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Parte 5Doña Endrina y don Melón

Libro de buen amor · Juan Ruiz, Arcipreste de Hita · 40 min de lectura

Aquí dice de cómo fue fablar con doña Endrina el arcipreste

653 ¡Ay! ¡Quán fermosa viene doñ' Endrina por la plaza!

¡Qué talle, qué donaire, qué alto cuello de garza!

¡Qué cabellos, qué boquilla, qué color, qué buenandanza!

Con saetas d' amor fiere, cuando los sus ojos alza.

654 Pero tal lugar non era para hablar en amores:

A mí luego me vinieron muchos miedos y temblores,

Los mis pies y las mis manos non eran de sí señores:

Perdí seso, perdí fuerza, mudáronse mis colores.

655 Unas palabras tenía pensadas por le decir;

El miedo de las compañas me facen ál departir.

Apenas me conocía nin sabía por do ir,

Con mi voluntad mis dichos non se podían seguir.

656 Hablar con mujer en plaza es cosa muy descobierta:

Á veces mal atado el perro tras la puerta.

Bueno es jugar fermoso, echar alguna cobierta:

Ado es lugar seguro, es bien hablar, cosa cierta.

657 «Señora, la mi sobrina, que en Toledo seya,

Se vos encomienda mucho, mill saludes vos embía,

Si oviés' lugar y tiempo, por cuanto de vos oya,

Deseávos mucho ver y conocervos querría.

658 Querían mis parientes casarme esta sazón

Con una doncella rica, fija de don Pepión;

A todos di por respuesta que la non quería, non;

¡D' aquella será mi cuerpo, que tiene mi corazón!»

659 Abajé más la palabra, díjel' qu' en juego hablava.

Porque tod' aquella gente de la plaza nos mirava;

Desde vi que eran idos, que ome y non fincava,

Comencél' decir mi queja del amor, que m' afincava.

660 ..............................................

..............................................

«Otro non sepa la habla, desto jura fagamos;

Do se celan los amigos, son más fieles entramos.

661 En el mundo non es cosa, que yo am' a par de vos;

Tiempo es ya pasado de los años más de dos,

Que por vuestr' amor me pena: ámovos más que a Dios.

Non oso poner persona, que lo hable entre nos.

662 Con la grant pena que paso, vengo vos decir mi queja:

Vuestro amor y deseo, que m'afinca y m'aqueja,

Non me tira, non me parte, non me suelta, non me deja:

Tanto me da la muerte, cuanto más se me aleja.

663 Recelo que non oídes esto que vos he hablado:

Hablar muncho con el sordo es mal seso, mal recabdo;

Creed que vos amo tanto, que non ey mayor cuidado:

Esto sobre todas cosas me traye más afincado.

664 Señora, yo non me trevo a decirvos más razones,

Fasta que me respondades a estos pocos sermones;

Decitme vuestro talante, veremos los corazones».

Ella dijo: «Vuestros dichos non los precio dos piñones.

665 Bien así engañan munchos a otras munchas Endrinas:

El ome es engañoso y engaña sus vesinas;

Non cuidedes que só loca por oír vuestras parlinas;

Buscat a quien engañedes con vuestras falsas espinas».

666 Yo le dije: «¡Ya, sañuda, anden fermosos trebejos!

Son los dedos en las manos, pero non todos parejos:

Todos los omes non somos d' unos fechos nin consejos:

La peña tien' blancos, prietos; pero todos son conejos.

667 A las vegadas lastan justos por pecadores,

Á munchos empecen los ajenos errores,

Faz' mal culpa de malo a buenos y a mejores,

Deven tener la pena a los sus facedores.

668 El yerro, que otro fizo, a mí non faga mal;

Aved por bien que vos hable allí so aquel portal:

Non vos vean aquí todos los que andan por la cal,

Aquí vos hablé uno, allí vos hablaré ál».

669 Pas' a paso doñ Endrina so el portal es entrada,

Bien lozán' y orgullosa, bien mansa y sosegada,

Los ojos bajo por tierra en el poyo asentada;

Yo torné en la mi habla, que tenía comenzada:

670 «Escúcheme, señora, la vuestra cortesía

Un poquillo que vos diga del amor y muerte mía:

Cuidádes que vos hablo en engaño y folía,

Y non sé qué me faga contra vuestra porfía.

671 Á Dios juro, señora, y por aquesta tierra,

Que cuanto vos he dicho, de la verdad non yerra;

Estádes enfriada más que la nief de la sierra,

Y sodes atan moza, que esto me atierra.

672 Hablo en aventura con la vuestra mocedat:

Cuidádes que vos hablo lisonja y vanidat;

Non me puedo entender en vuestra chica hedat;

Querríades jugar pella, más qu' estar en poridat.

673 Peroque sea más noble para placentería

E para estos juegos hedat de mancebía;

La vegedat en seso lieva la mejoría:

Á entender las cosas el grant tiempo las guía,

674 Todas las cosas face el grant uso entender,

El arte y el uso muestra todo saber;

Sin el uso y arte, ya se va perecer:

Do se usan los omes, puédense conocer.

675 Id y venit a la habla otro día ¡por mesura!

Pues que hoy non me creedes ó non es mi ventura;

Id y venit a la habla: esa creencia tan dura,

Usando oír mi pena, entendredes mi quejura.

676 Otorgatme ya, señora, aquesto de buenamiente,

Que vengades otro día a la habla solamiente:

Yo pensaré en la habla y sabré vuestro talente;

Al non oso demandar, vos venir seguramente.

677 Por la habla se conocen los más de los corazones:

Entenderé de vos algo, oiredes mis razones;

Id y venit a la habla, que mujeres y varones

Por palabras se conocen, son amigos, compañones.

678 Peroque ome non coma nin comienza la manzana,

Es la color y la vista alegría palanciana:

Es la habla y la vista de la dueña tan lozana

Al ome conorte grande, placentería bien sana».

679 Esto dijo doñ' Endrina, esta dueña de prestar:

«Onrra y non desonrra es cuerdamiente hablar;

Las dueñas e mujeres deven su respuesta dar

Á cualquier que las hablare ó con ellas razonar.

680 Cuant' esto a vos otorgo ó a otro cualquiere:

Hablat vos, salva mi onrra, cuanto hablar quisiéredes,

De palabras en juego dirélas si las oyere;

Non vos consintré engaño, cadaque lo entendiere.

681 Estar sola con vos sólo, esto yo non lo faría:

Non deve mujer estar sola en tal compañía:

Nace dende mala fama y mi desonrra sería;

Ante testigos, que veyan, hablarvos hé algund día».

