Poema 1Me celebro a mí mismo
Me celebro a mí mismo,
Y lo que yo asumo tú lo asumirás,
Porque cada átomo que me pertenece también te pertenece a ti.
Holgazaneo e invito a mi alma,
Me recuesto y holgazaneo a mis anchas .... observando una brizna de hierba de verano.
Las casas y los cuartos están llenos de perfumes .... los estantes repletos de perfumes,
Yo mismo respiro la fragancia, y la conozco y me gusta,
La destilación también me intoxicaría, pero no voy a permitirlo.
La atmósfera no es un perfume .... no tiene sabor de destilación .... es inodora,
Es para mi boca por siempre .... estoy enamorado de ella,
Iré a la orilla junto al bosque y me volveré sin disfraz y desnudo,
Me vuelve loco que esté en contacto conmigo.
El humo de mi propio aliento,
Ecos, ondas y murmullos zumbantes .... raíz de amor, hilo de seda, entrepierna y enredadera,
Mi respiración y mi inspiración .... el latido de mi corazón .... el paso de sangre y aire por mis pulmones,
El olor de hojas verdes y hojas secas, y de la orilla y las rocas marinas de color oscuro, y del heno en el granero,
El sonido de las palabras eructadas de mi voz .... palabras soltadas a los remolinos del viento,
Unos pocos besos ligeros .... unos pocos abrazos .... un rodear de brazos,
El juego de brillo y sombra en los árboles mientras las ramas flexibles se mecen,
El deleite a solas o en el apuro de las calles, o a lo largo de los campos y las laderas,
La sensación de salud .... el trino del pleno mediodía .... la canción de mí levantándome de la cama y encontrándome con el sol.
¿Has considerado mucho mil acres? ¿Has considerado mucho la tierra?
¿Has practicado tanto tiempo para aprender a leer?
¿Te has sentido tan orgulloso de alcanzar el significado de los poemas?
Detente este día y esta noche conmigo y poseerás el origen de todos los poemas,
Poseerás el bien de la tierra y el sol .... quedan millones de soles,
Ya no tomarás las cosas de segunda o tercera mano .... ni mirarás a través de los ojos de los muertos .... ni te alimentarás de los espectros en los libros,
Tampoco mirarás a través de mis ojos, ni tomarás cosas de mí,
Escucharás todos los lados y los filtrarás desde ti mismo.
He oído lo que hablaban los que hablaban .... la charla del principio y el fin,
Pero yo no hablo del principio o el fin.
Nunca hubo más comienzo del que hay ahora,
Ni más juventud o vejez de la que hay ahora;
Y nunca habrá más perfección de la que hay ahora,
Ni más cielo o infierno del que hay ahora.
Impulso e impulso e impulso,
Siempre el impulso procreador del mundo.
Desde la penumbra avanzan contrarios que son iguales .... Siempre sustancia y aumento,
Siempre un tejido de identidad .... siempre distinción .... siempre una cría de vida.
Elaborar no sirve de nada .... Instruidos e ignorantes sienten que es así.
Seguro como lo más cierto seguro .... a plomo en las verticales, bien entrelazado, arriostrado en las vigas,
Robusto como un caballo, afectuoso, altivo, eléctrico,
Yo y este misterio aquí nos erguimos.
Clara y dulce es mi alma .... y claro y dulce es todo lo que no es mi alma.
Faltar uno es faltar ambos .... y lo invisible es probado por lo visible,
Hasta que eso se vuelve invisible y recibe prueba a su vez.
Mostrando lo mejor y dividiéndolo de lo peor, la época molesta a la época,
Conociendo la aptitud perfecta y la ecuanimidad de las cosas, mientras discuten yo guardo silencio, y voy a bañarme y admirarme a mí mismo.
Bienvenido es cada órgano y atributo mío, y de cualquier hombre vigoroso y limpio,
Ni una pulgada ni una partícula de pulgada es vil, y ninguna será menos familiar que las demás.
Estoy satisfecho .... veo, bailo, río, canto;
Como Dios viene cual compañero de cama amoroso y duerme a mi lado toda la noche y cerca del asomo del día,
Y me deja cestas cubiertas con toallas blancas abultando la casa con su abundancia,
¿Voy a posponer mi aceptación y realización y gritar a mis ojos,
Que se aparten de mirar tras y por el camino,
Y al instante calculen y me muestren al centavo,
Exactamente el contenido de uno, y exactamente el contenido de dos, y cuál va adelante?
Paseantes y preguntones me rodean,
La gente que conozco .... el efecto sobre mí de mi vida temprana .... del barrio y la ciudad donde vivo .... de la nación,
Las últimas noticias .... descubrimientos, inventos, sociedades .... autores viejos y nuevos,
Mi cena, vestimenta, compañías, aspecto, negocios, cumplidos, deudas,
La indiferencia real o imaginada de algún hombre o mujer que amo,
La enfermedad de uno de los míos — o de mí mismo .... o mala acción .... o pérdida o falta de dinero .... o depresiones o exaltaciones,
Vienen a mí días y noches y se van de mí otra vez,
Pero no son el Yo mismo.
Aparte del jaloneo y el forcejeo está lo que soy,
Está divertido, complaciente, compasivo, ocioso, unitario,
Mira hacia abajo, está erguido, apoya un brazo en un descanso impalpable cierto,
Mira con su cabeza curvada de lado curioso de qué vendrá después,
Dentro y fuera del juego a la vez, y mirando y asombrándose de él.
Hacia atrás veo en mis propios días donde sudé entre niebla con lingüistas y contendientes,
No tengo burlas ni argumentos .... observo y espero.
Creo en ti alma mía .... el otro que soy no debe rebajarse ante ti,
Y tú no debes rebajarte ante el otro.
Holgazanea conmigo en la hierba .... suelta el tope de tu garganta,
No palabras, no música o rima quiero .... no costumbre o conferencia, ni siquiera la mejor,
Solo el arrullo que me gusta, el zumbido de tu voz valvular.
Recuerdo cómo yacíamos en junio, una mañana de verano tan transparente;
Tú acomodaste tu cabeza atravesada sobre mis caderas y suavemente te volviste sobre mí,
Y apartaste la camisa de mi esternón, y hundiste tu lengua hasta mi corazón desnudo,
Y llegaste hasta sentir mi barba, y llegaste hasta sostener mis pies.
Velozmente brotó y se extendió a mi alrededor la paz y la alegría y el conocimiento que superan todo el arte y argumento de la tierra;
Y sé que la mano de Dios es la mano mayor de la mía propia,
Y sé que el espíritu de Dios es el hermano mayor del mío propio,
Y que todos los hombres nacidos son también mis hermanos.... y las mujeres mis hermanas y amantes,
Y que la quilla de la creación es el amor;
E ilimitadas son las hojas rígidas o caídas en los campos,
Y las hormigas pardas en los pequeños hoyos debajo de ellas,
Y las costras musgosas de la cerca de troncos, y piedras apiladas, y saúco y gordolobo y hierba carmín.
Un niño preguntó: ¿Qué es la hierba? trayéndomela con las manos llenas;
¿Cómo podría yo responderle al niño?.... No sé qué es más de lo que él sabe.
Supongo que debe ser la bandera de mi carácter, tejida con materia verde esperanzada.
O supongo que es el pañuelo del Señor,
Un regalo perfumado y recordatorio dejado caer adrede,
Llevando el nombre del dueño de algún modo en las esquinas, para que veamos y notemos, y digamos ¿De quién?
O supongo que la hierba es en sí misma un niño.... el bebé producido por la vegetación.
O supongo que es un jeroglífico uniforme,
Y significa: Brotando igual en zonas anchas y zonas estrechas,
Creciendo entre gente negra como entre blancos,
Canadiense, Virginiano, Congresista, Negro, les doy lo mismo, los recibo igual.
Y ahora me parece el hermoso cabello sin cortar de las tumbas.
Tiernamente te usaré, hierba ondulante,
Puede ser que transpires de los pechos de hombres jóvenes,
Puede ser que si los hubiera conocido los habría amado;
Puede ser que vengas de gente vieja y de mujeres, y de hijos arrancados pronto del regazo de sus madres,
Y aquí tú eres el regazo de las madres.
Esta hierba es muy oscura para venir de las cabezas blancas de madres ancianas,
Más oscura que las barbas incoloras de viejos,
Oscura para venir de debajo de los pálidos techos rojos de las bocas.
¡Oh percibo después de todo tantas lenguas que hablan!
Y percibo que no vienen de los techos de las bocas por nada.
Ojalá pudiera traducir las señas sobre los hombres y mujeres jóvenes muertos,
Y las señas sobre los viejos y las madres, y los hijos arrancados pronto de sus regazos.
¿Qué crees que ha sido de los hombres jóvenes y viejos?
¿Y qué crees que ha sido de las mujeres y los niños?
Están vivos y bien en alguna parte;
El brote más pequeño muestra que realmente no hay muerte,
Y si alguna vez la hubo conducía hacia adelante la vida, y no espera al final para detenerla,
Y cesó en el momento en que apareció la vida.
Todo va hacia adelante y hacia afuera.... y nada se derrumba,
Y morir es diferente de lo que cualquiera supuso, y más afortunado.
¿Ha supuesto alguien que es afortunado haber nacido?
Me apresuro a informarle que es igual de afortunado morir, y lo sé.
Paso la muerte con el moribundo, y el nacimiento con el bebé recién lavado.... y no estoy contenido entre mi sombrero y mis botas,
Y examino objetos múltiples, ninguno dos iguales, y cada uno bueno,
La tierra buena, y las estrellas buenas, y sus complementos todos buenos.
No soy una tierra ni un complemento de una tierra,
Soy el compañero y camarada de la gente, todos tan inmortales e insondables como yo mismo;
Ellos no saben cuán inmortales, pero yo lo sé.
Cada tipo para sí y lo suyo.... para mí lo mío masculino y femenino,
Para mí todos los que han sido muchachos y que aman a las mujeres,
Para mí el hombre que es orgulloso y siente cómo duele ser desairado,
Para mí la enamorada y la solterona.... para mí las madres y las madres de madres,
Para mí labios que han sonreído, ojos que han derramado lágrimas,
Para mí niños y los engendradores de niños.
¿Quién debe temer a la fusión?
Desvístete.... no eres culpable para mí, ni rancio ni descartado,
Veo a través del paño fino y el percal lo haya o no,
Y estoy alrededor, tenaz, codicioso, incansable.... y nunca puedo ser sacudido lejos.
El pequeñito duerme en su cuna,
Levanto la gasa y miro largo rato, y en silencio aparto moscas con mi mano.
El muchacho y la chica de cara roja giran a un lado colina arriba entre arbustos,
Los observo escrutadoramente desde la cima.
El suicida yace despatarrado en el piso ensangrentado del dormitorio,
Es así.... presencié el cadáver.... ahí había caído la pistola.
El parloteo del pavimento.... las llantas de carretas y roce de suelas de botas y charla de paseantes,
El pesado ómnibus, el conductor con su pulgar interrogador, el golpeteo de los caballos herrados en el piso de granito,
El carnaval de trineos, el tintineo y bromas gritadas y bolas de nieve lanzadas;
Los hurras para favoritos populares.... la furia de muchedumbres alborotadas,
El aleteo de la litera con cortinas—el enfermo dentro, llevado al hospital,
El encuentro de enemigos, el juramento súbito, los golpes y la caída,
La multitud excitada—el policía con su estrella abriéndose paso rápidamente hacia el centro de la multitud;
Las piedras impasibles que reciben y devuelven tantos ecos,
Las almas moviéndose.... ¿son invisibles mientras el átomo más pequeño de las piedras es visible?
Qué gemidos de los sobrealimentados o medio hambrientos que caen sobre las losas fulminados por el sol o en convulsiones,
Qué exclamaciones de mujeres sorprendidas de pronto, que corren a casa y dan a luz a sus bebés,
Qué discurso vivo y enterrado vibra siempre aquí.... qué aullidos refrenados por el decoro,
Arrestos de criminales, desprecios, ofertas adúlteras hechas, aceptaciones, rechazos con labios convexos,
Los atiendo o atiendo su resonancia.... vuelvo una y otra vez.
Las grandes puertas del granero de campo están abiertas y listas,
La hierba seca de la cosecha carga el carro de lento avance,
La luz clara juega sobre el pardo gris y verde entremezclados,
Las brazadas se apilan hasta el pajar combado:
Estoy allí.... ayudo.... vine tendido encima de la carga,
Sentí sus suaves sacudidas.... una pierna reclinada sobre la otra,
Salto desde las vigas transversales y agarro el trébol y la fleo,
Y ruedo dando volteretas y enredo mi pelo lleno de briznas.
