El avaro: claves para leerla y comentarla
Molière · 1 h 40 min de lectura · texto completo y gratis
Leer la obra gratis →Un hombre que tiene diez mil escudos enterrados en el jardín y a sus hijos sin comer. Cuando le roban el cofre, se detiene a sí mismo por ladrón.
De qué trata
En casa de Harpagón nadie puede casarse con quien quiere porque todo depende del dinero, y el dinero es él. Ha decidido las tres bodas de la familia sin consultar a nadie y se ha reservado la mejor: la muchacha joven a la que ama su hijo. Los dos hijos conspiran cada uno por su lado, los criados aprovechan, y un cofre enterrado en el jardín acaba resolviéndolo todo.
Estructura
| Acto I — Las tres bodas | Valerio y Elisa se juran fidelidad; Cleanto confiesa a su hermana que ama a Mariana. Harpagón reúne a sus hijos y anuncia su plan: Elisa con el señor Anselmo —«sin dote»—, Cleanto con una viuda y él con Mariana. Ninguno de los tres puede decir lo que piensa. |
| Acto II — El usurero | Cleanto busca un préstamo a través de un intermediario y descubre que el prestamista, con sus condiciones leoninas, es su propio padre. Frosina prepara la boda de Harpagón convenciéndolo de que Mariana adora a los viejos. |
| Acto III — La cena | Harpagón organiza una cena para Mariana con el menor gasto posible y discute con Maese Santiago sobre cuánta comida hace falta. Mariana llega y descubre con horror quién es su pretendiente. Cleanto le regala, delante de su padre, la sortija de este. |
| Acto IV — El robo | Padre e hijo se declaran rivales por Mariana y Harpagón deshereda a Cleanto. La Flecha se lleva el cofre del jardín. Harpagón sale gritando «¡al ladrón!», se agarra el propio brazo y pregunta al público si lo esconden. |
| Acto V — El reconocimiento | Llega el comisario. Maese Santiago acusa a Valerio por venganza, Valerio confiesa otra cosa —su compromiso con Elisa— y se arma el equívoco. Entonces Anselmo resulta ser el padre perdido de Valerio y de Mariana. Todos se casan; Harpagón solo quiere su cofre. |
Temas para el comentario
El dinero en lugar de todo
Harpagón no disfruta de su fortuna: la vigila. No come, no viste, no gasta, y al final de la obra, con sus dos hijos casados y una familia recuperada delante, lo único que pide es volver a ver su cofre. La comedia no lo condena: lo enseña, y basta.
La familia como negocio
Las tres bodas del acto primero se deciden por dinero y sin preguntar a nadie. Molière está retratando una práctica real de su siglo, y por eso el público se reía incómodo.
Los criados ven claro
La Flecha, Maese Santiago y Frosina saben perfectamente cómo es Harpagón y lo dicen. En Molière la lucidez está siempre abajo, y el que la expresa suele acabar apaleado.
El monólogo del cofre
Es la cumbre de la obra y de la comedia francesa. Harpagón pierde la cabeza, se detiene a sí mismo, se interroga, se condena a la horca y termina saliéndose de la ficción para acusar a los espectadores. En dos minutos pasa de la risa al desasosiego.
Comer para vivir
La discusión del acto tercero sobre cuánta comida poner en la cena es un debate moral disfrazado de logística. «Hay que comer para vivir y no vivir para comer», dice Valerio adulando, y Harpagón lo apunta como si le hubieran dado la razón.
El final que se ríe de los finales
Naufragios, hijos perdidos, reconocimientos de última hora: Molière amontona a propósito todos los recursos del desenlace feliz. Que todo se arregle de golpe y por casualidad es parte de la broma.
Personajes
- Harpagónel avaroViudo, sesenta años y una fortuna que no piensa tocar. Registra las manos de los criados, sospecha de su propia familia y ha enterrado diez mil escudos en el jardín porque no se fía ni del cofre de casa. Molière lo interpretó él mismo. Su avaricia no es un rasgo: es lo único que tiene.
- Cleantoel hijoEnamorado de Mariana y arruinado por las deudas, porque su padre no le da nada. Cuando busca un préstamo a un interés escandaloso, descubre que el usurero es Harpagón. Es la escena en que padre e hijo se reconocen y ninguno de los dos se avergüenza.
- Elisala hijaPrometida en secreto a Valerio, que la salvó de morir ahogada. Su padre ha decidido casarla con el señor Anselmo, cincuentón, sin consultarle nada y porque la toma sin dote.
