22 frases sacadas una a una de nuestras traducciones. No son citas de internet: cada una está comprobada contra el texto que puedes leer aquí mismo.
René Descartes (1596-1650) fue filósofo, matemático y científico francés, considerado el padre de la filosofía moderna. Inventó la geometría analítica —los ejes y coordenadas «cartesianas» llevan su nombre— y pasó buena parte de su vida en los Países Bajos, donde escribió sus obras principales. Murió en Estocolmo, adonde había ido invitado por la reina Cristina de Suecia.
El buen sentido es la cosa mejor repartida del mundo, pues cada cual piensa estar tan bien provisto de él, que incluso quienes son más difíciles de contentar en cualquier otra cosa no acostumbran desear más del que tienen.
Pues no basta con tener un buen entendimiento, sino que lo principal es aplicarlo bien.
Mi propósito no es enseñar aquí el método que cada cual debe seguir para conducir bien su razón, sino solamente mostrar de qué manera he procurado conducir la mía.
El primero era no recibir jamás ninguna cosa por verdadera sin conocer con evidencia que lo era; es decir, evitar cuidadosamente la precipitación y la prevención.
El segundo, dividir cada una de las dificultades que examinara en tantas partes como se pudiera y como fuera requerido para resolverlas mejor.
El tercero, conducir por orden mis pensamientos, comenzando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para ascender poco a poco como por grados hasta el conocimiento de los más compuestos.
Pienso, luego soy, era tan firme y tan segura que todas las más extravagantes suposiciones de los escépticos no eran capaces de conmoverla.
Conocí por ello que yo era una sustancia cuya esencia o naturaleza no es más que pensar, y que para existir no necesita ningún lugar ni depende de ninguna cosa material.
Las cosas que concebimos muy clara y muy distintamente son todas verdaderas.
Jamás podrían usar de palabras ni de otros signos componíéndolos, como hacemos nosotros para declarar a los demás nuestros pensamientos.
Es verdaderamente librar batallas el intentar vencer todas las dificultades y los errores que nos impiden llegar al conocimiento de la verdad.
Hacernos como dueños y poseedores de la naturaleza.
La diversidad de nuestras opiniones no viene de que unos sean más razonables que otros, sino solamente de que conducimos nuestros pensamientos por diversas vías.
La lectura de todos los buenos libros es como una conversación con las personas más distinguidas de los siglos pasados, que han sido sus autores.
Es casi lo mismo conversar con los de otros siglos que viajar.
Es bueno saber algo de las costumbres de diversos pueblos, para juzgar las nuestras con más sensatez.
Mi tercera máxima era intentar siempre vencerme a mí mismo antes que a la fortuna, y cambiar mis deseos antes que el orden del mundo.
No hay nada que esté enteramente en nuestro poder salvo nuestros pensamientos.
Me encontraba embarazado por tantas dudas y errores, que me parecía no haber obtenido otro provecho, al procurar instruirme, sino que había descubierto cada vez más mi ignorancia.
Me resolví a fingir que todas las cosas que jamás habían entrado en mi mente no eran más verdaderas que las ilusiones de mis sueños.
Mientras quería pensar así que todo era falso, era necesario que yo, que lo pensaba, fuese algo.
Al no proponer este escrito más que como una historia, o, si lo prefieres, como una fábula
¿Lo necesitas para un trabajo? Guía de lectura: Discurso del método
De nuestra propia traducción al español, hecha desde el original. Cada frase se ha comprobado palabra por palabra contra el texto publicado en Clasicalia; las que no aparecían literalmente se descartaron.
Sí. «Discurso del método» está en Clasicalia al completo, online y sin registro.