Solo lejos en lo salvaje y las montañas cazo,
Vagando asombrado de mi propia ligereza y júbilo,
Al atardecer eligiendo un lugar seguro para pasar la noche,
Encendiendo un fuego y asando la caza recién matada,
Durmiéndome profundamente sobre las hojas reunidas, mi perro y mi fusil a mi lado.
El clíper yanqui va bajo sus tres sobrejuanetes.... corta el centelleo y la espuma,
Mis ojos fijan la tierra.... me inclino en su proa o grito con júbilo desde cubierta.
Los barqueros y los cavadores de almejas se levantaron temprano y se detuvieron por mí,
Me metí los bajos del pantalón en las botas y fui y me divertí,
Deberías haber estado con nosotros ese día alrededor de la olla de sopa.
Vi el matrimonio del trampero al aire libre en el lejano oeste.... la novia era una muchacha de piel roja,
Su padre y sus amigos se sentaban cerca con las piernas cruzadas y fumaban en silencio.... llevaban mocasines en los pies y grandes mantas gruesas colgando de los hombros;
En un ribazo descansaba el trampero.... vestía principalmente pieles.... su barba exuberante y sus rizos protegían su cuello,
Una mano reposaba en su rifle.... la otra mano sostenía firmemente la muñeca de la muchacha de piel roja,
Ella tenía largas pestañas.... su cabeza estaba desnuda.... sus bastas guedejas lisas descendían sobre sus miembros voluptuosos y llegaban a sus pies.
El esclavo fugitivo llegó a mi casa y se detuvo afuera,
Oí sus movimientos crujiendo las ramitas del montón de leña,
A través de la media puerta batiente de la cocina lo vi cojo y débil,
Y fui a donde se sentaba en un tronco, y lo conduje adentro y lo tranquilicé,
Y traje agua y llené una tina para su cuerpo sudado y pies magullados,
Y le di una habitación que se comunicaba con la mía, y le di ropa burda y limpia,
Y recuerdo perfectamente bien sus ojos giratorios y su torpeza,
Y recuerdo poner emplastos en las llagas de su cuello y tobillos;
Se quedó conmigo una semana antes de recuperarse y pasar al norte,
Lo hice sentar junto a mí en la mesa.... mi fusil de chispa apoyado en la esquina.
Veintiocho jóvenes se bañan junto a la orilla,
Veintiocho jóvenes, y todos tan amistosos,
Veintiocho años de vida de mujer, y todos tan solitarios.
Ella es dueña de la bella casa junto a la subida de la orilla,
Ella se oculta hermosa y ricamente vestida tras las persianas de la ventana.
¿Cuál de los jóvenes le gusta más?
Ah, el más tosco de ellos es hermoso para ella.
¿Adónde vas, señora? porque te veo,
Chapoteas en el agua allí, pero permaneces inmóvil en tu habitación.
Danzando y riendo por la playa llegó la vigésimo novena bañista,
Los demás no la vieron, pero ella los vio y los amó.
Las barbas de los jóvenes relucían húmedas, chorreaba de sus cabellos largos,
Pequeños arroyos pasaban por todos sus cuerpos.
Una mano invisible también pasaba sobre sus cuerpos,
Descendía trémula desde sus sienes y costillas.
Los jóvenes flotan de espaldas, sus vientres blancos se hinchan hacia el sol.... no preguntan quién se aferra rápido a ellos,
No saben quién sopla y se inclina con arco pendiente y curvado,
No piensan a quién empapan con rocío.
El muchacho carnicero se quita su ropa de matar, o afila su cuchillo en el puesto del mercado,
Merodeo disfrutando su réplica ingeniosa y su zapateo y baile.
Herreros con pechos tiznados y peludos rodean el yunque,
Cada uno tiene su mazo principal.... están todos afuera.... hay un gran calor en el fuego.
Desde el umbral sembrado de cenizas sigo sus movimientos,
El giro ágil de sus cinturas juega parejo con sus brazos macizos,
Por encima de la cabeza ruedan los martillos — por encima tan lentos — por encima tan seguros,
No se apresuran, cada hombre golpea en su lugar.
El negro sostiene firme las riendas de sus cuatro caballos.... el tajo se balancea debajo en su cadena amarrada,
El negro que conduce el enorme carro del depósito de piedra.... firme y alto se yergue apoyado sobre una pierna en la viga,
Su camisa azul expone su amplio cuello y pecho y se suelta sobre su cintura,
Su mirada es calma y autoritaria.... echa hacia atrás la caída de su sombrero lejos de su frente,
El sol cae sobre su cabello y bigote crespo.... cae sobre lo negro de sus miembros pulidos y perfectos.
Contemplo al gigante pintoresco y lo amo.... y no me detengo allí,
Voy también con el tiro.
En mí el acariciador de la vida dondequiera que se mueva.... hacia atrás tanto como hacia adelante girando,
Hacia nichos laterales y menores inclinándome.
Bueyes que hacen sonar el yugo o se detienen a la sombra, ¿qué es eso que expresan en sus ojos?
Me parece más que todo lo impreso que he leído en mi vida.
Mi pisada asusta al ánade arborícola y al pato arborícola en mi vagar distante y prolongado,
Se elevan juntos, dan vueltas lentas en círculo.
.... Creo en esos propósitos alados,
Y reconozco el rojo el amarillo y el blanco jugando dentro de mí,
Y considero el verde y el violeta y la corona copetuda intencionales;
Y no llamo indigna a la tortuga porque no sea otra cosa,
Y el sinsonte en el pantano nunca estudió la escala, pero gorjea bastante bien para mí,
Y la mirada de la yegua baya me avergüenza la tontería.
El ganso salvaje conduce a su bandada por la noche fresca,
¡Ya-honk! dice, y me lo suena como una invitación;
El impertinente puede suponerlo sin sentido, pero yo escucho más cerca,
Encuentro su propósito y lugar allá arriba hacia el cielo de noviembre.
El alce de pezuña afilada del norte, el gato en el alféizar, el carbonero, el perro de las praderas,
La camada de la puerca gruñona mientras tironean de sus tetas,
La nidada de la pava, y ella con sus alas a medio abrir,
Veo en ellos y en mí mismo la misma vieja ley.
La presión de mi pie en la tierra hace brotar cien afectos,
Desdeñan lo mejor que puedo hacer para relatarlos.
Estoy enamorado de crecer a la intemperie,
De hombres que viven entre ganado o prueban el océano o los bosques,
De los constructores y timoneles de barcos, de los que manejan hachas y mazos, de los arrieros de caballos,
Puedo comer y dormir con ellos semana tras semana.
Lo más común y barato y cercano y fácil soy Yo,
Yo entrando a mis posibilidades, gastando para vastos retornos,
Adornándome para entregarme al primero que me tome,
Sin pedirle al cielo que baje a mi buena voluntad,
Desparramándolo libremente para siempre.
La pura contralto canta en el coro del órgano,
El carpintero cepilla su tabla.... la cuchilla de su garlopa silba su ceceo salvaje ascendente,
Los niños casados y solteros cabalgan a casa para su cena de acción de gracias,
El piloto agarra el eje maestro, empuja hacia abajo con brazo fuerte,
El oficial está firme en el ballenero, lanza y arpón listos,
El cazador de patos camina en tramos silenciosos y cautelosos,
Los diáconos son ordenados con manos cruzadas ante el altar,
La hilandera retrocede y avanza al zumbido de la gran rueda,
El granjero se detiene junto a las vallas un domingo y mira la avena y el centeno,
El lunático es llevado por fin al asilo un caso confirmado,
Nunca más dormirá como dormía en el catre del cuarto de su madre;
El tipógrafo a jornal con cabeza gris y mandíbulas flacas trabaja en su caja,
Gira su mascada de tabaco, sus ojos se nublan con el manuscrito;
Los miembros deformes están atados a la mesa del anatomista,
Lo que se extrae cae horriblemente en un balde;
La muchacha cuarterona es vendida en el estrado.... el borracho cabecea junto a la estufa del bar,
El maquinista se remanga.... el policía recorre su ronda.... el portero marca quién pasa,
El joven maneja el carro expreso.... lo amo aunque no lo conozca;
El mestizo se amarra sus botas ligeras para competir en la carrera,
El tiro al pavo del oeste convoca a viejos y jóvenes.... algunos se apoyan en sus rifles, algunos se sientan en troncos,
De entre la multitud sale el tirador y toma su posición y apunta su arma;
Los grupos de inmigrantes recién llegados cubren el muelle o malecón,
Los de pelo ensortijado azadonan en el cañaveral, el capataz los vigila desde su montura;
La corneta llama en el salón de baile, los caballeros corren hacia sus parejas, los danzantes se inclinan unos ante otros;
El joven yace despierto en la buhardilla de techo de cedro y escucha la lluvia musical,
El Glotón tiende trampas en el arroyo que ayuda a llenar el Hurón,
El reformador sube a la plataforma, despotrica con su boca y nariz,
La compañía regresa de su excursión, el negrito viene al final y lleva el blanco bien acribillado,
La india envuelta en su manto de borde amarillo ofrece mocasines y bolsas de cuentas para vender,
El conocedor mira a lo largo de la galería de exhibición con ojos entrecerrados inclinados de lado,
Los marineros amarran el barco de vapor, se tiende la pasarela para los pasajeros que desembarcan,
La hermana menor sostiene la madeja, la hermana mayor la devana en un ovillo y se detiene de cuando en cuando por los nudos,
La esposa de un año se recupera y está feliz, hace una semana dio a luz su primer hijo,
La muchacha yanqui de pelo limpio trabaja con su máquina de coser o en la fábrica o molino,
La de nueve meses cumplidos está en la sala de parto, su desmayo y dolores avanzan;
El empedrador se apoya en su pisón de dos manos — el lápiz del reportero vuela veloz sobre la libreta — el rotulista pinta letras con rojo y oro,
El muchacho del canal trota por el camino de sirga — el tenedor de libros cuenta en su escritorio — el zapatero encera su hilo,
El director marca el compás para la banda y todos los intérpretes lo siguen,
El niño es bautizado — el converso hace las primeras profesiones,
La regata se despliega en la bahía.... ¡cómo relumbran las velas blancas!
El ganadero vigila su ganado, les canta a los que se extraviarían,
El buhonero suda con su fardo a la espalda — el comprador regatea por el centavo impar,
La cámara y la placa están preparadas, la dama debe posar para su daguerrotipo,
La novia alisa su vestido blanco, el minutero del reloj se mueve lentamente,
El comedor de opio reposa con cabeza rígida y labios recién abiertos,
La prostituta arrastra su chal, su gorro se menea en su cuello borracho y con granos,
La multitud ríe ante sus obscenidades, los hombres se burlan y se hacen guiños entre sí,
(¡Miserable! Yo no me río de tus obscenidades ni me burlo de ti,)
El Presidente sostiene consejo de gabinete, está rodeado por los grandes secretarios,
En la terraza pasean cinco matronas amigas con brazos entrelazados;
La tripulación del barco pesquero empaca capas repetidas de halibut en la bodega,
El de Misuri cruza las llanuras cargando sus mercancías y su ganado,
El cobrador de pasajes recorre el tren — avisa con el tintineo de monedas sueltas,
Los enladrilladores ponen el piso — los hojalateros estañan el techo — los albañiles piden argamasa,
En fila india cada uno con su cubeta en el hombro avanzan los trabajadores;
Estaciones persiguiéndose una a otra la multitud indescriptible se congrega.... es el Cuatro de Julio.... ¡qué salvas de cañón y armas pequeñas!
Estaciones persiguiéndose una a otra el arador ara y el segador siega y el grano de invierno cae en la tierra;
Afuera en los lagos el pescador de lucios vigila y espera junto al hoyo en la superficie helada,
Los tocones están espesos alrededor del claro, el colono golpea hondo con su hacha,
Los balseros amarran hacia el anochecer cerca de los álamos o nogales,
Los buscadores de mapaches van ahora por las regiones del río Rojo, o por las drenadas por el Tennessee, o por las del Arkansas,
Las antorchas brillan en la oscuridad que cuelga sobre el Chattahoochee o Altamahaw;
Patriarcas se sientan a cenar con hijos y nietos y bisnietos a su alrededor,
En paredes de morada, en tiendas de lona, descansan cazadores y tramperos tras el deporte del día.
La ciudad duerme y el campo duerme,
Los vivos duermen su tiempo.... los muertos duermen su tiempo,
El viejo esposo duerme junto a su mujer y el joven esposo duerme junto a su mujer;
Y estos, todos y cada uno, tienden hacia dentro de mí, y yo tiendo hacia fuera hacia ellos,
Y tal como es ser de estos más o menos yo soy.