- Valerioel pretendienteSe ha hecho contratar de mayordomo en casa de Harpagón para estar cerca de Elisa, y sobrevive dándole la razón en todo. Es quien inventa el argumento de la dote, y quien pronuncia la frase sobre comer para vivir y no vivir para comer.
- Marianala jovenPobre, cuida de su madre enferma y no tiene ninguna salida. Ama a Cleanto y va a ser casada con su padre. No es un objeto pasivo: sabe exactamente en qué situación está y lo dice.
- La Flechael criado de CleantoDescarado, rápido y harto de que le registren los bolsillos. Es él quien encuentra el cofre enterrado y se lo lleva, y con eso pone en marcha el desenlace.
- Maese Santiagoel cocinero y cocheroHace los dos oficios porque Harpagón no quiere pagar dos sueldos, y cambia de casaca según cuál le toque. Es el único que le dice a su amo lo que se dice de él en el barrio, y por eso le apalean.
- Frosinala intriganteVive de arreglar bodas y de sacarle dinero a quien puede. Convence a Harpagón de que a Mariana le gustan los viejos y de que, bien mirado, no gastar es una forma de ingresar. Con él no cobra: es el único al que no consigue sacarle nada.
- Anselmoel desenlaceEl señor mayor destinado a Elisa. En el último acto resulta ser un noble napolitano que perdió a su mujer y a sus dos hijos en un naufragio hace dieciséis años. Los dos hijos están en escena.
Lengua y estilo
Cinco actos en prosa, y ahí estuvo el escándalo: en 1668 una comedia de cinco actos se escribía en verso, y el estreno fue un fracaso —nueve funciones— porque el público creyó que le habían servido algo menor.
Es teatro escrito por un actor para actores. Las réplicas son cortas, los chistes son de ritmo y hay estribillos que solo funcionan por repetición: el «sin dote» del acto primero, el «mi cofre» del cuarto. Molière sabía exactamente cuánto silencio dejar.
Sobre esta edición: traducción nueva del francés de 1668 al español de hoy. Los nombres van en su forma española tradicional —Harpagón, Cleanto, Elisa, Valerio, Maese Santiago, La Flecha—, el dinero sigue en escudos y pistolas, y el usted y el tuteo respetan quién le habla a quién: los criados tratan de usted a los amos y los amos tutean a los criados.
Contexto
Molière tenía cuarenta y seis años y estaba en lo más alto: acababa de pasar por la prohibición de «Tartufo» y por la retirada de «Don Juan», y escribía protegido por Luis XIV y atacado por todos los demás.
La obra parte de la Aulularia de Plauto, la comedia latina del avaro y la olla de oro, y le añade lo que Plauto no tenía: una familia entera atrapada. Copiar de los antiguos era lo normal; lo que se juzgaba era qué hacías con ello.
Cinco años después, el 17 de febrero de 1673, Molière moría a las pocas horas de representar «El enfermo imaginario». Por ser cómico se le negó al principio el entierro en sagrado.
Lo esencial, en cinco puntos
- Cinco actos en prosa: se lee en unas dos horas.
- Si solo lees una escena, el monólogo del cofre robado, al final del acto cuarto.
- Cuenta los «sin dote» del acto primero: el chiste está en el número.
- Fíjate en la escena del préstamo: padre e hijo descubren lo que son y ninguno se avergüenza.
- El final absurdo es deliberado. No es un fallo de Molière: es una burla del final feliz.
Preguntas frecuentes
¿Por qué fracasó al estrenarse?
Porque estaba en prosa. La comedia de cinco actos se escribía en verso y el público de 1668 lo tomó como una rebaja. Solo aguantó nueve funciones. Hoy es de las obras de Molière que más se representan en el mundo.
¿Es una copia de Plauto?
Parte de la Aulularia, sí, y Molière no lo ocultaba. Pero de Plauto toma la olla de oro y el terror del avaro; la familia atrapada, las tres bodas y el retrato social son suyos.
¿Qué es el monólogo del cofre?
La escena final del acto cuarto: le han robado el dinero y Harpagón sale al escenario fuera de sí, se agarra a sí mismo del brazo creyendo que ha cogido al ladrón, se interroga, se condena y acaba dirigiéndose al público para preguntar si lo esconden entre ellos. Es antológica.
¿Cuántos actos tiene y cuánto se tarda?
Cinco actos, unas dos horas de lectura. Ninguno es largo y el diálogo va muy rápido.
¿Por dónde seguir con Molière?
Por «Tartufo» y «El misántropo», sus otras dos obras mayores, o por «El burgués gentilhombre» si prefieres algo más ligero. En Clasicalia, de momento, está «El avaro».
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