Fábula 18El oso y los dos viajeros
Dos hombres viajaban juntos cuando un oso se encontró de pronto con ellos en el camino. Uno de ellos trepó rápidamente a un árbol y se escondió entre las ramas. El otro, viendo que iba a ser atacado, se tiró al suelo completamente extendido, y cuando el oso se acercó y lo tocó con el hocico y lo olió por todas partes, contuvo la respiración y fingió estar muerto lo mejor que pudo. El oso pronto lo dejó, pues se dice que no toca un cadáver. Cuando se hubo marchado del todo, el otro viajero bajó del árbol y preguntó en broma a su amigo qué le había susurrado el oso al oído. «Me dio este consejo», respondió su compañero. «Nunca viajes con un amigo que te abandona ante la proximidad del peligro». La desgracia pone a prueba la sinceridad de los amigos.
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