682 «Señora, por la mesura, que agora prometedes,

Non sé gracias, que lo valan, cuantas vos merecedes:

Á la merced, que agora de palabra facedes,

Egualar non se podrían ningunas otras mercedes.

683 Pero yo fio de Dios que aún tiempo verná,

Que, cual es el buen amigo, por obras parescerá;

Querría hablar; non oso: tengo que vos pesará».

Ella dijo: «Pues decildo, y veré qué tal será».

684 «Señora, que m' prometades, de lo que d'amor queremos,

Si ovier' lugar y tiempo, cuando en uno estemos,

Segund que yo deseo, vos y yo nos abracemos:

Para vos non pido muncho, ca con esto pasaremos».

685 Esto dijo doñ' Endrina: «Es cosa muy provada

Que por sus besos la dueña finca muy engañada:

Encendimiento grande pon' abrazar al amada,

Toda mujer es vencida, desqu' esta joya es dada.

686 Esto yo non vos otorgo, salvo la habla de mano;

Mi madre verná de misa, quiérom' ir d' aquí temprano,

Non sospeche contra mí que ando con seso vano;

Tiempo verná, que podremos hablarnos este verano».

687 Fuese la mi señora de la habla, su vía.

Desque yo fué nacido, nunca vi mejor día,

Solás tan placentero y tan grande alegría:

Quísome Dios bien guiar y la ventura mía.

688 Cuidados munchos me quejan, a que non fallo consejo;

Si muncho usó la dueña con palabras de trebejo,

Puede ser tanta la fama, que saliera a concejo:

Perdería la dueña, sería pesar sobejo.

689 Si la non sigo, non uso, el amor se perderá:

Si veye que la olvido, ella otro amará:

El amor con uso crece, desusando menguará,

Do la mujer olvidares, ella te olvidará.

690 Do añadieres la leña, crece sin dubda el fuego;

Si la leña se tirare, el fuego menguará luego:

El amor y bienquerencia crece con usar el juego;

Si la mujer olvidares, poco preciará tu ruego.

691 Cuidados tan departidos crécenme de cada parte,

Con pensamientos contrarios el mi corazón se parte,

Y a la mi muncha cuita non sé consejo nin arte:

El amor, do está firme, todos los miedos departe.

692 Muchas veces la ventura con su fuerza y poder

A muchos omes non deja su propósito facer:

Por esto anda el mundo en levantar y caer;

Dios y el trabajo grande pueden los fados vencer.

693 Ayuda la ventura al que bien quiere guiar,

Y a muchos es contraria, puédelos malesorvar:

El trabajo y los fados suélense acompañar;

Pero sin Dios todo esto non puede aprovechar.

694 Pues sin Dios non me puede prestar cosa que sea,

Dios guíe la mi obra, Él mi trabajo provea,

Porque el mi corazón vea lo que desea:

El que ¡amén! dejiere, lo que codicia vea.

695 Hermano nin sobrino non quiero por ayuda:

Cuando aquel fuego viene, todo corazón muda,

Uno a otro non guarda lealtad nin la cuida;

Amistad, debdo y sangre, todo la mujer muda.

696 El cuerdo con buen seso pensar deve las cosas:

Escoja las mijores y deje las dañosas;

Para mensajería personas sospechosas

Nunca son a los omes buenas nin provechosas.

697 Busqué Trotaconventos, cual me manda el Amor;

De todas las maestras escogí la mijor;

¡Dios y la mi ventura, que me fué guiador!

Acerté en la tienda del sabio corredor.

698 Fallé una tal vieja, cual avía mester,

Artera y maestra y de mucho saber:

Doña Venus por Pánfilo non pudo más facer

De cuanto fizo ésta por me facer placer.

699 Era vieja buhona, de las que venden joyas:

Éstas echan el lazo, éstas cavan las foyas;

Non ay tales maestras, como éstas viejas Troyas:

Estas dan la mazada: si as orejas, oyas.

700 Como lo an de uso estas tales buhonas,

Andan de casa en casa vendiendo muchas donas:

Non se reguardan dellas; están con las personas,

Facen con mucho viento andar las atahonas.

701 Desque fué en mi casa esta vieja sabida,

Díjele: «Madre señora, tan bien seades venida:

En vuestras manos pongo mi salud y mi vida;

Si vos non me acorredes, mi vida es perdida.

702 Oí decir de vos mucho bien y aguisado

De cuántos bienes facedes al que vos viene cuitado,

Cómo ha bien y ayuda quien de vos hes ayudado:

Por vuestra buena fama he por vos enviado.

703 Quiero hablar convusco bien como en penitencia:

Toda cosa que vos diga, oílda en paciencia;

Sinon vos, otro non sepa mi queja y mi dolencia».

Diz' la vieja: «Pues decildo y aved en mí creencia.

704 Conmigo seguramente vuestro corazón hablat,

Faré por vos cuanto pueda, guardarvos he lealtad:

Oficio de correderas es de mucha poridat;

Más encobiertas cobrimos, que mesón de vecindat.

705 Si a cuantas desta villa nos vendemos las alhajas,

Sopiesen de vos y d' otros, muchas fueran las barajas;

Muchas bodas ayuntamos, que vienen arrepintajas.

Muchos panderos vendemos, que non suenan las sonajas».

706 Yo l' diz': «Amo una dueña sobre cuantas nunca vi;

Ella, si me non engaña, paresce qu' ama a mí:

Por escusar mill peligros fasta hoy la encobrí:

Toda cosa deste mundo temo y mucho temí.

707 De pequeña cosa nace fama en la vecindat,

Desque nace, tarde muere, mager non sea verdad:

Con envidia algunos levantan gran falsedad:

Poca cosa empesce al mesquino mesquindat.

708 Aquí es bien mi vesina, ruégovos qu' allá vayades,

E hablad entre vos amos lo mijor que entendades;

Encobrid aqueste pleito lo más muncho que podades,

Acertad el fecho todo: veredes las voluntades».

709 Diz': «Yo iré a su casa desa vuestra vesina

E le diré tal escanto y l' dará tal atalvina,

Porque esa vuestra llaga sane por mi melesina.

Decidme quién es la dueña».—Yo le dije: «Doñ' Endrina».

710 Díjome que esta dueña era bien su conocienta.

Yo l' dije: «Por Dios, amiga, guardatvos de sobrevienta».

Ella diz': «Pues fué casada, creed ya qu' ella consienta:

Que non ay mula d' alvarda, que la siella non consienta.

