Parte 2De cómo el arcipreste fue enamorado
Aquí dice de cómo, segund natura, los omes y las otras animalias quieren aver compañía con las fembras
71 Como dice Aristótiles, cosa es verdadera:
El mundo por dos cosas trabaja: la primera,
Por aver mantenencia; la otra cosa era
Por aver juntamiento con fembra placentera.
72 Si lo dejies' de mío, sería de culpar;
Dícelo grand filósofo: non so yo de reptar;
De lo que dice el sabio non devedes dudar,
Ca por obra se prueba el sabio y su fablar.
73 Que diz' verdat el sabio claramente se prueva:
Homes, aves, animalias, toda bestia de cueva
Quiere, segunt natura, compaña siempre nueva;
Y muncho más el hombre, que toda cosa que s' mueva.
74 Digo muy más el hombre, que de toda criatura:
Todas a tiempo cierto se juntan con natura;
El hombre de mal seso todo tiempo sin mesura,
Cadaque puede y quier' facer esta locura.
75 El fuego siempre quiere estar en la ceniza,
Comoquier que más arde, cuanto más se atiza:
El hombre, cuando peca, bien vee que desliza;
Mas non se parte ende, ca natura lo enriza.
76 Y yo, porque so hombre, como otro, pecador,
Ove de las mugeres a veces grand amor:
Provar hombre las cosas non es por ende peor,
Y saber bien y mal, y usar lo mejor.
De cómo el arcipreste fue enamorado
77 Así fue que un tiempo una dueña me priso,
Del su amor non fui ese tiempo repiso:
Siempre avía della buena fabla y buen riso,
Nunca al por mí fizo nin creo que fer quiso.
78 Era dueña en todo y de dueñas señora,
Non podía ser solo con ella una hora:
Muncho de hombre se guardan allí do ella mora,
Más mucho que non guardan los judíos la Tora.
79 Sabe toda nobleza de oro y de seda,
Muy cumplida de bienes anda mansa y leda.
Es de buenas costumbres, sosegada y queda:
Non se podrá vencer por pintada moneda.
80 Embíél' esta cántiga, que es deyuso puesta,
Con la mi mensajera, que yo tenía empuesta;
Dice verdat la fabla: que la dueña compuesta,
Si non quiere el mandado, non da buena respuesta.
81 Dijo la dueña cuerda a la mi mensajera:
"Yo veo muchas otras creer a ti, parlera,
"Y fállanse mal ende: castigo en su manera,
"Bien como la raposa en ajena mollera".
Enxiemplo de cómo el león estaba doliente y las otras animalias lo venían a ver
82 Diz' que yacíe doliente el león, de dolor:
Todas las animalias venieron ver su señor;
Tomó placer con ellas y sentióse mejor:
Alegráronse todas mucho por su amor.
83 Por le facer servicio, por más le alegrar,
Combidáronle todas que l' darían a yantar,
Dijieron que mandase cuál quisiese matar:
Mandó matar el toro, que podría abastar.
84 Fiz' partidor al lobo y mandó a todos diese:
Él apartó el menudo por el león, que comiese,
Y para sí la canal, la mayor que hombre viese;
Al león dijo el lobo que la mesa bendejiese.
85 "Señor, tú estás flaco: esta vianda liviana
"Cómela tú, señor, te será buena y sana;
"Para mí y los otros, la canal que es vana."--
El león fue sañudo, que de comer a gana.
86 Alzó el león la mano por la mesa santiguar,
Dió grand golp' en la cabeza al lobo por castigar:
El cuero con la oreja del casco le fue arrancar:
El león a la raposa la vianda mandó dar.
87 La golpeja, con miedo y como es artera,
Toda la canal del toro al león la dió entera;
Para sí y los otros todo el menudo era:
Maravillós' el león de tan buen' igualdera:
88 "¿Quién vos mostró, comadre, a facer partición
"Tan buena y tan guisada, tan derecha con razón?"
Ella diz': "En la cabeza del lobo tomé lición:
"En el lobo castigué qué feciese o qué non."--
89 "Por ende yo te digo, vieja y non amiga,
"Que jamás a mí vengas nin me digas tal, nemiga;
"Sinon, te mostraré como el león santiga:
"Que el cuerdo en el mal ajeno se castiga."--
90 Segund diz' Jesucristo, non hay cosa escondida,
Que a cabo de tiempo non sea bien sabida:
Fue la mi poridad luego a plaza salida,
La dueña muy guardada fue luego de mi partida.
