Parte 3La pelea con don Amor y los pecados mortales
De cómo el Amor vino al arcipreste y de la pelea que con él ovo el dicho arcipreste
181 Diréos la pelea, que una noche me vino,
pensando en mi ventura, sañudo y non con vino:
un hombre grande, hermoso, mesurado a mí vino:
yo le pregunté quién era; dijo: «Amor, tu vecino.»
182 Con saña que tenía huilo a denostar:
díjel': «Si Amor eres, no puedes aquí estar:
eres mintroso, falso en muchos enartar,
salvar non puedes uno, puedes cient mill matar.
183 «Con engaños y lisonjas y sotiles mentiras
emponzoñas las lenguas, enervas tus viras;
al que mejor te sirve, a él hieres, cuando tiras,
pártes del amiga al hombre que aíras.
184 «Traes enloquecidos munchos con tu saber,
háceslos perder el sueño, el comer y el beber;
haces a munchos hombres tanto se atrever
en ti, hasta que el cuerpo y el alma van perder.
185 «Non tienes regla cierta nin tienes en ti tiento:
a las vegadas prendes con grand rebatamiento,
a veces poco a poco con maestrías ciento:
de cuanto yo te digo, tú sabes que non miento.
186 «Desque los hombres prendes, non das por ellos nada,
traéslos de hoy en cras en vida muy penada,
haces al que te cree lazar en tu mesnada,
y por placer poquillo andar luenga jornada.
187 «Eres tan enconado que, do hieres de golpe,
non lo sana menjía, emplasto nin xarope,
non sé fuerte nin recio, que se contigo tope,
que no l' debatas luego, por mucho que se enforce.
188 «De cómo enflaqueces las gentes y las dapñas,
munchos libros hay desto, de cómo las engañas
con tus muchos doñeos y con tus malas mañas;
siempre tiras la fuerza, dícenlo en hazañas».
Enxiemplo del garzón que quería casar con tres mujeres
189 Era un garzón loco, mancebo bien valiente:
non quería casarse con una solamente;
sinon con tres mugeres: tal era su talente.
Porfiaron en cabo con él toda la gente.
190 Su padre y su madre y su hermano mayor
ahincáronle mucho que ya por su amor
con dos que se casase, primero con la menor,
dende a un mes cumplido, casase con la mayor.
191 Hizo su casamiento con aquesta condición.
El primer mes ya pasado, dijiéronle tal razón,
que al otro su hermano con una y con más non
quisiese que le casasen a ley y a bendición.
192 Respondió el casado que esto non hiciesen:
que él tenía muger, en qu' ambos a dos hubiesen
casamiento abondo y desto le dijesen;
de casarlo con otra non se entremetiesen.
193 Aqueste hombre bueno, padre de aqueste necio,
tenía un molino de gran muela de precio;
ante que fues' casado, el garzón atan recio,
andando mucho la muela, teníal' con el pie, quedo.
194 Aquesta fuerza grande y aquesta valentía,
ante que fuese casado, ligero la hacía;
el un mes ya pasado, que casado había,
quiso probar como ante y vino allí un día:
195 probó tener la muela como había usado:
levantóle las piernas, echólo por mal cabo;
levantóse el necio, maldíjole con mal hado,
dice: «¡Ay molino recio! ¡aun te vea casado!»
196 A la muger primera él tanto la amó,
que a la otra doncella nunca más la tomó;
non probó más tener la muela, sol' non l' asmó:
así su devaneo al garzón loco domó.
197 Eres padre del fuego, pariente de la llama;
más arde y más se quema cualquier que te más ama;
Amor, quien te más sigue, quémasle cuerpo y alma,
destrúyeslo del todo, como 'l fuego a la rama.
198 Los que te non probaron, en buen día nacieron,
holgaron sin cuidado, nunca entristecieron;
desque a ti hallaron, todo su bien perdieron:
fueles como a las ranas, cuando el rey pidieron.
Enxiemplo de las ranas, en cómo demandaban rey a don Júpiter
199 Las ranas en un lago cantaban y jugaban,
cosa non las nucía, bien solteras andaban;
creyeron al diablo, que del mal se pagaban,
pidieron rey a Júpiter, mucho gelo rogaban.
200 Envióles don Júpiter una viga de lagar,
la mayor qu'él pudo: cayó en ese lugar;
el grand golpe del huste hice las ranas callar;
mas vieron que non era rey para las castigar.
201 Suben sobre la viga cuantas podían sobir:
dijeron: «Non es este rey para lo nos servir.»
Pidieron rey a Júpiter, como lo solían pedir:
don Júpiter con saña húbolas de oír.
202 Envióles por rey cigüeña mancillera:
cercaba todo el lago, así hace la ribera,
andando pico abierta, como era venternera,
de dos en dos las ranas comía bien ligera.
203 Querellando a don Júpiter, dieron boces las ranas:
«Señor, señor, acórrenos, tú que matas y sanas;
el rey, que tú nos diste por nuestras boces vanas,
danos muy malas tardes y peores mañanas:
204 «Su vientre nos sotierra, su pico nos estraga,
de dos en dos nos come, nos abarca y astraga;
señor, tu nos defiende; señor, tu ya nos paga;
danos la tu ayuda, tira de nos tu plaga.»
205 Respondióles don Júpiter: «Tened lo que pedistes:
el rey tan demandado, por cuantas boces distes,
vengue vuestra locura, ca en poco tovistes
ser libres y sin premia: reñid, pues lo quisistes.»
206 Quien tiene lo que l' cumple, con ello sea pagado,
quien puede seer suyo, non sea enajenado;
el que non toviere premia, non quiera ser apremiado:
libertad y soltura non es por oro cumplado.
207 Bien así acaece a todos tus contrallos:
do son de sí señores, tórnanse tus vasallos;
tú, después, nunca piensas sinon por astragallo,
en cuerpos y en almas así todos tragallos.
208 Querellanse de ti; mas non les vales nada,
que tan presos los tiene tu cadena doblada,
que non pueden partirse de tu vida penada:
responde a quien te llama: ¡vete de mi posada!
209 Non quiero tu compaña; ¡vete de aquí, varón!:
das al cuerpo lacería, trabajo, sinrazón;
de día y de noche eres fino ladrón:
cuand' hombre está seguro, hurtasle el corazón.
210 En punto que lo hurtas, luego lo enajenas:
dasle a quien non le ama, torméntasle con penas;
anda el corazón sin cuerpo en tus cadenas,
pensando y sospirando por las cosas ajenas.