711 La cera qu' es mucho dura, mucho brozna y elada,

Desque ya entre las manos una vez es masnada,

Después con poco fuego cient veces será doblada:

Doblarse ha toda dueña, que sea bien escantada.

712 Miémbresevos, Don amigo, de lo que decirse suele:

Que civera en molino, quien ante vien' ante muele;

Mensaje que mucho tarda, a muchos omes desmuele,

El ome apercebido nunca tanto se duele.

713 Amigo, non vos durmades, que la dueña que decides,

Otro quier' casar con ella y pide lo que pedides:

Es ome de buen linaje, viene donde vos venides;

Vayan ante vuestros ruegos, que los ajenos convides.

714 Yo lo trayo estorvado por cuanto non lo afinco,

Que es ome bien escaso, peroque sea bien rico:

Mandóme por vestuario una piel y un pellico,

Diómelo tan biemparado, que non es grande nin chico.

715 El presente que s' da luego, si es grande de valor,

Quebranta leyes y fueros, es del derecho señor;

Á muchos es grand ayuda, a muchos estorvador:

Tiempo ay que aprovecha y tiempo que faz' peor.

716 Esta dueña que decides, mucho es en mi poder:

Si non por mí, non la puede ome del mundo aver:

Yo sé toda su facienda y cuanto ha de facer,

Por mi consejo lo face, más que por el su querer.

717 Non vos diré más razones, que asaz vos y hablado;

D' aqueste oficio bivo, non he de otro cuidado;

Muchas veses entristesco por el tiempo pasado,

Porque non m' es gradecido nin me es galardonado.

718 Si me diéredes ayuda, de que pase un poquillo,

A esa moza y otras mocetas del cuell' alvillo

Yo faré con mi escanto que vengan pas' a pasillo;

En aqueste mi harnero las trayo yo al zarcillo».

719 «Madre señora», le dije, «yo vos quiero bien pagar;

El mi algo y mi casa sea en vuestro mandar:

De mano tomad pellote; id, non le dedes vagar;

Pero ante que vayades, quiérovos yo castigar.

720 Todo vuestro cuidado sea en aqueste fecho,

Trabajat en tal manera porque ayades provecho;

De todo vuestro trabajo avredes aiud' y pecho,

Pensat bien lo que hablaredes con seso y con derecho.

721 Del comienzo fast' el cabo pensat bien lo que l' digades,

Hablad tanto y tal cosa, que non vos arrepintades,

En la fin está la onrra y desonrra, bien creades:

Do bien acaba la cosa, allí son muchas bondades.

722 Mijor cosa es al ome y cuerdo y entendudo

Callar do no le empece, y tiénenle por sesudo,

Que hablar lo que no l' cumple, porque se' arrepentudo:

Ó piensa bien lo que hablas ó calla, fazte mudo».

723 La buhona con harnero va tañendo cascaveles,

Menando de sus joyas, sortijas con alheleles;

Decía: «¡Por fazalejas! ¡compradme estos manteles!»

Oyólo doñ' Endrina; Diz': «Entrad, non receledes».

724 Entró la vieja en casa, díjole: «Señora fija,

En esa mano bendicha tomat esta sortija;

Si vos non me descobrides, direvos una pastrija,

Que pensé esta noche».—Poco a poco l' aguija.

725 «Fija, siempre vos estades en casa tan encerrada:

Sola envejecedes; quered alguna vegada

Salir y andar en plaza: la vuestra beldad loada

Entre aquestas paredes non vos prestará nada.

726 En aquesta villa mora muy fermosa mancebía,

Mancebillos apostados y de mucha lozanía,

En todas buenas costumbres crecen de cada día,

Nunca veer pudo ome atan buena compañía.

727 Muy bien me resciben todos en esta mi pobedad;

El mijor y el más noble de linaj' y de beldad

Es don Melón de la Huerta, mancebillo de verdad:

Á todos los otros sobra en fermosur' y bondad.

728 Todos cuantos en su tiempo en esta tierra nacieron

En costumbres, en riquesa tanto com' él non crecieron,

Con los locos fázs' loco, los cuerdos dél bien dijieron,

Manso más que un cordero, pelear nunca lo vieron.

729 El sabio vencer con seso al loco, non es tan poco:

Con los cuerdos estar cuerdo, con los locos estar loco:

El cuerdo non enloquece por hablar al rozapoco:

Yo lo pienso'n mi pandero muchas veces que lo toco.

730 Mancebillo en la villa atal non se fallará:

Non astraga lo que gana; mas ante lo guardará.

Creo bien que tal fijo al padre semejará.

En el becerrillo vey, ome el buey qué fará.

731 El fijo con el padre muchas veces aprueva;

En semejar al padre non es cosa tan nueva;

El corazón del ome por la obra se prueva,

Grand amor y grand saña non puede ser non se mueva.

732 Ome de buena vida y es bien acostumbrado;

Creo que casaría él convusco de grado;

Si vos bien lo sopiésedes, cuál es y cuán preciado,

Vos querríades a este que yo vos he hablado.

733 A veces luenga habla tiene chico provecho,

Quien mucho habla, yerra», dícelo el derecho,

«Y de comienzo chico viene granado fecho,

Á veces cosa chica face muy grand despecho.

734 A veces chica habla bien dicha y chico ruego

Obra mucho en los fechos, a veces recabda luego,

De chica centella nace grand llama y grant fuego,

Y viene grand peligro a veses del chico juego.

735 Siempre fué mi costumbre y los mis pensamientos

Levantar yo de mío y mover casamientos,

Hablar como en juego tales somovimientos,

Fasta que yo entienda y vea los talentos.

736 Agora, mi señora, decit vuestro corazón,

Esto que vos he hablado, si vos place ó si non:

Guardarvos hé poridat, celaré vuestra razón,

Sin miedo hablad conmigo todas cuantas cosas son».

737 Respondióle la dueña con mesura y con bien:

«Buena mujer, decit ¿cuál es ése o quién,

Que vos tanto loades? ¿cuántos de bienes tyen'?

Yo pensaré en ello, si para mí convién».

738 Dijo Trotaconventos: «¿Cuál es? fija, señora!

Es aparado bueno, que Dios vos trajo agora,

Mancebillo guisado, en vuestro barrio mora:

Don Melón de la Huerta ¡queréldo en buenora!

739 Creedme, fija señora, cuantos vos demandaron

Á par deste mancebillo ningunos non llegaron:

El día que vos nacistes, fados alvos vos fadaron,

Que para ese donaire atal cosa vos guardaron».

740 Dijo doña Endrina: «Callad ese pedricar,

Ca ya ese parlero me cuidára engañar;

Muchas otras vegadas me vino a retentar;

Mas de mí non vos podedes él nin vos alabar.

