La novela rusa: por dónde empezar y en qué orden
Todo empieza con un jugador que quiere tres cartas y termina con un hacha talando un jardín. En medio caben ochenta años y la mitad de la literatura moderna.
«Toda la literatura rusa salió del capote de Gógol», dice la frase que se le atribuye a Dostoievski. Es exagerada y es cierta: en menos de un siglo, y casi sin tradición previa, seis escritores inventaron la manera de contar por dentro a una persona, y desde entonces todo el mundo escribe con esa herramienta.
Este ciclo reúne las nueve obras con las que se entra: dos relatos que fundan el género —Pushkin y Gógol—, dos novelas cortas de aprendizaje —Turguénev y el Dostoievski joven—, las dos que llevan la conciencia hasta el fondo —«Memorias del subsuelo» y «Crimen y castigo»—, la muerte contada por Tolstói y el final de todo aquel mundo en la última obra de Chéjov. Todas están aquí completas, traducidas directamente del ruso al español de hoy.
Ninguna pide conocimientos previos y solo una pasa de las doscientas páginas. La fama de difícil viene de «Guerra y paz» y de «Los hermanos Karamázov»; esto es la puerta.
Esta página es el orden de lectura. Si lo que quieres es ver la estantería entera y elegir por tu cuenta, está en Novela rusa.
La dama de picasAleksandr Pushkin45 min de lecturaVer la obra →2
El capoteNikolái Gógol1 h 03 min de lecturaVer la obra →3
La narizNikolái Gógol47 min de lecturaVer la obra →4
Primer amorIván Turguénev1 h 52 min de lecturaVer la obra →5
Noches blancasFiódor Dostoievski1 h 33 min de lecturaVer la obra →6
Memorias del subsueloFiódor Dostoievski3 h 22 min de lecturaVer la obra →7
Crimen y castigoFiódor Dostoievski16 h 37 min de lecturaVer la obra →8
La muerte de Iván IlichLev Tolstói1 h 47 min de lecturaVer la obra →9
El jardín de los cerezosAntón Chéjov1 h 21 min de lecturaVer la obra →El orden que recomendamos
- 1. La dama de picasPrimero: el origen. Pushkin (1834) inventa la prosa rusa moderna en cuarenta páginas. Un jugador quiere el secreto de tres cartas y no le importa a quién tenga que asustar para conseguirlo.45 min
- 2. El capoteSegundo: el don nadie. Gógol (1842) pone en el centro a un copista al que nadie mira, y con él entra en la literatura toda la gente que hasta entonces era decorado.1 h 03 min
- 3. La narizTercero: el disparate. Del mismo Gógol y del mismo San Petersburgo, pero contado como una comedia administrativa: a un funcionario se le escapa la nariz y le sale con mejor rango que él.47 min
- 4. Primer amorCuarto: el amor. Turguénev (1860) es el más europeo y el más claro de todos: un chico de dieciséis años, la vecina de veintiuno y el verano en que se le acabó la infancia.1 h 52 min
- 5. Noches blancasQuinto: el soñador. El Dostoievski de veintisiete años, antes de Siberia. Cuatro noches de conversación con una desconocida bajo un cielo que no llega a oscurecer.1 h 33 min
- 6. Memorias del subsueloSexto: la bisagra. El mismo autor veinte años después, ya con Siberia detrás. Un funcionario retirado demuestra, contra toda la ciencia de su siglo, que el hombre hará lo que le perjudique solo por demostrar que puede.3 h 22 min
- 7. Crimen y castigoSéptimo: la novela grande. Un estudiante mata a una prestamista para averiguar si es de los que pueden permitírselo, y descubre que sí puede matar y no puede vivir con ello.16 h 37 min
- 8. La muerte de Iván IlichOctavo: la muerte. Tolstói mira lo mismo desde el otro lado: no el crimen sino la vida correcta, y la pregunta de si eso fue vivir. Cien páginas y ninguna salida.1 h 47 min
- 9. El jardín de los cerezosAl final: el telón. Chéjov, en 1904, ve marcharse a esa gente. La finca se vende, el jardín se tala y nadie ha hecho nada por evitarlo. Trece años después no queda nada de aquel país.1 h 21 min
Los dos que hay que leer juntos: Tolstói y Dostoievski
Nunca se conocieron, y son la pareja más útil de la literatura. Tolstói mira desde fuera, con una precisión de entomólogo: sabe qué hace cada personaje con las manos, qué piensa mientras habla y por qué miente. Dostoievski se mete dentro de una cabeza y no sale en trescientas páginas.