211 Háceslo andar bolando como la golondrina,
rebuélveslo a menudo, su mal non adevina:
horas cuida en su saña, horas en Merjelina,
de diversas maneras tu queja lo espina.
212 En un punto lo pones a jornadas trecientas;
anda todo el mundo, cuando tú lo retientas,
déjasle solo y triste con muchas sobreventas;
a quien no l' quiere ni l' ama siempre gela mientas.
213 Varón ¿qué has conmigo? ¿cuál fue aquel mal debdo,
que tánto me persigues? Viénesme manso y quedo,
nunca me apercibes de tu ojo nin del dedo;
dasme en el corazón, triste haces del ledo.
214 Non te puedo prender, ¡tanta es tu maestría!;
y maguer te presiese, crey que te non mataría;
tú cadaque a mí prendes, ¡tanta es tu orgullía!,
sin piedad me matas de noche y de día.
215 ¿Qué te hice? ¿porque tú me non diste dicha
en cuantas que amé nin en la dueña bendicha?
De cuanto me prometíe, luego era desdicha:
en fuerte punto te vi, la hora fue maldicha.
216 Cuanto más aquí estás, tanto más me asaño;
más hallo que te diga, veyendo cuanto dapño
siempre de ti me vino con tu sotil engaño:
andas urdiendo siempre, cubierto so mal paño.
Aquí fabla del pecado de la codicia
217 Contigo siempre traes los mortales pecados:
con la mucha cobdicia, los hombres engañados,
hácesles cobdiciar y ser muy denodados,
pasar los mandamientos, que de Dios fueron dados.
218 De todos los pecados es raíz la cobdicia:
esta es tu hija mayor; tu mayordoma, ambicia:
esta es tu alférez y tu casa oficia,
esta destruye el mundo, sostenta la justicia.
219 La soberbia y ira, que non halla do quepa,
avaricia y lujuria, que arden más que estepa,
gula, envidia, acedia, que s' pegan como lepra:
de la cobdicia nacen, es ella raíz y cepa.
220 En ti hacen morada, alevoso traidor:
con palabras muy dulces, con gesto engañador,
prometen, mandan mucho los hombres con amor;
por cumplir lo que mandan, cobdician lo peor.
221 Cobdician los haberes, que ellos non ganaron,
por cumplir las promesas, que con amor mandaron:
muchos por tal cobdicia lo ajeno hurtaron,
porque a las sus almas y los cuerpos lacraron.
222 Murieron por los hurtos de muerte sopitaña,
arrastrados, ahorcados de manera estraña;
en todo eres cuquero y de mala picaña:
quien tu cobdicia tiene, el pecado lo engaña.
223 Por cobdicia hiciste a Troya destruir,
por la manzana escripta, que s' non debier' escribir.
Cuando la dio a Venus Paris por le inducir,
que trojo a Elena, que cobdiciaba servir.
224 Por tu mala cobdicia los de Egipto murieron,
los cuerpos enhamaron, las ánimas perdieron;
fueron y son airados de Dios los que te creyeron:
de mucho que cobdiciaron, poca parte hubieron.
225 Por la cobdicia pierde el hombre el bien que tiene,
cuida haber más mucho de cuanto le conviene:
non han lo que cobdician; lo suyo non mantienen:
lo que contesció al perro, a estos tal les viene.
Enxiemplo del alano que llevaba la pieza de carne en la boca
226 Alano carnicero en un río andaba,
una pieza de carne en la boca pasaba;
con la sombra del agua dos tanto l' semejaba;
cobdicióla abarcar, cayósele la que llevaba.
227 Por la sombra mintrosa y por su cuidar vano
la carne que tenía, perdióla el alano;
non hubo lo que quiso, non l' fue cobdiciar sano,
cuidó ganar; perdió lo que tenía en su mano.
228 Cada día contece al cobdicioso atal:
cuida ganar contigo y pierde su cabdal;
de aquesta raíz mala nace todo el mal:
es la mala cobdicia un pecado mortal.
229 Lo más y lo mejor, lo que es más preciado,
desque lo tiene hombre cierto y ya ganado,
nunca debe dejarlo por un vano cuidado:
quien deja lo que tiene hace grand mal recabdo.
Aquí fabla del pecado de la soberbia
230 Soberbia mucha traes ado miedo non has;
piensas, pues non has miedo, tú de qué pasarás,
joyas para tu amiga de qué las complarás:
por esto robas y hurtas, porque tú penarás.
231 Haces con tu soberbia cometer malas cosas,
robar a camineros las joyas preciosas,
forzar muchas mugeres casadas y esposas,
vírgenes y solteras, viudas y religiosas.
232 Por tales maleficios mándalos la ley matar:
mueren de malas muertes, non los puedes tu quitar;
liévalos el diablo por el tu grand abeytar,
fuego infernal arde do hubias asentar.
233 Muchos por tu soberbia los hiciste perder;
primero muchos ángeles, con ellos Lucifer,
que, por su grand soberbia y su desagradecér,
de las sillas del cielo hubieron de caer.
234 Maguer de su natura buenos fueron criados,
por la su grand soberbia fueron y son dañados;
cuántos por la soberbia fueron y son dañados,
no s' podrían escribir en mill priegos contados.
235 Cuantas fueron y son batallas y peleas,
injurias y barajas y contiendas muy feas,
Amor, por tu soberbia se hacen, bien lo creas:
toda maldad del mundo es doquier que tu seas.
236 El hombre muy soberbio y mucho denodado,
que non ha de Dios miedo nin cata aguisado,
ante muere, que otro más flaco y más lacrado;
contéscele como al asno con el caballo armado.
Enxiemplo del caballo y del asno
237 Iba lidiar en campo el caballo haciente,
porque forzó la dueña el su señor valiente;
lorigas bien llevadas, muy valiente se siente,
mucho delant' él iba el asno mal doliente.
238 Con los pies y las manos y con el noble freno,
el caballo soberbio hacía tan grand sueno,
que a las otras bestias espanta como trueno;
el asno con el miedo quedó, y no l' fue bueno.
239 Estaba rehusando el asno con la carga.
Andaba mal y poco, al caballo embarga;
derribóle el caballo en medio de la varga:
dice: «Don villano necio, buscad carrera larga.»
240 Dio salto en el campo, ligero, apercebido;
cuidó ser vencedor y hincó él vencido.