741 La mujer que vos cree las mentiras parlando,

Y cree a los omes con amores jurando,

Sus manos se contuerce, del corazón travando:

¡Mal se lava la cara con lágrimas llorando!

742 Déjatme de ruido; yo tengo otros cuidados,

De muchos que me tyenen los mis algos forzados;

Non me viene en miente desos malos recabdos,

Nin te cumple agora decirme esos mandados».

743 «A la fe,» diz' la vieja, «desque vos veyen bivda,

Sola, sin compañero, non sodes ya temida:

Es la bivda tan sola, más que vaca, corrida:

Por ende aquel buen ome vos terná defendida.

744 Éste vos tirará todos esos pelmazos

De pleitos y de fuerzas, de vergüenzas y plazos;

Muchos dicen que cuidan pararvos tantos lazos,

Fasta que non vos dejen en las puertas los mazos.

745 Guardatvos mucho desto, señora doñ' Endrina,

Sinon, contescervos puede a vos mucho aína

Como al abutarda, cuando la golondrina

Le dava buen consejo, como buena madrina».

Enxiemplo de la abutarda y de la golondrina

746 Érase un cazador bien sutil pajarero;

fue sembrar cañamones en un vicioso ero,

para hacer sus cuerdas y lazos el redero;

andaba el avutarda cerca en el sendero.

747 Dijo la golondrina a tórtolas y pardales

y más al avutarda estas palabras tales:

«Comed esta simiente de aquestos eriales,

que es aquí sembrada por vuestros grandes males».

748 Hicieron grant escarnio de lo que les hablaba,

dijéronle que se fuese, que locura chirlaba.

La simiente nacida, vieron cómo regaba

el cazador el cáñamo y non las espantaba.

749 Tornó la golondrina y dijo al avutarda

que arrancase la yerba, que era ya pujada:

que quien tanto la riega y tanto la escarda

por su mal lo hacía, magera que se tarda.

750 Dijo el avutarda: «Loca, sandía, vana;

siempre estás chirlando locura de mañana;

non quiero tu consejo, ¡vete para villana!

Déjame en esta vega tan hermosa y tan llana».

751 Fuese la golondrina a casa del cazador,

hizo allí su nido cuanto pudo mejor;

como era gritadera y mucho gorjeador,

plugo al cazador, que era madrugador.

752 Cogido ya el cáñamo y hecha la paranza,

fuese el pajarero, como solía, a caza:

prendió al avutarda y levóla a la plaza;

dijo la golondrina: «Ya sois en pelaza».

753 Luego los ballesteros peláronle las alas,

non le dejaron peñolas, salvo chicas y ralas:

non quiso buen consejo, cayó en fuertes palas:

¡Guardatvos, doña Endrina, destas paranzas malas!

754 Que muchos se ayuntan y son de un consejo,

por astragarvos toda y hervos mal trebejo:

juran que cada día iredes a concejo:

como al avutarda pelarvos han el pellejo.

755 Mas él vos defenderá de toda esta contienda:

sabe de muchos pleitos y sabe de lienda,

ayuda y defiende a quien se le encomienda:

si él non vos defiende, non sé quién vos defienda».

756 Comenzó su escanto la mi vieja coitral:

«Cuando el que haya buen siglo sea en este portal,

daba sombra a las casas, relucíe la cal;

mas do non mora ome, la casa poco val.

757 «Así estades, hija, viuda y mancebilla,

sola, sin compañero como la tortolilla:

deso creo que estades amarilla y magrilla,

que do son todas mugeres nunca mengua rencilla.

758 «Dios bendijo la casa, do el buen ome cría:

siempre han gasajado, placer y alegría:

por ende tal mancebillo para vos lo querría,

ante de munchos días veríedes mejoría».

759 Respondióle la dueña, diz: «Non me estaría bien

casar ante del año, que a viuda non convien,

hasta que pase el año de los lutos que tien,

casarse; ca el luto con esta carga vien.

760 «Si yo ante casase, sería enfamada,

perdería la manda, que a mí es mandada,

del segundo marido non sería tan honrada,

terníe que non podría sufrir grant temporada».

761 «Hija», dijo la vieja, «el año ya es pasado:

tomad este marido por ome y por velado;

andémoslo, hablémoslo, tengámoslo celado:

hado bueno vos tienen vuestras hadas hadado.

762 «¿Qué provecho vos tien vestir de negro paño,

andar avergonzada y con muncho sosaño?

Señora, dejar duelo y haced cabo de año:

nunca la golondrina mejor consejó ogaño.

763 «Jergas por mal señor, burel por mal marido

a caballeros y dueñas es provecho vestido;

mas dévenlo traer poco y her chico roído:

grant placer y chico duelo es de tod ome querido».

764 Respondió doña Endrina: «Dejad, non osaría

hacer lo que me decides nin lo que él querría;

non me digas agora más desa letanía,

non me afinques tanto luego al primero día.

765 «Yo non quise hasta agora muncho buen casamiento;

de cuantos me rogaron sabes tú más de ciento:

si agora tú me sacas de buen entendimiento,

.............................................

766 Asentóse el lobo, estudo atendiendo;

los carneros valientes vinieron bien corriendo,

cogiéronle al lobo en medio, en él hiriendo;

él cayó quebrantado, ellos fueron huyendo.

767 A cabo de grant pieza levantóse estordido,

dijo: «Diome el diablo el ageno roído;

yo hube buen agüero, Dios me lo había cumplido,

non quise comer tocino, agora soy escarnido».

768 Salió de aquel prado, corrió lo más que pudo,

vio en unos hornachos retozar a menudo

cabritos con las cabras, mucho cabrón cornudo:

«A la fe», diz, «agora se cumple el estornudo».

769 Cuando vieron al lobo, fueron malespantados,

salieron recebirle los más adelantados:

«¡Ay, señor guardiano!» dijeron los barbados,

«bien venido seades a los vuestros criados.

770 «Cuatro de nos queríamos irvos a convidar

que nuestra santa fiesta viniésedes a honrar,

decirnos buena misa y tomar buena yantar:

pues que Dios vos adujo, queredla hoy cantar.

771 «Fiestas de seis capas y de grandes clamores,

hacemos hoy bien grande sin perros y sin pastores;

vos cantad en voz alta, responderán los cantores,

ofreceremos cabritos, los más y los mejores».

772 Creóselos el necio, comenzó de aullar,

los cabrones y cabras en alta voz balar;

oyeron los pastores el grant apellidar,

con palos y con mastines vinieronlos buscar.