Soy de viejos y jóvenes, tanto del necio como del sabio,
Indiferente a los demás, siempre atento a los demás,
Maternal tanto como paternal, un niño tanto como un hombre,
Repleto de la materia que es tosca, y repleto de la materia que es fina,
Uno de la gran nación, la nación de muchas naciones —la más pequeña igual y la más grande igual,
Un sureño tanto como un norteño, un plantador despreocupado y hospitalario,
Un yanqui que va por su camino.... listo para comerciar.... mis articulaciones las más flexibles de la tierra y las más firmes de la tierra,
Un habitante de Kentucky caminando por el valle del Elkhorn con mis polainas de piel de ciervo,
Un barquero sobre los lagos o bahías o a lo largo de las costas.... un Hoosier, un Badger, un Buckeye,
Un habitante de Luisiana o Georgia, un holgazán de los arenales y pinos,
En casa con las raquetas de nieve canadienses o arriba en el monte, o con pescadores frente a Terranova,
En casa en la flota de botes de hielo, navegando con los demás y virando,
En casa en las colinas de Vermont o en los bosques de Maine o el rancho de Texas,
Camarada de los californianos.... camarada de los libres del noroeste, amando sus grandes proporciones,
Camarada de los balseros y carboneros —camarada de todos los que estrechan la mano y dan la bienvenida a la bebida y la carne;
Un aprendiz con el más simple, un maestro del más reflexivo,
Un novato comenzando experto de miríadas de estaciones,
De todo color y oficio y rango, de toda casta y religión,
No meramente del Nuevo Mundo sino de África Europa o Asia.... un salvaje errante,
Un granjero, mecánico, o artista.... un caballero, marinero, amante o cuáquero,
Un prisionero, chulo, matón, abogado, médico o sacerdote.
No resisto nada mejor que mi propia diversidad,
Y respiro el aire y dejo mucho después de mí,
Y no soy presumido, y estoy en mi lugar.
La polilla y los huevos de pez están en su lugar,
Los soles que veo y los soles que no puedo ver están en su lugar,
Lo palpable está en su lugar y lo impalpable está en su lugar.
Estos son los pensamientos de todos los hombres en todas las épocas y tierras, no son originales míos,
Si no son tan tuyos como míos no son nada o casi nada,
Si no encierran todo son casi nada,
Si no son el acertijo y la solución del acertijo no son nada,
Si no son tan cercanos como distantes no son nada.
Esta es la hierba que crece dondequiera que esté la tierra y el agua,
Este es el aire común que baña el globo.
Este es el aliento de leyes y canciones y conducta,
Esta es el agua insípida de las almas.... este es el verdadero sustento,
Es para los analfabetos.... es para los jueces de la corte suprema.... es para el capitolio federal y los capitolios estatales,
Es para las admirables comunas de hombres de letras y compositores y cantantes y conferencistas e ingenieros y sabios,
Es para las infinitas razas de trabajadores y granjeros y marineros.
Este es el trino de mil cornetas claras y el chillido de la flauta octava y el golpe de triángulos.
No toco una marcha solo para vencedores.... toco grandes marchas para personas conquistadas y caídas.
¿Has oído que era bueno ganar el día?
Yo también digo que es bueno caer.... las batallas se pierden con el mismo espíritu con que se ganan.
Hago sonar tambores triunfales para los muertos.... lanzo por mis boquillas la música más fuerte y alegre para ellos,
Vivas para los que han fracasado, y para aquellos cuyos buques de guerra se hundieron en el mar, y para ellos mismos que se hundieron en el mar,
Y para todos los generales que perdieron batallas, y todos los héroes vencidos, y los innumerables héroes desconocidos iguales a los mayores héroes conocidos.
Esta es la comida agradablemente dispuesta.... esta es la carne y la bebida para el hambre natural,
Es tanto para los malvados como para los justos.... hago citas con todos,
No dejaré que una sola persona sea desairada o excluida,
La mujer mantenida y el gorrón y el ladrón están invitados.... el esclavo de labios gruesos está invitado.... el venéreo está invitado,
No habrá diferencia entre ellos y los demás.
Esta es la presión de una mano tímida.... este es el flotar y olor del cabello,
Este es el toque de mis labios en los tuyos.... este es el murmullo del anhelo,
Esta es la profundidad y altura lejana que refleja mi propio rostro,
Esta es la fusión reflexiva de mí mismo y la salida otra vez.
¿Crees que tengo algún propósito intrincado?
Pues lo tengo.... porque la lluvia de abril lo tiene, y la mica en el costado de una roca lo tiene.
¿Crees que busco asombrar?
¿Asombra la luz del día? ¿o el petirrojo temprano gorjeando por los bosques?
¿Asombro yo más que ellos?
En esta hora digo cosas en confianza,
Puede que no se las diga a todos pero te las diré a ti.
¿Quién va ahí! anhelante, tosco, místico, desnudo?
¿Cómo es que extraigo fuerza de la carne que como?
¿Qué es un hombre de todos modos? ¿Qué soy yo? ¿y qué eres tú?
Todo lo que marco como mío lo compensarás con lo tuyo,
Si no sería tiempo perdido escucharme.
No gimoteo ese gimoteo que va por el mundo,
Que los meses son vacíos y el suelo solo lodazal e inmundicia,
Que la vida es una estafa y una farsa, y no queda nada al final sino crespón raído y lágrimas.
Lloriquear y arrastrarse se pliega con polvos para inválidos.... la conformidad va hasta el cuarto grado,
Me pongo el sombrero como me place adentro o afuera.
¿Debo rezar? ¿Debo venerar y ser ceremonioso?
He atravesado los estratos y analizado al detalle,
Y he consultado con doctores y calculado de cerca y no he hallado grasa más dulce que la que se pega a mis propios huesos.
En todas las personas me veo a mí mismo, en ninguna más y en ninguna ni un grano de cebada menos,
Y lo bueno o malo que digo de mí lo digo de ellas.
Y sé que soy sólido y sano,
Hacia mí fluyen perpetuamente los objetos convergentes del universo,
Todos están escritos para mí, y debo descifrar lo que significa la escritura.
Y sé que soy inmortal,
Sé que esta órbita mía no puede ser trazada por el compás de un carpintero,
Sé que no pasaré como el garabato de un niño hecho con un palo quemado en la noche.
Sé que soy augusto,
No molesto a mi espíritu para vindicarse o hacerse entender,
Veo que las leyes elementales nunca se disculpan,
Calculo que no me comporto más orgulloso que el nivel con que trazo mi casa, después de todo.
Existo como soy, eso basta,
Si ningún otro en el mundo lo sabe me siento en paz,
Y si todos y cada uno lo saben me siento en paz.
Un mundo lo sabe, y de lejos el más grande para mí, y ese soy yo mismo,
Y ya sea que llegue a lo mío hoy o en diez mil o diez millones de años,
Puedo tomarlo ahora con alegría, o con igual alegría puedo esperar.
Mi apoyo está ensamblado con espigas y mortaja en granito,
Me río de lo que llamas disolución,
Y conozco la amplitud del tiempo.
Soy el poeta del cuerpo,
Y soy el poeta del alma.
Los placeres del cielo están conmigo, y los dolores del infierno están conmigo,
Los primeros los injerto y los multiplico en mí mismo.... los segundos los traduzco a una lengua nueva.
Soy el poeta de la mujer lo mismo que del hombre,
Y digo que es tan grande ser mujer como ser hombre,
Y digo que no hay nada más grande que la madre de los hombres.
Canto un canto nuevo de dilatación o de orgullo,
Ya hemos tenido suficientes reverencias y autodesprecio,
Demuestro que el tamaño es sólo desarrollo.
¿Has superado a los demás? ¿Eres el Presidente?
Es una nimiedad.... todos llegarán allí y más, y seguirán pasando.
Soy el que camina con la noche tierna y creciente;
Llamo a la tierra y al mar semiretenidos por la noche.
¡Apriétate noche de pecho desnudo! ¡Apriétate noche magnética y nutricia!
¡Noche de vientos del sur! ¡Noche de las pocas estrellas grandes!
¡Noche siempre oscilante! ¡Noche loca y desnuda del verano!
¡Sonríe oh tierra voluptuosa de aliento fresco!
¡Tierra de los árboles adormecidos y líquidos!
¡Tierra del ocaso ido! ¡Tierra de las montañas de cima brumosa!
¡Tierra del derrame vítreo de la luna llena apenas teñida de azul!
¡Tierra de brillo y oscuridad que moteáis la corriente del río!
¡Tierra del gris límpido de nubes más brillantes y claras por mi causa!
¡Tierra de largos pliegues y codos! ¡Tierra rica de flores de manzano!
¡Sonríe, porque tu amante llega!
¡Pródiga! ¡Tú me has dado amor!.... por eso yo te doy amor a ti!
¡Oh amor apasionado e indecible!
¡Empujador que me aprietas fuerte y que yo aprieto fuerte!
Nos herimos mutuamente como el novio y la novia se hieren mutuamente.
¡Tú mar! Me entrego a ti también.... creo adivinar lo que quieres decir,
Contemplo desde la playa tus dedos curvos que invitan,
Creo que te niegas a retirarte sin sentirme;
Debemos darnos una vuelta juntos.... me desnudo.... sácame de prisa fuera de vista de la tierra,
Acógeme suavemente.... méceme en sopor ondulante,
Salpícame de humedad amorosa.... puedo pagarte.
¡Mar de oleajes tendidos por el fondo!
¡Mar que respira con alientos amplios y convulsivos!
¡Mar de la salmuera de la vida! ¡Mar de tumbas sin excavar y siempre listas!
¡Aullador y barredor de tormentas! ¡Mar caprichoso y delicado!
Soy integral contigo.... yo también soy de una fase y de todas las fases.
Partícipe del flujo y del reflujo.... ensalzador del odio y la conciliación,
Ensalzador de los amigos y de los que duermen en los brazos del otro.
Soy el que atestigua simpatía;
¿Haré mi lista de cosas en la casa y me saltaré la casa que las sostiene?
Soy el poeta del sentido común y de lo demostrable y de la inmortalidad;
Y no soy el poeta sólo de la bondad.... no me niego a ser también el poeta de la maldad.
Lociones y navajas para los afeminados.... para mí pecas y una barba hirsuta.
¿Qué balbuceo es ese sobre la virtud y sobre el vicio?
El mal me impulsa, y la reforma del mal me impulsa.... permanezco indiferente,
Mi andar no es el andar del acusador o el que rechaza,
Humedezco las raíces de todo lo que ha crecido.
¿Temiste alguna escrófula de la incansable preñez?
¿Adivinaste que las leyes celestiales aún deben ser revisadas y rectificadas?
Me adelanto a decir que lo que hacemos es justo y lo que afirmamos es justo.... y algo es sólo la mena de lo justo,
Testigos de nosotros.... un lado una balanza y el lado antipodal una balanza,
Doctrina suave tan firme ayuda como doctrina estable,
Pensamientos y actos del presente nuestro despertar y comienzo temprano.
Este minuto que llega a mí sobre los decillones pasados,
No hay nada mejor que esto y ahora.
Lo que se portó bien en el pasado o se porta bien hoy no es tal maravilla,
La maravilla es siempre y siempre cómo puede haber un hombre mezquino o un infiel.
¡Interminable despliegue de palabras de eras!
Y la mía una palabra de lo moderno.... una palabra en masa.
Una palabra de la fe que nunca retrocede,
Un tiempo tan bueno como otro tiempo.... aquí o en adelante todo me es igual.
Una palabra de realidad.... materialismo primero y último impregnándolo todo.
¡Hurra por la ciencia positiva! ¡Viva la demostración exacta!
Traed uva de gato y mezcladla con cedro y ramas de lila;
Este es el lexicógrafo o químico.... este hizo una gramática de los viejos cartuchos,
Estos marineros llevaron el barco a través de mares desconocidos y peligrosos,
Este es el geólogo, y este trabaja con el escalpelo, y este es un matemático.
Caballeros os recibo, y me uno y estrecho las manos con vosotros,
Los hechos son útiles y reales.... no son mi morada.... entro por ellos a un área de la morada.
Soy menos el recordatorio de propiedad o cualidades, y más el recordatorio de vida,
Y voy en limpio por mi propio bien y por el bien de otros,
Y hago poco caso de neutros y castrados, y favorezco a hombres y mujeres plenamente equipados,
Y golpeo el gong de la revuelta, y me detengo con fugitivos y los que traman y conspiran.
Walt Whitman, un americano, uno de los rudos, un cosmos,
Desordenado carnal y sensual.... comiendo bebiendo y procreando,
No sentimentalista.... no uno que está encima de hombres y mujeres o aparte de ellos.... no más modesto que inmodesto.
¡Desatornillad las cerraduras de las puertas!
¡Desatornillad las puertas mismas de sus jambas!
Quien degrada a otro me degrada a mí.... y lo que se hace o dice al final vuelve a mí,
Y lo que yo hago o digo yo también lo devuelvo.
A través de mí el aliento surgiendo y surgiendo.... a través de mí la corriente y el índice.