En el cuerpo, muy fuerte, de lanza fue herido;
las entrañas le salen, estaba muy perdido.
241 Desque salió del campo, non vale una cermeña:
a arar lo pusieron y a traer la leña,
a veces a la noria, a veces a la aceña:
escota el soberbio el amor de la dueña:
242 Tenía desolladas del yugo las cervices,
del inojar a veces hinchadas las narices,
rodillas desolladas, haciendo muchas prises;
ojos hondos, bermejos como pies de perdices;
243 Los cuadriles salidos, somidas las ijadas,
el espinazo agudo, las orejas colgadas:
vídolo el asno necio: rijo bien tres vegadas,
dice: «Compañon soberbio ¿dó son tus empelladas?
244 «¿Dó es tu noble freno y tu dorada silla?
¿Dó es la tu soberbia, dó es la tu rencilla?
Siempre bevirás mesquino y con muncha mancilla:
vengue la tu soberbia tanta mala postilla.»
245 Aquí tomen enxiemplo y lición cada día
los que son muy soberbios con su grand orgullía:
que fuerza, edad y honrra, salud y valentía
non pueden durar siempre; vánse con mancebía.
Aquí fabla del pecado de la avaricia
246 Tú eres avaricia, eres escaso mucho,
al tomar te alegras, el dar non lo has ducho:
non te hartará Duero con el su aguaducho;
siempre me hallo mal, cadaque te escucho.
247 Por la grand escaseza fue perdido el rico,
que al poble Sant Lázaro non dio solo un zatico:
non quieres ver nin amas poble grande nin chico
nin de los tu tesoros le quieres dar un pico.
248 Maguer que te es mandado por santo mandamiento
que vistas al desnudo y hartes al hambriento
y al poble des posada; tanto eres avariento,
que nunca a uno diste, pidiéndotelo ciento.
249 Mesquino, ¿qué harás el día de la afrenta,
cuando de tus haberes y de tu mucha renta
te demandare Dios de la despensa, cuenta?
Non te valdrán tesoros nin regnos cincuenta.
250 Cuando tú eras poble, que tenías dolencia,
entonces sospirabas, hacías penitencia,
pidías que te diesen salud y mantenencia,
que partirías con pobles, non harías fallencia.
251 Oyó Dios tus querellas y diote buen consejo,
salud y grand riqueza y tesoro sobejo;
cuando vees al poble, cáesete el cejo,
haces como el lobo doliente en el vallejo.
Enxiemplo del lobo y de la cabra y de la grulla
252 El lobo a la cabra comía por merienda:
atravesósele un hueso, estaba en contienda,
ahogarse quería, demandaba corrienda
físicos y maestros, que quería fer enmienda.
253 Prometió al que l' sacase tesoros y riqueza.
Vino la grulla de somo del alteza,
el hueso con el pico sacol' con sotileza;
el lobo hinchó sano, para comer sin pereza.
254 Dijo la grulla al lobo que l' quisiese pagar;
el lobo dijo: «¡Cómo! ¿non te pudiera tragar
el cuello con mis dientes, si quisiera apertar?
Pues séate soldada, pues non te quise matar.»
255 Bien así tú lo haces: agora que estás lleno
de pan y de dineros, que forzaste de l' ajeno,
non quieres dar al poble un poco de centeno:
así te secarás como rocío y heno.
256 En hacer bien al malo cosa no l' aprovecha:
hombre desagradecido bien fecho nunca pecha;
el buen conocemiento mal hombre lo desecha:
el bien que hombre le hace dice que es por su derecha.
Aquí fabla del pecado de la lujuria
257 Siempre está la lujuria adoquier que tú seas:
Adulterio y fornicio todavía deseas,
Luego quieres pecar con cualquier que tú veas,
Por cumplir la lujuria guiñando las oteas.
258 Hiciste por lujuria al profeta David,
Que mató a Urías, cuando le mandó en la lid
Poner en los primeros, cuando le dijo: «Id,
Llevad esta mi carta a Joab y venid.»
259 Por amor de Bersabé, la mujer de Urías,
Fue David homicida y fizo a Dios fallías;
Non fiz por ende el templo en todos los sus días,
Fizo grand penitencia por las tus maestrías.
260 Fueron por la lujuria cinco nobles cibdades
Quemadas y destruidas, las tres por sus maldades,
Las dos non por su culpa, mas por las vecindades,
Por malas vecindades se pierden eredades.
261 Non te quiero, vecino, nin me vengas tan presto.
Al sabidor Virgilio, como dice en el testo,
Engañólo la dueña, cuando le colgó en el cesto,
Cuidando que le subía a su torre por esto.
262 Porque le fiz desonrra y escarnio del ruego,
El grand encantador hízole muy mal juego:
La lumbre de la candela encantó y el fuego,
Que quanto era en Roma en punto murió luego.
263 Ansí que los romanos, fasta la criatura,
Non podíen haber fuego, por su desaventura:
Si non lo encendían dentro en la natura
De la mujer mesquina, otro non les atura.
264 Si dava uno a otro el fuego o la candela,
Amatávase luego; veníen todos a ella,
Encendíen allí todos como en grand centella:
Ansí vengó Virgilio su desonrra y querella.
265 Después desta desonrra y de tanta verguenza,
Por facer su lujuria Virgilio en la dueña,
Desencantó el fuego, que ardiese en la leña,
Fizo otra maravilla, que el ome nunca ensueña.
266 Todo el suelo del río de la cibdad de Roma,
Tiberio, agua cabdal, que muchas aguas toma,
Hízole suelo de cobre, reluce más que goma:
A dueñas tu lujuria desta guisa las doma.
267 Desque pecó con ella, sintiose escarnida,
Mandó far escalera de torno, enjerida
De navajas agudas, por que a la subida,
Que subiese Virgilio, acabase su vida.
268 Él supo que era fecho por su escantamente;
Nunca más fue a ella nin la ovo talente:
Ansí por la lujuria es verdaderamente
El mundo escarnido y muy triste la gente.
269 De muchos ha, que matas, non sé uno que sanes;
Quantos en tu lujuria son grandes barraganes,
Mátanse así mesmos los locos albardanes:
Contéscete como al águila con los nescios truhanes.
Enxiemplo del águila y del cazador
270 El águila cabdal canta sobre la faya,
Todas las otras aves de allí las atalaya;
Non hay péndola della, que en la tierra caya:
Si ballestero la falla, précíala más que saya.
