerrante, son movidas unas por otras mediante contrariedad mutua, [y también] por la estable a través de la contrariedad misma. Y esto no puede ser de otro modo.

Las Osas allá arriba, que ni se ponen ni se levantan, ¿piensas que reposan o se mueven?

Asclepio. Se mueven, Tres Veces Grandísimo.

Hermes. ¿Y cuál es su movimiento, mi Asclepio?

Asclepio. Movimiento que gira siempre en torno a lo mismo.

Hermes. Pero la revolución —movimiento en torno a lo mismo— está fijada por el reposo. Porque "en-torno-a-lo-mismo" detiene "más-allá-de-lo-mismo". "Más-allá-de-lo-mismo", entonces, al ser detenido, si se estabiliza en "en-torno-a-lo-mismo" —lo contrario se mantiene firme, haciéndose siempre estable por su contrariedad.

8De esto te daré aquí en la tierra un ejemplo que el ojo puede ver. Contempla los animales de aquí abajo, —un hombre, por ejemplo, nadando. El agua se mueve, pero la resistencia de sus manos y pies le da estabilidad, de modo que no es arrastrado con ella ni hundido por ella.

Asclepio. Has aducido, Tres Veces Grandísimo, un ejemplo muy claro.

Hermes. Todo movimiento, entonces, es causado en estación y por estación.

El movimiento, por tanto, del cosmos (y de cualquier otro animal hílico) no será causado por cosas exteriores al cosmos, sino por cosas interiores [hacia] lo exterior —tales [cosas] como alma, o espíritu, o alguna otra cosa incorpórea.

No es su cuerpo el que mueve la cosa viviente en él; ni siquiera el [cuerpo] entero [del universo mueve] un cuerpo menor incluso aunque no haya vida en él.

9Asclepio. ¿Qué quieres decir con esto, Tres Veces Grandísimo? ¿No son, entonces, cuerpos los que mueven la madera y la piedra y todas las demás cosas inanimadas?

Hermes. De ningún modo, oh Asclepio. El algo-en-el-cuerpo, el aquello-que-mueve la cosa inanimada, este ciertamente no es un cuerpo, porque mueve a los dos —tanto al cuerpo del que levanta como al levantado. De modo que una cosa sin vida no moverá una cosa sin vida. Lo que mueve [otra cosa] está animado, en tanto que es el motor.

Ves, entonces, cuán cargada está el alma, porque ella sola levanta dos cuerpos. Que las cosas, además, movidas se mueven en algo así como son movidas por algo está claro.

10Asclepio. Sí, oh Tres Veces Grandísimo, las cosas movidas deben necesariamente moverse en algo vacío.

Hermes. Hablas bien, oh [mi] Asclepio. Porque nada de las cosas que son está vacío. Solo el "no-es" está vacío [y es] extraño a la subsistencia. Porque aquello que es subsistente nunca puede cambiar a vacío.

Asclepio. ¿No hay, entonces, oh Tres Veces Grandísimo, tales cosas como un barril vacío, por ejemplo, y una jarra vacía, una copa y una tina, y otras cosas semejantes a ellas?

Hermes. ¡Ay, Asclepio, de tu gran extravío de la verdad! ¿Piensas que las cosas más llenas y más repletas están vacías?

11Asclepio. ¿Cómo quieres decir, Tres Veces Grandísimo?

Hermes. ¿No es el aire un cuerpo?

Asclepio. Lo es.

Hermes. ¿Y no penetra este cuerpo todas las cosas, y así, penetrando, las llena? ¿Y "cuerpo"; no consiste el cuerpo de la mezcla de los "cuatro"? Llenas, entonces, de aire están todas las que llamas vacías; y si de aire, entonces de los "cuatro".

Además, de esto se sigue lo contrario, que todas las que llamas llenas están vacías —de aire; porque tienen su espacio ocupado con otros cuerpos, y, por tanto, no son capaces de recibir el aire en ellas. Estas, entonces, que dices que están vacías, deberían llamarse huecas, no vacías; porque no solo son, sino que están llenas de aire y espíritu.

