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Frases de Anónimo

12 frases sacadas una a una de nuestras traducciones. No son citas de internet: cada una está comprobada contra el texto que puedes leer aquí mismo.

Las «treinta y seis tretas» se citan por primera vez en las crónicas del siglo V como dicho proverbial —«de las treinta y seis estratagemas, la mejor es retirarse»—, pero el texto que las desarrolla es muy posterior, probablemente de finales de la dinastía Ming (h. s. XVII). El ejemplar que lo salvó del olvido se encontró por azar en 1941 en Bin, provincia de Shaanxi, y se reimprimió por primera vez en Chengdu ese mismo año.

6 frases de «Las 36 estratagemas»

Lo que se ve con frecuencia deja de despertar sospechas.
El corazón de «Cruzar el mar engañando al cielo»: el mejor escondite es la rutina Estratagemas para cuando se domina →
Lo oculto está dentro de lo manifiesto, no enfrentado a ello.
El secreto no se opone a lo visible: se disfraza de ello — la idea que atraviesa todo el libro Estratagemas para cuando se domina →
Debilita la posición del enemigo sin entrar en combate; desgasta lo duro y refuerza lo blando.
«Esperar descansado al enemigo fatigado»: la cuarta estratagema, hija directa del I Ching Estratagemas para cuando se domina →
Toda palabra melosa y apariencia amable del enemigo no es sino la manifestación externa de su intención asesina.
Del comentario clásico a «Esconder la daga tras la sonrisa», la estratagema décima Estratagemas para el choque directo →
Más vale fingir no saber y no actuar que fingir saber y actuar temerariamente.
«Fingir demencia sin caer en la locura»: la prudencia disfrazada de simpleza Estratagemas para ganar terreno →
Preservar al ejército evitando al enemigo.
La máxima de la estratagema 36 y la más famosa de todas: cuando nada funciona, huir es la mejor estrategia Estratagemas para la derrota →
Leer «Las 36 estratagemas» completo y gratis →

6 frases de «El Lazarillo de Tormes»

Pues sepa vuestra merced ante todas cosas que a mí me llaman Lázaro de Tormes, hijo de Tomé González y de Antona Pérez, naturales de Tejares, aldea de Salamanca.
El arranque del relato: un pícaro se presenta con partida de nacimiento Tratado primero: Lázaro y el ciego →
Necio, aprende que el mozo del ciego un punto ha de saber más que el diablo.
La lección del toro de Salamanca, la primera del libro Tratado primero: Lázaro y el ciego →
¿Qué te parece, Lázaro? Lo que te enfermó te sana y te da salud.
El ciego, tras curarle con vino las heridas hechas con el jarro de vino Tratado primero: Lázaro y el ciego →
Más da el duro que el desnudo.
El refrán con que el ciego elige Toledo: mejor un tacaño rico que un generoso pobre Tratado primero: Lázaro y el ciego →
Pues en este tiempo estaba en mi prosperidad y en la cumbre de toda buena fortuna.
La frase final: la «cumbre» de Lázaro, con toda su ironía Tratado séptimo: el alguacil y el arcipreste →
Me pareció que en aquel instante desperté de la ingenuidad en que como niño dormido estaba.
El despertar de Lázaro tras el golpe contra el toro de piedra Tratado primero: Lázaro y el ciego →
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Preguntas frecuentes

¿De dónde salen estas frases de Anónimo?

De nuestra propia traducción al español, hecha desde el original. Cada frase se ha comprobado palabra por palabra contra el texto publicado en Clasicalia; las que no aparecían literalmente se descartaron.

¿Se puede leer la obra de Anónimo gratis?

Sí. Sus 2 obras están en Clasicalia al completo, online y sin registro.