Elogio de la locura: claves para leerla y comentarla
Erasmo de Rotterdam · 2 h 55 min de lectura · texto completo y gratis
Erasmo lo escribió en una semana, de camino a Inglaterra y alojado en casa de Tomás Moro, para divertirse. Acabó siendo el libro más leído de Europa y uno de los que más ayudó a resquebrajar la autoridad de la Iglesia que él nunca quiso abandonar.
De qué trata
La Locura sube a un púlpito y pronuncia su propio elogio. Empieza demostrando que sin ella no habría vida: el nacimiento, el matrimonio, la amistad y la vida en sociedad dependen del autoengaño, de la ilusión y de no ver del todo a los demás como son. Nadie soportaría casarse, tener hijos o convivir con nadie si fuera enteramente lúcido. Hasta aquí el tono es festivo. Después la Locura pasa revista a los oficios: gramáticos, poetas, juristas, filósofos, científicos, y el tono se agria. La segunda mitad es una sátira feroz de la Iglesia: monjes que compiten en suciedad, teólogos que discuten si Dios podría haber encarnado en una calabaza, obispos convertidos en príncipes, papas que hacen la guerra, indulgencias vendidas, devoción supersticiosa a las reliquias. Y termina, inesperadamente, en serio: la mayor locura es la del cristiano verdadero, que renuncia a todo lo que el mundo aprecia, y esa locura es la única sabiduría.
Estructura
| El elogio festivo | La Locura se presenta, enumera su parentela y demuestra que sin autoengaño no habría matrimonio, amistad ni sociedad posible. |
| Las edades y los oficios | Los jóvenes, los viejos, los cortesanos, los cazadores, los jugadores, los supersticiosos: la galería de tipos humanos. |
| Los sabios | Gramáticos, poetas, retóricos, juristas, filósofos y teólogos, tratados con una ironía cada vez menos amable. |
| La sátira eclesiástica | Monjes, predicadores, obispos, cardenales y papas. Es la parte que le costó la condena y la que lo hizo célebre. |
| La locura cristiana | El giro final: el éxtasis religioso, la renuncia evangélica y la afirmación de que la fe verdadera parece locura a los ojos del mundo. |
Temas para el comentario
La ilusión necesaria
La tesis inicial y la más moderna: la vida en común exige no ver del todo la verdad sobre uno mismo ni sobre los demás.
La crítica de la erudición vacía
Erasmo, el mayor erudito de su tiempo, se burla sin piedad de los que confunden saber con acumular citas y distinciones.
La religión sin caridad
Su blanco no es la fe sino su corrupción: el culto mecánico, la superstición de reliquias e indulgencias, la teología convertida en juego verbal.
La ironía como método
Nada se afirma directamente: habla la Locura, y por tanto lo que dice es «locura». Ese escudo retórico le permitió decirlo todo.
La filosofía de Cristo
El fondo positivo de Erasmo: un cristianismo evangélico, interior y sencillo, frente a la maquinaria eclesiástica.
El humanismo
La confianza en las letras, en las fuentes originales y en la educación como vía de reforma, sin ruptura ni violencia.
Lengua y estilo
Es una declamación irónica, género retórico clásico: un discurso de elogio en boca de quien menos autoridad tiene para pronunciarlo. La forma es la broma.
El tono cambia por completo a lo largo del texto: empieza jugando, sigue satirizando y termina en un registro devoto y grave que desconcierta a muchos lectores.
El título latino, Moriae encomium, es un juego con el apellido de Tomás Moro, en cuya casa lo escribió y a quien está dedicado.
Contexto
Escrito en 1509 y publicado en 1511. Erasmo dijo haberlo compuesto en una semana, durante una convalecencia en casa de Tomás Moro, para entretenerse. Fue un éxito europeo inmediato, con decenas de ediciones en vida del autor.
Seis años después Lutero clavó sus tesis. Los contemporáneos dijeron que «Erasmo puso el huevo y Lutero lo empolló»; Erasmo lo negó siempre y acabó enfrentándose por escrito al reformador, defendiendo el libre albedrío contra él.
Fue incluido en el Índice de libros prohibidos. Erasmo murió en 1536 sin haber roto con Roma y sin haber sido aceptado del todo por ninguno de los dos bandos.
Lo esencial, en cinco puntos
- Habla la Locura en primera persona: todo el libro es una ironía sostenida y ese recurso es lo que le permite decirlo todo.
- La primera mitad es festiva y la segunda, una sátira dura de la jerarquía eclesiástica.
- El final cambia de tono y defiende en serio la «locura» del cristiano evangélico.
- El título juega con el apellido de Tomás Moro, en cuya casa lo escribió y a quien lo dedica.
- Se le atribuyó haber preparado el terreno a la Reforma, cosa que Erasmo negó siempre.
Preguntas frecuentes
¿De qué se ríe Erasmo?
De prácticamente todos los estamentos: cortesanos, juristas, médicos, filósofos, y sobre todo monjes, teólogos y papas. Pero no de la fe: su crítica apunta a la corrupción, la superstición y la vanidad erudita, no al cristianismo.
¿Por qué habla la Locura?
Porque es un recurso retórico —la declamación paradójica— que le permite decir verdades incómodas sin comprometerse: lo que afirma es, por definición, «locura», y quien se ofenda queda retratado. Erasmo lo usó como escudo, y funcionó durante un tiempo.
¿Preparó el terreno a la Reforma?
Sus críticas coincidían con las que Lutero haría seis años después, y sus contemporáneos lo dijeron. Erasmo lo negó, se mantuvo en la Iglesia católica y polemizó con Lutero sobre el libre albedrío, pero el libro circuló como munición en ambos bandos.
¿Es difícil de leer?
Tiene muchas referencias clásicas y bíblicas, propias de un lector culto del siglo XVI, pero el tono es ligero y las escenas son cómicas. Se lee mejor de lo que su fama de clásico sugiere.
¿Cuánto se tarda en leerlo?
Alrededor de dos horas y media. Está escrito de corrido, sin capítulos largos, y admite leerse por tramos.
