Parte 5El bando de la fiesta
Acto IIII
Una calle.
(Entra el heraldo de Otelo con una proclama.)
EL HERALDO.— Es voluntad de Otelo, nuestro noble y valiente general, que ante ciertas noticias recién llegadas que informan de la completa destrucción de la flota turca, cada hombre se entregue al regocijo: unos a bailar, otros a encender hogueras, cada cual a los festejos y diversiones que su inclinación le dicte. Porque además de estas venturosas nuevas, se celebran sus nupcias. Tal es su voluntad, que así sea proclamada. Todas las despensas quedan abiertas, y hay plena libertad de banquete desde esta hora presente de las cinco hasta que la campana haya dado las once. ¡Que el cielo bendiga la isla de Chipre y a nuestro noble general Otelo!
(Sale.)
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