Leídos seguidos —«La muerte de Iván Ilich» y «Crimen y castigo»— se explican mutuamente: el uno cuenta a un hombre correcto que descubre al final que no ha vivido; el otro, a un hombre que hace algo irreparable y descubre que tiene que vivir igual.
Por qué San Petersburgo sale en casi todas
Cinco de estas nueve obras transcurren en la misma ciudad, y no es casualidad. San Petersburgo era una capital construida de golpe sobre un pantano por orden de un zar, llena de ministerios y de funcionarios ordenados en catorce grados que decidían cómo debía tratarse a cada persona.
Es el escenario perfecto para lo que interesa a estos autores: gente pequeña dentro de una maquinaria enorme. El barbero de «La nariz», el copista de «El capote», el estudiante de «Crimen y castigo» y el soñador de «Noches blancas» andan por las mismas calles.
La fama de difícil, y de dónde viene
Viene de tres cosas: del tamaño de «Guerra y paz», de los nombres —cada personaje ruso tiene nombre, patronímico, apellido y dos o tres diminutivos— y de las traducciones antiguas, escritas en un español que ya no se habla.
Aquí las tres están resueltas: ocho de las nueve obras se leen en menos de cuatro horas, los nombres se mantienen constantes a lo largo de cada libro y la traducción es nueva y directa del ruso.
Una frase de cada una
no estoy en condiciones de sacrificar lo necesario con la esperanza de adquirir lo superfluo
En el departamento… pero mejor no decir en qué departamento.
El asesor colegiado Kovaliov saltó de la cama, se sacudió: ¡no hay nariz!…
«Toma lo que puedas, pero no te dejes atrapar; pertenecerte a ti mismo, ahí está todo el secreto de la vida»
Fue una noche maravillosa, una de esas noches que solo pueden existir cuando somos jóvenes, querido lector.
Soy un hombre enfermo… Soy un hombre malvado. Soy un hombre desagradable.
¿Soy una criatura temblorosa o tengo derecho…?
La historia pasada de la vida de Iván Ilich fue de lo más simple y ordinaria, y de lo más terrible.
Toda Rusia es nuestro jardín.
Preguntas frecuentes
¿En qué orden conviene leerlas?
En el que está aquí, que es el cronológico salvo por las dos de Dostoievski, colocadas juntas para que se vea el salto: «La dama de picas» (1834), «El capote» (1842), «La nariz» (1836), «Primer amor» (1860), «Noches blancas» (1848), «Memorias del subsuelo» (1864), «Crimen y castigo» (1866), «La muerte de Iván Ilich» (1886) y «El jardín de los cerezos» (1904).
¿Cuál es la más fácil para empezar?
«La dama de picas» o «Noches blancas»: las dos se leen en menos de una hora y no piden nada. Si prefieres reírte, «La nariz».
¿Hace falta saber historia de Rusia?
Para ninguna de las cortas. Ayuda saber dos cosas: que hasta 1861 hubo siervos, es decir campesinos que pertenecían al dueño de la tierra, y que los funcionarios estaban ordenados en catorce grados que marcaban el trato. Con eso basta.
¿Y los nombres rusos?
Cada persona tiene nombre de pila, patronímico —el nombre del padre con una terminación— y apellido, más diminutivos cariñosos. Rodión Románovich Raskólnikov es Ródia para su madre. En estas ediciones cada personaje se llama siempre igual, y con dos capítulos ya no hace falta pensar en ello.
¿Faltan obras importantes?
Faltan las grandes de más de mil páginas —«Guerra y paz», «Ana Karénina», «Los hermanos Karamázov», «El idiota»— y «Padres e hijos» de Turguénev. Este ciclo es la puerta de entrada, no el catálogo completo.
¿Están completas y gratis?
Sí, las nueve, íntegras y traducidas directamente del ruso para Clasicalia, sin registro y sin descargas.
