
Teoría de la guerra
1780 – 1831 · Prusia
Entró en combate a los doce años y murió de cólera sin haber publicado nada. Su viuda editó el libro que cambió la manera de pensar la guerra.
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Ingresó en el ejército prusiano con doce años y combatió contra la Francia revolucionaria siendo un niño. Fue prisionero de Napoleón, y esa derrota lo marcó: cuando Prusia se alió con Francia, dimitió y se pasó al ejército ruso para seguir combatiéndolo. Vivió la campaña de Rusia de 1812 desde dentro.
Después dirigió la Escuela de Guerra de Berlín, un puesto administrativo que le dejó tiempo para escribir. Murió de cólera en 1831 con el manuscrito sin terminar. Su mujer, María von Brühl, lo ordenó y lo publicó: sin ella no existiría «De la guerra».
Su tesis es que la guerra no es un asunto técnico sino político: «la continuación de la política por otros medios». Y que entre el plan y la ejecución siempre se interpone lo que él llamó la fricción —el barro, el cansancio, la información falsa—, más la niebla de la incertidumbre. Nada de eso ha envejecido.
Escribe después de Napoleón, que había cambiado la guerra al movilizar naciones enteras en vez de ejércitos profesionales. Clausewitz intenta entender por qué las reglas anteriores dejaron de servir, y de ahí su desconfianza hacia cualquier receta.
Los tres tomos en orden. El primero contiene lo esencial de su pensamiento; los otros dos entran en el detalle táctico y estratégico.
De la guerra ITratado de estrategia · 1832
De la guerra IITratado de estrategia · 1832
De la guerra IIITratado de estrategia · 1832«La guerra no es más que la continuación de la política por otros medios.» No es una frase cínica: significa que una guerra sin objetivo político es una carnicería sin sentido.
La diferencia entre la guerra sobre el papel y la real: el barro, el cansancio, las órdenes mal entendidas. «En la guerra todo es sencillo, pero lo sencillo es difícil.»
Se decide siempre con información incompleta y a menudo falsa. Cualquiera que haya dirigido algo reconoce la descripción.
En teoría la violencia tiende al extremo; en la práctica la frenan la política, el terreno y el azar. Confundir las dos es el error de los teóricos.
El punto del que depende la fuerza del adversario. Golpear ahí y no en todas partes: es el concepto suyo que más se ha exportado fuera de lo militar.
Empieza por el tomo I y, dentro de él, por el libro primero. Ahí están la definición de la guerra, la fricción, la niebla y la fórmula sobre la política: es la parte que se cita en todas partes y la única que su autor dio por revisada.
Los tomos II y III son para quien quiera el desarrollo completo: combate, fuerzas, defensa, ataque y plan de guerra. Se pueden leer por capítulos sueltos según el interés, porque están muy compartimentados.
Están los tres tomos completos de «De la guerra». Faltan sus estudios de campaña —sobre 1812, sobre 1815— que son historia militar y no teoría.
Para seguir: Sun Tzu, que llega a conclusiones casi opuestas sobre la batalla, y Maquiavelo, que hizo con el poder lo que él con la guerra.
También: frases de Carl von Clausewitz, comprobadas una a una contra el texto publicado.
Cinco ejes para preparar un trabajo o una sesión sobre el autor. Todo se puede comprobar sobre los textos, que están aquí completos.
No. Murió de cólera en 1831 dejando el manuscrito sin revisar, salvo el libro primero. Su viuda, María von Brühl, lo ordenó y lo publicó entre 1832 y 1834.
No. El tomo I, y en especial el libro primero, contiene lo esencial. Los otros dos desarrollan la parte táctica y se pueden leer por capítulos según interese.
La diferencia entre la guerra sobre el papel y la guerra real: el barro, el cansancio, las órdenes mal entendidas, la información que llega tarde. Todo lo sencillo se vuelve difícil, y ese es su punto.
Es denso y a ratos abstracto, porque razona por conceptos antes de dar ejemplos. Se sigue bien si se lee por capítulos y sin prisa.
Se usa en estrategia empresarial y en política, sobre todo por la idea de fricción y por su insistencia en que ningún plan sobrevive al contacto con la realidad. Conviene no forzar la analogía: escribió sobre la guerra.