Poema 10Había un niño que salía cada día
Había un niño que salía cada día,
Y el primer objeto que miraba y recibía con asombro o piedad o amor o pavor, ese objeto se volvía,
Y ese objeto se volvía parte de él por el día o cierta parte del día.... o por muchos años o ciclos de años que se extienden.
Las lilas tempranas se volvieron parte de este niño,
Y la hierba, y las campanillas blancas y rojas, y el trébol blanco y rojo, y el canto del pájaro febe,
Y los corderos nacidos en marzo, y la camada rosada y tenue de la cerda, y el potro de la yegua, y el ternero de la vaca, y la ruidosa cría del corral o junto al fango del estanque.. y los peces suspendiéndose tan curiosamente allá abajo.. y el hermoso y curioso líquido.. y las plantas acuáticas con sus gráciles cabezas planas.. todo se volvió parte de él.
Y los brotes del campo de abril y mayo se volvieron parte de él.... brotes de trigo de invierno, y los del maíz amarillo claro, y de las raíces comestibles del huerto,
Y los manzanos cubiertos de flores, y luego el fruto.... y las bayas silvestres.. y las hierbas más comunes junto al camino;
Y el viejo borracho tambaleándose a casa desde la letrina de la taberna de donde había salido hace poco,
Y la maestra que pasaba de camino a la escuela.. y los chicos amistosos que pasaban.. y los chicos pendencieros.. y las chicas pulcras y de mejillas frescas.. y el niño negro descalzo y la niña,
Y todos los cambios de la ciudad y el campo dondequiera que fuera.
Sus propios padres.. él que había impulsado la sustancia paterna de noche, y lo engendró... y ella que lo concibió en su vientre y lo parió.... le dieron a este niño más de sí mismos que eso,
Le dieron después cada día.... ellos y lo de ellos se volvieron parte de él.
La madre en casa colocando en silencio los platos en la mesa de la cena,
La madre con palabras suaves.... limpios su cofia y su vestido.... un olor saludable desprendiéndose de su persona y su ropa al pasar:
El padre, fuerte, autosuficiente, viril, mezquino, colérico, injusto,
El golpe, la palabra rápida y fuerte, el trato apretado, el señuelo astuto,
Los usos familiares, el lenguaje, la compañía, los muebles.... el corazón anhelante e hinchado,
El afecto que no se dejará negar.... El sentido de lo que es real.... el pensamiento de si al final resultara irreal,
Las dudas del día y las dudas de la noche... la curiosidad del si acaso y el cómo,
Si aquello que parece ser es.... O si todo son destellos y motas?
Hombres y mujeres apiñándose rápido en las calles.. si no son destellos y motas qué son?
Las calles mismas, y las fachadas de las casas.... las mercancías en las vitrinas,
Vehículos.. tiros de caballos.. los muelles escalonados, y el enorme cruce en los transbordadores;
El pueblo en la altura visto desde lejos al atardecer.... el río en medio,
Sombras.. aureola y niebla.. luz cayendo en techos y hastiales blancos o marrones, a tres millas,
La goleta cercana descendiendo somnolienta con la marea.. el botecillo remolcado flojo detrás,
Las olas que se apresuran y caen y las crestas que se quiebran rápido y el chapoteo;
Los estratos de nubes coloreadas.... la larga barra de tinte granate solitaria por sí misma a lo lejos.... la extensión de pureza en que yace inmóvil,
El filo del horizonte, el cuervo marino que vuela, la fragancia del pantano salino y el fango de la orilla;
Estos se volvieron parte de aquel niño que salía cada día, y que ahora sale y saldrá siempre cada día,
Y estos se vuelven parte de él o ella que los lee ahora.
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