Capítulo 27La maestría sin huella
El buen caminante no deja huellas. El buen orador no comete errores. El buen calculador no usa instrumentos. La puerta bien cerrada no necesita cerrojo y no puede abrirse. El nudo bien atado no usa cuerda y no puede desatarse.
Así, el sabio siempre es bueno salvando a las personas, por eso no abandona a nadie. Siempre es bueno salvando a las cosas, por eso no abandona nada. Esto se llama heredar la iluminación.
Por eso el hombre bueno es maestro del que no es bueno. El hombre que no es bueno es recurso del bueno. No honrar al maestro, no valorar el recurso: por muy sabio que seas, estarás en gran confusión. Esto se llama el misterio sutil.
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