Pronuncio la contraseña primordial.... doy la señal de la democracia;
¡Por Dios! no aceptaré nada que todos no puedan tener su equivalente en los mismos términos.
A través de mí muchas voces mudas desde hace tiempo,
Voces de las interminables generaciones de esclavos,
Voces de prostitutas y de personas deformes,
Voces de enfermos y desesperados, y de ladrones y enanos,
Voces de ciclos de preparación y acreción,
Y de los hilos que conectan las estrellas—y de úteros, y de la materia paterna,
Y de los derechos de aquellos sobre los que los otros pisotean,
De lo trivial y lo plano y lo necio y lo despreciado,
De niebla en el aire y escarabajos rodando bolas de estiércol.
A través de mí voces prohibidas,
Voces de sexos y lujurias.... voces veladas, y yo quito el velo,
Voces indecentes por mí clarificadas y transfiguradas.
No presiono mi dedo sobre mi boca,
Soy tan delicado con las entrañas como con la cabeza y el corazón,
La copulación no es más vil para mí de lo que es la muerte.
Creo en la carne y los apetitos,
Ver oír y sentir son milagros, y cada parte y fragmento de mí es un milagro.
Divino soy por dentro y por fuera, y santifico todo lo que toco o de lo que soy tocado:
El olor de estas axilas es aroma más fino que la plegaria,
Esta cabeza es más que iglesias o biblias o credos.
Si adoro alguna cosa en particular será algo de la extensión de mi cuerpo;
Molde translúcido de mí serás tú,
Repisas y descansos sombreados, firme reja varonil, serás tú,
Todo lo que va al cultivo de mí serás tú,
Tú mi sangre rica, tu corriente lechosa pálidos ordeños de mi vida;
Pecho que presiona contra otros pechos serás tú,
Mi cerebro serán tus ocultas circunvoluciones,
Raíz de cálamo lavado, agachadiza tímida del estanque, nido de huevos duplicados custodiados, serás tú,
Heno mezclado y enmarañado de cabeza y barba y músculo serás tú,
Savia goteante de arce, fibra de trigo varonil, serás tú;
Sol tan generoso serás tú,
Vapores iluminando y sombreando mi rostro serás tú,
Vosotros arroyos sudorosos y rocíos seréis vosotros,
Vientos cuyos genitales de suave cosquilleo se frotan contra mí seréis vosotros,
Anchos campos musculares, ramas de roble vivo, holgazán amoroso en mis senderos sinuosos, serás tú,
Manos que he tomado, rostro que he besado, mortal que he tocado alguna vez, serás tú.
Me adoro a mí mismo.... hay tanto de mí, y todo tan delicioso,
Cada momento y lo que sea que suceda me estremece de alegría.
No puedo decir cómo se doblan mis tobillos.... ni de dónde viene la causa de mi deseo más tenue,
Ni la causa de la amistad que emito.... ni la causa de la amistad que recibo de vuelta.
Subir mi escalón es inexplicable.... me detengo a considerar si realmente es así,
Que coma y beba es espectáculo suficiente para los grandes autores y escuelas,
Una dondiego de día en mi ventana me satisface más que la metafísica de los libros.
¡Contemplar el amanecer!
La lucecita se apaga ante las sombras inmensas y diáfanas,
El aire sabe bien en mi paladar.
Impulsos del mundo en movimiento jugando inocentes, ascendiendo en silencio, brotando frescos,
Lanzándose oblicuos arriba y abajo.
Algo que no puedo ver empuja hacia arriba púas libidinosas,
Mares de jugo brillante inundan el cielo.
La tierra por el cielo sostenida con.... el cierre diario de su unión,
El desafío lanzado desde el este en ese momento sobre mi cabeza,
La burla desafiante, ¡A ver entonces si serás el amo!
Deslumbrante y tremendo qué rápido me mataría el amanecer,
Si no pudiera ahora y siempre enviar el amanecer fuera de mí.
También nosotros ascendemos deslumbrantes y tremendos como el sol,
Fundamos lo nuestro alma mía en la calma y el frescor del alba.
Mi voz va tras lo que mis ojos no pueden alcanzar,
Con el giro de mi lengua abarco mundos y volúmenes de mundos.
El habla es gemela de mi visión.... es incapaz de medirse a sí misma.
Me provoca para siempre,
Dice con sarcasmo, Walt, entiendes bastante.... ¿por qué no lo dejas salir entonces?
Vamos ya no me dejaré provocar.... concibes demasiado de la articulación.
¿No sabes cómo están plegados los brotes bajo tierra?
Esperando en la penumbra protegidos por la escarcha,
La tierra retrocede ante mis gritos proféticos,
Yo causas subyacentes para equilibrarlas al fin,
Mi conocimiento mis partes vivas.... llevando la cuenta del sentido de las cosas,
Felicidad.... quien me oiga que él o ella salga en su busca este día.
Mi mérito final te lo niego.... me niego a apartar de mí lo mejor que soy.
Abarca mundos pero nunca intentes abarcarme a mí,
Acallo tu charla más ruidosa con sólo mirarte.
Escribir y hablar no me prueban,
Llevo el pleno de la prueba y todo lo demás en mi cara,
Con el silencio de mis labios confundo al escéptico más extremo.
Creo que no haré nada durante mucho tiempo sino escuchar,
Y acumular lo que oigo en mí mismo.... y dejar que los sonidos contribuyan hacia mí.
Oigo las bravatas de los pájaros.... el bullicio del trigo creciendo.... el chismorreo de las llamas.... el chasquido de leños cocinando mis comidas.
Oigo el sonido de la voz humana.... un sonido que amo,
Oigo todos los sonidos afinados a sus usos.... sonidos de la ciudad y sonidos fuera de la ciudad.... sonidos del día y la noche;
Los jóvenes parlanchines para quienes los aprecian.... el recitado de los vendedores de pescado y de fruta.... la risa fuerte de los trabajadores en sus comidas,
El bajo furioso de la amistad dislocada.... los tonos débiles de los enfermos,
El juez con las manos apretadas al escritorio, sus labios temblorosos pronunciando una sentencia de muerte,
El heave'e'yo de los estibadores descargando barcos junto a los muelles.... el estribillo de los levantadores de anclas;
El repique de campanas de alarma.... el grito de fuego.... el zumbido de bombas que pasan veloces y carros de mangueras con campanillas premonitorias y luces de colores,
El silbato de vapor.... el rodar sólido del tren de vagones que se aproxima;
La marcha lenta tocada de noche al frente de la asociación,
Van a custodiar algún cadáver.... las puntas de las banderas están cubiertas con muselina negra.
Oigo el violonchelo o la queja del corazón del hombre,
Y oigo la corneta con llaves o bien el eco del ocaso.
Oigo el coro.... es una gran ópera.... ¡esto sí que es música!
Un tenor amplio y fresco como la creación me llena,
El flexo órbiCo de su boca me inunda y me llena por completo.
Oigo a la soprano entrenada.... me convulsiona como el clímax de mi abrazo amoroso;
La orquesta me hace girar más lejos de lo que vuela Urano,
Arranca ardores innombrables de mi pecho,
Me sacude hasta tragos del horror más profundo,
Me navega.... chapoteo con los pies descalzos.... son lamidos por las olas indolentes,
Estoy expuesto.... cortado por granizo amargo y envenenado,
Sumergido en morfina endulzada.... mi tráquea apretada en las vueltas de la muerte,
Liberado otra vez para sentir el enigma de los enigmas,
Y eso que llamamos Ser.
Estar en cualquier forma, ¿qué es eso?
Si nada yaciera más desarrollado la almeja y su concha callosa serían suficientes.
La mía no es una concha callosa,
Tengo conductores instantáneos por todo mi cuerpo pase o me detenga,
Capturan cada objeto y lo conducen inofensivamente a través de mí.
Sólo me muevo, presiono, siento con mis dedos, y soy feliz,
Tocar mi persona con la de alguien más es casi todo lo que puedo soportar.
¿Es esto entonces un toque?.... estremecerme hacia una nueva identidad,
Llamas y éter lanzándose en estampida por mis venas,
Punta traidora de mí mismo alcanzando y agolpándose para ayudarlos,
Mi carne y sangre disparando relámpagos, para golpear lo que apenas difiere de mí mismo,
Por todos lados provocadores lascivos endureciendo mis miembros,
Exprimiendo la ubre de mi corazón por su goteo retenido,
Comportándose licenciosos hacia mí, sin aceptar negativa,
Privándome de lo mejor de mí como con un propósito,
Desabotonando mi ropa y sosteniéndome por la cintura desnuda,
Engañando mi confusión con la calma de la luz del sol y los campos de pasto,
Deslizando inmodestamente los sentidos compañeros lejos,
Sobornaron para turnarse con el tacto, y andar y rozarme los bordes,
Sin consideración, sin miramiento por mi fuerza que se agota o por mi furia,
Trayendo al resto de la manada alrededor para gozarlos un rato,
Luego todos unidos de pie en un promontorio para hostigarme.
Los centinelas abandonan todas las otras partes de mí,
Me han dejado indefenso ante un saqueador rojo,
Todos acuden al promontorio a presenciar y ayudar contra mí.
Me entregan los traidores;
Hablo enloquecido.... he perdido el juicio.... yo y nadie más soy el mayor traidor,
Fui yo mismo primero al promontorio.... mis propias manos me llevaron allí.
¡Tacto villano! ¿qué haces?.... mi aliento se aprieta en la garganta;
¡Abre tus compuertas! eres demasiado para mí.
¡Tacto ciego amoroso forcejeante! ¡Tacto envainado encapuchado de dientes afilados!
¿Te hizo doler tanto abandonarme?
La partida rastreada por la llegada.... pago perpetuo del préstamo perpetuo,
Rica lluvia torrencial, y recompensa más rica después.
Los brotes toman y se acumulan.... junto al borde prolíficos y vitales,
Paisajes proyectados masculinos de tamaño completo y dorados.
Todas las verdades esperan en todas las cosas,
No apresuran su propio alumbramiento ni lo resisten,
No necesitan los fórceps obstétricos del cirujano,
Lo insignificante es tan grande para mí como cualquier otra cosa,
¿Qué hay menor o mayor que un tacto?
La lógica y los sermones nunca convencen,
La humedad de la noche penetra más hondo en mi alma.
Solo lo que se prueba a sí mismo ante cada hombre y mujer es así,
Solo lo que nadie niega es así.
Un minuto y una gota de mí asientan mi cerebro;
Creo que los terrones empapados se volverán amantes y lámparas,
Y un compendio de compendios es la carne de un hombre o una mujer,
Y una cumbre y flor de eso es el sentimiento que tienen el uno por el otro,
Y han de ramificarse sin límites de esa lección hasta que se vuelva omnificante,
Y hasta que cada uno nos deleite, y nosotros a ellos.
Creo que una hoja de hierba no es menos que la jornada de trabajo de las estrellas,
Y la hormiga es igualmente perfecta, y un grano de arena, y el huevo del chochín,
Y el sapo arbóreo es una obra maestra para lo más alto,
Y la zarzamora rastrera adornaría las salas del cielo,
Y la más estrecha bisagra de mi mano pone en ridículo toda maquinaria,
Y la vaca rumiando con la cabeza gacha supera cualquier estatua,
Y un ratón es milagro suficiente para pasmar a sextillones de infieles,
Y podría venir cada tarde de mi vida a mirar a la chica del granjero hirviendo su tetera de hierro y horneando galletas.
Descubro que incorporo gneis y carbón y musgo de hebras largas y frutas y granos y raíces comestibles,
Y estoy estucado de cuadrúpedos y pájaros por doquier,
Y he dejado atrás lo que está detrás de mí por buenas razones,
Y llamo de nuevo a cualquier cosa cuando lo deseo.
En vano la rapidez o la timidez,
En vano las rocas plutónicas envían su viejo calor contra mi avance,
En vano el mastodonte se retira bajo sus propios huesos pulverizados,
En vano los objetos se plantan a leguas y asumen formas múltiples,
En vano el océano asentándose en hondonadas y los grandes monstruos tumbados,
En vano el buitre se cobija con el cielo,
En vano la serpiente se desliza por las enredaderas y los troncos,
En vano el alce se adentra en los pasos interiores del bosque,
En vano el alca de pico navaja navega lejos al norte hacia Labrador,
Sigo rápido.... asciendo al nido en la fisura del acantilado.
Pienso que podría darme vuelta y vivir un tiempo con los animales.... son tan plácidos y autosuficientes,
Me detengo y los miro a veces medio día entero.
No sudan ni gimen por su condición,
No permanecen despiertos en la oscuridad y lloran por sus pecados,
No me enferman discutiendo su deber con Dios,
Ninguno está insatisfecho.... ninguno enloquecido con la manía de poseer cosas,
Ninguno se arrodilla ante otro ni ante los de su especie que vivieron hace miles de años,
Ninguno es respetable o industrioso en toda la tierra.