773 Salió más que de paso, hizo ende retorno,

pastores y mastines trajieronlo en torno,

de palos y pedradas hobo un mal sojorno;

dijo: «Diome el diablo cantar misa en horno».

774 Fuese más adelante cerca de un molino;

halló allí una puerca con mucho buen cochino.

«¡Ea!», diz, «ya desta tan buen día me vino,

que agora se cumple el mi buen adevino».

775 Dijo luego el lobo a la puerca bien ansí:

«Dios vos dé paz, comadre, que por vos vine aquí;

vos y vuestros hijuelos ¿qué hacedes por ahí?

Mandad vos y haré yo, después gobernad a mí».

776 La puerca, que se estaba so los sauces lozanos,

habló contra el lobo, dijo dichos non vanos:

«Señor abad compadre, con esas santas manos

bautizad mis hijuelos, porque mueran cristianos.

777 «Después que vos hayades hecho este sacrificio,

ofrecervos los he yo en gracias y en servicio,

vos haredes por ellos un salto sin bullicio,

combredes, holgaredes a la sombra, al vicio».

778 Abajóse el lobo allí so aquel sauz,

por tomar el cochino que so la puerca yace;

diole la puerca del rostro, echóle en el cauz:

en la canal del molino entró, que mal le place.

779 Trójolo en derredor a malandar el rodesno,

salió malquebrantado, parescía pecadesno:

bueno le fuera al lobo pagarse con torresno,

non hobiera tantos males nin perdiera su presno.

780 Ome cuerdo non quiera el oficio dañoso,

non deseche la cosa, de que está deseoso,

de lo que le pertenece non sea desdeñoso,

con lo que Dios le diere, páselo bien hermoso.

781 Algunos en sus casas pasan con dos sardinas;

en agenas posadas demandan golosinas:

desechan el carnero, piden las adefinas,

decían que non combrían tocino sin gallinas.

782 Hijo, el mejor cobro de cuantos vos habedes,

es olvidar la cosa que haber non podedes:

lo que non puede ser, nunca lo porfiedes:

lo que hacer se puede, por ello trabajedes.

783 ¡Ay de mí! ¡con qué cobro tan malo me venistes!

¡Qué nuevas atan malas, tan tristes me trajistes!

¡Ay vieja matamigos! ¿por qué me lo dijistes?

Tanto bien non me haredes, cuanto mal me hicistes.

784 ¡Ay viejas pitofleras! ¡malpresas seades!

El mundo revolviendo a todos engañades,

mintiendo, aponiendo, diciendo vanidades,

a los necios hacedes las mentiras verdades.

785 ¡Ay! que todos mis miembros comienzan a tremer,

mi fuerza y mi seso y todo mi saber,

mi salud y mi vida y todo mi entender

por esperanza vana todo se va perder.

786 ¡Ay, corazón quejoso, cosa desaguisada!

¿Por qué matas el cuerpo, do tienes tu morada?

¿Por qué amas la dueña, que non te precia nada?

Corazón, por tu culpa vivirás vida penada.

787 Corazón, que quisiste ser preso y tomado

de dueña, que te tiene por demás olvidado,

pusístete en presión y sospiros y cuidado:

penarán ¡ay corazón! ¡tan olvidado! ¡penado!

788 ¡Ay ojos, los mis ojos! ¿por qué vos fustes poner

en dueña, que non quiere nin vos catar nin ver?

Ojos, por vuestra vista vos quisistes perder:

¡penaredes, mis ojos!: ¡penar y amortecer!

789 ¡Ay, lengua sin ventura! ¿por qué quieres decir?

¿Por qué quieres hablar? ¿por qué quieres departir

con dueña, que te non quiere nin escuchar nin oír?

¡Ay cuerpo tan penado, cómo te vas a morir!

790 Mugeres alevosas de corazón traidor,

que non habedes miedo, mesura nin pavor

de mudar do queredes el vuestro falso amor,

¡ay, muertas vos veades de rabia y de dolor!

791 Pues que la mi señora con otro fue casada,

la vida deste mundo yo non la precio nada;

mi vida y mi muerte ésta es señalada:

pues que haber non la puedo, mi muerte es llegada.

792 Diz: «Loco ¿qué habedes, que tanto vos quejades?

por ese quejo vano vos nada non ganades;

temprad con el buen seso el pesar que hayades,

alimpiad vuestras lágrimas y pensad qué hagades.

793 «Grandes artes demuestra el mucho menester,

pensando los peligros podedes estorcer,

quizá el grant trabajo puede vos acorrer,

Dios y el uso grande hacen hados bolver».

794 Yo le dije: «¿Cuál arte, cuál trabajo y sentido

sanará tan grant golpe, de tal dolor venido?

Pues a la mi señora cras le darán marido,

toda mi esperanza perece y so perdido.

795 «Hasta que su marido pueble el cementerio,

non casará conmigo: que sería adulterio;

a nada es tornado todo el mi lacerio,

veo el daño grande y después el hacerio».

796 Dijo la buena vieja: «En hora muy chiquilla

sana dolor muy grande y sale grant macilla;

después de muchas lluvias viene la buen oriella,

en pos los grandes nublos grant sol y grant sombriella.

797 «Viene salud y vida después de grant dolencia,

vienen muchos placeres después de grant tristencia,

conhortadvos, amigo, tened buena creencia:

cerca son grandes gozos de la vuestra querencia.

798 «Doña Endrina es nuestra y hará mi mandado:

non quier ella casar con otro ome nado,

todo el su deseo en vos está firmado.

Si mucho la amades, más vos tiene amado».

799 «Señora madre vieja, ¿qué me decides agora?

Hacedes como madre, cuando el mozuelo llora,

que le dice halagos, porque calle esa hora:

por esto me decides que es mía mi señora.

800 «Así hacedes, madre, vos a mí por ventura,

porque pierda tristeza, dolor y amargura,

porque tome conhorte y porque haya holgura:

¿decídesme juguetes? ¿habládesme en cordura?»

801 «Contece», diz la vieja, «así al amador:

como al ave que sale de uñas del azor:

en cada lugar teme que está el cazador,

y que quiere levarla; siempre tiene temor.

802 «Creed que verdad digo, así lo hallaredes;

si verdad me dijistes y amor le habedes,

ella verdad me dijo, quiere lo que vos queredes:

perded esa tristeza, que vos lo probaredes.

803 «La fin muchas deveces non puede recudir

con el comienzo suyo nin se puede seguir:

el curso de los hados non pued ome decir,

solo Dios y non otro sabe lo porvenir.

