Parte 10Cuarto estásimo — Lamento del coro
CORO.—
Estrofa 1.ª
Estirpes de los hombres mortales cuya vida no es sino un instante, os cuento apenas como la sombra de una sombra. Pues quien más conoce de dicha no tiene sino la apariencia; un momento, y las visiones palidecen y se desvanecen. Tu caída, oh Edipo, tu lamentable caída, me advierte que a ningún nacido de mujer llame dichoso.
Antístrofa 1.ª
Pues él, el mejor de los tiradores, oh Zeus, superó a todos los demás y ganó el premio supremo de riqueza y poder. Por él fue sometida la doncella buitre, y su brujería abatida; se alzó como nuestro salvador y torre fuerte de la tierra. Te aclamamos rey y desde aquel día te adoramos como señor universal de la poderosa Tebas.
Estrofa 2.ª
¡Oh pesada mano del destino! ¿Quién ahora más desolado, la historia de quién más triste que la tuya, la suerte de quién más terrible? Oh Edipo, cabeza destronada, tu cuna fue tu lecho nupcial; un mismo refugio bastó para hijo y padre. ¿Cómo pudo el suelo que tu padre aró tanto tiempo soportar en silencio semejante ultraje?
Antístrofa 2.ª
El Tiempo que todo lo ve ha sorprendido la culpa y ha llevado a la justicia al hijo y al padre mezclados en un mismo lecho. Oh vástago de la raza infortunada de Layo, ojalá nunca hubiera contemplado tu rostro. Elevo por ti un canto fúnebre como sobre los muertos. Sin embargo, a decir verdad, por ti respiré un nuevo aliento, y ahora por ti siento una segunda muerte.
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