Cuatro siglos de teatro español en siete obras
Un pueblo que mata a su comendador, un seductor al que se lleva una estatua, un príncipe encerrado que duda si vive, un padre que casa a su hija con un viejo, otro seductor al que salva el amor, un poeta ciego que muere en un portal y cinco hermanas tapiadas en su casa. Cuatro siglos de teatro español en siete noches.
De Lope a Lorca hay poco más de trescientos años y siete obras que casi ningún estudiante español se libra de leer. No están juntas por casualidad: entre ellas se ve cómo cambia lo que el teatro puede decir.
El Siglo de Oro pone en escena a un pueblo entero contra su señor (Fuenteovejuna), inventa a don Juan (El burlador de Sevilla) y sienta a un hombre a preguntarse si la vida es un sueño. El XVIII trae la comedia de tesis, razonable y moral (El sí de las niñas). El romanticismo estalla con Don Juan Tenorio, que recoge al personaje de Tirso y le cambia el final. Y el siglo XX rompe el molde dos veces: con el esperpento de Valle-Inclán y con el drama seco y sin adorno de Lorca.
Leídas en orden, son cuatro siglos de España contados desde el escenario.
FuenteovejunaLope de Vega1 h 40 min de lecturaVer la obra →2
El burlador de SevillaTirso de Molina2 h 04 min de lecturaVer la obra →3
La vida es sueñoPedro Calderón de la Barca2 h 15 min de lecturaVer la obra →4
El sí de las niñasLeandro Fernández de Moratín1 h 31 min de lecturaVer la obra →5
Don Juan TenorioJosé Zorrilla2 h 49 min de lecturaVer la obra →6
Luces de bohemiaRamón María del Valle-Inclán1 h 37 min de lecturaVer la obra →7
La casa de Bernarda AlbaFederico García Lorca1 h 03 min de lecturaVer la obra →El orden que recomendamos
- 1. FuenteovejunaPrimero: el pueblo. Lope y la comedia nacional, con el verso ágil y un pueblo entero respondiendo «Fuenteovejuna, señor» ante el juez.1 h 40 min
- 2. El burlador de SevillaSegundo: el desafío. Tirso inventa a don Juan y lo condena. Aquí nace el personaje español que más ha viajado, y aquí cena con una estatua.2 h 04 min
- 3. La vida es sueñoDespués: la duda. Calderón lleva el teatro al terreno filosófico: libertad, destino y la sospecha de que nada de esto es real.2 h 15 min
- 4. El sí de las niñasCuarto: la razón. Moratín y el XVIII ilustrado: sin héroes ni milagros, una comedia que defiende que las hijas puedan elegir marido.1 h 31 min
- 5. Don Juan TenorioQuinto: la pasión. El mismo don Juan, doscientos años después y con el final del revés: aquí lo salva el amor. Se representa cada 1 de noviembre desde hace siglo y medio.2 h 49 min
- 6. Luces de bohemiaSexto: la mueca. Valle-Inclán inventa el esperpento y con él la manera moderna de contar España: el espejo deformante.1 h 37 min
- 7. La casa de Bernarda AlbaAl final: el silencio. Lorca quita el verso, el adorno y hasta a los hombres de la escena. Queda la tragedia en hueso.1 h 03 min
Los dos don Juanes, uno detrás de otro
Es la pareja más útil del ciclo y la única que se repite: el mismo personaje contado dos veces con doscientos años en medio. En Tirso (1630) don Juan aplaza el arrepentimiento —«tan largo me lo fiáis»— hasta que se le acaba el plazo y la estatua del comendador se lo lleva. En Zorrilla (1844) el amor de doña Inés lo salva en el último momento. Entre un final y otro caben la Contrarreforma y el Romanticismo enteros, y se ven de un vistazo.
Del verso a la palabra desnuda
La primera mitad del recorrido está en verso —Lope, Tirso, Calderón, Zorrilla— y la segunda en prosa. No es solo una cuestión de forma: el verso lleva dentro una idea del mundo ordenada, con su música y su justicia poética. Cuando Valle-Inclán y Lorca lo abandonan es porque ya no creen en ese orden. La Bernarda Alba de Lorca, que era el mayor poeta de su generación, está escrita a propósito con la lengua más seca posible.
La autoridad, una y otra vez
Es el hilo que las cose. El comendador de Fuenteovejuna, el comendador de Ulloa vuelto estatua, el rey Basilio encerrando a su hijo, don Diego decidiendo la boda de Paquita, don Juan burlándose de toda ley, el ministro que despacha a Max Estrella, Bernarda con su bastón. Siete formas de mandar y siete maneras de responder: la rebelión colectiva, la burla, la resignación, el argumento, el desafío, la queja y el suicidio.
Para la clase
Las siete funcionan en voz alta, que es como se escribieron. Fuenteovejuna, El burlador de Sevilla y Don Juan Tenorio son las más agradecidas para leer por papeles; El sí de las niñas es la más corta; La casa de Bernarda Alba es la que menos notas necesita. Cada una tiene aquí su guía con estructura, personajes, temas y preguntas.
Una frase de cada una
Fuenteovejuna, señor.
Sevilla a voces me llama el burlador, y el mayor gusto que en mí puede haber es burlar una mujer y dejarla sin honor.
Hipogrifo violento
Esto resulta del abuso de la autoridad, de la opresión que la juventud padece; estas son las seguridades que dan los padres y los tutores, y esto lo que se debe fiar en el sí de las niñas.
¡Cuál gritan esos malditos! Pero, ¡mal rayo me parta si en concluyendo la carta no pagan caros sus gritos!
Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento.
En ocho años que dure el luto no ha de entrar en esta casa el viento de la calle.
Preguntas frecuentes
¿En qué orden conviene leerlas?
En el cronológico: Fuenteovejuna (h. 1614), El burlador de Sevilla (1630), La vida es sueño (1635), El sí de las niñas (1806), Don Juan Tenorio (1844), Luces de bohemia (1924) y La casa de Bernarda Alba (1936). Así se ve la evolución del género sin saltos.
¿Cuál es la más fácil para empezar?
«El sí de las niñas», por su brevedad y su prosa clara. Si prefieres el verso, «Don Juan Tenorio» engancha desde la primera escena y su musicalidad tira sola.
¿Cuánto se tarda en leerlas todas?
Alrededor de once horas y media repartidas: ninguna pasa de las dos y media. Son siete tardes, o un trimestre a obra por quincena.
¿Cuál es la diferencia entre El burlador de Sevilla y Don Juan Tenorio?
El personaje es el mismo y el final es el contrario. El don Juan de Tirso (1630) se condena: la estatua del comendador se lo lleva al infierno cuando pide confesión y ya no hay tiempo. El de Zorrilla (1844) se salva por el amor de doña Inés. Leídos seguidos, se ve el cambio de mentalidad entre el Barroco y el Romanticismo mejor que en cualquier manual.
¿Qué leer después?
El teatro griego, del que sale todo esto: Edipo rey, Antígona y Medea están completos aquí, y también en conjunto.