804 «Estorba grandes hechos pequeña ocasión,

desesperarse el ome es perder corazón;

el grant trabajo cumple cuantos deseos son,

muchas veces allega riquezas a montón.

805 «Todo nuestro trabajo y nuestra esperanza

está en aventura y está en balanza;

por buen comienzo espera ome la buena andanza;

a veces vien la cosa, pero haga tardanza».

806 «Madre, ¿vos non podedes conoscer o asmar

si me ama la dueña o si me querrá amar?

Que quien amores tiene non los puede celar

en gestos o en sospiros o en color o en hablar».

807 «Amigo», diz la vieja, «en la dueña lo veo,

que vos quiere y vos ama y tiene de vos deseo:

cuando de vos le hablo y a ella oteo,

todo se le demuda el color y el aseo.

808 «Yo a las devegadas mucho cansada callo;

ella me diz que hable, que non quiera dejallo:

hago que non me acuerdo; ella va comenzallo,

óyeme dulcemente: muchas señales hallo.

809 «En el mi cuello echa los sus brazos entramos,

así una grant pieza en uno nos estamos,

siempre de vos decimos, nunca en al hablamos,

cuando alguno viene, otra razón mudamos.

810 «Los labros de la boca le tiemblan un poquillo,

el color se le muda bermejo, amarillo,

el corazón le salta ansí, a menudillo.

Apriétame mis dedos con los suyos quedillo.

811 «Cadaque vuestro nombre yo le estó diciendo,

oteame, sospira y está comediendo,

aviva más el ojo, está toda bulliendo:

paresce que convusco non se estaría durmiendo.

812 «En otras cosas muchas entiendo esta trama:

ella non me lo niega, ante diz que vos ama;

si por vos non menguare, abajarse ha la rama:

y verná doña Endrina, si la vieja la llama».

813 «Señora madre vieja, la mi placentería,

por vos mi esperanza siente ya mejoría,

por la vuestra ayuda crece mi alegría;

¡non cansedes vos, madre! ¡seguidla todavía!

814 «Tira muchos provechos a veces la pereza,

a muchos aprovecha un ardit sotileza;

cumplid vuestro trabajo, acabad la nobleza:

perderla por tardanza sería grant vileza».

815 «Amigo, según creo, por mí habredes conhorte,

por mí verná la dueña andar al estricote;

mas yo de vos non tengo sinon este pellote:

si buen manjar queredes, pagad bien el escote.

816 «A veces non hacemos todo lo que decimos,

y cuanto prometemos, quizá non lo cumplimos;

al mandar somos largos, al dar escasos primos,

por vanas promisiones trabajamos y servimos».

817 «Madre, vos non temades que en mentira vos ande,

ca engañar al pobre es pecado muy grande:

non vos engañaría ¡nin Dios aquesto mande!

Si a vos engañare, él a mí lo demande.

818 «En lo que nos hablamos, husia haber debemos:

en la firme palabra es la fe que tenemos;

si en algo menguamos de lo que prometemos,

es vergüenza y mengua, si cumplir lo podemos».

819 «Esto», dijo la vieja, «bien se dice hermoso;

mas el pueblo pequeño siempre está temeroso

en que sea sobrado el rico poderoso:

por chica razón pierde el pobre y el cuitoso.

820 «El derecho del pobre piérdese muy aína,

al pobre, al menguado, a la pobre mesquina

el rico los quebranta, soberbia los enclina;

non son end más preciados que la seca sardina.

821 «En cada parte anda poca fe y grant holía,

encúbrese en cabo con mucha artería,

non ha la aventura contra el hado valía,

a las veces espanta la mar y haz buen día.

822 «Lo que me prometistes póngolo en aventura.

Lo que vos yo prometí, tomad y habed holgura:

quiérome ir a la dueña, rogarle por mesura,

que venga a mi casa a vos hablar segura.

823 «Si por ventura solos vos podiese yuntar,

ruégovos que seades ome de buen bogar;

el su corazón della non sabe mal amar:

darvos ha en chica hora lo que queredes har».

824 Fue a casa de la dueña, dijo: «¿Quién mora aquí?»

Respondióle la madre: «¿Quién es que llama y?»

«Señora doña Rama, yo. ¡Por mi mal vos vi!

Que las mis hadas negras non se parten de mí».

825 Díjole doña Rama: «¿Cómo vienes, amiga?»

«¿Cómo vengo, señora? ¡Non sé cómo lo diga!

Corrida y amarga: me diz toda enemiga

uno, non sé quien es, mayor que aquella viga.

826 «Ándame todo el día como a cierva corriendo,

como el diablo al ricome así me anda seguiendo,

que le lleve la sortija, que le andaba vendiendo:

está lleno de doblas, hascas que non le entiendo».

827 Desque oyó aquesto la rencillosa vieja,

dejóla con la hija y fuese a la calleja.

Comenzó la buhona decir otra conseja:

a la razón primera tornóle la pelleja.

828 Diz: «¡Ya levase el diablo a la vieja recellosa!

Que por ella convusco hablar ome non osa;

pues ¿qué? señora hija ¿cómo está vuestra cosa?

Véovos bien lozana, bien gordilla, hermosa».

829 Preguntóle la dueña: «Pues ¿qué nuevas de aquél?»

Diz la vieja: «¿Qué nuevas? ¿Qué sé yo qué es dél?

¡Mezquino y magrillo!: ¡non hay más carne en él

que en pollo invernizo después de Sant Miguel.

830 «El grant fuego non puede encobrir la su llama,

nin el gran amador pued encobrir lo que ama:

ya la vuestra manera entiéndela mi alma,

mi corazón con duelo sus lágrimas derrama.

831 «Porque veo y conozco en vos cada vegada

que sois de aquel ome locamente amada:

¡su color amarillo, la su haz demudada!

En todos los sus hechos vos trae antojada.

832 «Y vos dél non habedes nin cuita nin embargo:

decídesme non siempre, magera vos encargo.

Con tantas demesuras de aquel ome tan largo,

que lo traedes muerto, perdido y amargo.

833 «Si anda o si queda, en vos está pensando,

los ojos haza tierra non queda suspirando,

apretando sus dedos, en su cabo hablando:

¡rabiosa vos veades! ¿dolades hasta cuando?

834 «El mezquino siempre anda con aquesta tristeza:

¡par Dios! ¡mal día él vido la vuestra grant dureza!

De noche y de día trabaja sin pereza;

mas non le aprovecha arte nin sotileza.

835 «De tierra mucho dura fruta non sale buena,

¿quién, sinon el mezquino, siembra en el arena?

