El realismo español en tres novelas: de la tesis al naturalismo
Tres novelas y diez años: el tiempo que tardó la novela española en pasar de demostrar una tesis a mirar sin juzgar. De la intolerancia de un pueblo castellano a un pazo gallego donde manda el criado.
Entre 1876 y 1886 la novela española se transforma. Galdós empieza escribiendo para demostrar algo —que el fanatismo destruye— y acaba dejando que la realidad hable sola. Al final de la década, Emilia Pardo Bazán da el paso siguiente: el naturalismo, donde el medio y la herencia pesan más que la voluntad y el narrador ya no reparte razones.
Estas tres novelas cuentan ese recorrido y se leen sin esfuerzo. En Doña Perfecta, un pueblo entero destruye a un forastero convencido de obrar bien. En Marianela, una muchacha fea es amada por un ciego al que devuelven la vista. En Los pazos de Ulloa, un cura escrupuloso intenta poner orden en una casa hidalga y solo consigue empeorarlo todo.
Tres escenarios —Castilla, las minas del norte, la Galicia rural— y una misma pregunta: cuánto de lo que somos lo elegimos nosotros.
Doña PerfectaBenito Pérez Galdós5 h 27 min de lecturaVer la obra →2
MarianelaBenito Pérez Galdós4 h 12 min de lecturaVer la obra →3
Los pazos de UlloaEmilia Pardo Bazán7 h 01 min de lecturaVer la obra →El orden que recomendamos
- 1. Doña PerfectaPrimero: la tesis. La novela más clara y más discutible de las tres, y la que mejor enseña qué era una «novela de tesis».5 h 27 min
- 2. MarianelaDespués: la duda. Galdós se ablanda, la tesis se difumina y aparece el personaje que no cabe en ningún esquema.4 h 12 min
- 3. Los pazos de UlloaAl final: el naturalismo. Pardo Bazán quita al narrador el derecho a consolar. Es el paso que Galdós no llegó a dar aquí.7 h 01 min
De la tesis al naturalismo, en diez años
La diferencia se ve en quién tiene la culpa. En Doña Perfecta el culpable está señalado: el fanatismo, con nombres y apellidos. En Marianela la culpa ya se reparte entre la ciencia que cura, la sociedad que desprecia y el azar. En Los pazos de Ulloa no hay culpables: hay un medio que aplasta a quien no está hecho para él. Ese desplazamiento —de la denuncia a la observación— es exactamente el paso del realismo al naturalismo.
Dos Españas rurales
Orbajosa y los pazos de Ulloa son el mismo problema visto desde dos esquinas. En la ciudad castellana de Galdós, el poder es moral: se ejerce con sermones, visitas y murmuraciones. En el campo gallego de Pardo Bazán, el poder es material: préstamos, votos comprados y una escopeta. Juntas dan el retrato más completo del caciquismo del XIX que hay en la novela española.
Para la clase
Marianela es la más corta y la que mejor entra a primera; Doña Perfecta es la que más debate genera, porque su tesis se puede discutir; Los pazos de Ulloa es la más exigente y la que permite explicar el naturalismo con ejemplos concretos. Las tres tienen aquí su guía de lectura con estructura, temas, personajes y preguntas.
Una frase de cada una
Esto se acabó. Es cuanto por ahora podemos decir de las personas que parecen buenas y no lo son.
¿Es verdad que existís, estrellas?
Por más que el jinete trataba de sofrenarlo agarrándose con todas sus fuerzas a la crin…
Preguntas frecuentes
¿Qué es el realismo español?
La corriente que domina la novela española de la segunda mitad del XIX: observación de la sociedad contemporánea, personajes verosímiles de clase media y baja, y un narrador que explica el mundo. Frente al romanticismo anterior, cambia la exaltación por el análisis.
¿Y el naturalismo, en qué se diferencia?
El naturalismo lleva el realismo un paso más allá: aplica un método casi científico y sostiene que la conducta viene determinada por la herencia y el medio. Emilia Pardo Bazán lo presentó en España con «La cuestión palpitante» (1883), aunque rechazó el determinismo absoluto de Zola por razones morales y religiosas.
¿En qué orden leerlas?
Doña Perfecta, Marianela y Los pazos de Ulloa: es el orden cronológico (1876, 1878 y 1886) y también el del recorrido de la tesis al naturalismo. Si buscas la entrada más fácil, empieza por Marianela, que es la más breve.
¿Cuánto se tarda en leer las tres?
Unas doce horas en total. Marianela ronda las dos horas y media, Doña Perfecta cuatro y Los pazos de Ulloa cinco y media.
¿Qué leer después?
El paso siguiente natural es «La madre naturaleza» (1887), continuación de Los pazos. Y en la generación siguiente, el 98 hereda este retrato de España y lo lleva a la duda existencial: Niebla, Campos de Castilla y Luces de bohemia están también completos aquí.