91 Nunca desde esa hora yo más la pude ver:
Embióme mandar que punase en facer
Algún triste ditado, que podiés' ella saber,
Que cantase con tristeza, pues la non podí' aver.
92 Por cumplir su mandado de aquesta mi señor,
Fice cantar tan triste como este trist' amor:
Cantávalo la dueña, creo que con dolor,
Más que yo non podría ser dello trobador.
93 Diz' el proverbio viejo: "quien matar quier' su can,
Achaque le levanta, por que no l' dé del pan:"
Los que quieren partirnos, como fecho lo han,
Mescláronme con ella, dijiéronle de plan
94 Que me loava della como de buena caza,
Y porfazaba della como si fues' zaraza.
Diz' la dueña sañuda: "Non hay paño sin raza,
"Nin el leal amigo non es en toda plaza."--
95 Como dice la fabla, cuando a otra someten:
"Cuál palabra te dicen, tal corazón te meten":
Posiéronle grand saña, desto se entremeten.
Diz' la dueña: "los novios non dan cuanto prometen."
96 Como la buena dueña era mucho letrada,
Sotil y entendida, cuerda, bien mesurada,
Dijo a la mi vieja, que l' avía embiada,
Esta fabla compuesta de Isopete sacada:
97 "Cuando quiere casar hombre con dueña muy honrada,
"Promete y manda mucho; desque la ha ganada:
"De cuanto le promete o da poco o da nada:
"Face como la tierra, cuando estaba preñada.
Enxiemplo de cuando la tierra bramaba
98 "Así fue que la tierra comenzó a bramar:
"Estaba tan hinchada, que quería quebrar;
"A cuantos lo oyan, podía mal espantar,
"Como dueña en parto comenzós' a cuidar.
99 "La gente, que bramidos a tan grandes oya,
"Cuidavan era preñada: atanto se dolía;
"Pensavan que grand sierpe o bestia pariría,
"Que a todo el mundo combrí' y estragaría.
100 "Cuando ella bramava, pensavan de fuir,
"Y desque vino el día, que ovo de parir,
"Parió solo un mur topo: fue escarnio de reír,
"Sus bramuras y espantos en burla fueron salir.
101 "Bien ansí acaeció a munchos y a tu amo:
"Prometen muncho trigo: dan poca pajatamo;
"Ciegan munchos con viento, piérdense con mal ramo:
"¡Vete!, dil' que me non quiera, que no l' quiero, ni l'amo."
102 Hombre, que mucho fabla, face menos a veces,
Pone muy grant espanto, chica cosa es dos nueces:
Las cosas mucho caras, algún' hora son rafeces,
Las viles y las refeces son caras a las deveces.
103 Tomó por chica cosa aborrencia y grand saña,
Arredróse de mí, fízome el juego maña:
Aquél es engañado, quien cuida que engaña,
De aquesto fice troba de tristeza tan maña
104 Fiz' luego estas cántigas de verdadera salva;
Mandé que gelas diesen de noche o al alva:
No las quiso tomar y dije yo: "¡Muy mal va!
"Al tiempo se encoje mejor la yerba malva."--
De cómo todas las cosas del mundo son vanidad, sinon amar a Dios
105 Como dice Salomón y dice la verdat:
Que las cosas del mundo todas son vanidat,
Todas son pasaderas, vanse con la hedat,
Salvo amor de Dios, todas son liviandat.
106 Yo, desque vi la dueña partida y mudada,
Diz': "Querer do non me quieren, faría una nada:
Responder do non llaman, es vanidat provada".
Partíme de su pleito, pues de mí es redrada.
107 Sabe Dios qu' a esta dueña y a cuantas yo vi
Siempre quise guardarlas y siempre las serví;
Si servir non las pude, nunca las deserví:
De dueña mesurada siempre bien escreví.
108 Muy villano sería y muy torpe pajés,
Si de la muger noble dijiese cosa refés;
Ca en muger lozana, fermosa y cortés
Todo el bien del mundo y todo placer es.
109 Si Dios, cuando formó el hombre, entendiera
Que era mala cosa la muger, non la diera
Al hombre por compaña nin dél non la feciera;
Si para bien non fuera, tan noble non saliera.
110 Si hombre a la muger non la quisiese bien,
Non ternía tantos presos el amor cuantos tien':
Por santo nin por santa que seya, non sé quién
Non cobdicie compaña, si solo se mantién'.
111 Una fabla lo dice, que vos digo agora:
Que "una ave sola nin bien canta, nin llora";
El mástil sin la vela non puede estar tod' hora.
Nin las verzas se crían atan bien sin la noria.