Saca galardón poco, grant trabajo, grant pena,

anda devaneando el pez con la ballena.

836 «Primero por la calle él fue de vos pagado,

después de vuestra habla fue mucho engañado:

por aquestas dos cosas fue mucho enamorado,

de lo quel prometistes, non es cosa guardado.

837 «Desque con él hablastes, más muerto le traedes;

y mager que callades, tan bien como él ardedes:

descubrid vuestra llaga, sinon así morredes:

el fuego encobierto vos mata: ¡penaredes!

838 «Decid de todo en todo bien vuestra voluntad,

¿cuál es vuestro talante? decidme la verdad:

o bien bien lo hagamos o bien bien lo dejad,

que venir cada día non sería poridad».

839 «El grant amor me mata; el su fuego parejo,

peroque non me fuerza, aprémiame sobejo;

el miedo y la vergüenza defiéndeme el trebejo;

a la mi queja grande non le hallo consejo».

840 «Hija, perded el miedo, que se toma sin razón:

en casarvos en uno, aquí non hay traición:

este es su deseo, tal es su corazón,

de casarse convusco a ley y a bendición.

841 «Entiendo su grant coita en más de mill maneras;

dice a mí llorando palabras macilleras:

¡doña Endrina me mata y non sus compañeras!

¡ella sanar me puede, que non escantaderas!

842 «Desque veo sus coitas y cuán bien lo departe.

Con piedad y coita yo lloro por quel harte;

pero en mi talante alégrome en parte,

ca veo que vos ama y vos quiere sin arte.

843 «En todo paro mientes, más de cuanto cuidades,

y veo que entramos por igual vos amades:

con el encendimiento morides y penades;

pues que el amor lo quiere ¿por qué non vos juntades?»

844 «Lo que tú me demandas, yo aquello codicio,

si mi madre quisiese otorgar el oficio;

más que nos al queramos, por vos hacer servicio,

tal lugar non habremos para placer y vicio.

845 «Que yo mucho haría por mi amor de Hita;

mas guárdame mi madre, de mí nunca se quita».

Dijo Trotaconventos: «¡A! ¡la vieja pepita!

¡Ya la cruz la levase con el agua bendita!

846 «El amor engañoso quiebra claustras y puertas,

vence a todas guardas y tiénelas por muertas:

deja el miedo vano y sospechas non ciertas,

las fuertes cerraduras le parescen abiertas».

847 Dijo doña Endrina, a la mi vieja paga:

«Mi corazón te he dicho, mi deseo y mi llaga;

pues mi voluntad vees, conséjame qué haga:

por me dar tu consejo vergüenza en ti non yaga.

848 «Es maldad y falsía las mugeres engañar,

grant pecado y deshonra en las así dañar:

vergüenza que hagades yo la he de callar;

mas los hechos y la fama, esto me haz dubdar.

849 «Mas el que contra mí por acusar me venga,

¡tómeme por palabra! ¡a la peor se atenga!

Haga cuanto podiere, a osadas se tenga:

o callará vencido o ¡váyase por menga!

850 «Véngase cualsquier conmigo departir:

todo lo peor diga, que me puede decir;

que aquel buen mancebo, dulce amor sin hallir,

él será nuestra ayuda, que le hará desdecir.

851 «La fama non sonará, que yo la guardaré bien:

el murmullo y el roído ¡que lo digan! ¡non hay quien!;

sin vergüenza es el hecho, pues tantas carreras tien:

maravíllome, señora, esto por qué te detien.

852 «¡Ay Dios!», dijo la dueña, «¡corazón del amador!

¡en cuantas priesas se buelve con miedo y con temor!

Acá y allá lo trejna el su quejoso amor:

y de los muchos peligros non sabe cuál es mayor.

853 «Las penas desacordadas cánsanme noche e día:

lo que el amor desea, mi corazón lo querría;

grant temor gelo defiende, que mesturada sería:

¡cuál corazón tan seguido de tanto, non cansaría!

854 «Non sabe lo que se haga, siempr anda descaminado:

ruega y rogando crece la llaga de amor penado:

con el mi amor quejoso hasta aquí he porfiado;

mi porfía él la vence, es más fuert apoderado.

855 «Con aquestos pensamientos traeme muy quebrantada,

su porfía y su quejo ya me trae muy cansada:

alégrome con tristeza, lasa, mas enamorada:

más quiero morir su muerte, que bevir vida penada.

856 «Cuanto más malas palabras ome diz y las entiende,

tanto más en la pelea se aviva y se enciende:

cuantas más dulces razones la dueña de amor atiende,

atanto más doña Venus la enflama y le enciende.

857 «Pues que vos non podedes amatar vuestra llama,

haced bien su mandado del amor que vos ama:

hija, vuestra porfía vos mata, vos derrama;

perderedes la vida, si ella non se atama.

858 «De noche y de día le vedes, bien vos digo,

en vuestro corazón al ome vuestro amigo:

él en su corazón vos tiene así consigo:

matad vuestros deseos: matan como enemigo.

859 «Tan bien a vos como a él este cuidado atierra:

vuestras haces, vuestros ojos andan con color de tierra;

darvos ha muerte a amos la tardanza, la desierra:

quien non quier creer mis dichos, más lo halle, más lo yerra.

860 «Mas cierto, hija señora, yo creo que vos cuidades

olvidar y escusar aquello que más amades:

esto vos non lo pensedes nin coidedes nin creades,

que, sinon la muerte sola, non parte las voluntades.

861 «Verdad es que los placeres conhortan a las deveses:

por ende, hija señora, id a mi casa a veses;

jugaremos a la pella, y otros juegos reheses,

jugaremos, holgaremos, darvos he allí de las nueses.

862 «Nunca está la mi tienda sin fruta a las lozanas;

muchas peras y duraznos ¡qué cidras y qué manzanas!

¡Qué castañas, qué piñones y qué muchas avellanas!

Las que vos queredes mucho, éstas vos serán más sanas.

863 «Desd aquí a la mi tienda non hay sinon la pasada,

en pellote vos iredes, como por vuestra morada:

todo es de aquí un barrio y vecindad bien poblada,

poc a poco nos iremos jugando sin reguarda.

864 «Idvos tan seguramente conmigo a la mi tienda,

como a vuestra casa, tomar buena merienda;

nunca Dios lo quiera, hija, que allí vos nazca contienda.

Iremos calla callando, porque otro non le entienda».

865 Los omes a las vegadas con el grant ahincamiento;

otorgan lo que non deben, mudan su entendimiento;

cuando es hecho el daño, vien el arrepentimiento:

ciega la muger seguida, non tiene seso nin tiento.