12Asclepio. Tu argumento (logos), Tres Veces Grandísimo, es irrefutable; el aire es un cuerpo. Además, es este cuerpo el que penetra todas las cosas, y así, penetrando, las llena. ¿Qué debemos, entonces, llamar a ese espacio en el que el todo se mueve?

Hermes. Lo Incorpóreo, Asclepio.

Asclepio. ¿Qué, entonces, es lo Incorpóreo?

Hermes. Es Mente y Logos, entero de entero, todo autoabrazante, libre de todo cuerpo, de todo error libre, insensible al cuerpo e intocable, autosostenido en sí, conteniendo todo, preservando las cosas que son, cuyos rayos, por usar una semejanza, son Bien, Verdad, Luz más allá de la luz, el Arquetipo del alma.

Asclepio. ¿Qué, entonces, es Dios?

13Hermes. No es ninguna de estas cosas, pero Él es la Causa de que sean, tanto todas como cada una y todas las cosas de todas las que son. Ni ha dejado cosa alguna que no-es; sino que todas son de cosas-que-son y no de cosas-que-no-son. Porque las cosas-que-no-son no tienen naturalmente poder de ser nada, sino que más bien tienen la naturaleza de la incapacidad-de-ser. Y, a la inversa, las cosas-que-son no tienen la naturaleza de alguna vez no-ser.

14Asclepio. ¿Qué dices, entonces, siempre, que es Dios?

Hermes. Dios, por tanto, no es Mente, sino Causa de que la Mente es; Dios no es Espíritu, sino Causa de que el Espíritu es; Dios no es Luz, sino Causa de que la Luz es. Por eso debe uno honrar a Dios con estos dos nombres [el Bien y Padre] —nombres que pertenecen solo a Él y a nadie más.

Porque ninguno de los otros llamados dioses, ninguno de los hombres, o demonios, puede ser en ninguna medida Bien, sino solo Dios; y Él es solo Bien y nada más. Las demás cosas son todas separables de la naturaleza del Bien; porque [todas las demás] son alma y cuerpo, que no tienen espacio que pueda contener al Bien.

15Porque tan poderosa es la Grandeza del Bien como es el Ser de todas las cosas que son —tanto cuerpos como cosas incorpóreas, cosas sensibles y cosas inteligibles. No llames, por tanto, a ninguna otra cosa Bien, porque serías impío; ni a nada en absoluto en ningún momento llames Dios sino solo al Bien, porque así serías de nuevo impío.

16Aunque, entonces, el Bien es hablado por todos, no es comprendido por todos qué cosa es. No solo, entonces, Dios no es comprendido por todos, sino que tanto a los dioses como a algunos de los hombres ellos por ignorancia dan el nombre de Bien, aunque nunca pueden ser ni llegar a ser Bien. Porque son muy diferentes de Dios, mientras que el Bien no puede nunca distinguirse de Él, porque Dios es lo mismo que el Bien.

El resto de los inmortales son, sin embargo, honrados con el nombre de Dios, y hablados como dioses; pero Dios es Bien no por cortesía sino por naturaleza. Porque la naturaleza de Dios y el Bien es una; uno es el tipo de ambos, del cual [proceden] todos los otros tipos.

El Bien es Aquel que da todas las cosas y nada recibe. Dios, entonces, da todas las cosas y no recibe nada. Dios, entonces, es Bien, y Bien es Dios.

17El otro nombre de Dios es Padre, de nuevo porque Él es el que-hace-todo. La parte del padre es hacer.

Por eso hacer hijos es una cosa muy grande y muy piadosa en la vida para aquellos que piensan correctamente, y dejar la vida en la tierra sin un hijo una muy grande desgracia e impiedad; y el que no tiene hijo es castigado por los demonios después de la muerte.

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