112 Y yo, como estava solo, sin compañía,
Codiciava tener lo que otro para sí tenía:
Puse el ojo en otra non santa; más sentía:
Yo cruciava por ella; otro l' avíe valdía.
113 Y porque non podía con ella ansí fablar,
Puse por mensajero, cuidando recabdar,
A un mi compañero; sópom' el clavo echar:
Él comió la vianda, a mí facíe rumiar.
114 Fiz' con el grand pesar esta troba cazurra;
La dueña que la oyere, por ella non me aburra:
Ca devrién me decir necio más que bestia burra,
Si de tan grand escarnio yo non trobase burla.
De lo que aconteció al arcipreste con Fernand García, su mensajero
115 _Mis ojos no verán luz
Pues perdido he a Cruz._
116 Cruz cruzada, panadera,
Tomé por entendedera:
Tomé senda por carrera
Como un andaluz.
117 Cuidando que la avría,
Díjiel' a Fernand García
Que trojiese la pletesía
Y fuese pleités y duz.
118 Diz' que l' placía de grado:
Fízos' de la Cruz privado.
A mí dió rumiar salvado;
Él comió el pan más duz'.
119 Prometiól' por mi consejo
Trigo que tení' añejo;
Y presentól' un conejo
El traidor falso marfuz.
120 ¡Dios confonda mensajero
Tan presto y tan ligero!:
¡Non medre Dios conejero,
Que la caz' ansí aduz'!
121 Cuando la Cruz veya, yo siempre me humillava,
Santiguávame a ella doquier que la fallava;
El compaño de cerca en la cruz adorava:
Del mal de la cruzada yo non me reguardava.
122 Del escolar goloso compaño de cucaña
Fice esta otra troba, non vos sea extraña:
Ca ante nin después non fallé en España
Quien ansí me feciese de escarnio magadaña.
Aquí fabla de la constelación y de la planeta en que los omes nacen, y del juicio que los cinco sabios naturales dieron en el nacimiento del fijo del rey Alcaraz
123 Los antiguos astrólogos dicen en la ciencia
de la astrología una buena sabiencia:
qu'el hombre, cuando nace, luego en su nacencia
el signo en que nace le juzgan por sentencia.
124 Esto dice Tolomeo y dícelo Platón,
otros muchos maestros en este acuerdo son:
cual es el ascendente y la constelación
del que nace, tal es su hado y su don.
125 Muchos hay que trabajan siempre por clerecía:
deprenden grandes tiempos, espienden gran cuantía;
en cabo saben poco: que su hado les guía,
non pueden desmentir a la astrología.
126 Otros entran en orden por salvar las sus almas,
otros toman esfuerzo en querer usar armas,
otros sirven señores con las sus manos ambas:
pero muchos de aquestos dan en tierra de palmas.
127 Non acaban en orden nin son más caballeros
nin han merced de señores nin han de sus dineros:
¿por qué puede ser esto? Creo ser verdaderos,
segund natural curso, los dichos estrelleros.
128 Porque creas el curso destos signos atales,
decirte he un juicio de cinco naturales,
que judgaron un niño por sus ciertas señales,
dieron juicios fuertes de acabados males.
129 Era un rey de moros, Alcaraz nombre había:
naciole un hijo bello, más de aquel non tenía;
envió por sus sabios, dellos saber querría
el signo y la planeta del hijo que l' nacía.
130 Entre los estrelleros, que l' vinieron a ver,
vinieron cinco dellos de más cumplido saber;
desque vieron el punto en que hubo de nacer,
dijo el un maestro: «Apedreado ha de ser.»
131 Judgó el otro y dijo: «Este ha de ser quemado.»
Dice el tercero: «El niño ha de ser despeñado.»
Dice el cuarto: «El infante ha de seer colgado.»
El quinto dice: «Morrá en agua ahogado.»
132 Cuando vido el rey juicios desacordados,
mandó que los maestros fuesen muy bien guardados;
fízolos tener presos en logares apartados,
dio todos sus juicios por mintrosos probados.
133 Desque fue el infante a buena edad llegado,
pidió al rey su padre que le fuese otorgado
de ir a correr monte, cazar algún venado;
respondióle el rey que l' placía de grado.
134 Cataron día claro para ir a cazar;
desque fueron en monte, húbose a levantar
un rebatado nublo: comenzó de agranizar,
y a poca de hora comenzó d' apedrear.
135 Acordóse su ayo de como lo judgaron
los sabios estrelleros, que su signo cataron:
«Señor, dice, acojámonos, que los que vos hadaron
non sean verdaderos en lo que adevinaron.»