271 Saetas y quadrillos, que trae amolados,
Con péndolas de águila los ha empendolados;
Fue, como avía usado, a ferir los venados;
Al águila cabdal diole por los costados.
272 Cató contra sus pechos el águila ferida,
Y vido que sus péndolas la avían escarnida;
Dijo contra sí mesma una razón temida:
«De mí mesma salió quien me tiró la vida.»
273 El loco, el mesquino, que su alma non cata,
Usando tu locura y tu mala barata,
Destruye a su cuerpo y a su alma mata:
Que de sí mesmo sale quien su vida desata.
274 Ome, ave o bestia, a que amor retiente,
Desque cumple lujuria, luego se arrepiente:
Entristécese en punto, luego flaqueza siente.
Acórtase la vida: quien lo dijo non miente.
275 ¿Quién podríe decir quantos lujuria mata?
¿Quién diríe tu fornicio y tu mala barata?
Al que tu encendimiento y tu locura cata,
El diablo lo lleva, quando non se recata.
Aquí fabla del pecado de la envidia
276 Eres pura envidia, non ha en el mundo tanta,
Con grand celo que tienes, ome de ti se espanta;
Si el tu amigo te dice fabla, ¡ya quánta
Tristeza y sospecha tu corazón quebranta!
277 El celo siempre nasce de tu envidia pura,
Teniendo que a tu amiga otro fabla en locura:
Por esto eres celoso y triste con rencura,
Siempre cuidas en celos; de otro bien non as cura.
278 Desque uve el celo en ti arraigar,
Sospiros y corajes quiérente afogar;
De ti mesmo nin de otro non te puedes pagar,
El corazón te salta, nunca estás de vagar.
279 Con celo y sospecha a todos aborreces,
Levántasles baraja, con celo enflaqueces,
Buscas malas contiendas, fallas lo que mereces:
Contéscete a ti como en la red a los peces.
280 Entras en la pelea, non puedes della salir,
Estás flaco y sin fuerza, non puedes refertir,
Nin la puedes vencer nin puedes ende fuir,
Te estorva tu pecado, fácete allí morir.
281 Por la envidia Caín a su hermano Abel
Matólo, porque yace dentro en Mongibel;
Jacob a Esaú por la envidia dél,
Furtóle la bendición, porque fue rebtado dél.
282 Fue por la envidia mala traído Jesucristo,
Dios verdadero y ome, fijo de Dios muy quisto,
Por envidia fue preso y muerto y conquisto:
En ti non es un bien nin fallado nin visto.
283 Cada día los omes por cobdicia porfían,
Con envidia y celo omes y bestias lidian:
Adoquier que tu seas, los celos allí crían,
La envidia los parte, embidiosos los crían.
284 Porque tien tu vecino más trigo que tú paja,
Con tu mucha envidia levántasle baraja:
Ansí te acaesce, por le llevar ventaja,
Como con los pavesnos contesció a la graja.
Enxiemplo del pavón y de la corneja
285 Al pavón la corneja vidole facer la rueda;
Dijo con grand envidia: «Yo faré quanto pueda
Por ser atan fermosa»; esta locura coeda:
La negra por ser blanca contra sí se denueda.
286 Peló todo su cuerpo, su cara y su ceja,
De péndolas de pavón vistió nueva pelleja;
Fermosa, y non de suyo, fuese para la igleja:
Algunas facen esto, que fizo la corneja.
287 Graja empavonada, como pavón vestida,
Vidose bien pintada y fuese enloquecida:
A mejores que ella era desagradescida.
Con los pavesnos anda la tan desconoscida.
288 El pavón de tal fijo espantado se fizo,
Vido el mal engaño, el color apostizo,
Pelóle toda la pluma, echóla en el carrizo:
Más negra parescía la graja que el erizo.
289 Ansí con tu envidia faces muchos sobrar,
Pierden lo que ganaron por lo ajeno cobrar;
Con la envidia quieren por los cuerpos quebrar;
Non fallarán en ti sinon todo mal obrar.
290 Quien quier lo que non es suyo y quier otro parescer,
Con algo de lo ajeno agora resplandescer,
Lo suyo y lo ajeno todo se va a perder:
Quien se tien lo que non es, loco es: va a perder.
Aquí fabla del pecado de la gula
291 La golosina traes, goloso, laminero,
Querrías quantas vees gostarlas tú primero,
Enflaqueces, pecado, eres gran venternero,
Por cobrar la tu fuerza, eres lobo carnicero.
292 Desque te conoscí, nunca te vi ayunar,
Almuerzas de mañana, non pierdas la yantar,
Sin mesura meriendas, mejor quieres cenar.
Si tienes qué, ya quieres a la noche zahorar.
293 Con mucha vianda y vino cresce mucho la flema,
Duermes con tu amiga, afógate postema,
Liévate el diablo, en el infierno te quema;
Tú dices al garzón, que coma bien y non tema.
294 Adán, el nuestro padre, por gula y tragonía,
Porque comió del fruto, que comer non devía,
Echóle del paraíso Dios en aquese día:
Por ello en el infierno desque murió yacía.
295 Mató la golosina muchos en el desierto
Y de los más mejores que y eran por cierto;
El profeta lo dice, esto que te refierto;
Por comer y tragar siempre estás bocabierto.
296 Hiciste por la gula a Lot, noble burgés,
Beber tanto, que yugo con sus fijas; pues ves
A facer tu fornicio: ca do mucho vino es,
Luego es la lujuria y todo mal después.
297 Muerte muy rebatada trae la golosina
Al cuerpo muy goloso y al alma mesquina:
Desto hay muchas fablas y estoria paladina;
Decirlo he más breve por te enviar aína.
Enxiemplo del león y del caballo
298 Un cavallo muy gordo pascía en la defesa;
Veníe el león de caza, pero con él non pesa;
El león tan goloso al cavallo sopesa;
«Vasallo,» dijo, «mío, la mano tú me besa.»
299 Al león gargantero respondió el cavallo,
Diz: «Tú eres mi señor y yo so tu vasallo:
En te besar la mano yo en eso me fallo;
Mas ir a ti non puedo, que tengo gran contrallo.
300 «Ayer do me ferraba un ferrero maldito,
Echóme en este pie un clavo atan fito,
Enclavóme: ¡ven, señor, con tu diente bendito!
Sácalo, faz de mí como de tuyo quito!»