Así me muestran sus relaciones conmigo y yo las acepto;
Me traen señales de mí mismo.... las evidencian claramente en su posesión.
No sé dónde obtuvieron esas señales,
Yo debo haber pasado por allí incontables veces antes y las dejé caer con descuido,
Yo mismo avanzando entonces y ahora y siempre,
Reuniendo y mostrando más constantemente y con velocidad,
Infinito y omnígeno y semejante a estos entre ellos;
No demasiado exclusivo hacia los que alcanzan mis recordatorios,
Escogiendo aquí uno que será mi amigo,
Eligiendo ir con él en términos fraternales.
Una belleza gigantesca de semental, fresco y sensible a mis caricias,
Cabeza alta en la frente y ancha entre las orejas,
Miembros lustrosos y flexibles, cola barriendo el suelo,
Ojos bien separados y llenos de malicia chispeante.... orejas finamente cortadas y moviéndose con flexibilidad.
Sus ollares se dilatan.... mis talones lo ciñen.... sus miembros bien formados tiemblan de placer.... damos vueltas veloces y regresamos.
Solo te uso un momento y luego te cedo semental.... y no necesito tus pasos, y los dejo atrás al galope,
Y yo mismo de pie o sentado paso más rápido que tú.
¡Viento veloz! ¡Espacio! ¡Alma mía! Ahora sé que es cierto lo que presentí;
Lo que presentí cuando holgazaneaba sobre la hierba,
Lo que presentí mientras yacía solo en mi cama.... y otra vez cuando caminaba por la playa bajo las estrellas pálidas de la mañana.
Mis ataduras y mis lastres me abandonan.... viajo.... navego.... mis codos descansan en los brazos de mar,
Bordeo las sierras.... mis palmas cubren continentes,
Estoy en marcha con mi visión.
Junto a las casas cuadrangulares de la ciudad.... en cabañas de troncos, o acampando con leñadores,
Por los surcos del camino.... por el barranco seco y el lecho del arroyo,
Escardando mi huerto de cebollas, y hileras de zanahorias y chirivías.... cruzando sabanas.... avanzando por bosques,
Prospectando.... buscando oro.... descortezando los árboles de una tierra recién comprada,
Abrasado hasta los tobillos por la arena caliente.... arrastrando mi bote por el río poco profundo;
Donde la pantera camina de un lado a otro sobre una rama en lo alto.... donde el ciervo se vuelve furioso ante el cazador,
Donde la serpiente de cascabel asoleа su flácida longitud sobre una roca.... donde la nutria se alimenta de peces,
Donde el caimán con sus duras protuberancias duerme junto al pantano,
Donde el oso negro busca raíces o miel.... donde el castor palmea el barro con su cola de remo;
Sobre el azúcar en crecimiento.... sobre la planta de algodón.... sobre el arroz en su campo bajo y húmedo;
Sobre la granja de tejado puntiagudo con su espuma festoneada y sus brotes delgados saliendo de las canaletas;
Sobre el caqui occidental.... sobre el maíz de hojas largas y el lino de delicadas flores azules;
Sobre el trigo sarraceno blanco y marrón, un zumbador y un runruneador allí con los demás,
Sobre el verde oscuro del centeno mientras ondula y se matiza con la brisa;
Escalando montañas.... izándome con cautela.... agarrándome de ramas bajas y retorcidas,
Caminando el sendero gastado en la hierba y marcado a golpes entre las hojas de la maleza;
Donde la codorniz silba entre el bosque y el trigal,
Donde el murciélago vuela en la tarde de julio.... donde el gran escarabajo dorado cae atravesando la oscuridad;
Donde los mayales marcan el ritmo en el piso del granero,
Donde el arroyo brota de las raíces del viejo árbol y fluye hacia el prado,
Donde el ganado está de pie y espanta las moscas con el temblor estremecido de sus pieles,
Donde la gasa cuelga en la cocina, y los morillos a horcajadas sobre la losa del hogar, y las telarañas caen en festones desde las vigas;
Donde los martillos pilones golpean.... donde la prensa hace girar sus cilindros;
Dondequiera que el corazón humano late con terribles espasmos fuera de sus costillas;
Donde el globo en forma de pera flota en lo alto.... flotando en él yo mismo y mirando sereno hacia abajo;
Donde el bote salvavidas es arrastrado por el nudo corredizo.... donde el calor incuba huevos verde pálido en la arena hundida,
Donde la ballena hembra nada con sus crías y nunca las abandona,
Donde el barco de vapor arrastra hacia atrás su largo gallardete de humo,
Donde la aleta del tiburón de fondo corta como una astilla negra fuera del agua,
Donde el bergantín medio quemado cabalga sobre corrientes desconocidas,
Donde las conchas crecen en su cubierta viscosa, y los muertos se pudren abajo;
Donde la bandera de barras y estrellas es llevada a la cabeza de los regimientos;
Acercándome a Manhattan, remontando la isla alargada,
Bajo el Niágara, la catarata cayendo como un velo sobre mi rostro;
Sobre un umbral.... sobre el bloque para montar de madera dura afuera,
Sobre la pista de carreras, o disfrutando de picnics o bailes o un buen partido de béisbol,
En festivales de hombres con bromas ordinarias y licencia irónica y danzas de toros y bebida y risas,
En el molino de sidra, probando lo dulce de la pulpa marrón.... chupando el jugo con una pajita,
En las peladuras de manzanas, pidiendo besos por toda la fruta roja que encuentro,
En reuniones y fiestas en la playa y asambleas amistosas y descascarados de maíz y levantamientos de casas;
Donde el ruiseñor imita sus deliciosos gorgoteos, y cacarea y chilla y llora,
Donde el pajar se alza en el corral del granero, y los tallos secos están esparcidos, y la vaca cría espera en el cobertizo,
Donde el toro avanza a hacer su obra masculina, y el semental a la yegua, y el gallo pisa a la gallina,
Donde las novillas ramonean, y los gansos picotean su comida con tirones cortos;
Donde las sombras del ocaso se alargan sobre la pradera ilimitada y solitaria,
Donde las manadas de búfalos hacen una extensión reptante de millas cuadradas a lo lejos y cerca;
Donde el colibrí relumbra.... donde el cuello del cisne longevo se curva y serpentea;
Donde la gaviota reidora se desliza por la orilla chapoteante y ríe su risa casi humana;
Donde las colmenas se alinean sobre un banco gris en el jardín medio ocultas por las hierbas altas;
Donde las perdices de cuello anillado se posan en círculo en el suelo con sus cabezas hacia afuera;
Donde los coches fúnebres entran por las puertas arqueadas de un cementerio;
Donde los lobos invernales aúllan entre yermos de nieve y árboles llenos de carámbanos;
Donde la garza de corona amarilla viene al borde del pantano de noche y se alimenta de pequeños cangrejos;
Donde el chapoteo de nadadores y buceadores refresca el mediodía cálido;
Donde la esperanza trabaja su caramillo cromático sobre el nogal encima del pozo;
A través de parches de cidras y pepinos con hojas de alambre plateado,
A través del saladero o la arboleda de naranjos.... o bajo abetos cónicos;
A través del gimnasio.... a través del salón con cortinas.... a través de la oficina o el salón público;
Complacido con lo nativo y complacido con lo extranjero.... complacido con lo nuevo y lo viejo,
Complacido con las mujeres, la sencilla tanto como la hermosa,
Complacido con la cuáquera mientras se quita el gorro y habla melodiosamente,
Complacido con las tonadas primitivas del coro de la iglesia encalada,
Complacido con las palabras fervorosas del predicador metodista sudoroso, o cualquier predicador.... mirando seriamente el encuentro campestre;
Mirando las vitrinas de las tiendas en Broadway toda la mañana.... apretando la carne de mi nariz contra el grueso vidrio,
Vagando la misma tarde con mi rostro vuelto hacia las nubes;
Mis brazos derecho e izquierdo rodeando los costados de dos amigos y yo en el medio;
Volviendo a casa con el muchacho barbudo y de mejillas oscuras del monte.... cabalgando detrás de él al caer el día;
Lejos de los asentamientos estudiando la huella de patas de animales, o la huella del mocasín;
Junto al catre en el hospital alcanzando limonada a un paciente febril,
Junto al cadáver en el ataúd cuando todo está quieto, examinando con una vela;
Navegando a cada puerto para regatear y aventurar;
Apresurándome con la multitud moderna, tan ansioso y voluble como cualquiera,
Acalorado hacia uno que odio, listo en mi locura para acuchillarlo;
Solitario a medianoche en mi patio trasero, mis pensamientos idos de mí hace largo rato,
Caminando las viejas colinas de Judea con el hermoso dios gentil a mi lado;
Acelerando a través del espacio.... acelerando a través del cielo y las estrellas,
Acelerando entre los siete satélites y el anillo ancho y el diámetro de ochenta mil millas,
Acelerando con meteoros de cola.... lanzando bolas de fuego como los demás,
Cargando al niño creciente que lleva a su propia madre llena en su vientre;
Asaltando disfrutando planeando amando advirtiendo,
Retrocediendo y llenando, apareciendo y desapareciendo,
Transito día y noche tales caminos.
Visito los huertos de Dios y miro el producto esférico,
Y miro quintillones maduros, y miro quintillones verdes.
Vuelo el vuelo del alma fluida y devoradora,
Mi rumbo corre bajo el sondeo de las plomadas.
Me sirvo de lo material y lo inmaterial,
Ningún guardia puede cerrarme el paso, ninguna ley puede impedírmelo.
Anclo mi nave solo por un rato,
Mis mensajeros navegan continuamente lejos o me traen sus noticias de vuelta.
Voy cazando pieles polares y focas.... saltando abismos con un bastón de punta afilada.... aferrándome a cumbres de hielo quebradizo y azul.
Subo al tope del mástil.... tomo mi lugar tarde en la noche en la cofa.... navegamos por el mar ártico.... hay luz más que suficiente,
A través de la atmósfera clara me extiendo contemplando la belleza maravillosa,
Las masas enormes de hielo pasan junto a mí y yo junto a ellas.... el paisaje es nítido en todas direcciones,
Las montañas de cimas blancas se alzan a la distancia.... lanzo mis fantasías hacia ellas;
Nos acercamos a algún gran campo de batalla en el que pronto estaremos combatiendo,
Pasamos los puestos avanzados colosales de los campamentos.... pasamos con pies silenciosos y cautela;
O estamos entrando por los suburbios de alguna ciudad vasta y arruinada.... los bloques y la arquitectura caída más que todas las ciudades vivas del mundo.
Soy un compañero libre.... acampo junto a fogatas invasoras.
Echo al novio de la cama y me quedo yo mismo con la novia,
Y la ciño toda la noche a mis muslos y labios.
Mi voz es la voz de la esposa, el alarido junto a la baranda de la escalera,
Sacan el cuerpo de mi hombre goteando y ahogado.
Comprendo los corazones grandes de los héroes,
El coraje de los tiempos presentes y de todos los tiempos;
Cómo el capitán vio el naufragio abarrotado y sin timón del vapor, y la muerte persiguiéndolo arriba y abajo en la tormenta,
Cómo apretó los nudillos firme y no retrocedió ni una pulgada, y fue fiel de día y fiel de noche,
Y escribió con tiza en letras grandes sobre una tabla: Ánimo, no os abandonaremos;
Cómo salvó al fin a la compañía a la deriva,
Cómo lucían las mujeres flacas y sueltas en sus ropones cuando fueron subidas en botes desde el borde de sus tumbas preparadas,
Cómo los bebés silenciosos de cara vieja, y los enfermos alzados, y los hombres de labios apretados sin afeitar;
Todo esto lo trago y me sabe bien.... me gusta, y se vuelve mío,
Yo soy el hombre.... yo sufrí.... yo estuve ahí.
El desdén y la calma de los mártires,
La madre condenada por bruja y quemada con leña seca, y sus hijos mirando;
El esclavo perseguido que desfallece en la carrera y se apoya en la valla, jadeando y cubierto de sudor,
Las punzadas que pican como agujas sus piernas y cuello,
La perdigonada asesina y las balas,
Todo esto lo siento o lo soy.
Soy el esclavo perseguido.... me encojo ante la mordida de los perros,
El infierno y la desesperación están sobre mí.... disparan los tiradores y disparan una y otra vez,
Me agarro de los barrotes de la valla.... mi sangre gotea diluida con el sudor de mi piel,
Caigo sobre las hierbas y las piedras,
Los jinetes espolean sus caballos renuentes y se acercan,
Insultan mis oídos mareados.... me golpean violentamente sobre la cabeza con sus fustas.