136 Pensaron muy aína todos de se acoger;
mas como es verdad y non puede fallecer,
que lo que Dios ordena en como ha de ser,
segund natural curso, non se puede estorcer,
137 haciendo la grand piedra, el infante aguijó;
pasando por la puente, un gran rayo le dio,
horadóse la puente, por allí se despeñó,
en un árbol del río de sus haldas se colgó.
138 Estando así colgado ado todos lo vieron,
ahogóse en el agua, acorrer non lo pudieron:
los cinco hados dichos todos bien se cumplieron.
Los sabios naturales verdaderos salieron.
139 Desque vido el rey cumplido su pesar,
mandó los estrelleros de la presión soltar:
fízoles mucho bien y mandóles usar
de su astrología, que non había que dubdar.
140 Yo creo los estrólogos verdad naturalmente;
pero Dios, que crió natura y accidente,
puédelos demudar y hacer otramente,
segund la fe católica: yo desto so creyente.
141 En creer la natura non es de mal estanza,
y creer más en Dios con muy firme esperanza;
por que creas mis dichos y non tomes dubdanza;
pruébolo brevemente con esta semejanza:
142 Cierto es que el rey en su regno ha poder
de dar fueros y leyes y derechos hacer:
desto manda hacer libros, cuadernos componer,
para quien hace el yerro qué pena debe haber.
143 Acaece, que alguno hace grand traición;
así que por el fuero debe morir con razón;
pero por los privados, que en su ayuda son,
si piden merced al rey, dale cumplido perdón.
144 O si por aventura aqueste que lo erró,
al rey en algund tiempo atanto le sirvió,
que piedad y servicio muncho al rey movió,
porque del yerro fecho cumplido perdón dio.
145 Y así como por fuero había de morir,
el hacedor del fuero non lo quiere consentir,
dispensa contra el fuero y déjalo bevir:
quien puede hacer leyes, puede contra ellas ir.
146 Otrosí puede el papa sus decretales har,
en que a sus súbditos manda cierta pena dar;
pero puede muy bien contra ellas dispensar,
por gracia o por servicio toda la pena soltar.
147 Veemos cada día pasar esto de fecho;
pero por todo eso las leyes y el derecho
y el fuero escripto non es por ende desfecho;
ante es cierta ciencia y de mucho provecho.
148 Bien así nuestro Señor, cuando el cielo crió,
puso en él sus signos y planetas ordenó,
sus poderíos ciertos y juicios otorgó;
pero mayor poder retuvo en sí, que les non dio.
149 Así que por ayuno, limosna y oración
y por servir a Dios con mucha contrición
non ha poder mal signo nin su constelación;
el poderío de Dios tuelle la tribulación.
150 Non son los estrelleros por todo esto mintrosos:
judgan segund natura por sus cuentos hermosos:
ellos y la su ciencia son ciertos, non dubdosos;
mas contra Dios non pueden ir nin son poderosos.
151 Non sé astrología nin so ende maestro
nin sé el astrolabio más que buey de cabestro;
mas porque cada día veo pasar aquesto
por aqueso lo digo. Otrosí veo aquesto:
152 Muchos nacen en Venus, que lo más de su vida
es amar las mugeres, nunca se les olvida:
trabajan y afanan muy mucho sin medida,
y los más non recabdan la cosa más querida.
153 En este signo atal creo que yo nací:
siempre puñé en servir dueñas que conocí,
el bien que me hicieron non lo desagradecí,
a muchas serví mucho, que nada acabecí.
154 Como quier que he probado mi signo ser atal,
en servir a las dueñas puño y non en al:
aunque hombre non goste la pera del peral,
en estar a la sombra es placer comunal.
155 Muchas noblezas ha en el que a dueñas sirve:
lozano, hablador, en ser franco se abive;
en servir a las dueñas el bueno non se esquive:
que si mucho trabaja, en mucho placer bive.
156 El amor hace sotil al hombre que es rudo,
hácele hablar hermoso al que antes es mudo,
al hombre que es cobarde hácelo atrevudo,
al perezoso hace ser presto y agudo,
157 al mancebo mantiene mucho en mancebez,
al viejo hace perder muy mucho la vejez,
hace blanco y hermoso del negro como pez,
lo que non val' una nuez, amor le da grand prez.
158 El qu' es enamorado, por muy feo que sea,
otrosí su amiga maguer sea muy fea,
el uno y el otro non ha cosa que vea,
que tan bien le parezca nin que tanto desea.
159 El babieca, el torpe, el necio y el pobre
a su amiga bueno parece y rico hombre,
más noble que los otros: por ende todo hombre,
como un amor pierde, luego otro cobre.