301 Abajose el león por darle algún confuerto,
El cavallo ferrado contra sí fizo tuerto,
Las coces el cavallo lanzó fuerte en cierto,
Diole entre los ojos, echóle frío muerto.
302 Con el miedo fuyó el cavallo aguas vivas;
Muncho comido avía de yerbas muy esquivas,
Iva mucho cansado, tomáronlo adivas:
Ansí mueren los locos golosos do tu ivas.
303 El comer sin mesura y la grand venternía,
Otrosí mucho vino con mucha bevería,
Más mata que cuchillo: Ipocrás lo decía;
Tú dices que quien bien come, bien face garconía.
Aquí fabla del pecado de la vanagloria
304 Ira y vanagloria traes, non ha el mundo tan maña:
Más orgullo y más brío tienes que toda España;
Si non se faz lo tuyo, tomas ira y saña;
Enojo y malquerencia anda en tu compaña.
305 Por la grand vanagloria Nabucodonosor,
Donde era poderoso, de Babilonia señor,
Poco a Dios preciaba nin avía dél temor:
Tiróle Dios su poderío y todo su honor.
306 Y fue muy vil tornado, de las bestias egual:
Comía yerbas montesas, como buey paja y ál;
De cabellos cubierto, como bestia atal,
Uñas crió mayores que águila cabdal.
307 Rencor y homicida criados de ti son:
«¡Vos ved que soy fulano, de garzones garzón!»
Dices muchos baldones, así que de rondón
Mátanse los babiecas, desque tú estás, follón.
308 Con la grand ira Sansón, la su fuerza perdió,
Quando su mujer Dalila los cabellos le cortó,
En que avía la fuerza; y desque la bien cobró,
A sí mesmo con ira y otros muchos mató.
309 Con grand ira y saña Saúl, el que fue rey
Primero, que los judíos ovieron en su ley,
Él mesmo se mató con su espada; pues vey
Si devo fiar en ti; a la fe non le crey.
310 Quien bien te conosciere, de ti non fiará,
El que tus obras viere, de ti se arredrará,
Quanto más te usare, menos te preciará.
Quanto más te provare, menos te amará.
Enxiemplo del león que se mató con ira
311 Ira y vanagloria al león orgulloso,
Que fue a todas bestias cruel y muy dañoso,
Matose a sí mesmo irado y muy sañoso:
Decirte he el enxiemplo, séate provechoso.
312 El león orgulloso con ira y valentía,
Quando era mancebo, a las bestias corría:
A las unas mataba, a las otras fería;
Vínole vejedat, flaqueza y peoría.
313 Fueron aquestas nuevas a las bestias coseras:
Fuéronse muy alegres, porque andaban solteras,
Contra él vinieron todas por vengar sus denteras,
Aun el asno nescio vino en las delanteras.
314 Todos en el león feríen non poquillo,
El jabalín sañudo dávale del colmillo,
Feríanlo de los cuernos el toro y el novillo,
El asno perezoso en él poníe su sillo:
315 Diole grand par de coces, en la fruente gelas pon:
El león con grand ira travó de su corazón,
Con las sus uñas mesmas murió y con ál non:
Ira y vanagloria diéronle mal galardón.
316 El ome, que tien estado, onrra y grand poder,
Lo que para sí non quiere, non lo deve a otros fer:
Que mucho aína puede todo su poder perder,
Y lo que él fizo a otros, dellos tal puede haber.
Aquí dice del pecado de la acidia
317 De la acidia eres mesonero y posada,
Nunca quieres que el ome de bondat faga nada:
Desque lo vees baldío, dásle vida penada,
En pecado comienza y en tristesa acabada.
318 Nunca estás baldío: aquél que una vez atas,
Fácesle pensar engaños, muchas malas baratas,
Deléitase en pecados y en malas baratas:
Con tus malas maestrías almas y cuerpos matas.
319 Otrosí con acidia traes hipocresía,
Andas con grand simpleza pensando pletisía
Pensando estás triste, tu ojo non se ersía,
Do vees la fermosa, oteas con raposía.
320 De quanto bien pedricas, non faces dello cosa:
Engañas todo el mundo con palabra fermosa,
Quieres lo que el lobo quiere de la raposa:
¡Abogado de fuero, oy fabla provechosa!
Aquí fabla del pleito que el lobo y la raposa ovieron ante don Ximio, alcalde de Bugía
321 Hurtaba la raposa a su vecina el gallo:
Veíalo el lobo, mandávale dejallo,
Decía que non devía lo ajeno hurtallo;
Él non veía la ora, que podiese tragallo.
322 Lo que él más facía, a otros lo acusaba;
A otros retraía lo que él en sí loaba;
Lo que él más amaba, aquello denostaba;
Decíe que non feciesen lo que él más usaba.
323 Emplazóla por fuero el lobo a la comadre,
Fueron ver su juicio ante un sabidor grande.
Don Ximio avía nombre, de Bugía alcalde,
Era sotil y sabio, nunca seía de valde.
324 Hizo el lobo demanda en muy buena manera,
Abta y bien formada, clara y bien certera;
Teníe buen abogado, ligero y sotil era,
Galgo, que de la raposa es grand abarredera:
325 «Ante vos, mucho honrrado, de grand sabidoría,
Don Ximio, ordinario alcalde de Bugía,
Yo el lobo me querrello de la comadre mía:
En juicio propongo contra su malfetrïa.
326 «Y digo que agora en el mes de feblero,
Era de mill y trecientos en el ano primero,
Regnando nuestro señor el león masillero,
Que vin a nuestra cibdad por nombre de monedero,
327 «En casa de don Cabrón, mi vasallo y quintero,
Entró a hurtar de noche por cima del fumero;
Sacó hurtando el gallo, el nuestro pregonero.
Levólo y comiólo a mi pesar en tal ero.
328 «De aquesto la acuso ante vos, el buen varón,
Pido que la condenedes por sentencia, por ál non,
Que sea enforcada y muerta como ladrón:
Esto me ofresco probar so pena del talión.»
329 Seyendo la demanda en juicio leída,
Fue sabía la gulpeja y bien apercebida;
«Señor,» diz «yo so siempre de poco malsabida,
Datme un abogado, que fable por mi vida.»
330 Respondió el alcalde: «Yo vengo nuevamente
A esta vuestra tierra, non conosco la gente;
Pero yo te dó plazo, que fasta días veinte
Que ayas tu abogado y luego al plazo vente.»
