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El rey Lear, de William Shakespeare
Guía de lectura

El rey Lear: claves para leerla y comentarla

William Shakespeare · 2 h 20 min de lectura · texto completo y gratis

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Un rey pide a sus hijas que le digan cuánto lo quieren. La que más lo quiere se niega a decirlo, y ahí empieza el derrumbe.

De qué trata

Lear reparte su reino a cambio de declaraciones de cariño y castiga a la única hija sincera. Sin corona pero exigiendo trato de rey, va de casa de una hija a la de otra hasta que ninguna lo quiere, y acaba en el páramo bajo una tormenta. En paralelo, otro padre, Gloucester, se equivoca igual con sus dos hijos y acaba ciego. Los dos se encuentran en mitad de la nada.

Estructura

Acto I — El repartoEl concurso de amor, el «nada» de Cordelia, el destierro de Kent y la boda sin dote con el rey de Francia. Edmundo empieza a montar su trampa contra Edgar. Goneril ya recorta el séquito de su padre.
Acto II — La casa que se cierraKent vuelve disfrazado y acaba en el cepo. Edgar huye y se convierte en Pobre Tom. Lear discute con sus dos hijas cuántos caballeros necesita —«¿para qué uno?»— y sale a la tormenta antes que ceder.
Acto III — La tormentaEl corazón de la obra. Lear en el páramo, gritando contra los elementos, con el Bufón y con Pobre Tom. Mientras tanto, en el castillo, Cornualles le arranca los ojos a Gloucester y un criado se rebela y lo mata.
Acto IV — DoverGloucester ciego, guiado por su hijo sin saberlo, quiere tirarse por el acantilado de Dover. Lear aparece coronado de flores, loco del todo y más lúcido que nunca. Cordelia desembarca con un ejército.
Acto V — El finalLa batalla se pierde. Edgar mata a Edmundo en duelo. Llega la contraorden demasiado tarde y Lear entra con Cordelia muerta en brazos: «Aullad, aullad, aullad». Muere sobre ella.

Temas para el comentario

Nada

«Nada saldrá de nada», dice Lear, y la palabra vuelve una y otra vez —Cordelia, el Bufón, Edmundo, Edgar— hasta perder el sentido. La obra la va vaciando igual que va vaciando a Lear: reino, casa, séquito, ropa, razón, hija.

Ver y no ver

Lear tiene ojos y no ve a sus hijas; Gloucester solo entiende cuando se los arrancan. «Tropecé cuando veía» es la línea que cose las dos tramas. Ningún otro Shakespeare usa una simetría tan cruel y tan exacta.

El hombre sin nada encima

En la tormenta, Lear ve a Pobre Tom desnudo y decide arrancarse la ropa: «El hombre no es más que esto: un pobre animal desnudo, de dos patas». Es el momento en que la obra deja de ser sobre una familia y pasa a ser sobre la especie.

La justicia que no llega

Todos esperan que alguien arregle esto: los dioses, el rey de Francia, la contraorden. Nada llega a tiempo. Que Cordelia muera después de ganado el argumento moral es lo que hizo insoportable el final durante siglos.

Los que sirven sin ganar nada

Kent desterrado que vuelve disfrazado, el Bufón que acompaña bajo la lluvia, el criado anónimo que se rebela al ver arrancar unos ojos y muere por ello. La decencia en esta obra no es premiada nunca, y aun así está.

Dos padres, dos ceguera

La trama de Gloucester no es relleno: Shakespeare la añadió tomándola de la «Arcadia» de Sidney para que el error de Lear no pareciera un caso raro sino una manera de ser padre.

Personajes

Lengua y estilo

Es la obra donde Shakespeare pone más registros a la vez: la retórica de corte del primer acto, las coplillas del Bufón, el desvarío con jirones de canciones de Pobre Tom, la prosa fría de Edmundo y, en la tormenta, un idioma que no se parece a nada anterior.

El Bufón habla casi siempre en verso rimado y en refranes; Edgar disfrazado habla a saltos, mezclando conjuros y nombres de demonios; Lear pasa del verso majestuoso a la frase rota. Ese descenso se oye antes de entenderse.

Sobre esta edición: el original alterna verso y prosa, y esta traducción va toda en prosa, como el resto de Shakespeare en esta colección. Las coplillas del Bufón sí se han traducido rimando, porque sin rima no es él. «Nada» se traduce siempre igual, sin sinónimos: es la palabra que sostiene la obra.

Contexto

Se escribió hacia 1605-1606, en los primeros años de Jacobo I, que acababa de unir las coronas de Inglaterra y Escocia. Una obra que empieza con un rey dividiendo su reino tenía en 1606 una lectura política inmediata.

Shakespeare parte de una obra anterior, «King Leir», que tenía final feliz: allí Cordelia sobrevive y Lear recupera el trono. El público conocía esa versión, y por eso el final verdadero funcionaba como una traición deliberada.

En 1681 Nahum Tate volvió a poner el final feliz, y esa versión se representó durante siglo y medio. El texto de Shakespeare no volvió a los escenarios hasta 1838.

Lo esencial, en cinco puntos

Preguntas frecuentes

¿Es la mejor obra de Shakespeare?

Es la que más gente pone en primer lugar, junto con «Hamlet». Es también la más dura: no tiene consuelo, ni justicia poética, ni descanso cómico después de la mitad.

¿Por qué desaparece el Bufón?

No se sabe. Dice su última frase a mitad del acto tercero —«Y yo me iré a la cama a mediodía»— y no vuelve a aparecer. Se ha especulado con que el mismo actor hacía de Cordelia, pero es solo una hipótesis.

¿Cuántas versiones hay del texto?

Dos: el cuarto de 1608 y el Folio de 1623, con unas trescientas líneas de diferencia. Las ediciones modernas suelen combinarlas, que es lo que hace el texto del que parte esta traducción.

¿Por qué está en prosa y no en verso?

Porque es lo que hace esta colección con Shakespeare: en una traducción en verso se sacrifica primero la imagen, que aquí es lo esencial. Las coplillas del Bufón sí van rimadas.

¿Cuánto se tarda en leerla?

Unas dos horas y media. Veintiséis escenas, la mayoría cortas.

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