160 Ca, puesto que su signo sea de tal natura
como es este mío, dice una escritura
que «buen esfuerzo vence a la mala ventura»,
y toda pera dura grand tiempo la madura.
161 Una tacha le hallo al amor poderoso,
la cual a vos, dueñas, yo descubrir non oso;
porque non me tengades por decidor medroso,
es esta: que el amor siempre habla mintroso.
162 Ca, segund vos he dicho en la otra conseja,
lo que en sí es torpe, con amor bien semeja,
tiene por noble cosa lo que non val' una arveja:
lo que semeja non es: ¡oiga bien tu oreja!
163 Si las manzanas siempre hubiesen tal sabor
de dentro, cual de fuera dan vista y color,
non habría de las plantas fruta de tal valor;
mas ante pudren que otra: ¡pero dan buen olor!
164 Bien atal el amor, que da palabra lleña:
toda cosa que dice parece mucho buena;
non es todo cantar cuanto ruido suena:
por vos descubrir esto, dueña, non haya pena.
165 Dice: «por las verdades se pierden los amigos,
y por las non decir se hacen desamigos»:
así entended sano los proverbios antiguos,
y nunca vos creades loores de enemigos.
De cómo el arcipreste fue enamorado, y del enxiemplo del ladrón y del mastín
166 Como dice el sabio, cosa dura y fuerte
es dejar la costumbre, el hado y la suerte:
la costumbre es otra natura, ciertamente,
apenas non se pierde hasta que vien' la muerte.
167 Y porque es costumbre, de mancebos usada,
querer siempre tener alguna enamorada
por haber solaz bueno del amor con amada,
tomé amiga nueva, una dueña encerrada.
168 Dueña de buen linaje y de mucha nobleza,
todo saber de dueña sabe con sotileza,
cuerda y de buen seso, non sabe de vileza.
Muchas dueñas, y otras de buen saber, las veza.
169 De talla muy apuesta y de gesto amorosa,
lozana, doñeguil, placentera, hermosa,
cortés y mesurada, halagüeña, donosa,
graciosa y donable de amor en toda cosa.
170 Por amor desta dueña hice trobas y cantares.
Sembré avena loca ribera de Henares;
verdad es lo que dicen los antiguos retraheres:
«Quien en el arenal siembra, non trilla pegujares.»
171 Cuidando la yo haber entre las muy benditas,
dábale de mis doñas; non paños y non cintas,
non cuentas, nin sartal, nin sortijas, nin mitas,
con ello estas cántigas que son deyuso escritas.
172 Non quiso recebirlo, buen hujo de aboleza,
hizo de mí babieca; dice: «Non muestran pereza
los hombres en dar poco por tomar gran riqueza:
levadlo y decidle que mercar non es franqueza.
173 «Non perderé yo a Dios nin al su paraíso
por pecado del mundo, que es sombra de aliso:
non soy yo tan sin seso, si algo he priso:
quien toma, dar debe, dícelo sabio enviso.»
174 Así contesció a mí con la dueña de prestar,
como contesció al ladrón, que entraba a hurtar,
que halló un grand mastín: comenzóle de ladrar;
el ladrón por hurtar algo, comenzól' a halagar.
175 Medio pan lanzó al perro, que traía en la mano.
Dentro iban zarazas; barruntólo el alano:
dice «Non quiero mal bocado, non me sería sano:
por el pan de una noche, perderé cuanto gano.
176 «Por poca vianda, que esta noche cenaría,
non perderé los manjares nin el pan de cada día;
si tu mal pan comiese, con él me ahogaría,
hurtarías lo que guardo y yo grand traición haría.
177 «Al señor que me crió non haré tal falsedad,
que tú hurtes su tesoro, que dejó en mi fealdad:
tú llevarías el algo, yo haría grand maldad:
¡vete de aquí, ladrón! non quiero tu poridad.»
178 Comenzó de ladrar mucho el mastín masillero;
tanto siguió al ladrón, que huyó del cillero.
Así contesció a mí y al mi buen mensajero
con aquesta dueña cuerda y con la otra primero.
179 Fueron dares valdíos, de que hube mancilla:
dice: «Uno cuida el vayo, otro el que lo ensilla.»
Redrédeme de la dueña y creí la habrilla,
«Por lo perdido non estés mano en mejilla.»
180 Ca, segund vos he dicho, de tal ventura seo,
que si lo hace mi signo o si mi mal aseo,
nunca puedo acabar lo medio que deseo:
por esto a las vegadas con el amor peleo.
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