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El misántropo, de Molière
Guía de lectura

El misántropo: claves para leerla y comentarla

Molière · 1 h 22 min de lectura · texto completo y gratis

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Un hombre decide no volver a mentir por cortesía. La obra tarda cinco actos en demostrar que tiene razón y que es imposible vivir así.

De qué trata

En el salón de Celimena se reúne todos los días media corte a hablar mal de la otra media. Alceste, enamorado de ella y enemigo de todo eso, exige que elija: o él o el mundo. Entre medias hay un soneto criticado, un pleito perdido, unas cartas que aparecen y una escena final en la que todos descubren lo que Celimena escribía de ellos.

Estructura

Acto I — El sonetoAlceste explica a Filinto por qué no soporta la cortesía. Llega Oronte con un soneto y pide opinión sincera; Alceste se la da y se gana un enemigo. Queda claro que además está enamorado de la persona que menos encaja con sus principios.
Acto II — Los retratosEn casa de Celimena, con los marquesitos delante, ella va despellejando uno a uno a los conocidos que no están. Alceste estalla contra los que la ríen. Llega un guardia: hay que responder por lo del soneto.
Acto III — ArsínoeLos marquesitos comparan las pruebas de que Celimena los prefiere. Arsínoe visita a Celimena para advertirla, en nombre de la virtud, de lo que se dice de ella; se despellejan mutuamente con una educación perfecta. Después Arsínoe se lleva a Alceste prometiéndole una prueba.
Acto IV — La cartaAlceste, con una carta de Celimena a otro en la mano, entra a pedir explicaciones y sale convencido de que no pasa nada: es el momento en que la obra se ríe de él sin piedad. Dubois llega con la noticia del pleito perdido.
Acto V — La marchaSe leen en público las cartas de Celimena a cada uno de sus pretendientes. Todos la abandonan. Alceste le ofrece perdonarla si se va con él al desierto; ella se niega a enterrarse a los veinte años. Él se marcha solo y Filinto y Elianta salen detrás a buscarle.

Temas para el comentario

Sinceridad contra convivencia

Es el debate del primer acto y no se cierra nunca. Alceste dice que saludar con afecto a quien no se aprecia es una estafa; Filinto, que sin esa estafa no hay vida en común. Molière deja a los dos con sus razones.

La maledicencia como espectáculo

La escena de los retratos es una fiesta de crueldad en la que todos participan encantados. Alceste es el único que se niega, y por eso resulta aguafiestas. La obra enseña lo agradable que es exactamente lo que denuncia.

Amar lo que se desprecia

Alceste ama a Celimena precisamente por lo que es, y su tragedia menor es que lo sabe. Cuando al final le pide que se retire del mundo con él, le está pidiendo que deje de ser ella.

Una comedia sin final feliz

No hay boda para el protagonista, no hay reconciliación y no hay lección. Es la única obra de Molière que termina con alguien saliendo por la puerta a no volver.

El pleito

Alceste tiene un juicio y se niega a mover un dedo para ganarlo, porque hacerlo sería entrar en el juego. Lo pierde. La obra registra el coste real de sus principios sin decir si valen la pena.

Molière contra sí mismo

Interpretaba a Alceste con su mujer haciendo de Celimena, y su matrimonio iba mal. Escribió el papel de un marido celoso ridiculizado y lo representó él. Es lo más incómodo y lo más valiente que hizo.

Personajes

Lengua y estilo

Alejandrinos pareados, como Tartufo, pero con un uso distinto: aquí el verso sirve para el discurso largo y razonado, no para el chiste rápido. Alceste habla en párrafos; Celimena en frases de esgrima.

Cada personaje tiene su música: los marquesitos hablan de sí mismos, Arsínoe con vocabulario de virtud, Filinto con la calma del que ya ha discutido esto muchas veces. La escena de los retratos es un ejercicio de estilo dentro de la obra.

Sobre esta edición: el original va en verso y esta traducción va en prosa, como el resto del teatro extranjero en verso de esta colección. Las dos excepciones son el soneto de Oronte y la vieja canción que Alceste le opone, que van en verso porque son poemas dentro de la obra y su comparación es el argumento de la escena.

Contexto

Se estrenó el 4 de junio de 1666, en un momento difícil para Molière: «Tartufo» seguía prohibida, «Don Juan» retirada, y él enfermo. Escribió la obra más personal que tenía dentro y el público la recibió con respeto y poca risa.

El mundo que retrata es el de los salones de la corte de Luis XIV, donde la reputación se hacía y se deshacía con una frase y donde nadie decía a la cara lo que decía por detrás. Alceste no es un ermitaño: es un hombre de ese mundo que se niega a jugar.

En 1758, Rousseau atacó la obra en su «Carta a d'Alembert»: sostenía que Molière había puesto en ridículo al hombre honrado para hacer reír a los corruptos. La discusión no se ha cerrado.

Lo esencial, en cinco puntos

Preguntas frecuentes

¿Es realmente una comedia?

Molière la llamó comedia y tiene escenas muy divertidas, pero no tiene final feliz ni castigo para nadie. Se la suele llamar «comedia seria» o «alta comedia», y es el precedente de casi todo el teatro moderno que se ríe sin consolar.

¿Qué criticaba Rousseau?

Que Molière hubiera hecho ridículo al único personaje honrado de la obra, para complacer a un público que era justamente el retratado. Es una lectura discutible y sigue viva.

¿Alceste es un misántropo de verdad?

No odia a los hombres: espera demasiado de ellos. Su título completo en francés es «El misántropo o el atrabiliario enamorado», y ese «enamorado» es la clave: sigue en el salón porque ella está allí.

¿Por qué está en prosa y no en verso?

Porque es lo que hace esta colección con el teatro extranjero en verso. Se han conservado en verso el soneto de Oronte y la canción que Alceste le opone, porque la escena consiste precisamente en compararlos.

¿Cuánto se tarda en leerla?

Hora y media. Cinco actos y ninguno largo.

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