La Orestíada, Hamlet y Macbeth: tres maneras de matar a un rey
Orestes hace lo que debe y el horror viene después. Hamlet lo aplaza cinco actos y el horror viene mientras tanto. Macbeth no venga a nadie: mata para subir, y el horror se le mete dentro.
La escena es la misma: a un joven se le aparece —por boca de un oráculo o de un espectro— la certeza de que su padre ha sido asesinado y de que el asesino ocupa su lugar, y con frecuencia también su cama. Esquilo la puso en escena en 458 a.C.; Shakespeare, hacia 1600. Entre las dos versiones cabe la invención de la conciencia moderna.
Orestes no duda: Apolo se lo manda, la sangre lo exige, lo hace. El problema empieza después, cuando las Furias lo persiguen y hay que inventar un tribunal para resolver el caso. Hamlet tiene la orden desde el primer acto y no la cumple hasta que ya no le queda más remedio: el problema es él mismo.
La OrestíadaEsquilo2 h 55 min de lecturaVer la obra →2
HamletWilliam Shakespeare2 h 40 min de lecturaVer la obra →3
MacbethWilliam Shakespeare1 h 32 min de lecturaVer la obra →El orden que recomendamos
- 1. La OrestíadaPrimero: la venganza antigua. Tres tragedias que terminan fundando un tribunal — el nacimiento de la justicia.2 h 55 min
- 2. HamletDespués: la venganza moderna. La misma orden, un solo hombre y cinco actos de pensamiento.2 h 40 min
- 3. MacbethAl final: el reverso. Aquí el que mata al rey es el protagonista, y la venganza le llega desde fuera. La culpa hace el trabajo de las Furias.1 h 32 min
Lo que cambia en dos mil años
En Esquilo el conflicto está fuera: derecho materno contra derecho paterno, Furias contra Apolo, dos legitimidades chocando. En Shakespeare está dentro: el mismo hombre contiene la orden y la duda. Por eso la Orestíada se resuelve con una votación y Hamlet con una carnicería.
Y hay una simetría preciosa: las dos obras terminan instaurando algo. La griega, un tribunal. La inglesa, un relato — Hamlet le pide a Horacio que cuente su historia, y esa petición es lo que nos ha llegado.
Las dos madres
Clitemnestra y Gertrudis son el eje de las dos obras y no se parecen en nada. Clitemnestra mata, razona su crimen y lo defiende ante el coro: es la protagonista real de Agamenón. Gertrudis no mata a nadie y no explica nada; su silencio es lo que envenena a Hamlet. Una tiene demasiadas razones; la otra, ninguna que quiera decir.
Macbeth, el reverso
Las dos primeras cuentan la venganza desde el vengador. Macbeth la cuenta desde el otro lado: aquí el protagonista es quien mata al rey, y no por justicia sino por ambición. La venganza llega al final, en manos de Macduff, y llega como alivio.
El interés está en el castigo. Orestes tiene Furias que le persiguen por fuera; Macbeth no necesita ninguna: le bastan una mancha que su mujer no logra lavarse y un bosque que parece avanzar. Shakespeare ha interiorizado por completo lo que en Esquilo eran diosas en escena.
Si solo se puede leer una
Hamlet es más fácil de leer hoy y contiene más frases que ya conoces sin haberlo leído. La Orestíada da algo que ninguna otra obra da: ver una civilización decidir, en escena y en tres horas, dejar de matarse por su cuenta.
Una frase de cada una
Él ha dispuesto que los hombres aprendan la sabiduría, instruidos por la aflicción.
Ser o no ser, esa es la cuestión.
Lo hermoso es horrible, y lo horrible es hermoso: volemos entre la niebla y el aire sucio.
Preguntas frecuentes
¿Por qué está Macbeth en un conjunto sobre la venganza?
Porque completa el cuadro por el lado contrario. La Orestíada y Hamlet miran el crimen desde quien debe vengarlo; Macbeth, desde quien lo comete. Y responde a la misma pregunta —quién castiga— con la respuesta más moderna de las tres: la culpa del propio asesino.
¿Shakespeare conocía la Orestíada?
Es improbable que la leyera: el griego no formaba parte de su formación y las traducciones disponibles eran escasas. La coincidencia viene del material — la leyenda nórdica de Amleth tiene la misma estructura — y de que hay conflictos que el teatro encuentra una y otra vez.
¿En qué orden leerlas?
Cronológico: primero la Orestíada, después Hamlet. Así se ve lo que Shakespeare añade a un esquema que ya existía. Si se busca la entrada más cómoda, Hamlet primero también funciona.
¿Cuál es más larga?
La Orestíada, porque son tres tragedias seguidas: unas tres horas frente a las dos de Hamlet.
¿Qué hay del Orestes de Eurípides o de la Electra de Sófocles?
Los tres grandes trágicos trataron el mismo mito, y compararlos es un clásico de los estudios de literatura. Por ahora en Clasicalia está la versión de Esquilo, que es la única trilogía completa que se conserva.
¿Cuánto se tarda en leer las dos?
Unas cinco horas en total. Se pueden repartir bien: la Orestíada son tres obras independientes y Hamlet tiene doce partes.
