
Comedia griega
h. 446 – h. 386 a.C. · Atenas
Se reía por su nombre de los políticos, los filósofos y los poetas de su ciudad, con ellos sentados entre el público.
2 obras suyas en Clasicalia, completas y gratis.
Del autor se sabe poco y de su ciudad, todo: escribió cuarenta comedias, de las que se conservan once, y en ellas está la Atenas de la guerra del Peloponeso con nombres y apellidos. Atacó a Cleón, el político más poderoso del momento, que lo llevó a juicio por ello. Volvió a atacarlo al año siguiente.
Su comedia es política, obscena y fantástica a la vez: una asamblea de mujeres, un viaje al Hades para traer de vuelta a un poeta, una ciudad fundada por los pájaros. No hay realismo; hay una idea disparatada llevada hasta el final con toda seriedad.
Un detalle que conviene saber antes de leer «Las nubes»: su Sócrates —un charlatán colgado en una cesta que enseña a ganar cualquier discusión por dinero— no se parece al de Platón. Y en la «Apología», el propio Sócrates menciona que esa caricatura contribuyó a crear el prejuicio que acabó condenándolo.
La comedia antigua se representaba en concurso, ante la ciudad entera, y tenía licencia para insultar a cualquiera por su nombre. Es la muestra más viva de lo que una democracia aguantaba oír sobre sí misma: nada parecido volvería a existir en siglos.
La comedia contra la nueva educación y la comedia contra la guerra. Las dos conservan un punto de escándalo que no ha caducado.
Atacaba por su nombre a políticos vivos, delante de ellos y ante la ciudad entera en concurso. Ninguna sociedad posterior volvió a permitir algo así durante siglos.
Una huelga de sexo, una ciudad de pájaros, un viaje al Hades a buscar a un poeta. Parte de un imposible y lo desarrolla con lógica implacable.
El momento en que el coro se dirige al público y habla en nombre del autor. Es propaganda dentro de la comedia, y a menudo lo más interesante.
Su Sócrates es un charlatán colgado en una cesta que enseña a ganar cualquier discusión. Platón deja constancia de que esa caricatura pesó en el juicio, veinticuatro años después.
Empieza por «Lisístrata». Las mujeres de Grecia se declaran en huelga de sexo hasta que sus maridos firmen la paz. Es la más conocida, la más divertida y la que menos notas necesita.
«Las nubes» es más interesante para quien vaya a leer a Platón: es la caricatura de Sócrates que circulaba por Atenas veinticuatro años antes del juicio. Leerla junto a la «Apología» es uno de los mejores ejercicios que ofrece la literatura griega.
Escribió unas cuarenta comedias y se conservan once. Aquí hay dos; faltan «Las ranas», «Las aves», «Los caballeros» y «La asamblea de las mujeres».
Para seguir: Platón, para contrastar los dos Sócrates, y Eurípides, su blanco favorito.
Dónde aparece su obra frente a la de otro autor, con lo que aporta cada una y cuál conviene leer antes.
También: frases de Aristófanes, comprobadas una a una contra el texto publicado.
Cinco ejes para preparar un trabajo o una sesión sobre el autor. Todo se puede comprobar sobre los textos, que están aquí completos.
El propio Sócrates, en la «Apología» de Platón, menciona a los cómicos entre quienes crearon contra él un prejuicio antiguo y difícil de rebatir. La obra es de 423 a.C. y el juicio, del 399.
«Lisístrata»: es la más accesible y la que mejor se sostiene sin conocer la Atenas de la época.
Bastante, y no por accidente: la comedia antigua incluía lo sexual y lo escatológico como parte del género. Las traducciones pudorosas del siglo XIX suavizaban esos pasajes; una edición moderna no tiene por qué.
Ayuda, porque los blancos de sus chistes son personajes reales, pero las notas resuelven lo imprescindible y la trama se sigue sin problema.
La fase del género en la que la comedia se ocupaba de la política inmediata y atacaba por su nombre a los ciudadanos vivos. Después evolucionó hacia enredos privados y personajes tipo, y esa libertad se perdió.