866 Muger e liebre seguida, mucho corrida, conquista,

pierde el entendimiento, ciega y pierde la vista:

non veye redes nin lazos, en los ojos tien arista;

andan por escarnecer la; cuida que es amada, quista.

867 Otorgóle doña Endrina de ir con ella holgar,

y comer de la su fruta y la pellota jugar.

«Señora», dijo la vieja, «cras habremos buen vagar,

yo me verné para vos, cuando veya que hay lugar».

868 Vínome Trotaconventos alegre con el mandado;

«Amigo», diz, «¿cóm estades? id perdiendo cuidado:

encantador malo saca la culebra del horado,

cras verná hablar convusco, ya lo dejo recabdado.

869 «Sé que bien dice verdad el vuestro proverbio chico:

que "el romero hito siempre saca zatico";

sed cras ome en todo; non vos tengan por cenico:

hablad, mas recabdad, cuando yo ahí non hinco.

870 «Catad non emperesedes, membradv os de la hablilla:

"cuando te dan la cabrilla, acorre con la soguilla";

recabdad lo que queredes, non vos tengan por cestilla;

más val vergüenza en haz, que en corazón mancilla».

De cómo doña Endrina fue a casa de la vieja y el arcipreste acabó lo que quiso

871 Después fue de Santiago, otro día seguiente,

A hora de medio día, cuando yantaba la gente,

Vinose doña Endrina con la mi vieja sabiente.

Entró con ella en su casa bien asosegadamente.

872 Como la mi vigecilla me había apercebido,

Non me detuve mucho: para allá fui ido.

Fallé la puerta cerrada; mas la vieja bien me vido:

"¡Yuy!" diz', "¿qué es aquello, que faz' aquel roído?

873 "¿Es hombre o es viento? ¡Creo qu' es hombre! ¡Non miento!

"¿Vedes, vedes? ¡Cóm' otea el pecado carboniento!

"¿Es aquél? Non es aquél. ¡El semeja, yo lo siento!

"¡A la fe! ¡es don Melón! ¡Yo lo conozco! ¡lo viento!

874 "Aquella es la su cara y su ojo de becerro:

"¡Catat, catat; cóm' asecha! ¡Barróntanos como perro!

"¡Allí rabiará agora! ¡non puede tirar el fierro!;

"Mas ¡quebrará las puertas!: ¡menéalas como cencerro!

875 "¡Cierto!, ¡aquí quier' entrar! Mas ¿por qué yo non le fablo?

"¡Don Melón! ¡tirados dende! ¿Trójovos y el diablo?

"¡Non quebrantedes mis puertas!, que del abad de Sant Pablo

"Las hube ganado. ¿Non posistes ay un clavo?

876 "Yo vos abriré la puerta. ¡Esperat! ¡non la quebredes!

"Y con bien y con sosiego desid si algo queredes;

"Luego vos id de mi puerta. ¡Non vos alhaonedes!

"¡Entrad mucho en buen' hora!; yo veré lo que faredes".

877 --"¡Señora doña Endrina! ¡Vos, la mi enamorada!

"¡Vieja! ¿por esto teníades a mí la puerta cerrada?

"¡Tan buen día es oy este, que fallé atal celada!

"¡Dios y mi buena ventura me la tuvieron guardada!

878 "Cuando yo salí de casa, pues veyades las redes,

"¿Qué fincabades con él sola, entr' estas paredes?

"¡A mí non rebtedes! ¡Fija, que vos lo merecedes!

"El mejor cobro qu' avedes, vuestro mal que lo calledes.

879 "Y menos de mal será que esto poco celedes,

"Que non que vos descubrades y ansí vos pregonedes:

"Casamiento que vos venga, por esto non lo perdredes.

"Mejor me parescé esto, que non que vos enfamedes.

880 "Y pues que vos desides que es el daño fecho,

"Defiendavos, ayúdevos a tuerto o a derecho;

"Fija, "a daño fecho abed ruego y pecho";

"¡Callad! ¡guardat la fama, non salga de sotecho!

881 "Si non parlas' la picaza más que la codorniz,

"No'l colgarien en plaza nin reirían lo que diz';

"¡Castigadvos ya, amiga, de otra tal contra iz!

"Ca todos hombres facen como don Melón Ortiz".

882 Doñ' Endrina le dijo: "¡Ay, viejas tan perdidas!

"¡A las mugeres traedes engañadas y vendidas!

"Ayer mill cobros me dábades, mill artes y mill salidas;

"Oy, ya que so escarnida, todas me son fallecidas.

883 "Si las aves pudiesen bien saber y entender

"Cuántos lazos las paran, non las podrían prender;

"Cuando el lazo veyen, ya las lievan a vender;

"Mueren por el poco cevo, non se pueden defender.

884 "Ya los peces de las aguas, cuando veyen el anzuelo,

"¡El pescador los tiene y los traye por el suelo!:

"La muger veye su daño, cuando ya finca con duelo;

"Non la quieren los parientes, padre, madre, ni abuelo.

885 "El que la ha desonrrada, déjala, non la mantiene,

"Vase perder por el mundo, pues otro cobro non tiene,

"Pierde cuerpo y alma; a muchos esto aviene;

"¡Pues yo non hé otro cobro, así facer me conviene!"

886 Está en los antiguos el seso y la sabiencia,

Es en el mucho tiempo el saber y la ciencia,

La mi vieja maestra hubo buena conciencia,

Y dio en este pleito una buena sentencia:

887 --"El cuerdo gravemente non se debe quejar,

"Cuando el aquejamiento non le puede pro tornar:

"Lo que nunca se puede reparar nin enmendar,

"Débelo cuerdamente sofrir y endurar.

888 "A las grandes dolencias y a las desaventuras,

"A los acaecimientos y yerros de locuras,

"Debe buscar consejo, melecinas y curas;

"El sabidor se prueba en cuitas y en presuras.

889 "La ira y la descordia a los amigos mal faz',

"Ponen sospechas malas en el fecho do yaz':

"Abed entre vos amos la concordia y paz,

"El pesar y la saña tórnese en buen solaz.

890 "Pues que por mí, desides, que el daño es venido,

"Por mí quiero que sea el vuestro bien avido:

"Vos sed la muger suya y él vuestro marido:

"Todo vuestro deseo es por mí bien cumplido".

891 Doñ' Endrin' y don Melón en uno casados son:

Alégranse las compañas en las bodas con razón.

Si villanía he fecho, aya de vos perdón:

En lo feo del estoria diz' Pánfilo y Nasón.

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