Lasagonías son uno de mis cambios de vestimenta;
No le pregunto a la persona herida cómo se siente.... yo mismo me vuelvo la persona herida,
Mi herida se vuelve lívida sobre mí mientras me apoyo en un bastón y observo.
Soy el bombero aplastado con el esternón roto.... los muros que caen me enterraron en sus escombros,
Calor y humo aspiré.... oí los gritos de alarma de mis camaradas,
Oí el clic distante de sus picos y palas;
Han retirado las vigas.... me sacan afuera con ternura.
Yazgo en el aire nocturno con mi camisa roja.... el silencio que lo impregna todo es por mi causa,
Sin dolor después de todo yazgo, exhausto pero no tan infeliz,
Blancos y hermosos son los rostros alrededor de mí.... las cabezas descubiertas de sus cascos de bombero,
La multitud arrodillada se desvanece con la luz de las antorchas.
Lo distante y lo muerto resucitan,
Se muestran como el cuadrante o se mueven como las manecillas de mí.... y yo mismo soy el reloj.
Soy un viejo artillero, y cuento del bombardeo de algún fuerte.... y estoy ahí otra vez.
De nuevo la diana de los tambores.... de nuevo los cañones atacantes y los morteros y obuses,
De nuevo los atacados envían sus cañones en respuesta.
Tomo parte.... veo y oigo el conjunto,
Los gritos y maldiciones y el rugido.... los aplausos por los disparos bien apuntados,
La ambulancia pasando lentamente y arrastrando su goteo rojo,
Trabajadores buscando daños y haciendo reparaciones indispensables,
La caída de granadas a través del techo desgarrado.... la explosión en forma de abanico,
El silbido de miembros cabezas piedra madera y hierro alto en el aire.
De nuevo gorgotea la boca de mi general moribundo.... agita furiosamente con su mano,
Jadea a través del coágulo.... No me hagas caso.... atiende.... las trincheras.
No cuento la caída del Álamo.... ninguno escapó para contar la caída del Álamo,
Los ciento cincuenta están mudos aún en el Álamo.
Oye ahora la historia de un amanecer negro como el azabache,
Oye del asesinato a sangre fría de cuatrocientos doce hombres jóvenes.
Retirándose habían formado un cuadrado hueco con su equipaje como parapeto,
Novecientas vidas del enemigo circundante nueve veces su número fue el precio que cobraron por adelantado,
Su coronel estaba herido y sus municiones agotadas,
Negociaron una capitulación honorable, recibieron escrito y sello, entregaron sus armas, y marcharon de vuelta como prisioneros de guerra.
Eran la gloria de la estirpe de los rangers,
Incomparables con un caballo, un rifle, una canción, una cena o un cortejo,
Corpulentos, turbulentos, valientes, hermosos, generosos, orgullosos y afectuosos,
Barbudos, curtidos por el sol, vestidos con el traje libre de los cazadores,
Ninguno mayor de treinta años.
El segundo domingo por la mañana los sacaron en grupos y los masacraron.... era un hermoso comienzo de verano,
El trabajo comenzó cerca de las cinco y terminó a las ocho.
Ninguno obedeció la orden de arrodillarse,
Algunos hicieron una embestida enloquecida e inútil.... otros permanecieron rígidos y erguidos,
Unos pocos cayeron de inmediato, disparados en la sien o el corazón.... vivos y muertos yacían juntos,
Los mutilados y destrozados escarbaban en la tierra.... los recién llegados los vieron ahí;
Algunos medio muertos intentaron arrastrarse,
Estos fueron rematados con bayonetas o golpeados con las culatas de los mosquetes;
Un muchacho de apenas diecisiete años aferró a su asesino hasta que otros dos vinieron a liberarlo,
Los tres quedaron desgarrados y cubiertos con la sangre del chico.
A las once comenzó la quema de los cuerpos;
Y esa es la historia del asesinato de los cuatrocientos doce jóvenes,
Y ese fue un amanecer negro como el azabache.
¿Leíste en los libros del mar sobre el combate de fragatas a la antigua?
¿Supiste quién venció a la luz de la luna y las estrellas?
Nuestro enemigo no era un cobarde en su barco, te lo digo,
Él tenía el coraje inglés, y no hay otro más duro ni más auténtico, nunca lo hubo ni lo habrá;
A lo largo del atardecer que oscurecía vino, rasgándonos horriblemente.
Nos cerramos con él.... las vergas se enredaron.... los cañones se tocaron,
Mi capitán lo amarró firme con sus propias manos.
Habíamos recibido unos disparos de dieciocho libras bajo el agua,
En nuestra cubierta de cañones inferior dos piezas grandes estallaron al primer disparo, matando a todos alrededor y volando lo de arriba.
Diez de la noche, y la luna llena brillando y las filtraciones ganando terreno, y cinco pies de agua reportados,
El maestro de armas liberando a los prisioneros confinados en la bodega de popa para darles una oportunidad.
El tránsito hacia y desde el polvorín quedó entonces detenido por los centinelas,
Vieron tantos rostros extraños que no sabían en quién confiar.
Nuestra fragata estaba en llamas.... el otro preguntó si pedíamos cuartel, si habíamos arriado los colores y terminado la batalla.
Me reí satisfecho cuando oí la voz de mi pequeño capitán,
No hemos arriado, gritó con calma, Apenas hemos comenzado nuestra parte de la batalla.
Solo tres cañones estaban en uso,
Uno era dirigido por el capitán mismo contra el palo mayor enemigo,
Dos bien servidos con metralla silenciaron su mosquetería y despejaron sus cubiertas.
Solo las cofas secundaban el fuego de esta pequeña batería, especialmente la cofa mayor,
Todas resistieron valientemente durante toda la acción.
Ni un momento de pausa,
Las filtraciones ganaban rápido a las bombas.... el fuego avanzaba hacia el polvorín,
Una de las bombas fue destruida.... se pensaba generalmente que nos hundíamos.
Sereno permanecía el pequeño capitán,
No estaba apurado.... su voz no era ni alta ni baja,
Sus ojos nos daban más luz que nuestras linternas de combate.
Cerca de las doce de la noche, allí bajo los rayos de la luna se nos rindieron.
Extendida y quieta yacía la medianoche,
Dos grandes cascos inmóviles sobre el pecho de la oscuridad,
Nuestro navío acribillado y hundiéndose lentamente.... preparativos para pasar al que habíamos conquistado,
El capitán en el alcázar dando fríamente sus órdenes a través de un semblante blanco como una sábana,
Cerca el cadáver del niño que servía en la cabina,
El rostro muerto de un viejo lobo de mar con largo cabello blanco y bigotes cuidadosamente rizados,
Las llamas a pesar de todo lo que se pudiera hacer parpadeando arriba y abajo,
Las voces roncas de los dos o tres oficiales todavía aptos para el servicio,
Pilas informes de cuerpos y cuerpos por sí mismos.... pegotes de carne sobre los mástiles y vergas,
El corte del cordaje y el balanceo del aparejo.... el leve choque del vaivén de las olas,
Cañones negros e impasibles, y desperdicios de cartuchos de pólvora, y el olor penetrante,
Delicadas bocanadas de brisa marina.... olores de hierba húmeda y campos junto a la orilla... mensajes de muerte dados a cargo de los sobrevivientes,
El siseo del bisturí del cirujano y los dientes rechinantes de su sierra,
El jadeo, el gorgoteo, el chapoteo de la sangre que cae.... el grito breve y salvaje, el gemido largo y apagado que se desvanece,
Estos así.... estos irrecuperables.
¡Oh Cristo! ¡Mi arrebato me domina!
Lo que dijo el rebelde ajustándose alegremente la garganta al nudo de la soga,
Lo que siente el salvaje junto al tronco, sus cuencas vacías, su boca escupiendo alaridos y desafío,
Lo que aquieta al viajero que llega a la cripta en Mount Vernon,
Lo que ensombrece al muchacho de Brooklyn cuando mira las orillas del Wallabout y recuerda los barcos prisión,
Lo que quemó las encías del casaca roja en Saratoga cuando rindió sus brigadas,
Estos se vuelven míos y yo en cada uno, y son apenas poco,
Me vuelvo tanto más como quiera.
Me vuelvo cualquier presencia o verdad de humanidad aquí,
Y me veo a mí mismo en prisión con la forma de otro hombre,
Y siento el dolor sordo e incesante.
Por mí los guardias de convictos cargan sus carabinas y vigilan,
Soy yo quien sale por la mañana y es encerrado por la noche.
No camina un amotinado esposado a la cárcel sin que yo esté esposado a él y camine a su lado,
Soy menos el alegre de allí, y más el silencioso con sudor en los labios temblorosos.
No es llevado un muchacho por hurto sin que yo también suba y sea juzgado y sentenciado.
No agoniza un enfermo de cólera en el último suspiro sin que yo también agonice en el último suspiro,
Mi rostro es color ceniza, mis tendones se retuercen.... la gente se retira lejos de mí.
Los que piden se encarnan en mí, y yo me encarnó en ellos,
Extiendo mi sombrero y me siento avergonzado y mendigo.
Me levanto extático a través de todo, y barro con la verdadera gravitación,
El girar y girar es elemental dentro de mí.
De algún modo he sido aturdido. ¡Atrás!
Dadme un poco de tiempo más allá de mi cabeza golpeada y mis sopores y sueños y bostezos,
Me descubro al borde del error habitual.
¡Que pudiera olvidar a los burladores y los insultos!
¡Que pudiera olvidar las lágrimas que escurren y los golpes de las porras y los martillos!
¡Que pudiera mirar con mirada separada mi propia crucifixión y coronación sangrienta!
Recuerdo... reanudo la fracción demorada,
La tumba de roca multiplica lo que le ha sido confiado... o a cualquier tumba,
Los cadáveres se alzan... las heridas sanan... las ligaduras ruedan lejos.
Salgo en tropa repuesto de poder supremo, uno de una procesión interminable y promedio,
Caminamos los caminos de Ohio y Massachusetts y Virginia y Wisconsin y Nueva York y Nueva Orleans y Texas y Montreal y San Francisco y Charleston y Savannah y México,
Tierra adentro y por la costa marina y las líneas fronterizas... y pasamos las líneas fronterizas.
Nuestras rápidas ordenanzas van de camino por toda la tierra,
Las flores que llevamos en nuestros sombreros son el crecimiento de dos mil años.
Alumnos, os saludo,
Veo la llegada de vuestras bandas innumerables... veo que os comprendéis a vosotros mismos y a mí,
Y sabéis que quienes tienen ojos son divinos, y los ciegos y cojos son igualmente divinos,
Y que mis pasos se arrastran detrás de los vuestros pero van delante de ellos,
Y sois conscientes de cómo estoy con vosotros no más de lo que estoy con todos.
El salvaje amistoso y fluido... ¿Quién es?
¿Está esperando la civilización o ya la pasó y la domina?
¿Es algún sureño del sudoeste criado a la intemperie? ¿Es canadiense?
¿Es de la región del Mississippi? ¿o de Iowa, Oregón o California? ¿o de las montañas? ¿o de la vida de la pradera o de la vida del monte? ¿o del mar?
Dondequiera que va hombres y mujeres lo aceptan y lo desean,
Desean que él los quiera y los toque y les hable y se quede con ellos.
Conducta sin ley como copos de nieve... palabras simples como hierba... cabeza sin peinar y risa e ingenuidad;
Pies de paso lento y los rasgos comunes, y los modos comunes y las emanaciones,
Descienden en nuevas formas de las puntas de sus dedos,
Son llevados con el olor de su cuerpo o aliento... vuelan de la mirada de sus ojos.
Ostentación de la luz del sol no necesito tu calor... échate a un lado,
Sólo iluminas superficies... yo fuerzo las superficies y también las profundidades.
¡Tierra! pareces buscar algo en mis manos,
Di viejo moño de jefe, ¿qué quieres?
¡Hombre o mujer! podría decir cómo me gustas, pero no puedo,
Y podría decir qué hay en mí y qué hay en ti, pero no puedo,
Y podría decir los anhelos que tengo... el pulso de mis noches y días.
Mira, no doy conferencias ni una pequeña caridad,
Lo que doy lo doy de mí mismo.
Tú de ahí, impotente, flojo de rodillas, abre tus fauces envueltas en trapos hasta que sople arena dentro de ti,
Extiende tus palmas y levanta las solapas de tus bolsillos,
No voy a ser negado... compelo... tengo provisiones en abundancia y de sobra,
Y cualquier cosa que tengo la otorgo.
No pregunto quién eres... eso no me importa,
No puedes hacer nada ni ser nada excepto lo que yo te envolveré.
Hacia un esclavo de los campos de algodón o un vaciador de letrinas me inclino... en su mejilla derecha pongo el beso de familia,
Y en mi alma juro que nunca lo negaré.