331 Levantose el alcalde esa ora de jusgar,
Las partes cada una pensaban de buscar
Quál dineros, quál prendas para el abogado dar:
Ya sabía la raposa quién le avía de ayudar.
332 El día es venido del plazo asinado:
Vino doña Marfusa con un grand abogado,
Un mastín ovejero de carrancas cercado;
El lobo, quando le vido, luego fue embazado.
333 Este grand abogado propuso de su parte:
«Alcalde, señor don Ximio, quanto el lobo departe,
Quanto demanda y pide todo lo faz con arte,
Ca él es ladrón grant y non falla que le farte.
334 «Y por ende yo pongo contra él excención
Ligítima y buena, porque su petición
Non deve ser oída y tal acusación
El facer non la puede, ca es fino ladrón.
335 «Contescióme con él, muchas noches y días,
Que llevaba hurtadas de las ovejas mías:
Vi que las degollaba en aquellas herías;
Antes que las comiese, yo gelas tomé frías.
336 «Muchas veces de hurto es de juez condeñado
Por sentencia y así por derecho enfamado:
Por end non deve ser dél ninguno acusado,
Ni en vuestra abdiencia oído ni escuchado.
337 «Otrosí le apongo que es descumulgado
De mayor descumunión por custitución de legado,
Porque tiene barragana pública y es casado
Con su mujer doña loba, que mora en vil forado.
338 «La manceb es la mastina, que guarda las ovejas:
Por ende lo que pide non vale dos arvejas
Ni le deven dar respuesta a sus malas consejas:
Asolved a mi comadre, váyase de las callejas.»
339 El galgo y el lobo estaban encogidos:
Otorgáronlo todo con miedo y amidos;
Diz luego la Marfusa: «Señor, sean tenidos
En reconvención, pido que mueran y non oídos.»
340 Encerraron razones de toda su porfía;
Pidieron al alcalde que asinase día,
En que diese sentencia, qual él por bien tenía;
Y asinóles plazo después de Epifanía.
341 Don Ximio fuese a casa, con él mucha compaña,
Con él fueron las partes, concejo de cucaña,
Ay van los abogados de la mala picaña;
Por bolver al alcalde, ninguno non le engaña.
342 Las partes cada una su abogado ascucha,
Presentaron al alcalde quál, salmón y quál, trucha,
Quál, copa y quál, taza en poridad aducha;
Ármanse zancadilla en esta falsa lucha.
343 Venido ya el día para dar la sentencia,
Ante el juez las partes estaban en presencia:
Dijo el buen alcalde: «Aved buen abenencia:
Ante que yo pronuncie yo vos dó la licencia.»
344 Puñan los abogados y ponen su poder
Por saber del alcalde lo que quiere facer,
Quál sentencia daría o qué podría ser;
Mas non pudieron cosa saber nin entender.
345 De lejos le fablaban por le facer decir
Algo de la sentencia, su corazón descobrir:
Él mostraba los dientes; mas non era reír:
Cuidaban que jugaban y todo era reñir.
346 Dijiéronle las partes y los sus abogados
Que non podrían nunca ser en uno acordados,
Non querían abenencia para ser despechados;
Piden que por sentencia fuesen de allí librados.
347 El alcalde letrado y de muy buena ciencia
Usó bien su oficio, guardó bien su conciencia:
Estando asentado en la su abdiencia
Rezó él por sí mismo escripta la sentencia:
348 «En el nombre de Dios», el jusgador decía,
«Yo, don Ximio, ordinario alcalde de Bugía,
Vista esta demanda, que el lobo facía,
En que a la marfusa hurto le aponía:
349 «Y vistas las escusas y las defensiones,
Que puso la gul-hara en su escenciones,
Y vista la respuesta y las riplicaciones,
Que propuso el lobo en todas sus razones:
350 «Y visto lo que pide en su reconvención
La comadre contr el lobo cerca la conclusión:
Visto todo el proceso, quantas razones son,
Y las partes que piden sentencia y ál non:
351 «Por mí examinado todo el proceso fecho,
Avido mi consejo, que me fizo provecho,
Con omes sabidores en fuero y derecho
Dios ante los mis ojos y non ruego nin pecho:
352 «Fallo que la demanda del lobo es bien cierta,
Bien abta y bien formada, bien clara y bien abierta:
Fallo que la marfusa es en parte bien cierta
Con sus defensiones, escusas y rehierta.
353 «La excención primera es en sí perentoria;
Mas la excumunión es aquí dilatoria:
Diré un poco della, que es de grand estoria:
¡Abogado de romance, esto tén en memoria!
354 «La excención primera muy bien fue alegada,
Mas la descomunión fue un poco errada,
Que la constitución deviera ser nombrada,
Y fasta nueve días deviera ser provada.
355 «Por cartas o testigos o por buen instrumente
De público notario devíe sin falimente
Esta tal dilitoria provarse claramente;
Si se pone perentoria, esto es otramente.
356 «Quando la descumunión por dilitoria se pone,
Nueve días ha de plazo para quando se apone
Por perentoria: mas esto guarda, non te encone,
Que a muchos abogados se olvida y pospone.
357 «Es toda perentoria la escomunión atal,
Si pone contra testigos en pleito criminal,
Y contra juez público, ca su proceso non val;
Quien de otra guisa lo pone, iérralo y face mal.
358 «Fallo que la gulpeja más non puede pedir,
Ca de igual en criminal non puede reconvenir;
Por excención non puedo yo condepñar nin punir;
Nin deve el abogado tal petición comedír.
359 «Maguer contra la parte o contra el mal testigo,
Sea excención provada, no le farán otro castigo;
Desecharán su demanda, su dicho non val un figo,
La pena ordinaria non avrá, yo vos lo digo.
360 «Si non fuere testigo falso, o le viere variar,
Ca entonces el alcalde puédele atormentar,
Non por la excención, mas porque lo puede far:
En los pleitos creminales su oficio ha grand lugar.
361 «Por excención se puede la demanda desechar,
Y dévense los testigos desechar y aun tachar;
Por excención non puedo yo condepnar nin matar:
Non puede más el alcalde que el derecho mandar.
362 «Pero quanto yo fallo por la su confesión
Del lobo ante mí fecha, por esto y por ál non,
Fallo que es provado quanto la marfusa pon;
Por esto pongo silencio al lobo esta sazón.
