Discurso del método: claves para leerla y comentarla
René Descartes · 1 h 43 min de lectura · texto completo y gratis
Descartes lo publicó en francés y no en latín para que lo entendiera cualquiera, incluidas «las mujeres», dijo. Es autobiografía, manifiesto y punto de partida de la filosofía moderna, y ocupa menos de cien páginas.
De qué trata
Descartes cuenta cómo llegó a su método. Empieza constatando que todo lo aprendido en los mejores colegios de Europa le dejó lleno de dudas: la filosofía lleva siglos discutiendo sin acuerdo, y solo las matemáticas ofrecen certeza. Decide entonces abandonar los libros y buscar en sí mismo y en «el gran libro del mundo». Formula cuatro reglas: no admitir nada que no se presente con evidencia, dividir cada problema en tantas partes como sea posible, ir de lo simple a lo complejo y hacer recuentos completos. Como necesita vivir mientras reconstruye su pensamiento, se dota de una moral provisional: obedecer las leyes y costumbres del país, ser firme en las decisiones una vez tomadas y vencerse a sí mismo antes que a la fortuna. Aplica luego la duda a todo: los sentidos engañan, el razonamiento falla, los sueños son indistinguibles de la vigilia. Pero mientras duda, piensa, y mientras piensa, existe: pienso, luego soy. De esa primera certeza deduce la existencia de Dios y la del mundo, expone su física y su descripción del cuerpo humano como máquina, y termina explicando por qué publica y por qué no publicó antes.
Estructura
| Primera parte | Balance de sus estudios: qué aprendió y por qué no le bastó. Decide viajar y observar en lugar de leer. |
| Segunda parte | La estancia en la habitación caldeada y las cuatro reglas del método. La comparación con la ciudad reconstruida por un solo arquitecto. |
| Tercera parte | La moral provisional: tres máximas para poder vivir mientras se demuele el propio edificio intelectual. |
| Cuarta parte | El núcleo filosófico: la duda metódica, el cogito, la demostración de Dios y del mundo exterior. |
| Quinta parte | La física y la biología: las leyes de la naturaleza, la circulación de la sangre, el cuerpo como máquina y la diferencia entre el hombre y el animal. |
| Sexta parte | Por qué publica: la ciencia como medio de hacernos «dueños y poseedores de la naturaleza», y su prudencia tras la condena de Galileo. |
Temas para el comentario
La duda metódica
No es escepticismo: es una herramienta. Dudar de todo deliberadamente para encontrar algo que resista la duda, y edificar desde ahí.
El cogito
«Pienso, luego existo». La primera certeza indudable, y el momento en que la filosofía moderna coloca al sujeto en el centro.
Las cuatro reglas
Evidencia, análisis, síntesis y enumeración. Es el método matemático aplicado a todo el conocimiento.
La moral provisional
La parte más humana del libro: hay que seguir viviendo mientras se reconstruye el pensamiento, y para eso hacen falta reglas prácticas aunque no estén fundadas todavía.
El dualismo
Alma y cuerpo son dos sustancias distintas: el pensamiento y la extensión. De aquí sale el problema mente-cuerpo que la filosofía sigue discutiendo.
El animal-máquina
Descartes sostiene que los animales son autómatas sin pensamiento. Es la tesis más rechazada de su obra y tuvo consecuencias graves.
Lengua y estilo
Está escrito en primera persona y en francés, dos decisiones deliberadas: quiere que se lea como una historia personal y que llegue a quien no sabe latín.
El tono es modesto en apariencia —«no propongo este método, solo cuento cómo he conducido mi razón»— y radicalmente ambicioso en el fondo.
Era el prólogo de tres tratados científicos —dióptrica, meteoros y geometría— publicados con él. La Geometría incluye la creación de la geometría analítica y los ejes que llevan su nombre.
Contexto
Publicado anónimo en Leiden en 1637. Descartes vivía en Holanda, más tolerante que Francia, y llevaba años cambiando de domicilio para trabajar sin interrupciones.
En 1633 había retirado su tratado El mundo al enterarse de la condena de Galileo: defendía el heliocentrismo. La sexta parte del Discurso alude a ello sin nombrarlo.
Es el texto que abre la filosofía moderna: a partir de aquí la pregunta por el conocimiento precede a la pregunta por el ser, y el sujeto pensante se convierte en punto de partida.
Lo esencial, en cinco puntos
- Las cuatro reglas del método son el corazón práctico del libro y están en la segunda parte.
- El «pienso, luego existo» aparece en la cuarta parte como primera certeza tras la duda universal.
- La duda cartesiana es metódica, no escéptica: se duda para encontrar, no para renunciar.
- La moral provisional de la tercera parte es lo más práctico y lo menos citado del texto.
- Se publicó en francés y anónimo, como prólogo a tres tratados científicos.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa «pienso, luego existo»?
Que aunque pueda dudar de todo —de los sentidos, del mundo, de mi cuerpo—, no puedo dudar de que estoy dudando, y dudar es pensar. Y si pienso, existo necesariamente mientras lo hago. Es la primera verdad que resiste a la duda y la base sobre la que Descartes reconstruye el conocimiento.
¿Cuáles son las cuatro reglas del método?
No aceptar nada como verdadero que no se presente con claridad y distinción; dividir cada dificultad en tantas partes como sea posible; ordenar los pensamientos empezando por lo más simple; y hacer enumeraciones completas para no omitir nada.
¿Es Descartes escéptico?
No. Usa la duda como instrumento para llegar a una certeza, no como conclusión. La distingue expresamente de la duda de los escépticos, que dudan por dudar.
¿Por qué lo escribió en francés?
Para que lo leyera gente que no había pasado por la universidad. Él mismo lo explica: espera que quienes usan solo su razón natural juzguen mejor sus opiniones que quienes creen únicamente en los libros antiguos.
¿Cuánto se tarda en leerlo?
Alrededor de hora y media. Es breve, está escrito como un relato y no requiere formación filosófica previa: suele ser el primer texto moderno que se lee entero.
