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InicioLeer en conjuntoLos clásicos de la vida interior
Trío · 12 h 36 min de lectura en total

Tres clásicos de la vida interior

El primero que se contó a sí mismo por escrito, el manual de vida interior más copiado después de la Biblia y las anécdotas del santo que hablaba con los pájaros.

Son tres formas distintas de contar lo mismo. Las Confesiones de San Agustín (397) son la primera autobiografía de la literatura occidental: un hombre repasa su vida desordenada y se dirige a Dios en segunda persona. Nadie había escrito así antes.

La imitación de Cristo (h. 1420) es lo contrario: sin biografía y sin nombre, un manual de vida interior en capítulos brevísimos. Fue durante siglos el libro más impreso después de la Biblia.

Y Las florecillas recogen las anécdotas de San Francisco y sus primeros compañeros: el lobo de Gubbio, el sermón a los pájaros, la pobreza alegre. Espiritualidad contada como cuentos.

El orden que recomendamos

Un libro que inventó un género

Antes de las Confesiones nadie había escrito sobre su propia vida interior: había memorias de hechos, no de conciencia. Agustín cuenta sus dudas, sus deseos y su vergüenza, y de ahí sale una línea que llega hasta Rousseau, Montaigne y toda la literatura del yo.

Se lean con fe o sin ella

Los tres funcionan también como literatura. Las Confesiones contienen la mejor meditación antigua sobre el tiempo y la memoria; La imitación es un tratado de desapego que se parece más al estoicismo de lo que suele decirse; y Las florecillas son sencillamente buenos cuentos.

Una frase de cada una

Nos hiciste para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti
Confesiones · San Agustín
Quien me sigue no camina en tinieblas
La imitación de Cristo · Tomás de Kempis
Hermano lobo, haces muchos daños en estas partes, y has hecho grandes maldades
Las florecillas de san Francisco · Anónimo del siglo XIV

Preguntas frecuentes

¿Hay que ser creyente para leerlos?

No. Los tres se leen desde hace siglos como literatura y como psicología: la introspección de Agustín, el desapego de Kempis y la sencillez narrativa de Las florecillas funcionan al margen de la fe del lector.

¿Cuál es el más accesible?

Las florecillas, que son anécdotas breves. La imitación de Cristo también se lee bien en dosis pequeñas. Las Confesiones son las más extensas y exigentes.

¿Quién escribió La imitación de Cristo?

Se atribuye a Tomás de Kempis, canónigo alemán del siglo XV, aunque la autoría se ha discutido durante siglos. El libro se difundió anónimo, en coherencia con lo que predica.

¿Qué relación tiene con el estoicismo?

Más de la que parece. La imitación de Cristo insiste en el desapego, el dominio de los deseos y la aceptación de lo que no depende de nosotros — las mismas ideas que Epicteto y Marco Aurelio, en clave cristiana.