363 «Pues por su confesión, por su costumbre y uso
Es manifiesto y cierto lo que la gul-hara puso:
Pronuncio que la demanda que él fizo y propuso,
Non seía recebida, segund dicho he de suso.
364 «Que pues el lobo confiesa que face lo que acusa,
Y a mí es manifiesto que él por ello usa,
Non lo deve responder en juicio la Marfusa;
Recibo sus defensiones y la buena escusa.
365 «No le preste lo que dijo, que con miedo y quejura
Fizo la confisión cogido en angustura:
Ca su miedo era vano y non dijo cordura:
Ca do buen alcalde jusga, toda cosa es segura.
366 «Dó licencia a la raposa váyase a salvajina;
Peroque non la asuelvo del hurto tan aína;
Mas le mando que non hurte el gallo a su vecina.»
¡Ella diz que non le tiene; mas hurtar le ha la gallina!
367 Non apelaron las partes; del juicio son pagadas,
Porque non pagaron costas nin fueron condenadas;
Esto fue porque non fueron de las partes demandadas
Nin fue pleito contestado, porque fueron escusadas.
368 Allí los abogados dijeron contra el juez
Que lo avía errado y perdido su buen prez,
Por lo que havía dicho y suplido esta vez:
Non gelo preció don Ximio quanto vale una nuez.
369 Díjoles que bien podía en su pronunciación
Complir lo que es derecho y de constitución:
Ca él de fecho ajeno non feciera mención:
Tomaron los abogados dél muy buena lición.
370 Dijiéronle otrosí una derecha razón:
Que fecha la conclusión en criminal acusación,
Non podía dar licencia para haber compusición:
Mester es la sentencia, fecha la confisión.
371 Desto dió el alcalde una sola responsión:
Que él avíe poder del rey, en la su comisión
Especial, para esto, complida juridición;
Aprendieron abogados en esta desputación.
Aquí fabla de la pelea que el arcipreste ovo con don Amor
372 Tal eres como el lobo: retraes lo que faces,
Extrañas a los otros el lodo en que tú yaces;
Eres mal enemigo a todos quantos places:
Fablas con maestría, porque a muchos enlaces.
373 A obras de piadat tú nunca paras mientes:
Nin visitas los presos nin quieres ver dolientes;
Sinon recios y sanos, mancebos y valientes;
Si lozanas encuentras, fáblasles entre dientes.
374 Rezas muy bien las oras con garzones golfines,
Cum his qui oderunt pacem, fasta que el salterio afines.
Dices: Ecce quam bonum, con sonajas y bacines;
In noctibus extollite, después vas a matines.
375 Do tu amiga mora comienzas a levantar:
Domine labia mea, en alta voz a cantar,
Primo dierum omnium, los estrumentes tocar,
Nostras preces ut audiat, y fácesla despertar.
376 Desque sientes a ella, tu corazón espacias:
Con matina cantate en las friuras lacias
Laudes aurora lucis, dasle muy grandes gracias.
Con Miserere mei mucho te le engracias.
377 En saliendo el sol, comienzas luego prima:
Deus in nomine tuo, ruegas a tu jaquima
Que la lleve por agua y que dé a todo cima:
Va en achaque de agua a verte la mala quima.
378 Y si es tal que non usa andar por las callejas,
Que la lleve a las huertas por las rosas bermejas.
Si cree la babieca tus dichos y consejas,
Quod Eva tristis, trae de quicumque vult, redrejas.
379 Si es dueña tu amiga, que desto non se compone,
Tu cántico a ella cata manera que la trastorne:
Os, lingua, mens la envade, seso con ardor pospone:
Va la dueña a tercia, caridat a longe pone.
380 Tú vas luego a la iglesia por le decir tu razón,
Mas que por oír la misa nin ganar de Dios perdón:
Quieres misa de novios sin gloria y sin son,
Cojqueas a la ofrenda, bien trotas al comendón.
381 Acabada la misa, rezas tan bien la sesta,
Ca la vieja te tiene a tu amiga presta;
Comienzas: In verbum tuum, y dices tú a ésta:
Factus sum sicut uter, por la grand misa de fiesta.
382 Dices: Quomodo dilexi vuestra fabla, varona;
Suscipe me secundum, que para la mi corona,
Lucerna pedibus meis es la vuestra persona.
Ella te diz ¡Quam dulcia!, que recudas a la nona.
383 Vas a rezar la nona con la dueña lozana:
Mirabilia comienzas; dices de aquesta plana:
Gresus meos dirige; responde doña fulana:
Iustus es, Domine; tañe a nona la campana.
384 Nunca vi sacristán que a vísperas mejor tanga:
Todos los instrumentos toca con chica manga;
La que viene a tus vísperas, por bien que se arremanga,
Con virgam virtutis tuæ faces que ay remanga.
385 Sede a destris meis, dices a la que viene;
Cantas: Laetatus sum, si ay se detiene;
Illuc enim ascenderunt, a qualquier que allí se atiene:
La fiesta de seis capas, contigo la Pascua tiene.
386 Nunca vi cura de almas, que tan bien diga completas:
Vengan fermosas o feas, quier blancas, quier prietas,
Díjante: Converte nos: de grado abres las puertas;
Después: Custodi nos, te ruegan las encubiertas.
387 Fasta el quod parasti non las quieres dejar;
Ante facien omnium sábeslas alejar;
Ado gloria plebis tuae fáceslas abajar;
Salve, regina, dices, si de ti se han de quejar.
Aquí fabla de la pelea que ovo el arcipreste con don Amor
388 Con la acidia traes estos males atantos,
Muchos otros pecados, antojos y espantos:
Nunca te pagas de omes castos, diños y santos.
A los tuyos das obras de males y quebrantos:
389 El ome por tus obras es mintroso y perjuro,
Por cumplir tu deseo fáceslo hereje duro;
Más cree tus lisonjas el necio hadeduro,
Que non la fe de Dios: ¡vete, yo te conjuro!
390 Non te quiero, Amor, nin al sospiro, tu fijo,
Fácesme andar de balde y díjome, dijo, dijo;
Tanto más me aquejas cuanto yo más aguijo,
Non val' tu vanagloria un vil grano de mijo.
391 Non as miedo nin vergüenza de rey nin de reina,
Múdaste do te pagas cada día aína,
Huésped eres a muchos, non duras so cortina:
Como el fuego te andas de vecina en vecina.