En mujeres aptas para la concepción comienzo bebés más grandes y ágiles,
Este día estoy lanzando la sustancia de repúblicas mucho más arrogantes.
Hacia cualquiera que esté muriendo... allá corro veloz y giro el pomo de la puerta,
Vuelvo las sábanas hacia el pie de la cama,
Que el médico y el sacerdote se vayan a casa.
Agarro al hombre que desciende... lo levanto con voluntad irresistible.
Oh desesperado, aquí está mi cuello,
¡Por Dios! ¡no te hundirás! Cuelga todo tu peso sobre mí.
Te dilato con aliento tremendo... te mantengo a flote;
Cada cuarto de la casa lo lleno con una fuerza armada... amantes míos, burladores de tumbas:
¡Dormid! Yo y ellos montamos guardia toda la noche;
Ni duda, ni muerte se atreverán a poner un dedo sobre ti,
Te he abrazado, y de aquí en adelante te poseo para mí,
Y cuando te levantes por la mañana encontrarás que lo que te digo es cierto.
Soy el que trae ayuda para los enfermos mientras jadean sobre sus espaldas,
Y para hombres fuertes y erguidos traigo ayuda aún más necesaria.
Oí lo que se dijo del universo,
Lo oí y oí de varios miles de años;
Está medianamente bien hasta donde llega... pero ¿es eso todo?
Magnificando y aplicando vengo yo,
Superando en la puja desde el inicio a los viejos buhoneros cautelosos,
Lo más que ofrecen por la humanidad y la eternidad menos que un chorro de mi propia humedad seminal,
Tomando yo mismo las dimensiones exactas de Jehová y guardándolas,
Litografiando a Kronos y Zeus su hijo, y Hércules su nieto;
Comprando bocetos de Osiris e Isis y Belo y Brahma y Adonai,
Colocando en mi carpeta a Manitú suelto, y Alá sobre una hoja, y el crucifijo grabado,
Con Odín, y el Mexitli de rostro horrible, y todos los ídolos e imágenes,
Tomándolos honestamente a todos por lo que valen, y ni un centavo más,
Admitiendo que estuvieron vivos e hicieron el trabajo de su época,
Admitiendo que cargaron ácaros como para pájaros implumes que ahora tienen que alzarse y volar y cantar por sí mismos,
Aceptando los toscos bocetos divinos para completarlos mejor en mí mismo.... otorgándolos libremente a cada hombre y mujer que veo,
Descubriendo tanto o más en un carpintero construyendo una casa,
Poniendo mayores reclamos para él allí con sus mangas enrolladas, empuñando el mazo y el cincel;
Sin objetar revelaciones especiales.... considerando un rizo de humo o un pelo en el dorso de mi mano tan curioso como cualquier revelación;
Esos que se aferran a bombas de incendio y cuerdas de escaleras más para mí que los dioses de las antiguas guerras,
Atendiendo sus voces repicando a través del estruendo de la destrucción,
Sus miembros fornidos pasando a salvo sobre vigas carbonizadas.... sus frentes blancas enteras e ilesas saliendo de las llamas;
Por la esposa del mecánico con su bebé en el pezón intercediendo por cada persona nacida;
Tres guadañas en la cosecha silbando en fila desde tres ángeles robustos con camisas abombadas en la cintura;
El mozo de cuadra de dientes mellados y pelo rojo redimiendo pecados pasados y futuros,
Vendiendo todo lo que posee y viajando a pie para pagar abogados para su hermano y sentarse junto a él mientras es juzgado por falsificación:
Lo que fue esparcido en el más amplio esparcimiento la vara cuadrada alrededor de mí, y sin llenar la vara cuadrada entonces;
El toro y el insecto nunca adorados lo suficiente,
Estiércol y suciedad más admirables de lo que se soñó,
Lo sobrenatural sin importancia.... yo mismo esperando mi momento para ser uno de los supremos,
El día preparándose para mí cuando haré tanto bien como el mejor, y seré tan prodigioso,
Suponiendo que cuando lo sea no me hará mucha gracia recibir elogios del púlpito o la imprenta;
¡Por los bultos de mi vida! ¡convirtiéndome ya en un creador!
¡Poniéndome aquí y ahora en el vientre emboscado de las sombras!
.... Una llamada en medio de la multitud,
Mi propia voz, rotunda arrolladora y final.
Vengan mis hijos,
Vengan mis muchachos y muchachas, y mis mujeres y mi hogar y mis íntimos,
Ahora el intérprete lanza su nervio.... ha pasado su preludio en las cañas del interior.
¡Acordes escritos fácilmente con dedos sueltos! Siento el zumbido de su clímax y cierre.
Mi cabeza gira sobre mi cuello,
Música rueda, pero no del órgano.... hay gente alrededor de mí, pero no son mi hogar.
Siempre el suelo duro y no hundido,
Siempre los que comen y beben.... siempre el sol que sube y baja.... siempre el aire y las mareas incesantes,
Siempre yo mismo y mis vecinos, refrescantes y malvados y reales,
Siempre la vieja pregunta inexplicable.... siempre ese pulgar espinoso — ese aliento de picazones y sedes,
¡Siempre el grito burlón del que fastidia! ¡huu! ¡huu! hasta que encontremos dónde se esconde el astuto y lo saquemos;
Siempre el amor.... siempre el líquido sollozante de la vida,
Siempre la venda bajo la barbilla.... siempre los caballetes de la muerte.
Aquí y allá con monedas sobre los ojos caminando,
Para alimentar la codicia del vientre los cerebros sirviendo liberalmente con cuchara,
Comprando o tomando o vendiendo boletos, pero al festín nunca una vez yendo;
Muchos sudando y arando y trillando, y luego la paja como pago recibiendo,
Unos pocos poseyendo ociosamente, y ellos el trigo continuamente reclamando.
Esta es la ciudad.... y yo soy uno de los ciudadanos;
Lo que interesa al resto me interesa.... política, iglesias, periódicos, escuelas,
Sociedades benéficas, mejoras, bancos, aranceles, vapores, fábricas, mercados,
Acciones y tiendas y bienes raíces y bienes personales.
Los que chapotean y parlotean aquí con cuellos y fracs.... sé quiénes son.... y que no son gusanos ni pulgas,
Reconozco los duplicados de mí mismo bajo todos los disfraces de labios raídos y piernas de palo.
El más débil y superficial es inmortal conmigo,
Lo que hago y digo lo mismo espera por ellos,
Cada pensamiento que forcejea en mí el mismo forcejea en ellos.
Conozco perfectamente bien mi propio egoísmo,
Y conozco mis palabras omnívoras, y no puedo decir menos,
Y te traería quienquiera que seas al ras conmigo.
Mis palabras son palabras de un cuestionamiento, y para indicar la realidad;
Este libro impreso y encuadernado.... ¿pero el impresor y el muchacho de la imprenta?
El contrato y acuerdo de matrimonio.... ¿pero el cuerpo y la mente del novio? ¿también los de la novia?
El panorama del mar.... ¿pero el mar mismo?
Las fotografías bien tomadas.... ¿pero tu esposa o amigo cerca y sólido en tus brazos?
La flota de navíos de línea y todas las mejoras modernas.... ¿pero la pericia y el valor del almirante?
Los platos y la comida y los muebles.... ¿pero el anfitrión y la anfitriona, y la mirada desde sus ojos?
El cielo allá arriba.... ¿pero aquí o al lado o del otro lado de la calle?
Los santos y sabios en la historia.... ¿pero tú mismo?
Sermones y credos y teología.... ¿pero el cerebro humano, y lo que se llama razón, y lo que se llama amor, y lo que se llama vida?
No los desprecio a ustedes sacerdotes;
Mi fe es la mayor de las fes y la menor de las fes,
Abarcando todo culto antiguo y moderno, y todo entre lo antiguo y lo moderno,
Creyendo que volveré otra vez sobre la tierra después de cinco mil años,
Esperando respuestas de los oráculos.... honrando a los dioses.... saludando al sol,
Haciendo un fetiche de la primera roca o tocón.... ceremonias con palos en el círculo de obis,
Ayudando al lama o brahmán mientras recorta las lámparas de los ídolos,
Bailando todavía por las calles en una procesión fálica.... arrebatado y austero en los bosques, un gimnosofista,
Bebiendo hidromiel del cráneo-copa.... admirador de los shasta y vedas.... atendiendo al corán,
Caminando los teocallis, salpicado de sangre de la piedra y el cuchillo — golpeando el tambor de piel de serpiente;
Aceptando los evangelios, aceptando al que fue crucificado, sabiendo con certeza que es divino,
Arrodillándome ante la misa — levantándome ante la oración del puritano — sentado pacientemente en un banco,
Despotricando y echando espuma en mi crisis demente — esperando como muerto hasta que mi espíritu me despierte;
Mirando hacia el pavimento y la tierra, y fuera del pavimento y la tierra,
Perteneciendo a los que recorren el circuito de los circuitos.
Uno de esa pandilla centrípeta y centrífuga,
Me vuelvo y hablo como un hombre dejando encargos antes de un viaje.
Dudosos descorazonados, torpes y excluidos,
Frívolos hoscos melancólicos rabiosos afectados desalentados ateos,
Os conozco a todos, y conozco los interrogatorios no expresados,
Por experiencia los conozco.
¡Cómo chapotean las aletas!
¡Cómo se retuercen rápidas como el rayo, con espasmos y chorros de sangre!
Estad en paz aletas sangrientas de los que dudan y de los hoscos melancólicos,
Ocupo mi lugar entre vosotros tanto como entre cualquier otro;
El pasado es el empuje de ti y de mí y de todos precisamente igual,
Y la noche es para ti y para mí y para todos,
Y lo que aún no ha sido probado y vendrá después es para ti y para mí y para todos.
No sé qué es lo no probado y lo que vendrá después,
Pero sé que es seguro y está vivo y es suficiente.
Cada uno que pasa es considerado, y cada uno que se detiene es considerado, y ni uno solo puede fallar.
No puede fallar al joven que murió y fue enterrado,
Ni a la joven que murió y fue puesta a su lado,
Ni al niño pequeño que se asomó a la puerta y luego retrocedió y nunca más fue visto,
Ni al viejo que ha vivido sin propósito, y lo siente con amargura peor que la hiel,
Ni a aquel en el asilo tuberculizado por el ron y el mal desorden,
Ni a los incontables masacrados y destrozados.... ni al koboo brutal, llamado la basura de la humanidad,
Ni a los sacos que meramente flotan con bocas abiertas para que la comida se deslice adentro,
Ni a nada en la tierra, o abajo en las tumbas más antiguas de la tierra,
Ni a nada en las miríadas de esferas, ni a uno de las miríadas de miríadas que las habitan,
Ni al presente, ni a la más leve brizna que se conoce.
Es hora de explicarme.... pongámonos de pie.
Lo que se conoce lo arranco.... lanzo a todos los hombres y mujeres conmigo hacia lo desconocido.
El reloj indica el momento.... ¿pero qué indica la eternidad?
La eternidad yace en reservorios sin fondo.... sus cubos ascienden por siempre jamás,
Vierten y vierten y se exhalan.
Hemos agotado hasta ahora trillones de inviernos y veranos;
Hay trillones por delante, y trillones más allá de ellos.
Los nacimientos nos han traído riqueza y variedad,
Y otros nacimientos nos traerán riqueza y variedad.
No llamo a uno mayor y a otro menor,
Lo que llena su período y lugar es igual a cualquier otro.
¿Fue la humanidad asesina o celosa contigo hermano mío o hermana mía?
Lo siento por ti.... no son asesinos ni celosos conmigo;
Todo ha sido gentil conmigo...... no llevo cuentas con lamentaciones;
¿Qué tengo yo que ver con lamentaciones?
Soy la cima de las cosas cumplidas, y soy quien encierra las cosas por venir.
Mis pies golpean el ápice de los ápices de las escaleras,
En cada escalón racimos de eras, y racimos mayores entre los escalones,
Todo abajo debidamente recorrido—y aún así subo y subo.
Ascenso tras ascenso se inclinan los fantasmas detrás de mí,
Lejos abajo veo la enorme primera Nada, el vapor de las narices de la muerte,
Sé que estuve incluso allí.... esperé invisible y siempre,
Y dormí mientras Dios me llevaba a través de la niebla letárgica,
Y tomé mi tiempo.... y no recibí daño del carbono fétido.
Largo tiempo fui abrazado cerca.... largo y largo.
Inmensos han sido los preparativos para mí,
Fieles y amistosos los brazos que me han ayudado.
Ciclos transportaron mi cuna, sembrando y remando como alegres barqueros;
Para darme espacio las estrellas se hicieron a un lado en sus propios anillos,
Enviaron influencias para cuidar lo que había de sostenerme.
