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Ciclo · 12 h 59 min de lectura en total

Cuatro siglos de teatro español en siete obras

Un pueblo que mata a su comendador, un seductor al que se lleva una estatua, un príncipe encerrado que duda si vive, un padre que casa a su hija con un viejo, otro seductor al que salva el amor, un poeta ciego que muere en un portal y cinco hermanas tapiadas en su casa. Cuatro siglos de teatro español en siete noches.

De Lope a Lorca hay poco más de trescientos años y siete obras que casi ningún estudiante español se libra de leer. No están juntas por casualidad: entre ellas se ve cómo cambia lo que el teatro puede decir.

El Siglo de Oro pone en escena a un pueblo entero contra su señor (Fuenteovejuna), inventa a don Juan (El burlador de Sevilla) y sienta a un hombre a preguntarse si la vida es un sueño. El XVIII trae la comedia de tesis, razonable y moral (El sí de las niñas). El romanticismo estalla con Don Juan Tenorio, que recoge al personaje de Tirso y le cambia el final. Y el siglo XX rompe el molde dos veces: con el esperpento de Valle-Inclán y con el drama seco y sin adorno de Lorca.

Leídas en orden, son cuatro siglos de España contados desde el escenario.

El orden que recomendamos

Los dos don Juanes, uno detrás de otro

Es la pareja más útil del ciclo y la única que se repite: el mismo personaje contado dos veces con doscientos años en medio. En Tirso (1630) don Juan aplaza el arrepentimiento —«tan largo me lo fiáis»— hasta que se le acaba el plazo y la estatua del comendador se lo lleva. En Zorrilla (1844) el amor de doña Inés lo salva en el último momento. Entre un final y otro caben la Contrarreforma y el Romanticismo enteros, y se ven de un vistazo.

Del verso a la palabra desnuda

La primera mitad del recorrido está en verso —Lope, Tirso, Calderón, Zorrilla— y la segunda en prosa. No es solo una cuestión de forma: el verso lleva dentro una idea del mundo ordenada, con su música y su justicia poética. Cuando Valle-Inclán y Lorca lo abandonan es porque ya no creen en ese orden. La Bernarda Alba de Lorca, que era el mayor poeta de su generación, está escrita a propósito con la lengua más seca posible.

La autoridad, una y otra vez

Es el hilo que las cose. El comendador de Fuenteovejuna, el comendador de Ulloa vuelto estatua, el rey Basilio encerrando a su hijo, don Diego decidiendo la boda de Paquita, don Juan burlándose de toda ley, el ministro que despacha a Max Estrella, Bernarda con su bastón. Siete formas de mandar y siete maneras de responder: la rebelión colectiva, la burla, la resignación, el argumento, el desafío, la queja y el suicidio.

Para la clase

Las siete funcionan en voz alta, que es como se escribieron. Fuenteovejuna, El burlador de Sevilla y Don Juan Tenorio son las más agradecidas para leer por papeles; El sí de las niñas es la más corta; La casa de Bernarda Alba es la que menos notas necesita. Cada una tiene aquí su guía con estructura, personajes, temas y preguntas.

Una frase de cada una

Fuenteovejuna, señor.
Fuenteovejuna · Lope de Vega
Sevilla a voces me llama el burlador, y el mayor gusto que en mí puede haber es burlar una mujer y dejarla sin honor.
El burlador de Sevilla · Tirso de Molina
Hipogrifo violento
La vida es sueño · Pedro Calderón de la Barca
Esto resulta del abuso de la autoridad, de la opresión que la juventud padece; estas son las seguridades que dan los padres y los tutores, y esto lo que se debe fiar en el sí de las niñas.
El sí de las niñas · Leandro Fernández de Moratín
¡Cuál gritan esos malditos! Pero, ¡mal rayo me parta si en concluyendo la carta no pagan caros sus gritos!
Don Juan Tenorio · José Zorrilla
Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento.
Luces de bohemia · Ramón María del Valle-Inclán
En ocho años que dure el luto no ha de entrar en esta casa el viento de la calle.
La casa de Bernarda Alba · Federico García Lorca

Preguntas frecuentes

¿En qué orden conviene leerlas?

En el cronológico: Fuenteovejuna (h. 1614), El burlador de Sevilla (1630), La vida es sueño (1635), El sí de las niñas (1806), Don Juan Tenorio (1844), Luces de bohemia (1924) y La casa de Bernarda Alba (1936). Así se ve la evolución del género sin saltos.

¿Cuál es la más fácil para empezar?

«El sí de las niñas», por su brevedad y su prosa clara. Si prefieres el verso, «Don Juan Tenorio» engancha desde la primera escena y su musicalidad tira sola.

¿Cuánto se tarda en leerlas todas?

Alrededor de once horas y media repartidas: ninguna pasa de las dos y media. Son siete tardes, o un trimestre a obra por quincena.

¿Cuál es la diferencia entre El burlador de Sevilla y Don Juan Tenorio?

El personaje es el mismo y el final es el contrario. El don Juan de Tirso (1630) se condena: la estatua del comendador se lo lleva al infierno cuando pide confesión y ya no hay tiempo. El de Zorrilla (1844) se salva por el amor de doña Inés. Leídos seguidos, se ve el cambio de mentalidad entre el Barroco y el Romanticismo mejor que en cualquier manual.

¿Qué leer después?

El teatro griego, del que sale todo esto: Edipo rey, Antígona y Medea están completos aquí, y también en conjunto.