392 Con tus muchas promesas a munchos enveliñas,
En cabo son muy pocos a quien bien adeliñas,
Non te menguan lisonjas más que fojas en viñas,
Más traes necios locos que hay piñones en piñas.
393 Faces como golhin en tu falsa manera:
Atalayas de lueñe y cazas la primera,
A la que matar quieres, sácasla de carrera,
De logar encobierto sacas celada afuera.
394 Tiene ome su fija de corazón amada,
Lozana y bien fermosa, de muchos deseada;
Con vicios es criada, encerrada y guardada;
Do cuida tener algo en ella, non tiene nada.
395 Cuidan la casar bien, como las otras gentes,
Porque se onrren della su padre y sus parientes:
Como mula camucia agusa rostro y dientes,
Remece la cabeza, a diablos tiene mientes.
396 Tú le ruis a la oreja y dasla mal consejo,
Que faga tu mandato y sigua tu trebejo:
Los cabellos en trenza, el peinde y el espejo;
¡Tal amigo non ay nin es della parejo!
397 El corazón le tornas de mill guisas a la ora:
Si oy casar la quieren, cras d' otro s' enamora;
A las veces en saya, otras en alcandora,
Remírase la loca do tu locura mora.
398 El que más a ti cree, anda más por mal cabo:
A ellos y a ellas, a todos das mal cabo,
De pecado dañoso, de ál non te alabo,
Tristeza y flaqueza, ál de ti non recabo.
399 Das muerte perdurable a las almas que fieres,
Das muchos enemigos al cuerpo que requieres,
Faces perder la fama al que más amor dieres,
A Dios pierde y al mundo, Amor, el que más quieres.
400 Destrues las personas, los averes astragas,
Almas, cuerpos y algos como uerco las tragas,
De todos tus vasallos faces necios faldragas,
Prometes grandes cosas; poco y tarde pagas.
401 Eres muy grand gigante al tiempo del mandar,
Eres enano chico, cuando lo as de dar:
Luego de grado mandas; bien te sabes mudar:
Tarde das y amidos; bien quieres demandar.
402 De la lozana faces muy nescia y muy boba,
Faces con tu grand fuego, como face la loba,
Al más astroso lobo, al enatío ajoba;
Aquel da de la mano y de aquel s' encoba.
403 Así muchas fermosas contigo se enartan,
Con quien se les antoja, con aquel se apartan.
Quier feo, quier enatío; aguisado non catan:
Cuanto más a ti creen, tanto peor baratan.
404 Faces por mujer fea perder ome apuesto,
Piérdese por vil ome dueña de grand repuesto.
Plácete con cualquier, do el ojo as puesto:
Bien te puedo decir antojo por denuesto.
405 Manera as de diablo: a doquier que tu mores,
Faces temblar los omes, demudar las colores,
Perder seso y fabla, sentir muchos dolores:
Trayes los omes ciegos, que oyen tus loores.
406 Al bretador semejas, cuando tañe su brete:
Canta con dulce engaño; al ave pone abeite,
Fasta que l' echa el lazo, cuando'l pie dentro mete;
Asegurando matas: ¡quítate de mí, vete!
Enxiemplo del mur topo y de la rana
407 Contéscete cada día a tus amigos contigo,
Como contescío al topo, que quiso ser amigo
De la rana pintada, que lo levó consigo:
Entiende bien mi fabla y porqué te la digo.
408 Tenía el mur topo cueva en la ribera;
Crecío tanto el río, que maravilla era,
Cercól' toda su cueva, que non salía fuera;
Vino a él bailando la rana cantadera.
409 "Señor enamorado", dijo al mur la rana,
"Quiero ser tu amiga, tu mujer y tu cercana,
"Yo te sacaré en salvo agora por la mañana,
"Ponert' hé en el otero, casa para ti sana.
410 "Yo sé nadar muy bien, ya lo ves por el ojo:
"Ata tu pie al mío, sube en mi inojo:
"Sacarte hé en salvo, non te faré enojo,
"Ponert' hé en el otero ó en aquel rastrojo."
411 Bien cantava la rana con fermosa razón;
Mas ál tenía en pienso en su mal corazón.
Creóselo el topo: en uno atado son,
Atan los pies en uno; las voluntades non.
412 Non guardando la rana la postura que puso,
Dió salto en el agua, somióse hacia yuso,
El topo cuanto podía tiraba hacia suso:
Cual de yuso, cual de suso andavan a mal uso.
413 Andava un milano volando desfambrido,
Buscando qué comiese; esta pelea vido:
Abatióse por ellos, silvó en apellido,
Al topo y a la rana levólos a su nido.
414 Comiólos a entramos, no l' tiraron la fambre.
Así face a los locos tu falsa vedegambre:
Cuantos trayes atados con el tu mal estambre,
Todos por ti perescen en tu mala enjambre.
415 Los necios y las necias, que una vez enlazas,
En tal guisa los travas con tus fuertes mordazas,
Que non han de Dios miedo nin de sus amenazas;
El diablo se los lieva presos en sus tenazas.
416 Al uno y al otro eres destruidor,
También al engañado, como al engañador;
Com' el topo y la rana perescen ó peor;
Eres mal enemigo: fáceste amador.
417 Toda maldad del mundo y toda pestilencia
Sobre la falsa lengua mintrosa aparescencia:
Decir palabras dulces, que trayen abenencia,
E facer malas obras e tener malquerencia.
418 Del bien que ome dice, si a sabiendas mengua,
Es el corazón falso y mintrosa la lengua;
¡Confonda Dios al cuerpo, do tal corazón fuelga!
¡Lengua tan enconada Dios del mundo la tuelga!
419 Non es para buen ome el creer de ligero:
Todo lo que le dicen péselo bien primero;
Non conviene al bueno que sea lisonjero;
En el bien decir sea firme y verdadero.
420 So la piel del oveja trayes dientes de lobo,
Al que una vez travas, liévastelo en robo,
Matas al que más quieres, del bien eres encobo,
Pones en flacas cuestas gran peso y gran ajobo,
421 Pláceme bien, te digo, que algo non te devo:
Eres de cada día logrero de renuevo,
Tomas la grand ballena con el tu poco cevo;
Mucho más te diría, salvo que non m' atrevo.
422 Porque de muchas dueñas malquerido sería,
E mucho garzón loco de mí porfazaría,
Por tanto non te digo el diezmo que podría:
Pues cállate y callemos, Amor, ¡vete tu vía!
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