Antes de que yo naciera de mi madre las generaciones me guiaron,
Mi embrión nunca estuvo aletargado.... nada pudo cubrirlo;
Para él la nebulosa se cohesionó en un orbe.... los largos estratos lentos se apilaron para que descansara sobre ellos.... vastos vegetales le dieron sustento,
Monstruosos saurios lo transportaron en sus bocas y lo depositaron con cuidado.
Todas las fuerzas han sido empleadas constantemente para completarme y deleitarme,
Ahora me pongo de pie en este sitio con mi alma.
¡Envergadura de juventud! ¡Elasticidad siempre impulsada! ¡Virilidad equilibrada y florida y plena!
¡Mis amantes me sofocan!
Apretujándose en mis labios, y espesos en los poros de mi piel,
Empujándome por calles y salones públicos.... viniendo desnudos a mí de noche,
Gritando de día Ahoy desde las rocas del río.... balanceándose y gorjeando sobre mi cabeza,
Llamando mi nombre desde arriates de flores o enredaderas o maleza enmarañada,
O mientras nado en la bañera.... o bebo del grifo de la esquina.... o cae el telón en la ópera.... o vislumbro el rostro de una mujer en el vagón del tren;
Posándose en cada momento de mi vida,
Besando mi cuerpo con besos suaves y balsámicos,
Pasando silenciosamente puñados de sus corazones y dándomelos para que sean míos.
¡Vejez elevándose magníficamente! ¡Gracia inefable de los días moribundos!
Cada condición promulga no solo a sí misma.... promulga lo que crece después y de ella misma,
Y el oscuro silencio promulga tanto como cualquier otra.
Abro mi escotilla de noche y veo los sistemas esparcidos a lo lejos,
Y todo lo que veo, multiplicado tan alto como puedo calcular, apenas roza el borde de los sistemas más lejanos.
Más y más anchos se exparcen, expandiéndose y siempre expandiéndose,
Hacia fuera y hacia fuera y por siempre hacia fuera.
Mi sol tiene su sol, y en torno a él gira obediente,
Se une con sus compañeros en un grupo de circuito superior,
Y conjuntos más grandes siguen, haciendo motas de los más grandes dentro de ellos.
No hay detención, y nunca puede haber detención;
Si tú y yo y los mundos y todo debajo o sobre sus superficies, y toda la vida palpable, fuéramos en este momento reducidos de nuevo a una flotación pálida, no serviría de nada a la larga,
Seguramente volveríamos a surgir donde ahora estamos,
Y tan seguramente iríamos mucho más lejos, y luego más lejos y más lejos.
Unos cuantos cuatrillones de eras, unos cuantos octillones de leguas cúbicas, no arriesgan el lapso, ni lo impacientan,
Son apenas partes.... cualquier cosa es apenas una parte.
Mira todo lo lejos que quieras.... hay espacio sin límite fuera de eso,
Cuenta todo lo que quieras.... hay tiempo sin límite alrededor de eso.
Nuestra cita está debidamente fijada.... Dios estará allí y esperará hasta que lleguemos.
Sé que tengo lo mejor del tiempo y el espacio — y que nunca fui medido, y nunca seré medido.
Camino en un viaje perpetuo,
Mis señales son un abrigo impermeable y buenos zapatos y un bastón cortado de los bosques;
Ningún amigo mío se acomoda en mi silla,
No tengo silla, ni iglesia ni filosofía;
No llevo a ningún hombre a una mesa de comedor o biblioteca o bolsa,
Pero a cada hombre y cada mujer de vosotros os llevo a un montículo,
Mi mano izquierda te engancha por la cintura,
Mi mano derecha señala paisajes de continentes, y un llano camino público.
Ni yo, ni ningún otro puede recorrer ese camino por ti,
Debes recorrerlo tú mismo.
No está lejos.... está al alcance,
Quizá has estado en él desde que naciste, y no lo sabías,
Quizá está por todas partes sobre el agua y sobre la tierra.
Carga tus cosas al hombro, y yo las mías, y apurémonos;
Ciudades maravillosas y naciones libres encontraremos mientras vamos.
Si te cansas, dame ambas cargas, y apoya el canto de tu mano en mi cadera,
Y a su debido tiempo me devolverás el mismo servicio;
Porque después de partir nunca descansamos de nuevo.
Este día antes del alba ascendí una colina y miré el cielo atestado,
Y le dije a mi espíritu, Cuando seamos los envolventes de esas órbitas y del placer y conocimiento de todo en ellas, ¿estaremos llenos y satisfechos entonces?
Y mi espíritu dijo No, nivelamos ese ascenso para pasar y continuar más allá.
Tú también me haces preguntas, y te escucho;
Respondo que no puedo responder.... debes averiguarlo por ti mismo.
Siéntate un rato, caminante,
Aquí hay bizcochos para comer y aquí hay leche para beber,
Pero en cuanto duermas y te renueves con ropas dulces ciertamente te besaré con mi beso de despedida y abriré la puerta para tu salida de aquí.
Bastante tiempo has soñado sueños despreciables,
Ahora lavo la legaña de tus ojos,
Debes acostumbrarte al deslumbramiento de la luz y de cada momento de tu vida
Largo tiempo has vadeado tímidamente, sosteniendo una tabla junto a la orilla,
Ahora quiero que seas un nadador audaz,
Que te lances en medio del mar, y vuelvas a emerger y me saludes con la cabeza y grites, y te sacudas el pelo riendo.
Soy el maestro de atletas,
El que por mí extiende un pecho más ancho que el mío prueba la anchura del mío,
Quien más honra mi estilo es quien aprende bajo él a destruir al maestro.
El chico que amo, el mismo se vuelve hombre no por poder derivado sino por derecho propio,
Malvado, antes que virtuoso por conformidad o miedo,
Aficionado a su novia, saboreando bien su filete,
El amor no correspondido o un desaire cortándolo peor que una herida corta,
De primera para cabalgar, para pelear, para dar en el blanco, para navegar un bote, para cantar una canción o tocar el banjo,
Prefiriendo cicatrices y rostros picados de viruela antes que todos los afeitados y los que se resguardan del sol.
Enseño a alejarse de mí, pero ¿quién puede alejarse de mí?
Te sigo seas quien seas desde esta hora presente;
Mis palabras te pican en los oídos hasta que las comprendes.
No digo estas cosas por un dólar, o para llenar el tiempo mientras espero un barco;
Eres tú hablando tanto como yo.... actúo como la lengua tuya,
Estaba atada en tu boca.... en la mía empieza a soltarse.
Juro que nunca mencionaré amor o muerte dentro de una casa,
Y juro que nunca me traduciré a mí mismo en absoluto, solo para él o ella que se queda privadamente conmigo al aire libre.
Si quieres comprenderme ve a las alturas o a la orilla del agua,
El mosquito más cercano es una explicación y una gota o el movimiento de las olas una clave,
El mazo el remo y el serrucho secundan mis palabras.
Ningún cuarto con postigos o escuela puede comulgar conmigo,
Pero los rudos y los niños pequeños mejor que ellos.
El joven mecánico está más cerca de mí.... me conoce bastante bien,
El leñador que toma su hacha y jarra consigo me llevará consigo todo el día,
El muchacho de granja arando en el campo se siente bien al sonido de mi voz,
En las embarcaciones que navegan mis palabras deben navegar.... voy con pescadores y marineros, y los amo,
Mi cara se frota con la cara del cazador cuando se tiende solo en su manta,
El conductor pensando en mí no le importa la sacudida de su carro,
La madre joven y la madre vieja me comprenderán,
La muchacha y la esposa descansan la aguja un momento y olvidan dónde están,
Ellas y todos retomarían lo que les he contado.
He dicho que el alma no es más que el cuerpo,
Y he dicho que el cuerpo no es más que el alma,
Y nada, ni Dios, es más grande para uno que uno mismo,
Y quien camina un metro sin compasión camina a su propio funeral, vestido con su mortaja,
Y yo o tú sin un centavo en el bolsillo podemos comprar lo mejor de la tierra,
Y mirar con un ojo o mostrar un frijol en su vaina confunde el saber de todos los tiempos,
Y no hay oficio ni empleo donde el joven que lo sigue no pueda volverse un héroe,
Y no hay objeto tan blando que no sirva de eje al universo con ruedas,
Y cualquier hombre o mujer se plantará sereno y desdeñoso ante un millón de universos.
Y llamo a la humanidad, No seáis curiosos acerca de Dios,
Pues yo que soy curioso acerca de cada uno no soy curioso acerca de Dios,
Ningún conjunto de palabras puede decir cuán en paz estoy con Dios y con la muerte.
Oigo y contemplo a Dios en cada objeto, pero no entiendo a Dios en lo más mínimo,
Ni entiendo quién puede haber más maravilloso que yo mismo.
¿Por qué habría de desear ver a Dios mejor que este día?
Veo algo de Dios cada hora de las veinticuatro, y cada momento entonces,
En los rostros de hombres y mujeres veo a Dios, y en mi propio rostro en el espejo;
Encuentro cartas de Dios tiradas en la calle, y cada una está firmada con el nombre de Dios,
Y las dejo donde están, pues sé que otras llegarán puntualmente por siempre jamás.
Y en cuanto a ti muerte, y a ti abrazo amargo de la mortalidad... es inútil tratar de alarmarme.
A su trabajo sin titubear viene el partero,
Veo la mano experta presionando recibiendo sosteniendo,
Me reclino junto a los umbrales de las puertas exquisitas y flexibles... y noto la salida, y noto el alivio y la huida.
Y en cuanto a ti cadáver creo que eres buen abono, pero eso no me ofende,
Huelo las rosas blancas fragantes y en crecimiento,
Alcanzo los labios de hojas... alcanzo los pechos pulidos de los melones.
Y en cuanto a ti vida, calculo que eres lo que dejan muchas muertes,
Sin duda yo mismo he muerto diez mil veces antes.
Os oigo susurrar allá oh estrellas del cielo,
Oh soles... oh hierba de las tumbas... oh perpetuas transferencias y ascensos... si vosotros no decís nada ¿cómo puedo yo decir algo?
Del charco turbio que yace en el bosque otoñal,
De la luna que desciende las pendientes del crepúsculo susurrante,
Lanzad, destellos del día y del anochecer... lanzad sobre los tallos negros que se pudren en el fango,
Lanzad al gemido farfullante de las ramas secas.
Asciendo desde la luna... asciendo desde la noche,
Y percibo del brillo fantasmal los rayos del sol reflejados,
Y desemboco en lo firme y central desde la descendencia grande o pequeña.
Hay algo en mí... no sé qué es... pero sé que está en mí.
Retorcido y sudoroso... calmado y fresco entonces se vuelve mi cuerpo;
Duermo... duermo largamente.
No lo sé... no tiene nombre... es una palabra no dicha,
No está en ningún diccionario ni enunciado ni símbolo.
Algo se balancea sobre más que la tierra sobre la que yo me balanceo,
Para ello la creación es el amigo cuyo abrazo me despierta.
Quizás podría contar más... ¡Contornos! Suplico por mis hermanos y hermanas.
¿Veis oh mis hermanos y hermanas?
No es caos ni muerte... es forma y unión y plan... es vida eterna... es felicidad.
El pasado y el presente se marchitan... los he llenado y los he vaciado,
Y procedo a llenar mi próximo pliegue del futuro.
¡Oyente allá arriba! Aquí tú... ¿qué tienes que confiarme?
Mira mi cara mientras aspiro el sesgo de la tarde,
Habla honestamente, pues nadie más te oye, y yo me quedo solo un minuto más.
¿Me contradigo?
Muy bien entonces... me contradigo;
Soy grande... contengo multitudes.
Me concentro hacia los que están cerca... espero en el umbral.
¿Quién ha terminado su trabajo del día y pronto acabará con su cena?
¿Quién desea caminar conmigo?
¿Hablarás antes de que me vaya? ¿Resultarás ya demasiado tarde?
El halcón moteado pasa en picada y me acusa... se queja de mi parloteo y mi holgazanería.
Yo tampoco estoy ni un poco domesticado... yo también soy intraducible,
Lanzo mi grito bárbaro sobre los tejados del mundo.
La última ráfaga del día se detiene por mí,
Arroja mi semejanza tras el resto y tan verdadera como cualquiera sobre las tierras salvajes en sombra,
Me atrae hacia el vapor y la penumbra.
Me marcho como aire... sacudo mis blancas guedejas al sol que huye,
Derramo mi carne en remolinos y la dejo ir en harapos de encaje.
Me lego a la tierra para crecer de la hierba que amo,
Si me quieres otra vez búscame bajo las suelas de tus botas.
Difícilmente sabrás quién soy o qué quiero decir,
Pero de todos modos seré buena salud para ti,
Y filtraré y daré fibra a tu sangre.
Si al principio no logras alcanzarme no te desanimes,
Si no me encuentras en un lugar búscame en otro,
Me detengo en alguna parte esperándote
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