Parte 4Primer estásimo — Canto al hombre
CORO.— Muchas maravillas hay, pero ninguna más maravillosa que el hombre; sobre el mar agitado, con el viento sur que palidece y blanquea, a través de la espuma del estrecho, el hombre abre su peligroso camino; y a la más antigua de las deidades, la Tierra, que no conoce fatiga ni decadencia, constantemente la surca y la abre, mientras su tiro, año tras año, con la cría del caballo uncido, hace girar la reja del arado.
Estrofa 1.ª
A las aves ligeras del aire, a las bestias del monte y del bosque, las atrapa con su red trenzada, y a la cría del mar salado. Maestro de astucia él: al toro salvaje y al ciervo que vaga libre por la montaña los doma con su arte infinito; y al caballo peludo de ásperas crines lo somete a llevar el bocado.
Antístrofa 1.ª
El habla y la velocidad del consejo veloz como el viento y el ingenio cívico, todo esto lo ha aprendido por sí mismo; y a huir de la lluvia punzante como flechas y de los aires helados que ateritan, bajo el cielo abierto del invierno. Tiene previsión para todo: ha aprendido a soportar la peste cruel; a salvo, pase lo que pase: mas para la muerte no ha encontrado cura.
Estrofa 2.ª
Superando el más audaz vuelo del pensamiento son la astucia y la habilidad que guían al hombre ahora hacia la luz, pero ahora hacia consejos de maldad. Si honra las leyes de la tierra y venera a los dioses del Estado, orgullosa se alzará su ciudad; pero yo considero un proscrito sin ciudad a quien, osado en su orgullo, se aparta del camino de lo justo; que nunca me siente yo a su lado ni comparta los pensamientos de su corazón.
Antístrofa 2.ª
¡Qué extraña visión encuentra mis ojos, me llena de sorpresa salvaje! Seguro que la conozco, seguro que es ella, la doncella Antígona. Desdichada hija de desdichado padre, ¿acaso conspiraste temerariamente, desafiando con locura el decreto del rey? ¿Por eso te están arrastrando?
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